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NocionesHistoriaNatural/LECCIÓN XIII: El oído.
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LECCIÓN XIII: El oído.

El oído es la más perfecta máquina acústica que aprecia los sonidos, nos pone en relación con el mundo moral y nos hace capaces de instrucción. Consta de concha, tambor y laberinto, cuyas funciones nos sorprenderían si no estuviésemos familiarizados con tantas y tan prodigiosas obras del Creador. Su situación y estructura, figura y disposición, son las más aptas para recoger y conducir las ondas sonoras y recibir sus impresiones. Como el agua transmite por ondas hasta el rozar del ave que bebe al vuelo, nos comunica el aire por las suyas los pensamientos, conceptos y deseos de nuestros semejantes.

¿Qué es el oído? - El sentido que aprecia los sonidos.

¿Qué viene a ser por su objeto? - El lazo que nos une al mundo moral.

¿Y por su organización? - Un rasgo asombroso de una soberana inteligencia.

¿Cuántas cavidades le forman? - Tres: la concha, el tambor y el laberinto.

¿Cuál es el mecanismo de la audición? - El aire recogido por la concha transmite sus vibraciones al tambor; este a las fibras del laberinto, que están al unísono con aquellas y las fibras al cerebro donde las percibe el alma.

¿Y cuándo hay muchos sonidos a un tiempo? - Lo mismo; solo que cada fibra transmite el sonido que está a su unísono.

¿Cómo se propagan los sonidos? - Por ondas concéntricas.

¿Y cómo percibe el alma las sensaciones de los sonidos? - Por una ley que solo Dios sabe y debemos acatar.

¿Qué bienes especiales nos proporciona el oído? - El conocimiento de Dios, de la religión, del alma y de la bienaventuranza.

¿Qué podría hacer el hombre sin el oído? - Ningún progreso en las ciencias y en las artes.

¿A qué nos obliga este sentido? - A ensalzar más y más la bondad del Señor que nos le dio.

¿Y cómo le manifestaremos nuestra gratitud? - Haciendo buen uso del oído.

¿Y cómo más? - Huyendo de malas conversaciones.

¿En qué perjudican estas? - En corromper las buenas costumbres.

Notas