PláticasEspirituales/19. DIOS TE ELIGIO

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19. DIOS TE ELIGIO

“Antes de haberte formado yo en el seno materno te conocía y antes que nacieses te tenía consagrado” (Jn 1,5)

Te elegit Dominus de cunctis populis qui sunt super terram (Moisés al pueblo israelítico. Génesis).

Así habló Moisés a Israel "Dios te eligió de entre los pueblos de la tierra para que seas su porción elegida". Y que otras palabras podría emplear yo esta tarde? No son estos los términos en que debo dirigirme a vosotras en el nombre del Señor? No debo aseguraros, mis amadas hijas, que Dios os ha elegido muy particularmente para que forméis parte de la porción más escogida de su Iglesia entre tantas y tantas jóvenes como quedan en el mundo?

¡Ah! tended la vista, no sobre las innumerables y desgraciadas jóvenes de esos pueblos incultos del África y de esas tribus bárbaras de América, no de esos imperios infieles del Asia de esos pueblos heréticos y cismáticos de Europa, que, por excelentes que sean sus prendas, por inmejorables que sean sus corazones, por nobles que sean sus almas, las infelices pasan una vida abyecta y miserable, arrastrar la cadena del pecado y no conocen otro bien, ignoran otra dicha y no comprenden tanta felicidad.

Dirigid, pues, una mirada sobre tantas jóvenes como bogan por el borrascoso mar de este mundo, en la única barca de salvación, en el seno mismo de la Iglesia católica, sobre esas jóvenes, quizás dotadas de las mejores prendas y de los sentimientos más nobles, de unos corazones nacidos para amar y también dispuestos que, de encaminarse al mismo fin para que nacieron se convertirían pronto en serafines encarnados; y decidme por vuestra vida, ¿por qué os llamó Jesucristo a vosotras y no a ellas? Por qué extendió sobre vosotras su mano protectora y no sobre ellas? Por qué usó de misericordia con vosotras y no con ellas? Por qué inclinó así vuestros corazones y no los de ellas? Quoniam voluit me.

Decidme, repito, por lo que más amáis: por qué así fijó en vosotras sus dulcísimas miradas, y tan suave y fuerte al mismo tiempo ganó para si vuestros corazones, dejando en la indiferencia a tantas otras, quizás más humildes, más modestas, más obedientes y más mortificadas?. Por qué os hizo ver las riquezas inefables que se encierran en seguirle y os dio fuerzas para romper las trabas que os lo impedían, y dejó a muchas amigas se prensasen de bagatelas y mirasen como su señuelo las miserias y tomasen por soñadas realidades las mentidas apariencias de la vida? Quoniam voluit me.

Por qué os hizo conocer las probabilidades del naufragio en medio de las continuas borrascas que se levantan en el mar proceloso de este mundo, y dejó embelesadas en el peligro a otras compañeras?

Por qué ni aun despierta en ellas el deseo de vuestra suerte. ¡Cómo lo sentirían, si se hubiesen prendado de vosotras y elegido por esposas los monarcas más hermosos, más ricos y más poderosos de la tierra! Quoniam voluit me.

Sí, porque nos amó, nos tendió la mano desde lo más alto de los cielos y esto por su bondad os escogió por esposas entre las hijas de los hombres. Míssit de sunimo et asumpsit me. ¡Bendito sea!

Y no contento con elegiros, pasó por un efecto de su inefable misericordia a librarnos de los continuos y terribles peligros que nos rodeaban. Et assumpsit me de aquis multis. ¡Loado sea para siempre! Y para coronar su misericordia sobre nosotros nos trajo a este lugar de refugio, a este sagrado depósito de sus castas delicias, a este asiento de la paz, a este redil de su Madre. Et aduxit me in latitudinem. Ahora y siempre sea alabado! Y todo, por su piedad y clemencia, por un puro efecto de su bondad infinita, por un rasgo de su justísima voluntad. ¡Bendito sea ahora, loado para siempre y alabado por toda la eternidad!

Pero, ¿qué gratitud será bastante a favores semejantes? ¿Qué retribución proporcionada a tamaños beneficios? ¿Qué correspondencia a tales misericordias? ¿Cuál sería vuestro nombre si no amase vuestro corazón a tan magnífico Bienhechor?, ¿si no se empleasen vuestros sentidos y potencias en sus continuas alabanzas?, ¿si no fuese inalterable vuestra fidelidad en servirle?

Notas