MesSagradoCorazon/DIA DÉCIM0 CUARTO

De Wiki Instituto Calasancio
Saltar a: navegación, buscar

DIA DÉCIMO TERCERO
Tema anterior

MesSagradoCorazon/DIA DÉCIM0 CUARTO
Índice

DÍA DÉCIMOQUINTO
Siguiente tema


DIA DÉCIM0 CUARTO

El alma a Jesús

Dicebant excessum ejus quem completurus erat in Jerusalem

Al hablar Moisés y Elías en el Tabor del amor de Jesús, no le llamaron solamente amor, sino exceso de amor. Y yo ¿he considerado alguna vez el exceso del amor de un Dios? ¿De un Dios que se hace hombre por amor de él? ¿De un Dios que, por salvar al hombre del abismo de la muerte eterna, se ofrece voluntariamente a la muerte y a derramar hasta la última gota de su preciosísima sangre? ¿Qué otro exceso de amor puede igualar al amor de un Dios? Y ¿qué he hecho yo hasta el presente para corresponder a tanto amor de mi Jesús? ¿Qué haré, pues, en adelante? Quid feci, quid faciam? Ahora sí, Jesús mío, ahora conozco mi ingratitud y confieso mi sin razón. Pero haced que desde ahora os conozca y me conozca: Noverim te noverim me. Así, conociéndome a mí misma, me concentraré en mi nada y lloraré mis miserias, y conociéndoos a Vos admiraré extática vuestra bondad y probaré en mí los efectos de vuestro amor. Amén.

María al alma

¿Quién, hija mía, quién está figurado en aquel buen pastor que, habiendo perdido una de sus cien ovejas, corre solícito por selvas y por bosques y no descansa hasta que la encuentra, y en sus hombros la vuelve al redil? [Lc 15, 4-7; Mt 18, 12-14] ¡Ah! Reconoce, hija, reconoce en la imagen de este buen Pastor la inmensa solicitud con que el Corazón de Jesús va en busca de un alma sola que de su redil se aleja. Esta solicitud tan amorosa le movía de continuo a recorrer las aldeas y ciudades de Judea y Galilea para atraer a Sí a los pecadores con los suaves atractivos de su palabra divina. ¡Oh! ¡Cómo los atraía con la esperanza del eterno premio y los aterrorizaba con el temor de los suplicios eternos! ¡Cómo los animaba con la grandeza de su misericordia!

Ve a Zaqueo, y al punto lo llama a sí: Zachaeae festinans descender; y no contento con esto, entra en su casa y lo convierte en un fiel discípulo [Lc 19, 1-10] Acércase y pide de beber junto al pozo de Sicar a la pobre samaritana, pero sólo para darle el agua de la vida eterna y reducirla a buen camino [Jn 4, 1]. Mira, mira con qué inmensa caridad acoge Jesús a la Magdalena y la conforta y la asegura de su perdón… [Lc 7, 36] Sí, sí, los pecadores formaron y formarán siempre la más tierna solicitud de su Corazón amantísimo.

¿Y no fue para los pecadores para quienes Jesús, en el exceso de su amor, instituyó el sacramento de la Penitencia? No fue Jesús el que dio a los sacerdotes amplia facultad de absolver a los pecadores cuando les dijo:

Quorum remittuntur eis? ¿Los pecados que perdonareis quedarán perdonados? ¿Quién podrá decir que el Corazón de Jesús desecha al que a Él se vuelve contrito y humillado? Recuerda que cuando Pedro preguntó a Jesús si podría absolver al pecador hasta siete, veces, Jesús le respondió: No te digo que lo absuelvas hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. iNon dico tibi usque septies, sed usque septuagies septies. Con lo que el Salvador quiso decir que Él está siempre dispuesto a perdonar al que con ánimo humilde y entera confianza se acerca a Él en el sacramento de la Penitencia. Oye, pues, hija: procura tener una ilimitada confianza en la bondad del amantísimo Corazón de Jesús y, en testimonio de esta gran confianza, frecuenta el sacramento de la Penitencia, sacude el polvo de tus culpas, levántate pronto, rompe las cadenas de tus pecados, y obtendrás el perdón, la gracia y la fuerza para no caer más en el pecado.

Ejemplo primero

El Corazón de Jesús, ese Corazón tan amante de la salvación de las almas, que mandó a sus Apóstoles predicar a todas las gentes la palabra de vida eterna: Euntes in mundum universum, praedicate Evangelium omni creature. Marchad por todo el mundo y predicad mi Evangelio y mi doctrina a todas las gentes; ese Corazón es el que comunica todavía su celo a los héroes que día y noche se afanan por la salvación de las almas. ¿De dónde sacaron su ardiente celo San Francisco Javier, y San Vicente de Paúl, y San Alfonso María de Ligorio, y el Venerable Pedro Casani..., sino del Corazón de Jesús?

El Venerable Pedro Casani, de las Escuelas Pías, uno de los compañeros de San José de Calasanz, no sólo se mostró incansable apóstol por la cristiana educación de la juventud, sino que no dejó medio por intentar para procurar la salvación del prójimo. Aprovechándose de los talentos que el Señor le había dado, se dedicó tan infatigablemente al confesonario, que atrajo muchísimas almas a la virtud y guio a otras a la mayor perfección. Dábase sin tregua al ministerio de la predicación, recogiendo siempre los más copiosos frutos, contribuyendo a esto los muchos prodigios con que el Señor se dignó honrarlo. En Saona especialmente, se le vio con la frente rodeada de una brillantísima luz, y que de la cruz de madera que llevaba al pecho salían rayos de una luz tan viva, que hacían romper en llanto aun a los pecadores más obstinados. Acudió con su celo a extinguir los odios y las enemistades, y su palabra, ayudada de la divina gracia, restableció la paz y la concordia entre las más furiosas facciones. Pero todo esto parece nada en parangón con lo que hizo en Alemania en favor de los herejes. Allí, con su espíritu apostólico y con sus dotes de controversista, hizo conocer a muchos la luz de la verdadera fe, y que volviesen al seno de la Iglesia católica cuatro ciudades protestantes.

Ejemplo segundo

Arrebatada en éxtasis Santa Catalina de Génova, vio un día un rayo de amor que salía del Corazón de Jesús e intentaba penetrar en el corazón de un hombre, para transformarlo y vivificarlo; y no encontrando por dónde, tremolaba sin descanso en torno suyo con tres resplandores en una misma luz; mientras que al hombre, ciego por sus pasiones, ni aun se le ocurría fuese objeto de la tierna solicitud de aquel Corazón divino. No obstante pareció a Catalina oír al Señor, que decía: Aunque es tan ingrata y tan monstruosa esta alma, es tal el amor que le tengo, que estoy dispuesto a no abandonarla jamás y a morir otra vez por su salvación. ¡Oh poder del amor de un Dios!

Flor.- Seguir fielmente las buenas inspiraciones que hoy se tengan, y rezar siete veces el Gloria Patri en acción de gracias al Corazón de Jesús.

Jaculatoria.- Hablad, ¡oh buen Jesús!, que vuestro siervo os escucha. Hacedme sentir pronto la voz de vuestro Corazón, que tan ardientemente desea mi salvación eterna.

Notas