PláticasEspirituales/15. VIRTUD DE LA CONFESION

De Wiki Instituto Calasancio
Saltar a: navegación, buscar

14. CONFESION
Tema anterior

PláticasEspirituales/15. VIRTUD DE LA CONFESION
Índice

16. C0MUNI0N
Siguiente tema


15. VIRTUD DE LA CONFESION

“Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es El para perdonarnos y purificarnos de toda injusticia” (Jn 1,9)

Ejemplos:

-Del soldado divertido con otra mujer que la suya que le vio por la noche tan horroroso que no le abrió y avergonzado se escondió hasta la mañana siguiente que se fue a la Iglesia cuyo cura le cerró también la puerta... La abrió, confesó y recobró su fisonomía.
-Del otro noble, antes bueno, después enfermó y horroroso apuró todas las medicinas inútilmente, por último confesó y recobró la salud y su figura.
-Caravantes, de una mujer antes hermosa, por sus. pecados contrajo una enfermedad que la dejó semejante a una negra ... reconocida, confesó y recobró su color y salud, pidiendo al confesor lo publicase ...
-Las dos jóvenes denunciadas al Obispo por su mal vivir; tenía aquél la gracia de ver al dar la comunión hermosos, a los que estaban en gracia, y horribles a los que no. Esperó la comunión y víolas hermosísimas. No conectaba esto con sus noticias y creyólas calumniadas. Apareciósele un ángel y le dijo que era verdad lo que le dijeran, pero que se habían confesado bien y estaban ya en el número de los santos. Admiróse el Obispo, y el ángel: te admiras como hombre y Días obra como Dios que día a su Hijo por los pecadores.

Para pecar mortalmente se necesita: materia grave, conocimiento pleno y consentimiento entero.

Examen de la confesión: Un carbonero tarda más en lavarse las manos que un lavandero.

Ejemplo de S. Juan Clímaco - El austerísimo anacoreta monje Esteban, después de muchos años de desierto, al morir, delante otros, acongojado: Así es, mas por eso hice penitencia después de confesarlo. Mentís, no hice tal, la verdad, pero hice penitencia. Así es, y no tengo escusas; válgame la divina misericordia... y expiró...

Integridad

El P. Gabarri asegura, 17 años misionero que la l/4 parte de los que se condenan es por haber callado pecados en la confesión.

El P. V. Ferrer L6pez, 39 años misionero, oyó 89.000 confesiones obligatorias por haber callado pecados.

El P. Schever, mercedario, 14 años misionero, 12.000 confesiones y sacrílegas por ídem.

El capuchino Feliciano de Sevilla, 33 años misionero, más de 70.000 confesiones sacrílegas.

Bernardo de Villegas. Jesucristo reveló a una sierva suya que la mayor parte de las mujeres se condenan por callar sus flaquezas en la confesión.

P. Andrade: Jesucristo a Sta. Teresa, para que lo dijese a los confesores y predicadores en que se condenan innumerables almas por callar pecados.

Los dos religiosos y la mujer que callaba una flaqueza hacía 19 años, confesó con uno, vio el otro que cada pecado salía un sapo pero no el mayor que asomó la cabeza y se volvió, lo mismo que todos los otros que antes salieran, díjolo al confesor, ya lejos volvieron y ya la hallaron muerta. Fueron a encomendarla en la iglesia, se apareció condenada y roída de diferentes monstruos; en la cabeza por sus afectos, en los ojos por las miradas... Los hombres se condenan por toda suerte de pecados, las mujeres,

1º por las flaquezas, 2º de vergüenza en confesarlos, 3º trajes escotados 4º lengua

Ejemplos:

-La hija del rey Huguberto de Inglaterra… se apareció condenada a su ama por haber callado...
-Serafín Reaccio refiere, que cierta mujer bien reputada se apareció a su hija que la encomendaba... ¡Ay! ¡ay! que estoy condenada por los pecados que cometí con tu padre en el uso del matrimonio... que no confesé.
-El P. Martín del Río. Catalina la india, vivía mal, confesaba peor. Se reía del confesor, reconveníala su ama. Enfermó, confesó mal diferentes veces, no quiso arrepentirse ni a ruegos de su ama y de su confesor. Muerta, tormentas, temblores, objetos arrojados y visiones horribles, aparecióse a una compañera: Confesad, pero ¿no queréis? Confesareis en el infierno con el demonio vuestro cura. Confesad ahora con provecho, si no queréis después... Si confesáis ahora, los ocultareis como…
-El que estaba amancebado con la mujer de un soldado, pretendiendo llevarlo ante un endemoniado que descubría todo... se confesó en un establo, donde encontró un cura y dijo el endemoniado al soldado que se lo presentó: Nada sé de ese; es santo y en latín le dijo al enredado:..
-Vio S. Agustín al demonio con forma de un gigante con un gran libro a cuestas. Preguntóle el Santo si tenía allí algo escrito contra él: ¿no rezaste completas con algún descuido? Espérame ahí, confesóse el Santo, volvió, mandóle releer y nada encontró.
-Un sacerdote antes ejemplar cayó en una flaqueza. Un endemoniado le acusó ante el Obispo y por escrito citando personas, hora, lugar y todas las circunstancias; llamado aquél, confesóse antes de comparecer ante el Provisor que mandó al endemoniado leyese su acusación para proceder a las pruebas y respondió que nada tenía contra aquél que era santo ...
-Dijo otro endemoniado a un sacerdote: tú confiesas a tal mujer que hace muchos años calla un pecado, hoy vendrá a confesarse y a volverse a su casa la echaré del puente abajo. Díjoselo el confesor a la mujer que se confesó y nada le sucedió.
Díjole el confesor al endemoniado por qué no la había tirado; porque tú fuiste un traidor que se lo dijiste para que se confesase, quitándome el poder y el conocimiento.
-Un matrimonio romano muy rico y sin hijos, pidió al Señor le concediese uno que tuvo; tanto le amaron que se iban olvidando de Días: horrorizados, determinaron separarse de consenso, fuese él muy lejos a una soledad. Quedó ella con su hijo de quien crecido, tuvo otro que mató echándolo en una secreta... Un endemoniado que aseguraba descubrir cualquier cosa, la denunció ante la autoridad y prometió probar su crimen. Llamóla la autoridad y se lo advirtió, pidió ella tiempo para deliberar y consultar, confesóse y encomendóse a la Virgen. Acudió ante el Senado y el emperador que mandó se alegase contra ella: mirábala admirado el endemoniado y callaba. Habla. ¿no es ésta? esta es inocente y santa y la defiende la Virgen, Madre de Dios. Siento decirlo pero me obligan. Y dejó libre al endemoniado.

Poder de la contrición

En las crónicas franciscanas se dice de uno que por vengarse de su enemigo, invocó al demonio y le hizo cédula de su alma, renegando de Dios y de la Santa Fe, que oyendo predicar un sermón sobre la virtud de la confesión, se acercó al mismo y le preguntó si podría obtener perdón... dijole que sí, confesó con dolor grandísimo... borrósele la marca que tenía de esclavo del demonio y quedó contento.

Falta de propósito

-El canónigo rico que enfermó y confesó con infinitas lágrimas. Murió, gran entierro, día sereno, todo próspero al parecer. Se apareció condenado a un amigo: que por no haber tenido propósito ni dolor.
-El escribano, galo, que fue enterrado cerca de Salamanca con el hábito de S. Francisco, sin que hubiese restituido honras, ni haciendas mal adquiridas. La noche en que le enterraron llamó a la puerta del convento y entregó el hábito que no merecía, diciendo estaba condenado por no haber restituido.
-Cesareo refiere que un usurero que amontonaba muchas riquezas enfermó de muerte y asistiéndole su confesor, presente su familia y el Escribano empezó su testamento así:
"Escriba: primeramente manda mi alma a los demonios. ¡Jesús! Delira... No... sé lo que digo, manda... para que la lleven al infierno; que no tengo más que esperar por mis pecados. Aquí ve las lágrimas... la... deja eso... proseguid... Manda a los demonios el alma de mi mujer, porque no me ha corregido, antes me incitó a ello para sostener su lujo, galas y vanidades. ¡Exclamaciones, gritos! Manda que mis hijos bajen también a acompañarme por lo que me han ayudado, para que les quedase mucho. Ítem, manda que mi confesor baje también conmigo a conversar en una misma mesa por haberme absuelto por mis intereses" y murieron todos. Los que así acaban son tantos como los que no se corrigen ni restituyen.
-Oró un hijo 32 años por su padre, ¡qué pocos lo hacen! apareciósele al fin rodeado de llamas y quejándose de que no le ayudaban a salir de sus tormentos... ¿Cómo si todos los días...? Sí, pero no me aprovecha, porque todo ese tiempo has vivido en pecado. ¡Si me confesé...! Sí, pero sin dolor ni propósito verdadero, sólo por costumbre y bien parecer. 32 años de confesiones mal hechas. ¡Cuántos hay así...!
¡Cuántos dicen que se confiesan! pero no se enmiendan y... Que me ofende el confesor... No, no te ofende ... te favorece ... y ojalá ...

Ejemplos:

-El del soldado español en Flandes, jurador, blasfemo, que decía: no puedo enmendarme. Necesitado, pidió dinero al capellán que le dijo "te daré un doblón si me acompañas una hora sin jurar ni blasfemar...". Sacó el doblón que le iba enseñando. Si por un doblón, cuanto más por el cielo... No hay enmienda, porque no hay propósito verdadero.
-A uno que tenía una mala costumbre de que aseguraba no podía corregirse, dijo S. Bernardo "corrígete por 3 días por Jesucristo", después... ¿Cómo ha ido? Con mucho trabajo, pero no caí. Otros 3 por la Virgen. Bien... otros 3 por S. Miguel Arcángel... ¿qué tal? Ya no quiero treguas, sino paces con Dios.

PENITENCIA

El marido que se entristecía por la penitencia de ayunos que por verle alegre, hasta su mujer. Tuvo una visión en que acercándose con esta a la puerta del cielo, salió S. Pedro y entró a la mujer sola. Quería entrar el marido y le dijo S. Pedro, ¿has hecho penitencia? Mi mujer la hizo por mí; pues ella recibirá la gloría por ti.

Aquel gran pecador que no quería confesarse temeroso de la penitencia solo con Luduina...

Un joven noble y muy regalado empezó a tratar muy mal su cuerpo, reconvenido dijo, que lo quería tratar así aquí por poco tiempo, para que no fuese peor tratado en el purgatorio, o en el infierno.

El resucitado Drícelmo que no cesaba de hacer unas austerísimas penitencias porque viera lo que sufren en el purgatorio y en el infierno.

Del santo monje que deseando reconciliarse de algunas faltillas que había tenido, murió antes de hacerlo.

Aparecióse al Abad antes del entierro, dijóselas.

Mandóle el Abad en penitencia que estuviese en el purgatorio durante el entierro. ¡Oh cruel Abad! ¡Oh cruel Abad! ¡Oh penitencia sin misericordia! y desapareció.

Y si dos o tres horas de purgatorio ponen penitencias sin misericordia, ¿qué serán 2, 49 101 100 años...?

Confesión general:

Es purga provechosa al que la necesita; dañosa al escrupuloso; útil a muchos que nunca la han hecho. El caballero que... ¡y bendita la hora en que la hice… me quité un peso...!

Es necesaria, al que hizo malas confesiones:

1º. por poco examen
2º. por callar maliciosamente faltas graves
3º.por mentir en la confesión
4º.falta de dolor
5º.falta de propósito
6º.falta de resoluciones de evitar ocasiones próximamente evitables.
7º.por haber confesado ignorando los misterios de la Trinidad y Encarnación
8º.cuando sin hacer el acto de contrición o atrición.
9º. cuando sería imposible enmendarse
10º.quedando con rencor o deseo de venganza
11º.quedando en no satisfacer
12º.si buscó confesor ignorante o que no le entendiese o apretase.
13º.cuando lo hizo con el que no tenía facultades
14º.si lo hizo sin esperanza de perdón

Ejemplo: Estaba en Bona una tal Alhey amancebado con uno que al fin se ahorcó en su misma casa; su vista le horrorizó y se metió monja.

Mirando un día desde una ventana al patío vio al demonio sobre el pozo donde la quiso tirar, quedó desmayada. Díjole después el demonio dejase aquella vida tan austera, que le daría un marido rico... bastante tiempo te he servido y de ello me pesa y ya nunca limpióse el demonio la nariz y arrojóle un... negro y pestilente. Tentábala mucho, agua bendita. Una vieja monja le dijo que el Ave Maria; el diablo: mal fuego venga a la boca de la vieja que tal consejo te dio. Un sacerdote, confesión general, ¿a dónde vas, Alhey? A confundirme y a confundirte. Confesada, quedó tranquila. Vade in pace.

Notas