PláticasEspirituales/31. INFIERNO DE LOS RELIGIOSOS

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31. INFIERNO DE LOS RELIGIOSOS

“El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le condene…” (Jn 12,48)

Ya que terminé ayer recomendando nos retirásemos a pensar:

1º.Qué hará el religioso en el infierno, mientras Dios sea Dios.
2º.Qué padecerá por los siglos de los siglos y
3º.Con quién estará por toda la eternidad.

Me parece del caso hablar hoy sobre el fruto de nuestras reflexiones.

1º.Qué hará el religioso en el infierno, mientras Dios sea Dios?

Sabéis qué, PP. y HH. míos? Repetir las boqueadas de su agonía diciendo: ¡Ay, que pude no pecar y pequé! ¡Ah, que pude salir de pecado en tales y tales ocasiones, todos los días, a todas las horas, y no lo hice!. ¡Ah, que Dios derramó sobre mí por muchos años sobradas luces y recuerdos para obrar bien, y no hice caso!. ¡Ah, que pude librarme de estas penas y por mi albedrío y mala voluntad he entrado en ellas para más salir!

¡Ah de mí que sabiendo el bien y el mal que me esperaba, y tratando de dar a otros la ciencia de la salud, y de disponer para Dios un pueblo perfecto; ardo en estas voraces llamas del abismo! Yo que tantas veces prediqué y confeso a muchos que ya están en la gloria! Y que tenía en mis manos todos los días, al Dios de la santidad, consagrándole sobre los altares y distribuyéndole al pueblo! Yo, infeliz ministro de tan venerables Sacramentos, decía y no hacía! Enseñaba y no practicaba! Conocía el bien y no lo seguía! Veía el camino recto, y no iba por él!

¡No quise la bendición, y se apartó de mí! Amé la maldición y vino sobre mí la eterna! Rehusé oír los consejos de vida y de salud, y oigo ahora, su eco eterno! Desprecié a los que me los daban, y ahora los envidio! De todo me reía, y ahora todo me atormenta... Me atormenta el recuerdo de los Sacramentos que desprecié y profané sacrílego! Me atormenta la oración a que nunca asistía o la hacía disipada! Me atormenta todos los ejercicios piadosos que tanto me hastiaban! Me atormentan aquellos exámenes de conciencia de que nunca me aprovechaba!

¡Ah! Ay, de mí, que por no tomarme un poco de trabajo en cumplir mis Reglas siempre tendré trabajos! ¡Ay! ay de mí, que por un maldito gusto tendré siempre tormentos incesantes y nunca algún gusto!

¡Ay, ay de mí, que por no cumplir mis Reglas y Sagrados Votos, nunca cumpliré mi condena! Y por no haber negado gusto alguno a mis caprichos, nunca alcanzaron misericordia y lástima mis clamores! Y por absolver a todos de sus infracciones regulares nunca seré absuelto.

Y por no confesar con dolor y verdadero propósito de enmendarme de mis pecados, los publicaré por toda la eternidad!

¡Oh, malditos sean mis pecados! Malditos mis sentidos que tan mal empleé! Maldita mis manos que habiendo tocado tantas veces el Cuerpo del Redentor, no se abstuvieron de todas las causas de mi perdición! Malditos mis ojos que se recrearon en lo que no debían. Maldita mi lengua que sólo se ocupó de lo que le estaba prohibido! Malditos todos los miembros de mí cuerpo por lo mal que se emplearon! Maldito yo, y maldito para siempre por lo mal que usé de ellos! Y por no haber empleado mis potencias en alabar a su Criador! Maldito el Prelado que me dio el hábito y él que me profesó y él que me consintió y él que me permitió! ¡Maldito... pero no sigo, que los cabellos se me erizan, el vello se me crispa, las carnes tiemblan, los huesos se descoyuntan de solo pensar que maldicen el sacerdocio y los altares, la gracia y los Sacramentos, a Días y sus atributos...

Así, así obra, esto, esto hace y hará eternamente el Religioso en el infierno. Así braman y bramarán eternamente los Religiosos que vivieron relajados!

Así rugen y rugirán para siempre los Religiosos negligentes y perezosos en el cumplimiento de sus deberes! Así aúllan y aullarán esos lobos que destrozaron con sus escándalos al rebaño predilecto de Jesucristo! Alarido sin provecho! Rugidos sin utilidad! Bramidos sin mérito!

Esto cerca del pozo del abismo con el sello de Días y jamás... se abrirá.

2º. Pero... qué padecerá el Religioso en el infierno por siglos de siglos?

Según la verdad eterna los poderosos serán atormentados poderosamente. Considerémosle en aquellos calabozos y veremos que no hay dolor semejante a su dolor! Ni sólo padece, como todos, las penas de daño y de sentido, sino de modo más terrible e intolerable. Porque, quién es más poderoso que el Religioso, que el sacerdote?, a cuyo imperio se abrían y cerraban las puertas del cielo, se ataban y desataban las almas del lazo de sus culpas, y bajaba a la disposición de su voluntad desde el seno del Eterno Padre su Hijo soberano? Y fuera enriquecido con singulares dones y llamado a la suerte de los santos, y a dispensar y participar de los tesoros divinos, y a ser el amigo, el privado, el Ministro de Dios! Qué infierno corresponde al abuso de tantas gracias, al menosprecio de tantos favores, y al abandono de santas obligaciones?

Por eso padecerá más que todos los condenados:

1.La pena de daño

Porque como tenía obligación de conocer y amar más a Dios, comprenderá entonces el bien único de que se privó. Como de dos hijos que pierden a su amantísimo padre, le siente más el que tiene más conocimiento, así... En sólo un Bien, pierde todos los bienes. Si por las leyes humanas pierde todos sus bienes puede ganar otros al menos en tierra extraña; pero, si pierde a Dios... Siendo Dios el Sumo Bien, el sumo mal será estar privado de Él. Un hueso descoyuntado causa dolores intolerables; cuales no sentirá el alma fuera de su fin. El Crisóstomo dice que es el mayor de los tormentos. Espanta la pobreza de Job, pero es mayor la de los condenados y sin esperanza. Dígalo el Epulón.

2.Pena de infamia

Verse excluido de la gloría por faltas propias y reprendido de Jesucristo. Crisóstomo: peor que mil infiernos. No te conozco... Semejante a la del adoptado de un rey sin... niño pobre, educado por buenos ayos, es un perdido - cortes - abrir testamento - Excluirle del reino por su mala conducta a galeras.

Mayor ignominia la de un condenado adoptado por Dios... A las galeras del infierno, donde le baldonarán.

3.Pena del lugar

Sentina de todos los males, donde reina un horror eterno. Ovidio desterrado de Roma, lloraba sin cesar. Julio al volver de su destierro creyó volver de nuevo al mundo; y si esto por la diferencia de tierra a tierra, qué será por la del cielo al infierno, y del trato de ángeles al de demonios y condenados? Si un ofendido perdonó a su ofensor, sólo por no estar con él en el infierno. Qué harían...?. Y estarán allí donde caigan, sin moverse nunca a su gusto siempre amarrados a objetos en proporción de sus pecados... El tormento de las argollas con puertas adentro en pies, cuerpo y brazos y rodeado después de fuego... a los mártires... Las cárceles de Aventino, las de los mesenios subterráneas sin escaleras. Las de los vándalos en que amontonaban a los católicos como trigo. Que echan a uno desnudo a una cárcel sin luz, y con sola una onza de pan por día. ¡Qué largo el tiempo!

4.Comparación
-Alejandro M. encerró a Calístenes con un perro en una jaula.
-Los japoneses colgaban a los mártires boca abajo en una fosa llena de serpientes y lagartos.
-Los romanos a los parricidas con una sierpe, una mona y un gallo.
-Nadie quiere vivir en casa de un duende, cómo en el infierno donde hay tantos demonios y condenados.
-Nadie quiere vivir en barrio apestado.
-Temístoles al vender una finca decía que tenía buena vecindad.
-Quién compra el infierno con tal vecindad? Y por su alma?
-Nadie le querrá bien.
-Un monje vio a un padre maldiciendo a su hijo y éste a aquel, como garbanzo en olla que hierve.

Notas