PositioSuperVirtutibus/17. Un “santo” defiende a otro…

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17. Un “santo” defiende a otro…

Ya hemos dicho el alto concepto de santidad que dejó de sí en Roma el P. José Calasanz Homs, Procurador General de las Escuelas Pías.

Disponemos de la minuta, que preparó para acompañar las “Preces” del P. Faustino. En latín, como era entonces obligado (infra 4) Demos aquí su versión castellana:

Beatísimo Padre

Faustino Míguez de la Encarnación, sacerdote de las Escuelas Pías, de la provincia de las dos Castillas, con residencia en Getafe, postrado a los pies de V. Santidad pide humildemente la sanación de ciertas operaciones, que, aunque realizadas con la mejor voluntad y el mayor celo religioso, le parecen, a él y a los superiores de la Orden nulas ipso iure; a saber:

1º.La cesión del secreto y de los productos medicinales hecha con escritura pública a las religiosas de la Divina Pastora.
2º.La compra y adquisición de cuatro edificios, a los que van unidos capilla, huerta y un pabellón para escuelas.
3º.La adquisición y compra de algunas parcelas de terreno para lugar de recreo en el colegio de las E. Pías de Getafe.
4º.El sostenimiento de un pleito ante el tribunal de Getafe y de la Audiencia de Madrid contra un ciudadano de Getafe sobre la propiedad de un terreno.

Dios guarde a V.S.

El infrascrito Procurador General recomienda calurosamente al orador y al mismo tiempo expone lo siguiente sobre las indicadas operaciones:

1º. El precitado P. Faustino Míguez, peritísimo en estudios analíticos sobre medicina, recibió la dirección de las religiosas de la Divina Pastora de manos del Emmo. Arzobispo de Sevilla, quien con el consentimiento de los superiores de la Orden, le constituyó, aunque muy opuesto él, en su quasi fundador. De esta actividad del P. Faustino en favor de las religiosas eran sabedores y estaban de acuerdo los superiores de la Orden en España[Notas 1]. Por lo cual a dicho Padre se le permitió realizar todo cuanto se refería a la vida y progreso de las religiosas, pero con la condición de no faltar, en lo mínimo, a sus deberes religiosos, lo que él fielmente cumplió[Notas 2]

2º. Con el paso del tiempo, aumentando los ingresos de las medicinas y el Instituto de las religiosas, las operaciones económicas llegaron a ser de tal importancia que los superiores de España creyeron no razonable el modo de proceder del P. Faustino[Notas 3].

3º. El P. Faustino dividió en tres lotes el producto de los específicos: uno para los gastos de producción de las medicinas; otro para la Congregación de las Hijas de la Divina Pastora; y el tercero para sufragio de las almas del purgatorio.

4º. El P. Faustino se reservó la propiedad de todas las adquisiciones antes dichas a fin de ni que la Congregación de la Divina Pastora ni la comunidad escolapia de Getafe, que las usufructuaban, pudiesen con el tiempo verse expoliadas de ellas.

5º. Nos place comunicar a la Sda. Congregación de Religiosos, a favor del P. Faustino, que él mismo había pedido a dos Prepósitos Generales[Notas 4] la resolución de este problema para tranquilidad de su conciencia y que él tiene ya 82 años de edad y que siempre obró llevado de recta intención , apoyado en el consentimiento de los superiores y en el consejo de jurisconsultos[Notas 5].

Siendo esta así, propongo a esta Sda. Congregación, salvo mejor juicio, que el P. Faustino Míguez con el consejo sea del P. Vicario General de España, sea con el del Provincial de las dos Castillas o de una persona elegida por ellos, consultado algún católico perito en cuestiones forenses, haga un testamento en el que confirme:

1º. La cesión del secreto y de los productos de los específicos a las religiosas de la Divina Pastora de Sevilla[Notas 6], ya hecha anteriormente e igualmente la división de los frutos en los tres lotes como se dijo.

2º. Ceda legalmente y en el modo que los peritos indiquen, los bienes inmuebles, que compró o adquirió, sea para las dichas religiosas, sea para el colegio escolapio de Getafe.

Notas

  1. Este último párrafo, en la minuta, aparece tachado, acaso por innecesario, ya que los superiores le habían empujado y era además cosa de todos sabida.
  2. Esta afirmación, por sí sola, echa por tierra todas las inculpaciones del P. Marcelino Ortiz. Además no se olvide que el Card. Ceferino González le había autorizado expresamente el 20.IX.1887 “para que aún en los asuntos temporales y económicos, que por su importancia y relación al bien espiritual, conservación y fomento del Instituto tuviera la intervención y dirección necesaria, pues lo consideraba dicho Prelado como cosa necesaria si habían de realizarse “los altos fines que aquel Instituto se propone”.
  3. El primero en interesarse en el asunto fue el mismo S. de Dios, al pedir permiso al P. Manuel Pérez Vicario General. Luego él mismo actuó siempre aconsejado de jurisconsultos en los casos importantes. Siempre tuvo voluntad de hacer las cosas según ley y con perfección. Por ello acudió a Mistrangelo, a Brattina, a Manuel Sánchez, hasta que por fin se puso a tiro el Rmo. P. Tomás Viñas.
  4. Se refiere a los RRmos. PP. Adolfo Brattina y Manuel Sánchez.
  5. Esto tiene una prueba muy poderosa en el hecho de que para disponer, como mero religioso, de otros bienes, el P. Faustino contó siempre con los debidos permisos de los superiores. Lo vimos para la renuncia de bienes antes de la profesión (Doc. 1, 3, a). Véase también en el caso de la herencia de su hermano Antonio (Doc., VI, 2, r).
  6. Sanlúcar de Barrameda.