PositioSuperVirtutibus/15. Resultado de mis conferencias…

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14. El Procurador en acción.
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16. El documento
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15. Resultado de mis conferencias…

Inició, pues, el P. Latorre una serie de contactos o conferencias con el P. Faustino (infra 3, a). Veía con más claridad el problema, desde Roma, el Procurador General P. Calasanz Homs[Notas 1], verdadero santo canonizable, que el P. Latorre afectado de algunos prejuicios, que asoman claramente en su correspondencia[Notas 2]. Parece además que le costó entender el móvil de la actuación del P. Faustino, que era evitar que aquellos bienes de la Iglesia pudieran ir a parar a manos del Estado español, muy hábil en ello desde la desamortización de Mendizábal[Notas 3], como expone claramente el punto cuarto de las preces (infra 4) redactadas por el Procurador General; es contundente la exposición del asunto, que hace el mismo S. de D. al Procurador General (infra 1, l). Léase. Estaba todo tan bien trabado jurídicamente que sólo podrían pasar al Gobierno en el caso de implantarse en España el comunismo[Notas 4]. Con la fórmula legal empleada por el S. de D., la propiedad de los inmuebles, que se reservara jurídicamente, no podía en realidad llamarme tal, pues excluía totalmente el poder disponer él de ellos en propia utilidad o ventaja[Notas 5].

Otra idea aparece en el documento del P. Latorre: la alusión a la privación de sufragios a los religiosos que mueren “propietarios”. En relación con esta idea, de la que luego nos ocuparemos, nos viene a la mente la monstruosa aseveración del arcipreste don Tiburcio Ruiz de la Hermosa, quien aseguró (Summarium, p. 73, párrafo 113; Cf. 97 ad 152) que había visto los principales padres de la Orden escolapia y que “determinaron privarle de los sufragios de la Orden a la muerte del S. de Dios por la razón antes dicha de que disponía de los fondos de los específicos”. Esta “visión” sólo puede explicarse por sus 77 años al hacer tal declaración. ¿Cómo vio tal, si él residía en Daimiel a unos doscientos kilómetros de distancia de Getafe? Consta que en mayo de 1924 estuvo en Getafe y el obispo de Madrid le concedió licencias para confesar a las religiosas[Notas 6]. Pero no en marzo de 1925.

Además se conservan los libros de Crónicas, Acuerdos y de Secretario de la casa de Getafe y los correspondientes de la Provincia de Castilla, donde costaría un hecho de tanta importancia, cuando figuran otros mil de apenas ninguna significación, ni antes de la muerte ni a raíz de la misma. Ningún escolapio vio tal cosa y ninguno testificó cosa semejante en los Procesos. Y hemos visto, comprobado por textos y documentos del día, que se le administró la extremaunción y que había comulgado aquel mismo día y que se tuvieron los sufragios señalados por las Constituciones (Doc. VI). Y se publicó su necrología pidiendo a todas las casas de la Orden los “acostumbrados sufragios” (Consueta Suffragia).

Por lo demás sabemos documentalmente que desde 1912 tenía todo arreglado con la S. Sede. Imposible que en tales circunstancias pensaran los superiores en cosa semejante; tanto menos cuanto que el supremo Jerarca de la Orden, P. Tomás Viñas, había prohibido en diciembre de 1912 que se molestara lo más mínimo al P. Faustino por lo pasado (infra 5).

Un detalle debemos resaltar en la correspondencia del P. Luis Latorre. Dados los prejuicios de que ha dado muestra, resulta evidente que no cabe en sí de asombro al ver la gran responsabilidad del anciano Padre, y su sumisión total e incondicionada a lo que determinan los superiores, y así, escribe maravillado: “Con mucha insistencia me ha dicho qu si los superiores deciden… él está dispuesto en eso, como en todo, a acatar las disposiciones de la superioridad”; {…]”pero siempre dispuesto a hacer lo que determinen”.

¿Se puede pedir mejor disposición y sumisión a los superiores? No es una postura verdaderamente heroica la de este anciano, famoso en toda España y fundador de una Congregación religiosa, al someterse incondicional y absolutamente a lo que determinen los superiores, renunciando a su propio juicio?

Notas

  1. Véase C. VILÁ PALÁ, Calasanz Casanovas, p. 463 iuxta indicem.
  2. Luego era un hecho público que ningún Vicario General había recriminado la actuación del S. de D., quien sin embargo era la comidilla de los ignorantes del caso y estado. Corría la especie de que los superiores no se atrevían con él, porque era un hombre de dinero.
  3. Juan Álvarez Mendizábal (1790-1853), conspirador liberal, financiero y político, masón; Ministro de Hacienda, Presidente del Consejo en septiembre de 1853 (Cf. RAYMOND CARR, España 1808-1839, p. 716 iuxta indicem; A. ALCALÁ GALIANO, Apuntes, B.A.E. LXXXIV, p. 330; Reseña histórica del glorioso alzamiento de 1840; A. PIRALA, Historia de la guerra civil, III, pp. 614-615; F. SOLDEVILA, Historia de España, VII (1963) pp. 105-106; A. GARCÍA TEJERO, Historia políticoadminstrativa de Mendizábal (1858) pp. 145-148; C. WEBSTER, Palmerston, I, p.451; J.H. PALMER, Causes and consequences of the pressure on the money market, Londrtes 1837; etc.).
  4. El S. de Dios estaba al corriente de los planes e intentos del comunismo en España y de los manejos de Bakunim. Vide. N. NETTLAU, Bakunin y la Internacional en España, Buenos Aires 1925; C. BRENAN, The spanish laberynth, Lonfres; etc.
  5. I.B. FERRERES, Epitome theologiae moralis, 6ª edic. (Barcelona 1933) p. 161 n. 342.
  6. Petición al Obispo y contestación: en Archivo de la Curia General de las RR. Hijas de la D. Pastora.