PláticasEspirituales/29. MUERTE DEL RELIGIOSO

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29. MUERTE DEL RELIGIOSO

“Velad pues, porque no sabéis ni el día ni la hora” (Mt 25,13)

Finis venit, venit finis, nunc finis superta. (Ezequiel) [El fin llega, el fin llega, ahora ya está aquí]

Al oír este trueno: Al mal Religioso, la memoria de su mala vida le aflige. Las aflicciones de su presente le horrorizan y la vista de su porvenir le desespera.

El pasado le presenta pecador ante Dios, el presente, abandonado de todas las criaturas, y lo futuro, destinado a tormentos eternos.

Al buen Religioso se goza en su pasado, se complace en su presente y le llena de alegría la fe de las divinas promesas.

Lo pasado le alegra, lo presente le consuela y lo futuro le regocija, como preso que ve derribarse los muros de su cárcel.

Tal es el boceto de nuestro término. ¿Cuál nos corresponderá? Dios lo sabe - pero sus juicios son formidables Sólo sabemos que hay religiosos en el cielo y que los hay en el infierno.

¿Cuál será nuestro destino? Dios lo sabe - Pero no ignoramos que la profesión religiosa sólo salva al que vive religiosamente y que el hábito no libra del infierno al que no vive según sus Reglas.

¿Cuál será pues la muerte del buen y del mal religioso? - Esto será el objeto de mis palabras.

El mal religioso se olvida de la muerte que al fin le sorprende y ve el fin de lo sensible de sus engaños, y de su tiempo, y oye el: Finis venit. Que se le acaban las comodidades, las amistades, las conversaciones, los juegos, la vanidad.

Ve naufragar la nave de su alma que cargara de cuidados inútiles. Ve desplomarse la casa de sus fútiles pensamientos, fundada sobre la arena movediza de su corta duración. Ve los engaños de su espíritu y los desengaños de su eterno mal. Ve disiparse el humo de las pasiones que en la casa de su cuerpo impedía a su alma el apercibirse de todas sus inobservancias e infracciones de sus votos y Reglas y sus ofensas y sus escándalos y sus omisiones. Ve sus defectos: soberbia, orgullo, ociosidad... Ve sus engaños e ilusiones. Que fue martirio de todos y les va a servir de escarmiento.

Desoyó a S. Pablo: Dunc tempus... [este es el tiempo] y a San Juan: Jam non est tempus. [Todavía no es tiempo] Y a Jesucristo: Nox apropincuat circundederunt me [la noche se acerca, nos rodea]. Ahora los oye y no puede... Dice: Pude practicar y no... In quantam tribulationem deveni. [En qué grandísima tribulación he venido yo a parar]

Ahora me acuerdo de las horas perdidas, ociosidad, conversaciones, murmuraciones. - cuarto, oficinas, pensamientos, ocasiones, amistades, Sacramentos. Nunc reminiscor malorum quod fecit ín Hierusalen.[ahora me acuerdo de los males que hice en Jerusalén]

Se acuerda de todos los pecados de obra, palabra y pensamiento, contra Dios, el prójimo y contra sí.

Abre los ojos y nada ve que no lo aflija; desapareció lo pasado, su libertad en desobedecer, su salud en los excesos, las delicadezas, los amigos.

Pero no lo presente: el juez irritado, el cielo perdido, el infierno que le espera, la compañía que le aguarda.

Retumba en sus oídos el: Vocavi et venuiste ... ego quoque in intentu vestro videbo [te llamé y viniste, yo llené vuestro deseo] y desesperado ya de nada le sirve la confesión que no aprovechó, el viático sacrílego, la extremaunción sin conocimiento y cada vez más despechada sus últimas boqueadas queriendo decir: ¡ay, ay, ay! Y por más responsos y misas que le apliquen, la justicia de Dios se cumple y siempre, siempre, siempre, esta voz que escucha, cumpliéndose así el - Ite maledite in ignem eternum [Id malditos al fuego eterno]. Porque el infierno es la pena del desorden, como el cielo es el premio de la virtud.

Las Infracciones de las Reglas y Votos forman la cadena que arrastra al infierno. Su observancia, la escala que conduce al cielo. Qué hemos formado hasta el presente: la cadena o la escala? Que lo diga nuestra conciencia. Que debemos formar en adelante? Díganlo nuestros intereses. Que no basta estar en la Religión. En el cielo estaban los ángeles y cayeron. En el paraíso nuestros padres y fueron expulsados. En el apostolado Judas y pereció ahorcado... Adoptemos pues el único partido. Seamos observantes. No tenemos otro camino para evitar esa muerte, mala, por la pérdida de todas las comodidades, como dijo S. Bernardo; peor, por la separación del cuerpo y del alma que va a sepultarse en los abismos; y pésima, por la pérdida del Sumo Bien y la adquisición del sumo mal.

Portémonos bien, hermanos; y el pasado, y el presente, y el porvenir nos llenarán entonces de gozo: al ver la corona que nos labramos, llevando con paciencia las pruebas de parte del Señor, de parte del demonio, de parte del mundo, pasiones, y de parte de nuestros hermanos.

Miraremos al pasado, y veremos que fuimos fieles a nuestros compromisos y diremos con San Pablo: Cursum, consum mavit, fide servabi. [He acabado la carrera, he conservado la fe]

Miraremos a todas nuestras obras y las veremos gratas a los ojos del Señor: observancia en los Votos, Reglas, costumbres, celo por la educación. Recordará todos sus trabajos y verá que serán para siempre: Amodo iam dícít spiritus ut requiescant a laboribus suis y le dirá el Espíritu que descanse de todos sus trabajos.

Llama a su confesor.- Purifica de nuevo su conciencia y al oír el: Yo te absuelvo, quisiera que todos los hombres, viniesen a lavarse también en la sangre del Cordero y no ve llegado el momento de recibirle en su pecho y exclama, como fuera de sí: Quando veniam at apparebo ante faciem Domini.[Cuando venga y aparezca ante el rostro del Señor]

¿Cuándo le recibiré, y le veré, y seré todo suyo y El todo mío? Como el ciervo desea...

Por fin el cielo desciende a la tierra, el médico al enfermo, el esposo a la esposa, Dios a la criatura, que después de una profesión de fe, le adora, le recibe, le estrecha, le abraza, le bendice y unida con su fin: Nunc dimittis, Domine, servum tum in pace. Quit miti est in terra.

Y cada momento que pasa, le parece un año y se queja amorosamente a su amante y a su Amado: Su mitis quia incolatus meus prolongatus est.

Y desprendida de todo lo terreno como lo estuvo en vida, nada le embarga... In pace in idipsum dormiant et requiescant.

Y levantando por último los ojos, al ver ya las riquezas eternas que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni lengua humana puede explicar, exclama: Cupio disolvi et esse cum Christo. Venid, Señor, no tardéis más.

Los justos me esperan, los ángeles me aguardan, la Virgen me llama, mi padre José Calasanz me abre los brazos, todos mis hermanos me felicitan, venid, venid.

Y a las palabras del que le recomienda: Preficiscere, ánima cristiana de hoc mundo. En el nombre del Padre que te crio y del Hijo que te redimió y del Espíritu Santo que te santificó. Vuela gozosa al seno...

Notas