PositioSuperVirtutibus/21. Espíritu sobrenatural

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21. Espíritu sobrenatural

Siete meses después de liberarse de la propiedad personal de los bienes muebles (y al menos gran parte de los inmuebles) relajaba su espíritu en una carta o escrito sin destinatario preciso; va dirigida: “A quien importe”. La transcribimos aquí como remate de este capítulo, porque pone de manifiesto que el S. de D. se lanzó a su Obra porque el Señor se la impuso. Y ello significó abrazarse con una cruz erizada de punzantes espinas; y su humildad le hacía ahora temer que fuera precisamente él la causa de las infidelidades de aquellas almas religiosas a él confiadas.

Sin duda la actividad del S. de Dios en favor de su Obra revistió de continuo un carácter de heroicidad de pocos sospechado, pero no por ello menos real y auténtico, prolongado por muchos y largos años. Un verdadero martirio del espíritu más que una penalidad o destrucción del cuerpo. Léase:

Sólo a ruegos de influencias, que mucho os favorecen y no puedo desairar por lo obligado que me tienen, falto a uno de los propósitos con que salí de esa, el 6 de Agosto ppº., con un decaimiento de ánimo rayano en arrepentimiento de cuanto por eso había hecho y solo con la esperanza de que me lo pagará Él que, a mi ver, me lo impuso.

¡Con cuántas amarguras pasé aquellos días en turbio y las noches en claro, temiendo fuese yo la causa de aquellas miserias tan impropias de semejantes personas! ¡Cómo así se disfraza y acrimina a inocentes lo que desde e primer día se presentó a mis ojos!

Sin duda se figuran que, a fuer de Viejo chocho, miro y no veo, oigo y no entiendo, y porque callo, apruebo; y salva la inmodestia, vi, comprendí, reprobé y callé mientras no tuve la seguridad de que estaba en lo cierto. Viendo, empero, que sembraría sobre piedras y lo que por mi interior pasaba, resolví poner tierra por medio, para no sucumbir en pocos días a consecuencia de la zapa tan solapadamente dirigida. Hace 29 años que vengo pidiendo diariamente al Sr.: “Que si ese Instituto no ha de ser siempre para honra

Y gloria de Dios, bien y salvación de las almas propias y ajenas; lo disipe como humo en el aire, sin dejar siquiera rastro ni memoria”. “Y que, si mi inutilidad y mal ejemplo es óbice a la consecución de aquél, que disponga también de mí cuanto antes”.

Sólo Dios sabe lo que me costó ese Instituto, lo que por él sufrí y lo dispuesto que todavía estoy a dar por él mi vida, porque jamás se ofenda a Dios por ningún concepto; pero si no ha de ser como debe, si en él no ha de reinar siempre una abnegación absoluta, una unión perfecta, una paz inalterable; si ha de introducirse en él algún espíritu malévolo, algún carácter subversivo, algún duende cizañoso; si no han de observarse exactamente sus Constituciones, cumplirse a la perfección sus votos, aspirar sus miembros a la virtud y santidad a que están obligados…; con todo mi corazón y con toda mi alma pido al Señor dé al traste con ese Instituto por cualquiera de los infinitos medios que puede emplear, antes que lo hagan sus individuos por su inobservancia y falta de caridad.

¡Que Dios bendiga a las que estén resueltas a portarse como fieles Esposas de su Stmo. Hijo e Hijas de la Divina Pastora y abra los ojos del alama a las que marchan a la ventura sin precaverse de los precipicios que bordean su camino! Amén. 9º 16-914.

Notas