PositioSuperVirtutibus/D O C U M E N T O S

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13. Conclusión
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DOC. XII: LICENCIAS PARA LA ADMINISTRACIÓN DEL DINERO
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D O C U M E N T O S

Reunimos aquí la documentación relacionada con el presente bajo trece títulos. Un núcleo importante de la documentación se refiere a diversos periódicos de izquierda que se ocuparon del P. Faustino y que, pretendiendo desacreditarlo, se convirtieron en los voceros de su fama.

1. Cartas del Siervo de Dios

Ofrecemos varias cartas del Siervo de Dios, inéditas en su totalidad; de alguna se ha publicado algún trozo por el tantas veces citado biógrafo P. Anselmo del Álamo, en Biografía del S. de Dios Faustino Míguez escolapio, Madrid 1975. Algunas daremos por entero pues, a parte de lo que puede interesarnos en relación con el tema presente ofrecen noticias y datos biográficos o ideas del interesado, o datos sobre el historial de la Congregación de la Divina Pastora, o un mayor conocimiento de sus virtudes, etc.

a) Sor Ángeles González León. 11. XI.1888

A parte las recetas, subrayemos lo referente al respeto al Nombre de Dios y la exigencia de santidad en las niñas.

[…] 2º. Apruebo lo que la distribución del tiempo y quiero se ponga en práctica por de pronto todo lo que se pueda, y, desde el día de la Purísima el Oficio de la Virgen por partes, a ver si se puede.

3º. En casos y días como el de la Comunión no hay inconveniente que entre Doña Trini y alguna otra, si hace falta para arreglar lo necesario.

4º. También irá D. Juan y Sra. de Argüeso y debéis enseñarles toda la casa, que bien son como patronos y dueños etc. […].

7º. Cuidadito con otra comparación tan disparatada como la que pusiste entre Dios y… tienes que besar 3 veces al suelo y pedir a Dios perdón de todas veras, para que te perdone y te acuerdes y después 3 Padrenuestros… blasfema.

8º. A Joaquina le das Pulsatilla unos días antes y, si aun así se resiente, Camomila. Si no se le presenta: un conocimiento de pez negra: una onza en tres cuartillos de agua y que hierva hasta reducirse a dos cuartillos – se deja enfriar, se cuela y toma un pocillo en ayunas y otro antes de comer. En cuanto se le presente que lo suspenda […].

10º. A lo que D. Miguel indicó a Dña. Trini ya contesté y supongo lo habréis leído. Que digan de mi todo lo que quieran, con tal que nada sea cierto; más me favorecen los que así tratan de despellejarme que los que me adulan; “Dios les perdone a todos y a mí y los colme de tantos bienes como para mí le pido!”

11º. Recibí los Reglamentos. ¿Le mandaste uno al P. Rector de los Escolapios de Sevilla? Te lo dije y no sé si me lo has hecho […].

Clase nocturna

¿Cuántas niñas asisten? Si son muy pocas, no será cosa de tener la puerta abierta. ¿Dónde tienen la clase? Mucho cuidadito con quien se deja entrar. Estoy fastidiado de tanto escribir.

¿Me procuráis en todo ser santas como yo deseo y me habéis prometido? ¡Que lo prometido es deuda!

Os bendice en Jesucristo vuestro Abuelo.

A las niñas: les darás expresiones de mi parte y que no se me olviden de los consejos que les di si quieren que aún les dé más por mucho que tenga que hacer. Que quiero salga de ahí un rosario de a 15 dieces de santas; pero muy santas. Que ni ellas podrán alcanzar mayor dicha, ni yo mayor satisfacción, ni el Colegio mejor fruto, ni sus familias mejor honra. Que no tienen escusa alguna de la 1ª hasta la última, ni por las disposiciones que Dios les ha dado, ni por los medios que les facilita para adelantar continuamente en todas las virtudes y ser modelos de jóvenes perfectas y bien educadas. Que más que la hermosura exterior que es vana, engañosa y putrescible, procuren perfeccionar lo que es infinitamente más hermoso: La belleza de un candor angelical, de una sublime nobleza de sentimientos, de una inmaculada pureza de corazón, de una inocencia tal que atraiga sobre todas las dulcísimas miradas del amantísimo Jesús y las embriague en las inefables complacencias de su ternísimo Corazón, como se lo pide y desea para todas su Abuelo que las bendice con toda su alma.

b) Sor Ángeles González León, 15.XI.1888

Nº 1. Tu falta consiste en decir “que me quieres tanto como a Dios”; disparate que no quise dejar sin correctivo, para que no vuelvas a decirlo, ni por broma. Te quiero mucho en Dios, pero sólo por Dios y ni la millonésima elevada al infinito que a Dios y tú debes hacer lo mismo conmigo.

Tranquilízate, que fue un disparate material, como suele decirse; pero que no se le escapa al que sólo os quiere en Dios y muy santas. Os tengo en lo íntimo del corazón y a cualquier movimiento que hacéis fuera de la senda que a Dios os lleva, siento un malestar que no paro hasta que os veo otra vez en la buena senda.

Respeto a tu catarro o espasmo, como dices, toma 3 glóbulos de Tártaro emético en ayunas y después a las dos horas otros 3 de Pulsatila; si con eso no se te quita, al día siguiente 3 glóbulos de Bryonía por la mañana y 3 de Dulcamara por la tarde.

De todo cuanto me habéis sugerido sobre las Reglas, ni palabra se refiere a la enseñanza y quiero me digáis algo, que yo no lo he de hacer todo.

También quiero digan, si han de abrazar más puntos que el de la enseñanza; que bien sabéis comprenden más las bases. Tienes que mandarme una carta firmada por todas y con fecha de 1º de enero pasado pidiéndome os haga el favor de poneros por escrito los consejos y reglas que os estoy dando de palabra, a fin de que no se os olvide y podáis tenerlos a mano para recordarlos a cada paso, a fin de mejor seguirlos…

No he podido todavía ver lo de los premios, por no haber ido a Madrid más que para ver a los Sres. de Argüeso y no me quedó tiempo para nada […].

c) Sor Ángeles González León, 30.XII.1889

Ya supe la muerte del Hº Juan[Notas 1] (q.s.g.h.) el mismo día que sucedió, por telegrama al P. Provincial[Notas 2]. Eso somos y nos espera, cuando menos pensemos. Vivamos prevenidos.

Si no se puede hacer todo y como se prescribe, hágase lo qué y cómo se pueda. No quiero se dejen solas las niñas.

A las postulantas nada les digo; hagan lo que quieran.

No me parece mal lo que indica Dña. Trini, pero como la intimidad y compromiso no era con la difunta, sino con D. Rafael, duda produzca efecto. Yo, sin embargo, lo dejo a su elección y a la tuya. El no ya se tiene.

A Severina, dale lo que indicas o sulfur y calcárea en días alternos; quiero decir sulfur un día y sola una vez y calcárea otro y también una sola toma, cada día.

Te remito esas composiciones que me pediste y no pude mandar antes. He tenido que sacar copia, no vayan a perderse. Son del Autor de las Flores de María o de Mayo, en verso: P. José Antonio de la Iglesia[Notas 3]. No sé si aún me mandarán otras, que encargué a otros. Os bendice El Abuelo.

d) Sor Ángeles González León, 31.XII.1889

Tal como ha venido está ya en el correo, sólo le acompañé un Reglamento de ese Colegio. Allá veremos si, y como lo pone “El Movimiento Católico” a quien lo envié. Tengo por discípulo a un hijo del Director y creo hará cuanto pueda. Además ese periódico es hoy el que representa la Opinión de los Obispos y las Doctrinas más sanas.

A las denguistas se las trata como si estuviesen acatarradas.

1º Acónito, 3 veces de dos en dos horas.

2º Bionía, si tienen dolores de huesos o reumáticos.

3º Nux Vómica, si tos ronca, dolor de cabeza y ganas de vomitar.

4º Mercurio, si tos seca, dolor de garganta, cabeza, oídos, etc.

5º Veratrum, si hay diarrea.

Pulsatilla, si inflamación de vientre y orines encendidos. En todos los demás casos, como un catarro y hasta pulmonía.

Ha nevado hoy y parece se prepara para seguir y acabar así el año. Cuando vienen esas cartas, al menos? Os bendice.

e) Extracto de la carta a una superiora, 1981 (?)

Se desconoce la casa en que residía esta superiora y de ahí que también el nombre de ella. La fecha es conjetural.
La carta describe la enfermedad de una señorita, que se puso “por el estilo” de la señorita María Gardner, de la que ha hecho mención en su carta. María Gardner era inglesa y la había alquilado el P. Faustino para que enseñase inglés y francés (que también lo dominaba) a las niñas y a las asociadas, convencido de la importancia del conocimiento de los idiomas modernos. Resulta que más tarde la Gardner solicitó el ingreso como religiosa: a ello se opusieron seriamente sus padres, que eran protestantes. La aparición de ciertos trastornos nerviosos la obligaron a regresar a casa de sus padres.
No hemos logrado identificar la familia, cuya hija loca curó el S. de Dios. Dada la posición social de la misma, la curación hizo ruido.

“He visto y curado a una joven, que entrara religiosa en Paris y se puso por el estilo [de Mary Gardner] a los trece meses, hasta el punto de tener que llevarla a la Salpetrerie o casa de locas, donde la estuvieron asistiendo las notabilidades médicas de París, además de los médicos del grandioso establecimiento, y después de tanto tiempo la dieron por incurable.

Fue su padre, que era de Madrid, con dos doncellas que había tenido antes, a buscarla; la trajo, y por cierto que cogió dicho padre una pulmonía en el camino y de ella murió a los dos días de haber llegado, y trasladándose a Carabanchel Alto, donde tiene una casa de verano. “Cuál estaría la hija, que vio a su padre enfermo y muerto y ni aun remotamente se dio ni cuenta de ello!

Por oídas del Padre Provincial, Eugenio Caldeiro, escolapio, que era mucho de la familia, me escribió la madre de la joven pidiéndome la buscase en ésa de Sanlúcar una casa de confianza para trasladarse allí con ella, a ver si en ese clima se aliviaba. Le dije, entre otras cosas, que no me parecía prudente hasta que la viesen los médicos de Madrid.

La buena señora no quiso la viese más médico que este sesentón. Fui a los pocos días, la víspera de Navidad; por cierto que no comí aquel día. La estuve observando unas dos horas; loca rematada; se subía a las illas, mesas… y se tiraba, como el agua para bañarse, quería tirarse por los balcones…, y esto de día y de noche; lo hubiera logrado si no fuera por las dos doncellas que la cuidaban. Le daban tales ataques, que estaba hasta ocho horas con sus convulsiones horribles. En fin, la mar. A los veintiún días justos y cabales, la joven estaba ya buena y en PLENO USO DE SUS FACULTADES MENTALES. Como era natural, hizo ruido. Tuvo que cortar toda comunicación y ni aún les escribo. La vi una sola vez y ésa cuando estaba loca. Tiene especial interés por conocer AL QUE DESPUÉS DE DIOS LE HIZO ESTE BIEN, y no lo ha conseguido. Sigue buena, sin haberse resentido más. Es de una familia casi francesa. La madre, que sólo tiene un diente en son de campanilla, habla y escribe perfectamente el francés, español, italiano, etc. Es una filósofa. La joven habla el francés como el español. Su padre era escritor y alto empleado. La joven es una notabilidad en piano y no sé qué más. El que la hubiera visto loca, la tendría por posesa”.

f) Al Rmo. P. José de Calasanz homs, 13.V.1910

Véase en Summarium, pp. 259-261.

g) Extracto de la carta a Son Concepción de Jesús: ¿año?

El primer párrafo parece significar que no le es posible al S. de Dios conceder lo que se le pide, esto es, trasladarse de Getafe a la población que sesearía ese P. Rector, que tan bien se porta con sus religiosas.
Es de capital importancia la noticia de tales compromisos de ese género, lo mismo para dentro que fuera de España. Y la afirmación de que cuantos acuden a él en Getafe, han de hacerlo con recomendación de mucha confianza. Debía precaverse frente a la continua avalancha de gente y de los posibles trucos de sus adversarios. Lo determinarían así los superiores (local y provincial) y era su norma obedecerlos exactamente. Además igualmente lo hiciera por prudencia. Ciertamente es carta posterior a 1901 y muy posiblemente a 1906.
Se advierte el interés o afán por permanecer en casa, como religioso; lo que también aconsejaba la misma edad: “ni para viajes estoy ya”.
De esta carta falta una página; de ahí que a partir de “5º Proveen…” no ligue con lo anterior.
En diversos párrafos resalta su gran prudencia. Adviértase también su cuidado en la aplicación de las misas con el dinero recaudado con su actividad terapéutica.

Amada hija en Ch.: Gran satisfacción tendría en poder corresponder al R.P.V. en algo de lo mucho que hace por vosotras, Dios se lo pague accediendo a lo que me indicas; pero me está prohibido y por lo tanto tengo que obedecer.

He tenido los mayores compromisos en este sentido y nada pude hacer para satisfacer a las personas que mediaban.

Se dio el caso de mediar el Ministro de Estado y otro de la Rota por que fuese a ver a un enfermo de París, poniéndome tren especial y…, nada. Para dentro de España habrá pocas provincias de donde no haya venido alguna pretensión por el estilo con recomendación de personas de alta categoría y… nada… Si abriese esa puerta para uno no me dejarían parar un solo día en el Colegio; sería un judío errante, un pájaro fuera de su nido… todo, menos religioso…

Aún para venir aquí tienen que hacerlo en son de visita y con recomendación de mucha confianza…

¿Qué tal será este pájaro cuando así lo tratan?

Repito que lo siento mucho por ese P. Rector, porque de veras quisiera hacer algo por el que tanto hace por vosotras; pero qué voy a hacer en estas circunstancias.

El mismo P. creo se pondrá en mi lugar y me dispensará que así obre, que a la fuerza ahorcan […]

Soy muy viejo para tales aventuras, ni para viajes estoy ya. Tengo que prepararme para el de Ultratumba que está a llegar el tren y no está bien preparada la maleta. Con ésta o sin ésta tendré que partir pronto y… después… pocas Nietas se acordarán del Abuelo. Que las bendice y quiere en el Señor, del Señor y para el Señor, que las conserve y llene de su Sto. Amor aquí, y las corone de gloria en el Cielo donde nos veamos. Amén. 5º Proveen las clases de lo necesario? […]

No me permitas excesos en el ayuno; que la iglesia obra como Madre y no como madrastra, que desee la muerte de sus hijos. La que tenga obligación, bien que ayune, si puede; pero con moderación. También al siervo hay que darle de comer para que pueda trabajar. El que lo mate de hambre no tiene derecho a su servicio, y siervo debe ser el cuerpo del alma, para que ésta lo trate como tal, pero sin faltarle a lo preciso.

Escribí a Madrid y aún no he tenido contestación. Para recibir están muy prontos y más de lo justo; para devolver, no. Son como los gatos que cogen las sardinas. Ya creo te vendría bien ese pico, como a mí otros; pero… no mandarán. ¿Te quieres ir a Sevilla? Pues vete. – Que tienes ganas de verme? Que nos veamos en el cielo. –Recuerdos del P. Hipólito[Notas 4] y de Víctor[Notas 5]. –Ya sabes tienes que mandar el recibo de 50 misas que deben celebrarse en esa capilla de a 2 Ptas. una. Ya me entregó las 100 que te remitiré, D.m., lo antes posible. Sólo espero saber a lo que sube lo de Chipiona.

No quiero morirme con deudas en lo posible que hartas tengo para con Dios que me perdone!

Ya no sé cuándo empecé ésta – ni cuándo irá. A las de la gripe el Nº 1, contra Pulmonías, ante todo.

2. Carta de don Regino Gil al Provincial de los Escolapios, 6.VIII.1900

Original en el Archivo Provincial de las E. Pías de España 3ª Demarcación, Madrid. Inédita.

Leganés 6 agosto 1900

Rdo. P. Provincial de las Escuelas Pías[Notas 6].

Muy Sr. mío: Según noticias fidedignas que tengo, el Padre Faustino Míguez del colegio de Getafe, prescribe y elabora medicamentos que expende en algunas farmacias, cometiendo con estos hechos una doble intrusión en la profesión médica, que tiene su penalidad marcada en las disposiciones porque [sic] estas se rigen.

Ahora bien, dados los respetos, que a mí me merece esta Comunidad, y en cumplimiento del deber que me impone el cargo de Presidente de esta Delegada, vería con gusto que con su autoridad corrigiera las infracciones legales a que me refiero, evitándome con ello el sentimiento y disgusto que me ocasionaría el tener que acudir, para corregirlas, a la autoridad judicial. En la seguridad de que una vez conocidos los hechos se corregirán, queda de Vd. con la mayor consideración atto. Y s.s.q.b.s.m. Regino Gil = Su casa: Leganés. Farmacia.

3. Extractos de las Actas del Colegio Oficial de Médicos de Madrid relativas al S. de D., 1900, ff. 72-78

Se pueden consultar en SUMMARIUM, pp. 256-257.

4. Artículos de EL GLOBO

a) “Un médico prodigioso”, 3.XII.1900. Hemeroteca Nacional, Madrid

“Existe en Getafe un sacerdote escolapio que, al decir de las gentes, es una verdadera notabilidad en lo de volver la salud a los enfermos, cuyas dolencias comprende sin apelar a ninguno de los procedimientos de investigación, a que todos los médicos recurren.

El escolapio tiene tan maravillosa intuición, que, con solo mirar a la cara a quienes en su ciencia confían, diagnostica en firme. Luego manuscribe la correspondiente receta, que, por un exceso de modestia, sin duda, se abstiene de firmar, y ¡a otro!

“Dichas recetas – y conste que nos atenemos al rumor popular – son despachadas en la farmacia, y también allí debe llegar la influencia de la fama del que no nos atrevemos a calificar de curandero, puesto que, como queda dicho, sin firma ni nada, las despacha.

“La clientela, compuesta al principio de vecinos de Getafe, fue haciéndose más numerosa cada vez. Acudieron a la consulta los vecinos de los pueblos inmediatos, y hoy en día, hasta de Madrid van las gentes a buscar alivio a sus males en las prescripciones del sacerdote.

“Merecería el caso ser relatado, por lo que de extraordinario tiene; y, por considerarlo así lo hacemos público, sin responder de la cierto de los pronósticos ni de la certeza de las curaciones, que algunos afirman ser numerosísimas y sorprendentes”.

b) El escolapio curandero, 29 (?).I.1901

Hace ya bastante tiempo que El Globo dio noticia de la existencia de un curandero, que ejercía en Getafe, dedicándose a la cura de almas, como sacerdote, y a la propaganda de específicos de universales aplicaciones, como médico sin título.

Las superioridades se han enterado “ya” de lo que ocurría. Bien es cierto que a que se enteraran han contribuido, con denuncias formales, varios médicos de verdad y, en representación de todos, el ilustre Dr. Calleja, Presidente del Colegio Médico-farmacéutico de Madrid.

También ha sido parte a que el Gobernador se hiciera cargo de la cosa el detalle de haber fallecido, en el convento donde “funciona” el padre curandero, una de sus clientes, cuando iba a la consulta. Para que las cosas queden en su lugar, debemos hacer constar que la cliente de referencia murió de una embolia cerebral, según ha demostrado la autopsia, y no consecuencia del tratamiento.

Pero el suceso atrajo “por fin” la atención de las autoridades, y los delegados de Medicina de Getafe recibieron órdenes precisas para realizar las necesarias informaciones[Notas 7].

De ellas resulta que el P. Faustino Míguez, escolapio y exveterinario, hombre popularísimo, no sólo en Getafe sino en la Villa y Corte [Madrid], había encontrado en Sanlúcar un manantial de aguas minerales de cierta eficacia para el tratamiento de la diabetes.

Dedicóse a propalar las virtudes del agua y… tuvo que dejarlo, tal vez porque, como en la ocasión presente, hubo quien puso coto a sus ejercicios médicos.

Entonces vino al convento de Getafe y reanudó la grata labor de explotar el manantial de Sanlúcar y tal vez algún pozo de la casa conventual, preparando específicos para curar todas las dolencias conocidas y no sabemos si todas las que puedan descubrirse en el siglo actual.

La oportuna aplicación del agua antidiabética, logrando la curación de varios casos, le proporcionó buena fama, que, propalada de boca en boca, aumentó rápidamente, en la misma proporción que la venta de los específicos. Se calcula que, en un año, nada más, le han producido una ganancia de 80.000 pesetas.

No es fácil demostrar que el P. Faustino buscara el lucro con sus prácticas curanderiles, puesto que no cobraba nada por las consultas, ni vendía él mismo los específicos. El encargado de la venta era un boticario de Getafe, que es de esperar que renuncie a esos provechos.

Dada la señal de alarma con el fallecimiento de que antes hablamos, el P. Míguez ha dejado de recibir enfermos.

El Provincial de la Orden ha recibido un oficio del gobernador, en el cual se le previene que si no cesa en su ejercicio el sacerdote curandero, entenderán en el asunto los Tribunales.

Por ahí se debía haber empezado…

c) El escolapio curandero, 30.I.1901

Un redactor de nuestro colega El Nacional estuvo ayer en Getafe para hacer información directa acerca del curandero P. Faustino Míguez, el cual le manifestó, entre otras cosas, que ha curado a “más de diez mil enfermos, la mayoría considerados por algunas eminencias médicas como incurables”.

De estos casos citó el P. Míguez, dando, a más de otros, el nombre del doctor Azúa, que sanó rápida y completamente gracias al maravilloso específico del escolapio […].

Por las palabras del propio curandero queda demostrado que éste ejercía la Medicina sin poseer título, que lo autorizaba para ello, con arreglo a la Ley. Y este hecho es el que debe servir de punto de partida para la aplicación de medidas de rigor, necesarias de toda necesidad en el caso presente.

No basta, no puede bastar con que renuncie a sus curanderías el P. Faustino. Debe exigírsele la responsabilidad en que ha incurrido, si se quiere que la plaga de curanderos, una de las más temibles, desaparezca.

La venta de específicos no autorizados y el ejercicio de la Medicina por intrusión merecen más severo correctivo que una advertencia cortés y que esa pasividad lamentable con que parece que las autoridades ven el caso del P. Míguez. Y si es cierto, como él afirma, que “con impedirle que continúe ejerciendo le han hecho un gran favor”, no lo es menos que hay otros más necesitados, no ya de favor, sino de justicia, que es la que la opinión, alarmada, pide.

Sépanse las disposiciones adoptadas por la autoridad; enterémonos bien de si basta con exigir responsabilidad administrativa al curandero de Getafe, y si no ha incurrido más que en ésta, exíjasele pronto y con energía.

El redactor de “El Nacional” que habló con el P. Faustino asegura haberle oído que “posee caras de catedráticos de Medicina ofreciéndole el título de médico sin necesidad de examen”.

Nos atrevemos a firmar que esas cartas no existen más que en la imaginación del curandero, a quien se le debía exigir la presentación de tales documentos o la confesión de que no ha dicho verdad, cuando afirmaba que los poseía.

En resumen, hay mucho que aclarar en este asunto.

5. “Curandero místico”; en diario “MOTIN”, 8.XII.1900. Hemeroteca Nacional en Madrid

“Existe en Getafe – dice el GLOBO, 3.XII.1900 – un sacerdote escolapio, que al decir de las gentes es una verdadera notabilidad en devolver la salud a los enfermos, cuyas dolencias comprende sin apelar a ninguno de los procedimientos de investigación a que todos los médicos recurren. El escolapio tiene tan maravillosa intuición que con solo mirar a la cara a quienes en su ciencia confían, diagnostica en firme. Luego suscribe la correspondiente receta, que por exceso de modestia, sin duda, se abstiene de firmar, y a… ¡otro! Dichas recetas – y conste que nos atenemos al rumor popular – son despachadas en la farmacia y también allí debe llegar la influencia de la fama del que nos atrevemos a calificar de curandero, puesto que, como queda dicho, sin firma y nada las despacha.

“Si aquí hubiera autoridades, ya que no hay sentido común, estarían ese fraile curandero y su farmacéutico, hace tiempo, en la cárcel. Pero como no las hay, pueden cómodamente continuar engañando a los tontos o mandándoles al otro mundo sin que nadie les vaya a la mano[Notas 8].

“Los médicos de la localidad, si no están subvencionados para cerrar los ojos ante la intrusión de este fraile y la falta que comete este boticario, merecían estarlo.

“Ya se callaran, faltando a su deber, que les produjera algo al menos”.

6. Documentos del Gobierno Civil de Madrid, 26.I.1901

Originales en el Archivo Provincial de las E. Pías de España, 3ª Demarcación, Madrid (Carpeta 159). Inéditos.

a) Besalamano del Secretario del Gobierno Civil

El Secretario del Gobierno de la provincia B.L.M. al Rdo. P. Provincial de los Escolapios y le ruega con encarecimiento adopte con urgencia las medidas que considere oportunas a fin de que el P. Míguez no continúe realizando los actos intrusionales, cuya denuncia le ha obligado a dirigir la comunicación que recibirá con esta fecha.

D. Antonio Villarino y Gayoso aprovecha gustoso esta ocasión para reiterarle el testimonio de su consideración más distinguida.

b) Provincia del Gobierno Civil de Madrid, Secretaría, Negociado 7º, Nº 159, 26.I.1901

La numeración de los párrafos es nuestra.

1. Con motivo del expediente instruido en este Gobierno en virtud de denuncia formulada por el Subdelegado de Farmacia del partido de Getafe, reproducida posteriormente por el Sr. Presidente del Colegio de Médicos de esta provincia, se ha evidenciado que por el P.D. Faustino Míguez del colegio Escolapios con residencia en dicho Getafe, se vienen practicando actos de intrusión en las profesiones de medicina y farmacia, puesto que presta asistencia y admite en consulta a cuantos enfermos acuden en demanda de sus auxilios, y por otra parte es autor de varios específicos, según se deduce delo folleto que se acompaña a la denuncia, titulado “La rutina de vencida, o la diabetes es curable”, específicos, que al parecer se expenden en varias farmacias y en particular en la D. Dionisio Perales establecido en Getafe.

2. Como semejante estado de cosas no puede continuar sin un correctivo por parte de mi autoridad, puesto que así lo dispone la ley de Sanidad de 28 de noviembre de 1855 en sus artículos 81 al 84, ambos inclusive, las Reales ordenanzas de Farmacia de 18 de abril de 1860, la multitud de disposiciones posteriores, que rigen en la materia, y con especialidad, la Real Orden de 2.XII.1900, que reproduce la del 10.X.1894. todas ellas enderezadas a evitar y castigar las intrusiones en la ciencia de curar, cuyo estricto cumplimiento tan reiteradamente se halla ordenado por la superioridad; este Gobierno, por providencia dictada en dicho expediente con fecha de hoy, ha resuelto dirigirse a V., encareciéndole la necesidad de que prevenga al P. Míguez se abstenga en absoluto de preparar ni vender específicos de ninguna clase, ni tampoco recibir en consulta, revisar y prestar asistencia facultativa a enfermos, puesto que carece de títulos profesionales para ello.

3. Al propio tiempo ha creído conveniente hacer presente a V. que, si en lo futuro se presentara y comprobara nueva denuncia, respecto al particular, aunque muy sensible me fuera por el respeto debido a las congregaciones religiosas y con los dignos individuos que las forman, me vería en la triste necesidad de adoptar medidas severísimas, pasando inmediatamente al tanto de culpa y aún entregaría a las personas denunciadas, como culpables, a los Tribunales de justicia en armonía con lo que disponen varios preceptos vigentes y, en particular, el art. 23 de la ley provisional y la regla 2ª de la Real Orden de 10.XI.1894, reproducida con motivo de la publicada en 2.XII.1900.

4. Lo que en cumplimiento de lo acordado pongo en conocimiento de V. por si se digna adoptar las medidas necesarias para evitar que por el P. Míguez del colegio de Getafe se infrinjan las disposiciones legales anteriormente dictadas, esperando de su reconocido celo me dará aviso de las resoluciones, que tome en este asunto. Dios g. a V. m.a. Madrid 26 enero 1901. Antonio Villarino = Sr. R. P. Provincial de los Escolapios de esta Corte. E. Pías de S. Antón, calle Hortaleza.

7. Artículos de “El País”, 1901; en Hemeroteca Nacional, Madrid

a) Escándalo en Getafe. El P. Faustino: una muerta”, 26.I.1901

Gracias a la propaganda antifaustina, tenemos noticias muy concretas y verídicas y del día; así nos enteramos de quiénes son los “Faustinos” que acudían a Getafe “desde los extremos de España” y que en 1900 venían a visitarle algo “más de cien personas al día en el pueblo”; el precio que pagaban por frasco, y que el farmacéutico era por entonces el señor Perales[Notas 9]
Pero vayamos al grano. Para más facilitar las citas, hemos numerado los párrafos.
Se trata de dos defunciones ocurridas al P. Faustino en el ejercicio terapéutico: una en Getafe (párrafo 1º) y otra anteriormente en Sanlúcar (párrafo 2º). Entra luego el articulista en una serie de pullas y acusa por fin al S. de Dios de lograr con sus intrigas alejar a dos rectores; el articulista recrimina, a su vez, la postura de los dos últimos rectores.
Vayamos por partes.
Párrafo 1º. Difunta en Getafe. Por testigos que deponen en el Proceso consta de este accidente: hablan de la muerte de una joven mujer, cuando vino a que la viera el P. Faustino. Pero esos mismos testigos, que hablan bajo juramento, afirman que fue llevada allí ya casi muerta por los enemigos del Padre, con objeto de denunciarle y poder meterlo en la cárcel[Notas 10].
El propio P. Faustino lo explicaba, bien recientes los hechos, al periodista Cerezo Irízaga (infra 10). Había concedido la expendeduría de sus específicos a un farmacéutico de Getafe; el otro le juró odio a muerte. “La envidia – explica el S. de Dios – ha sido la causa de todo, pues el otro boticario, a quién me negué a darle el específico para la venta, además de amenazarme varias veces con la publicidad, llegó hasta el punto de hacer que me mandaran una enferma moribunda para que quedara demostrada mi intrusión en la ciencia de curar. La enferma se murió, en efecto, a la puerta del colegio, sin que tuviera el tiempo más que para darle la absolución, y este hecho, comentado desfavorablemente, ha dado lugar al oficio del Gobernador, que me ha leído el Padre Provincial, prohibiéndome el uso de la Medicina”.
Esta es la versión, publicada en dicho periódico, y que nadie desmintió. Como era natural, hemos buscado en los archivos del Ayuntamiento y Juzgado de Getafe. He ahí los datos oficiales recogidos (infra 13, a). Según la partida de defunción en extracto se trataba de doña Florencia Santana y Santos; falleció en el colegio de escolapios el veinte de enero 1901; Causa: Apoplejía cerebral sanguínea.
En la Certificación literal de inscripción de defunción (infra 13, b) se detalla más la cosa, quedando patente la intervención del Juez de 1ª Instancia para la autopsia, que señaló a los facultativos la verdadera causa de la muerte, esto es, apoplejía cerebral sanguínea; y no precisamente ningún medicamento o pócima del P. Faustino Míguez, como hubieran deseado sus émulos.
Según el S. de Dios esta fue la causa de la intervención las denuncias del Subdelegado de Farmacia del partido de Getafe, reproducida posteriormente por el Presidente del Colegio de Médicos de la provincia de Madrid (infra 3) hechas anteriormente y sin relación posible con tal hecho.
No fue, pues, la causa de la intervención gubernativa. Tal vez si la ocasión; pero no podemos probarlo documentalmente. Acaso el S. de Dios ignoraba concretamente las denuncias oficiales de que realmente había sido objeto. Y de ahí que supusiera que aquel incidente hubiera causado la intervención del Gobernador, que él aceptó alegremente para poder liberarse de la caterva de enfermos que no le dejaban vivir en paz.
Ciertamente podemos asegurar que no fue la causa y ni siquiera la ocasión, sino mera coincidencia, como atestigua El Liberal del 20.I.1901 (infra 9, c).
Nos interesaba conocer los trámites para la intervención del Juez de la 1ª Instancia a base de las actas; pero ya no existen. Es táctica legal a los 25 años se destruyan los documentos de este género, y por lo menos no podemos comprobar ni lo que dice el periodista ni lo que dice el S. de Dios documentalmente.
Nos interesaba saber si el S. de Dios tuvo que comparecer ante el Juez de 1ª Instancia a declarar sobre lo ocurrido es probable.
Pero lo importante es lo que quedó claro por la autopsia y por la sentencia del Juez tras las diligencias procesales, de que habla el periodista: nada se probó contra el S. de Dios; no había medicado siquiera a la moribunda. Fue víctima inocente de la mala voluntad de una persona. Una cruz más que pesó sobre sus hombros y que soportó pacientemente y con sin igual resignación con todas sus consecuencias.
En cuanto a la segunda parte de este párrafo, o sea, en cuanto a la reacción de los religiosos scolapios de Getafe y del mismo P. Faustino, podemos decir:
a) Aunque el suceso no se haya producido por culpa ni con culpa del S. de Dios, no nos rasgamos las vestiduras, si el comportamiento de algunos religiosos dejó que desear en dicha ocasión. Aparecen de ello afirmaciones repetidas en el Summarium; M. María Amada, por ejemplo, recuerda que lo más doloroso para el s. de Dios, era que algunas personas que trataban de denigrarle estaban muy cerca de él; y él callaba y sufría…[Notas 11]
b) En cuanto a la gran prensa “tan amiga de la casa [o colegio de Getafe] y del Padre” silenció el hecho, pues la muerte de una persona en las circunstancias dichas no es noticia.
Pero negamos la tan resaltada amistad de la prensa, pues nos consta que para el artículo de propaganda, que hizo publicar el S. de Dios sobre la Congregación de la Divina Pastora, sólo un periódico de la capital le franqueó sus columnas, “El Movimiento Católico” y gracias a que tenía en su clase un hijo del director (infra 1, d) ¡Qué fácil resulta escribir historia sin conocer los hechos!
Párrafo 2º. La difunta de Sanlúcar.
Esta difunta de Sanlúcar parece que sólo tuvo vida en la imaginación del articulista: hemos investigado detenidamente en los archivos de la parroquia, del ayuntamiento y del juzgado de Sanlúcar hasta casi molestar a los encargados; no aparece nada. Hemos hecho otro tanto en Cádiz, por si se hubiese hecho allí la autopsia. Y absolutamente nada.
Ninguno de los testigos, en los Procesos, sabe nada del caso de Sanlúcar, en cambio sí del Getafe.
No ha quedado nada en tradición oral ni escrita.
No perdamos más tiempo.
Tampoco lo emplearemos en refutar lo de las “chicas guapas”…
Párrafo 3º y 4º. Ciertamente los cuatro primeros años de su estancia en Getafe, el P. Faustino se abstuvo, en la forma que hemos dicho, de practicar su actividad terapéutica. La personalidad del rector P. Pompilio Díaz[Notas 12] ya nos es conocida y también su salida de la Orden. Fue rector de Getafe desde la llegada del P. Faustino (1888) y duró en el cargo cuatro años y se portó magníficamente con el S. de Dios, quien estaba agradecidísimo a sus deferencias; en junio de 1889 – se recordará – se ofreció a suplirle en las clases para que pudiera ir cuanto antes a Sanlúcar; en otra ocasión le obtuvo en el Instituto de San Isidro se adelantaran los exámenes de los alumnos del P. Faustino, con igual fin; y para, colmo de gentileza, en 1891 avala con su firma ante el P. General las pretensiones del S. de Dios de pedir justicia contra el P. Marcelino Ortiz (provincial) y Manuel Pérez (Vicario General) (supra VII, 3, h).
El chisme del champagne parece adecuado para amenizar el artículo, cargado nada menos con dos muertes; lo ocurrido es que no puede menos de hacer constar que se le tenía por “químico peritísimo”, aunque por escarnio lo ponga en boca del propio interesado, y era de verdad, desde que lo demostró con el análisis químico de las aguas de Sanlúcar.
Párrafo 5º. Se citan aquí dos Rectores del colegio de Getafe; P. Emilio Latorre y P. Genaro Miján.
El P. Emilio Latorre[Notas 13] inició su gobierno en calidad de Vicerrector in capite en febrero de 1892, al retirarse el P. Pompilio Díaz: en tal calidad permaneció hasta 1894, en que fue nombrado rector para el trienio inmediato, que llenó normalmente y sin sufrir intrigas de ninguna clase por parte del S. de Dios. La falsedad del articulista de “El País” salta a la vista, pues desde 1892 el P. Faustino desplegaba ya su actividad terapéutica, sin oposición del superior local.
El 30 de junio de 1897 se comunicaba con toda normalidad el nombramiento del nuevo superior para el trienio 1897-1900 en la persona del P. Genero Miján[Notas 14]. Es evidentemente falso que empezara él a autorizar al P. Faustino su actividad terapéutica públicamente, que ya sabemos venía ejerciendo de unos cinco años antes. Por lo demás, desde 1897 las religiosas de la Divina Pastora se establecieron en Getafe y empezaron ellas la producción de los específicos y el P. atendió sólo a los enfermos.
Párrafo 6º. Es curioso el cálculo de millones de reales anuales, que se le suponía de entrada al P. Faustino por sus específicos ¡Lástima no se haya salvado algún libro de contabilidad, que nos permitiría hoy puntualizar! Pero de lo económico nos ocupamos en el Documento X.
Párrafo 7º. El nuevo rector, P. Melchor Rodríguez del Carmen[Notas 15] gobernó tan sólo dos años el colegio (1900-1902). Pero al rendir cuentas, al final de su gobierno, se consignó expresamente en el documento llamado “estado de la casa” y que firman todos los sacerdotes capitulares, que “el colegio, sin contraer ninguna deuda, se mantuvo a base de la pensión de los internos, de la asignación provincial para el sostenimiento de los novicios, de las limosnas de misas y de los intereses del papel del Estado y de las acciones de la sociedad de “Crédito de la Villa de Getafe”[Notas 16]. Como se ve, no entra un céntimo de los fabulosos caudales de los “Faustinos”. El articulista ignoraba el destino que el S. de Dios daba a las entradas y limosnas de los enfermos.
Pasamos ya al documento.

1. Tenemos el honor de avisar a los numerosos clientes del reverendo escolapio, padre Faustino, residente en el convento de Getafe que este dignísimo sacerdote curandero no recibe a nadie ni recibirá en algunos días. Sépanlo para que se ahorren el viaje, que algunos hacen desde los extremos de España con el gasto y molestias consiguientes. El Padre no recibe e los “Faustinos” (así llaman en Getafe a los enfermos atraídos allí por la fama del escolapio), no quiere ver a nadie, abrumado como se halla bajo el peso de una desgracia reciente. Aún no hará seis días que una enferma de las suyas se le murió; lo que se dice morirse de repente o como fuese, en el mismo convento, en plena sala de consultas de curaciones, ¡qué dolor! ¡Qué terrible contratiempo y qué escándalo el que se armó! ¡Carreras, sustos, gritos, indecisiones, toda una calamidad surgida cuando nadie esperaba! Después, el Juzgado, con el juez y el médico forense, reconocimientos y levantamientos del cadáver, tumulto de gentes curiosas que se agolpan a las puertas del convento, y en el pueblo comentarios vivísimos de todo género. Era aquello como para despertar a cualquiera. ¿Y dentro de la santa casa? Los escolapios, que son enemigos del Padre Faustino y contrarios a que éste ejerza una profesión como la de curandero, lucrativa, sí, pero no muy conforme con la Regla de la Orden ni muy honrosa para ésta, ¡qué de cosas dijeron y cómo sacaron punta los malditos al triste suceso! En los primeros momentos, el atribulado Padre, como no estaba para nada, lo primero que hizo fue telegrafiar y luego escribir a Madrid para obtener, como ha obtenido, el silencio de la gran prensa, tan amiga de la casa y del Padre. Después tuvo el infeliz que entregarse a numerosos cabildeos con médicos, jueces, caciques y boticarios: había que salvar el honor de la casa y de las curanderías. ¡Si se enterara “EL NMOTIN”! ¡Si EL PAÍS lo supiera!, ¡horror! No se… alegrarían poco los malditos jesuitas, llenos de envidia por no tener otro curandero con el que hacer competencia a la odiada Escuela Pía! Al fin, el “silentium facile” fue observado; el cadáver… a la tierra con él, y todo quedó en relativa calma. El muerto al hoyo y al específico tan sano o al menos tan saneado en sus rendimientos; el Padre Faustino quedó preocupadísimo, y con razón.

2. Y otra vez, hace de esto algunos años, viviendo y ejerciendo su industria curandera en Sanlúcar de Barrameda, se le murió a chorros otra clienta y tomadora de sus específicos; se le murió… y ¡oh impiedad de los médicos! Ninguno quería dar el certificado. Aquello se puso muy serio, mucho, los facultativos, en venganza de los muchos enfermos que el Padre Faustino les impidiera matar legalmente, se aferraron a su dictamen de que aquel cadáver era judicial y estaba rigurosamente indicada una autopsia…; la aventura costó al Padre Faustino salir de su amada Sanlúcar, donde había un convento de… chicas guapas, que él fundara (el convento, no las chicas), y en cuyo recinto pasaba los días más dichosos de su vida. Trasladáronle a Getafe, sitio muy bueno por su proximidad a la Corte, para continuar la industria de agua en frascos; pero el Rector, Padre Pompilio Díaz, hombre muy culto y aún más serio, se opuso tenazmente a que en su colegio se practicara un arte digno de los llamados apostólicos.

3. ¿Qué hacer?, pues a intrigar y más intrigar, hasta que, a fuerza de intrigas, se consiguió el traslado del dignísimo Rector, que así pudo aprender cuánta es la fuerza del Dios del oro y de la plata.

4. Dicho Padre Rector había querido poner a prueba los conocimientos científicos de du súbdito, el Padre Faustino. Esta habíase proclamado en el colegio un químico peritísimo y había dicho que sabía hacer un CHAMPAGNE falso, de primera, capaz de competir con el verdadero y de enriquecer al convento que se dedicase a explotarlo. Entonces, el Rector: vamos a experimentarlo, dijo y cogiéndole al Padre Faustino por la palabra púsole delante cuantos ingredientes, caldos y aparatos pidió para que se operase, y en efecto salió un CHAMPAGNE, vamos a decir, parecido al bálsamo de Fierabrás , con un saborcillo a petróleo que daba gloria.

5. El Rector que sucedió al Padre Pompilio, llamado el Padre Emilio Latorre, también se opuso a la industria curandera, por lo que el asendereado Faustino tuvo que volver a intrigar hasta que el Padre Latorre siguió el camino del Padre Pompilio. Por fin otro rector, el padre Genaro Miján, que si nunca pecó de escrupuloso, menos aún se pasó de serlo, consintió que el Padre Faustino continuara en Getafe las gloriosas hazañas de Sanlúcar.

6. Desde entonces, la Escuela Pía de Getafe es teatro de tráfico medicinal, del que ya tienen noticia nuestros lectores y que no es ésta la única desgracia que ocasiona. ¿Y qué importa si produce una millonada al año? Algunos curiosos de Getafe han hecho sus observaciones y estadísticas de las cuales se deduce que reciben prescripción de tomar el agua más de CIEN personas al día en el pueblo, en los pueblos todo se sabe muy pronto. Costando el fracaso la pequeñez de cuatro pesetas, los cien clientes, por ejemplo, del 1 de diciembre se dejaron 400 pesetas. Pero con un frasco no tienen más que para cuatro días y deben tomar el agua durante más largo tiempo; de modo que a los cuatro días el producto es de 800 pesetas, mitad de ellas pagadas por los que empezaron el día 1, mitad por los del día corriente, hecha abstracción y ya es hacerla, de los que empezaron el día 2, el 3, etc. A los otros cuatro días se vende ya agua y cristal en forma de frascos por valor de 1200 pesetas y, para ahorrar números, al fin de mes 3.200 pesetas. Hecha la suma se ve que a los treinta días han comprado los “faustinos” agua por valor de 51.200 pesetas cuyo importe es menor de 1.200 pesetas y, por tanto, la ganancia líquida es de 50.000 pesetas; diez mil duros al menos o 120.000 duros al año (dos millones cuatrocientos mil reales). ¡Bonita suma! Deduzcamos de ella 20.000 duros al año por corretaje al boticario Perales, por silencio relativo, reclamo en forma de folleto[Notas 17] obsequios a… los obsequiables, cuya amistad conviene y cuya hostilidad todo lo estropearía, y tendremos la suma redondita de dos millones anuales, sin contar una de regalos de todo género que tirita el Verbo.

7. Lo dicho explica muchos misterios, dando la clave de que siendo al actual Rector, Padre Melchor Rodríguez, opuesto a la industria Faustina, aunque la Regla y los cánones prohíban a los presbíteros practicar el arte de curar, aunque el Faustino carece de título profesional y ejerce contraviniendo las leyes, como probaremos otro día, el negocio ha prosperado. Sería curioso saber qué informe ha dado el forense de Getafe, a la vez médico asalariado de los escolapios; asimismo cual es la actitud del juez, hechura de Puigcerver y a su vez pariente del prior de la Trapa (Getafe), a su vez el prior íntimo del boticario Perales… Después de todo, él con la certificación del forense cumple y el escolapio con su hábito, su presbiterado, sus setenta y tantos años y una Orden poderosa detrás… ¡Pobres de los muertos! ¡La tierra todo lo tapa!, y… ¡siga la industria! ¿Seguirá a pesar de las leyes, los cánones, el escándalo y los muertos? Creemos que sí, al menos mientras persevere otra industria, madre y protectora de todos los bribones; el neismo[Notas 18].

b) Triunfo de “EL PAÍS”. Estafas y asesinatos del P. Faustino, 21.I.1901

El artículo se divide según los siguientes epígrafes, que nosotros numeramos: 1. Teníamos razón; 2. Lo que hacía el P. Faustino; 3. Para terminar; 4. El proceso.
Adviértase bien la saña anticlerical de la redacción (no figura autor): Estafas, Asesinatos. Para lectores de títulos, que tanto abundan; acaso poquísimos leyeron el final, nº 4, en que en tres líneas se desmiente toda estafa y todo asesinato, y en especial el de la mujer o joven doña Florencia Santana y Santos.
Digamos algo de cada epígrafe.

1. Teníamos razón

Hace años que había denunciado ya que el P. Faustino venía cometiendo “crímenes y estafas”.

Califica su laboratorio de “Instituto médico-ladronístico”.

Ahora, sin esperarlo, la prensa y las autoridades han atendido la denuncia que lanzó contra el P. Faustino el periódico EL PAÍS. Las autoridades (Gobernador Civil d. Álvaro Queipo de Llano) en su documento al P. Provincial Justo de Pedro hace constar sólo denuncias particulares y no alude ni remotamente al caso de la difunta, que debió producirse mientras se estaba haciendo la diligencia gubernativa, pero sin llegar a tiempo para influir en ella. Atiéndase bien; la denuncia de EL PAÍS se hizo “el sábado anterior”, que era el día 27, o sea posterior a la intervención de la autoridad. Pero al público se le engaña impunemente…

2. Lo que hacía el P. Faustino

Subraya: hace muchos años que se dedica a aliviar a la humanidad doliente.

La llama “apóstol del dinero y de la vida”.

Véase a qué necedades llega al afirmar: “el líquido se componía de agua, arsénico y bicarbonato”; luego servirá sólo agua fresca y cristalina.

Hace unos dos años: solo agua.

Precisa la fecha de la muerte: “hará una semana escasa” – escribe el 29. Da la edad: unos 29 años; procedencia: de Madrid, calle Valverde; enfermedad: afección cardíaca.

Efectos de la denuncia hacha por EL PAÍS;

a) de las diligencias judiciales no resultó nada contra el padre Faustino;

b) han prohibido la venta de los específicos.

3. Para terminar

Afirma que el P. Faustino lleva siete días sin recibir a nadie, por enfermo. Eso el 29. Y resulta que el 28 era interviuado por él periodista de Madrid llamado Cerezo Irízaga, como veremos.

4. El proceso

Es de capitalísima importancia que después de tratar del Siervo de Dios como autor de tantos crímenes confiese que ya hemos dicho que de las diligencias instruidas por el juez no resulta nada contra el Padre en cuestión”.

Pero esa coletilla la leerían pocos, el título tantos!!

1. Teníamos razón

Hace mucho tiempo, años, que EL PAÍS denunció los crímenes y estafas que el P. Faustino venía cometiendo bajo la protección clerical, y con el apoyo de los muchos necios que en el mundo han sido.

Pero las autoridades no quisieron entonces escuchar nuestras quejas; el reverendo padre continuó robando y asesinando a mansalva, y ha sido necesario que sucumba una porción de infelices más para que la justicia adopte medidas prudentes contra ese desalmado cura.

Pero, en fin, nunca es tarde si la dicha es buena, y aunque en el presente caso ese dicho deja mucho que desear, no debemos despreciarla, pues por lo pronto hemos conseguido que el buen clérigo no continúe realizando desmanes.

En nuestro número del sábado anterior aseguramos que en el Instituto médico-ladronístico del padre escolapio había muerto una mujer. Asesinada por el infame curandero.

Hicimos la denuncia porque consideramos un deber de humanidad, pero convencidos de que resultaría nuestra reclamación infructuosa, como otras muchas que hicimos sobre los mismos delitos.

Pero esta vez nos hemos equivocado con gran sorpresa nuestra. La prensa en general ha recogido la denuncia que formuló EL PAÍS y las autoridades con harto sentimiento suyo se han visto precisadas a intervenir en el asunto, aunque no con la energía necesaria.

Esto es lo lamentable, sí, pero no nos asombra, puesto que en España no es una cosa nueva que las infamias clericales queden impunes.

Conformémonos, pues, con nuestra suerte y tengamos fe en el provenir.

Después de todo, por algo se empieza.

2. Lo que hacía el P. Faustino.

Las estafas y asesinatos cometidos por el citado escolapio fueron relatados por EL PAÍS in illo tempore y los periódicos de anoche se limitan a recoger nuestra afirmación sin añadir punto ni coma.

Pero como las hazañas del P. Faustino son curiosas y sobre todo tienen algo de cómico y mucho de trágicas, vamos a hablar nuevamente de ellas.

El bueno del cura convencido indudablemente de que propagando el catolicismo, no había de vivir jamás con desahogo, pensó un día, hace muchos años, en cambiar de profesión, y de la noche a la mañana se convirtió en médico con el propósito de redimir a la humanidad doliente.

Si la época de los tontos hubiese terminado ya, como algunos supones, el P. Faustino lejos de prosperar en su nuevo estado, debía haberse muerto de hambre.

Pero no cayó esa breva. Al contrario, por el Gabinete médico del reverendo padre, comenzaron a desfilar enfermos y más enfermos, quienes con un entusiasmo adorable y una fe ejemplar se dejaban en poder del nuevo apóstol el dinero y la vida.

Pero el bondadoso escolapio no sentía remordimiento alguno y con la mejor de las intenciones, seguía llenando sus bolsillos de pesetas y los cementerios de víctimas.

El afirmaba solamente que para curar toda la clase de dolencias no había nada en el mundo como el líquido por él inventado.

Y como los necios lo creían un ser natural venido al mundo con la misión de acabar con las enfermedades, bebían el sagrado tratamiento, y claro, reventaban a las dos horas, y otros más fuertes luchaban con la siniestra guadaña algunas horas más.

El líquido bienhechor se componía, cuando el padre Faustino comenzó a curar enfermos, de agua, arsénico y bicarbonato, pero como los efectos no eran muy recomendables, resolvió disminuir los ingredientes del específico dejando convertido en agua fresca y cristalina.

Esto ya era otra cosa. Ahora lo más que podía suceder en último caso, es que los pacientes que tuvieran mucha fe, enfermaran de hidropesía.

El activo veneno pasó a ser pócima inofensiva hace unos dos años y desde entonces venía enriqueciéndose tranquilamente el sapientísimo padre.

Se le presentaba un enfermo de corazón, por ejemplo, y el escolapio, después de tomarle el pulso, le decía:

- Compre un par de frascos del Agua bendita del P. Faustino y bébaselos sin temor alguno. Con trece o catorce frascos se cura Vd. seguramente.

Acudía a su Gabinete hidroterápico un señor a quien le faltaba una pierna.

El Doctor Faustino le examinaba (que es lo que debieron hacer con él) y le hacía al cojo la misma recomendación, asegurándole que con esos treinta frascos podría recuperar la perdida pierna.

Y así con todo el mundo.

Pero un día, hará una semana escasa, en el portal del convento, y en brazos de un hombre, que la acompañaba para consultar al P. Faustino, murió repentinamente una enferma, joven de veintinueve años, vecina de esta corte y habitante en la calle de Valverde, aquejada por un afección cardíaca.

EL PAÍS denunció el hecho, las autoridades se alarmaron y, aunque estas dicen que de las diligencias no resulta nada contra el providencial doctor, han resuelto prohibir la venta del Agua bendita.

Pero el asunto es de los que traen cola, porque ese curandero es un criminal, a quien debe castigarse con energía.

Porque de lo contrario, como la ley debe ser igual para todos, los ladrones no deben ir en lo sucesivo a la cárcel sino decirles:

-Señores, desde hoy se les prohíbe a ustedes que roben o que asesinen más.

Y vamos viendo.

3. Para terminar

El P. Faustino, so pretexto de que cayó enfermo, afectado por la repentina muerte de la enferma, lleva siete días sin recibir a nadie. Anteayer fue mucha gente a Getafe con propósito de consultarle, contrariando mucho la abstención del escolapio a los enfermos, que ven en el padre Faustino a un redentor de la humanidad doliente.

4. El proceso

Ya hemos dicho que de las diligencias instruidas por el juez no resulta nada contra el padre en cuestión.

Está comprobado que el padre Faustino no era más que un veterinario. Y conste que sentimos decir esto, por las personas que acudieron solicitando su auxilio. Pero en fin cada cual se conoce a sí mismo.

8. Respuesta del P. Provincial al Gobernador Civil de Madrid, 28.I.1901

Original en el Archivo Provincial de las E. Pías de España, 3ª Demarcación, Madrid. Inédito.

El cumplimiento de lo que V.S. me ordena en su atenta comunicación del 26 de los corrientes, he prevenido al R. P. Faustino Míguez del Colegio de Getafe que se abstenga en absoluto de preparar y vender específicos de ninguna clase, de recibir en consulta y de visitar o prestar asistencia facultativa a enfermos, y habiendo manifestado su conformidad con las disposiciones legales vigentes y con la prohibición en ellas fundada, que de buen grado acata y cumplirá fielmente. Espero que V.E. tendrá a bien dispensarme de adoptar por ahora en el asunto ninguna otra medida, que sería innecesaria. Dios guarde a V.S. m.a. Madrid 28 de enero de 1901.

9. EL LIBERAL: en Hemeroteca Nacional, Madrid

a) Anuncio o aviso, 28.I.1901

“El Gobernador ha dirigido una comunicación al Superior de la Orden a la que pertenece el Fraile curandero de Getafe, a quien nos referíamos ayer, manifestándole que se vería precisado a tomar enérgicas medidas, si continúa el convento mencionado convertido en consultorio médico. Además, ha ordenado al Subdelegado de Médicos de Getafe no consienta el ejercicio ilegal de la Medicina.

b) Extracto del artículo: “Estafadores y curanderos”, 28.I.1901

“Digno de encomio es el celo desplegado por este digno funcionario, quien animado por el éxito de este servicio a la causa de la justicia, piensa según parece, realizar otro más importante, pues afecta a la salud de muchas personas (algunas millares a estas horas) que embobadas por ciertas charlatanerías, acudían en peregrinación a un edificio, que se levanta dentro de su jurisdicción y cuyos moradores no tienen ciertamente en la tierra la misión de curar el cuerpo, sino el alma, con lo que se realizan actos que el Colegio Penal castiga. Esta intrusión en el terreno de la Medicina ha dado ya motivo a varias denuncias de los hombres de ciencia, que deben depurarse para impedir que continúen estos desafueros”.

c) “El fraile curandero”, 29.I.1901

El Gobernador ha dirigido una comunicación al superior de la Orden, a que pertenece el fraile curandero de Getafe, a quien nos referíamos ayer, manifestándole que se verá precisado a tomar enérgicas medidas, si continúa el convento mencionado convertido en un consultorio médico.

Además ha ordenado al subdelegado de medicina en Getafe que no consienta el ejercicio ilegal de la medicina.

Todo esto está muy bien, pero es de advertir que de una manera más o menos pública hace dos años que el padre Faustino, que así se llama, venía suministrando pócimas a sus creyentes, si bien acudiendo a profanas argucias para librarse caer dentro de la sanción del Código penal.

Un boticario de Getafe era el que embotellaba y expendía las pócimas, que se preparaban en el convento.

Hace pocos días, una mujer que se presentó a consultar con el fraile quedó muerta en el zaguán del convento a consecuencia de una afección cardíaca.

Esto produjo gran marejada, y como coincidió con el apercibimiento gubernativo, el padre Faustino se sintió indispuesto y desde entonces no ha vuelto a recibir enfermos.

d) “El curandero de Getafe”, 30.I.1901

Con la tardanza natural en estos tiempos y para tales casos, las autoridades se han enterado de que un escolapio ejercía en Getafe la Medicina, tan ruidosa como clandestinamente, por más que estas dos locuciones rabien de verse juntas.

Y las autoridades, con la tardanza y los miramientos consiguientes tratándose de personas que visten hábito, se han decidido, a lo que parece, a tomar cartas en el asunto.

Nos maravilla, sin embargo, este alarde de energía. Fuera el religioso de Getafe un curandero laico o una iluminada, laica también, como la de Llorqui, y la intervención del gobernador, del juez, del delegado de policía y aún de la guardia civil no nos habría sorprendido. Así que, para llegar las cosas al punto en que se dice que están, es preciso que el escándalo haya sido gordo.

Todavía puede ser que se alegue, para justificar las consultas del hermano, el empujón que daba con ellas a ciertas industrias, a la de sus específicos desde luego, y tal vez a alguna otra; y aunque esta escusa le serviría de poco a cualquier “apóstol” de menor cuantía, es posible que en el caso presente, si se maneja con arte, pase por un argumento de fuerza y hasta se ofrezca como impulso dado a nuestra regeneración económica.

El caso, en definitiva, no es nuevo.

Llega, sin embargo, en sazón para poner de relieve un hecho, en el cual parece que nadie repara, a pesar de su importancia, de su significación y de lo mucho que se repite. Y es que por lo general, las personas que se dedican a la vida claustral, arrastradas por incontrastable vocación y por el ardor de su fe, suelen demasiado a menudo distraerse de lo divino para dedicarse a lo profano.

Nosotros, los seglares nos dedicamos a una profesión o un oficio, y no podemos salir de ahí: el abogado con sus pleitos, el médico con sus enfermos, el comerciante con su clientela, y así por el estilo. Ni el médico puede abogar ante los tribunales, ni el abogado asistir enfermos, ni el comerciante se encarga del mando de un batallón, ni al ingeniero le confían el manejo de un buque. Hay que llevar el título profesional por delante, y, cuando no, muchos años de práctica, para encargarse de una empresa agrícola o de la dirección de una fábrica.

No tropiezan con tales dificultades, ni siquiera con los correspondientes impuestos, las comunidades y sus individuos. A pesar de su decidida vocación por la vida contemplativa, ellos pueden ser y son agricultores y comerciantes en gran escala, montan talleres, se dedican al profesorado, ejercen la medicina y están, en fin, autorizados para todo, sin someterse a las disposiciones que se exigen a los demás ciudadanos.

Y francamente, a cualquiera se le ocurre que para ese viaje no se necesitan alforjas, es decir, que si se ha de servir a Dios en el claustro, no hay para qué ejercer profesiones u oficios reproductivos; y si se le ha de servir en el mundo, no hay razón para meterse en el claustro.

Así, pues, como no todos podemos ser frailes, preciso será que siquiera se nos ponga ante la ley y ante el fisco en condiciones de igualdad.

Es lo menos que se puede pedir y no se dirá que es pedir mucho.

e) “Las curas del P. Faustino”, 5.II.1901

El reputado médico del Hospital de S. Juan de Dios, doctor Azúa, que ha sido señalado por el P. Faustino, de Getafe, dedicado a la curandería, como uno de los casos extraordinarios, que acreditaban sus aciertos curativos, nos remite una carta desmintiendo semejante afirmación, pues asegura que no ha estado enfermo ni ha visto nunca al referido padre.

“A su buen juicio – dice – no se le ocultarán los móviles poco recomendables, que el fraile curandero ha tenido para escoger un nombre algo conocido, que le sirviera de garantía de sus afirmaciones públicas”.

En verdad, no sabemos de médico alguno que pudiera atestiguar la eficacia curativa del P. Faustino, y en cambio conocemos muchos que estaban alarmados e indignados por las enormidades peligrosas y la cara socaliña especifiquera que prescribía a los que creían en su ciencia.

10. EL NACIONAL: en Hemeroteca Nacional. Madrid

a) Una visita al padre Faustino: 29.I.1901

Guion: En Getafe. – Lo que dicen los vecinos – Hablando con el Padre – sus antecedentes - Agua medicinal – Diez mil enfermos curados. Personas conocidas – Rivalidades – Los últimos sucesos.

Tanto se ha ocupado la prensa estos días de las maravillosas curas, que el P. Faustino Míguez lleva a cabo en el pueblo de Getafe, y tan encontradas son las opiniones sobre este asunto, que creímos necesario hacer una información directa y sobre el terreno, para que las cosas queden en su verdadero lugar.

A las ocho y media de la mañana en Getafe y en la primera calle comencé a tomar datos para realizar el objeto de mi viaje.

No hay un solo vecino en dicho pueblo que no se haga lenguas de la sabiduría y caridad del padre escolapio, ensalzándolo unos por haberlos librado de alguna enfermedad, considerada por los médicos incurable, y colmándole otros de elogios porque, además de regalarles el medicamento, les había entregado dinero para satisfacer sus necesidades.

Intenté tomar algunos nombres de los que han recibido beneficios del padre Faustino, pero ocuparían tanto espacio, que renuncio a mencionar ninguno.

Baste decir que al P. Faustino se le considera allí como un semidiós, pues los beneficios que ha proporcionado, exagerados sin duda por la fantasía popular, dan a su figura tanto relieve, que torcería seguramente nuestro juicio, si por lo de que él se habla fuéramos a juzgarlo.

Pregunté por el colegio, donde presta sus servicios el padre Faustino, y allá me dirigí desesperanzado de verle, pues me aseguraban que no recibía a nadie.

Grande contratiempo hubiera sido este, y para evitarlo, tomé mis precauciones, bien que, por fortuna, ninguna hizo falta, pues, pasada la tarjeta, y enterado del objeto de mi visita, me envió un recado diciendo que le esperara breves instantes.

Al poco rato se presentó el P. Faustino Míguez, e invitándome a pasar a los claustros del colegio para que nadie nos molestara (pues en el recibimiento había varias visitas) empezamos nuestra conversación sobre las curas que ha llevado a cabo.

Ante todo, debo decir que el aspecto del padre Faustino es vulgar, ningún detalle existe en aquella fisonomía que revele el genio o la superioridad; su carácter es afable, y justo será añadir que su amabilidad fue grande para soportar durante más de una hora la visita de un periodista.

Hablamos de todo, de Física, de Química, Historia natural y cuantas ciencias sirven de auxiliares a la Medicina. Demostrando en todas ellas el padre Faustino grandes conocimientos, hasta el punto que, según me aseguró el año 65 había inventado él un aparato, que le dio el nombre de teléfono sin pilas, que no era otra cosa que el teléfono que todos conocemos.

El obispo de la diócesis quiso ayudarle con recomendaciones, pero falto de recursos, abandonó sus estudios sobre aquel invento, del cual sólo le queda como recuerdo una bovina construida de puntas de París, con alambre grueso arrollado en ellas, y en cuyo aparato hizo experimentos de transmisión de la voz ante sus discípulos.

El Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda, sabedor de su afición a la Química, rogó al padre Faustino hiciera el análisis de unas aguas que se creía tuvieran grandes propiedades medicinales, y en aquellas aguas es donde encontró el principio fundamental para confeccionar un específico contra toda clase de afecciones diabéticas.

- Más de diez mil enfermos habré curado de tan horrible dolencia, me decía el padre Míguez – y la mayoría de ellos reputados por algunas eminencias médicas como incurables.

- ¿Habrá Vd. curado personas conocidas en la sociedad? – le pregunté.

- Sí, Señor; aquí ha estado la señora del general Weyler, que ha quedado satisfechísima de mis consejos, y han llegado infinidad de personas recomendadas por la Infanta Isabel y hasta por S.M. la Reina; pero uno de los casos más notables de curación fue el del doctor Azúa!...

Tomó el doctor Azúa el específico que le preparó el escolapio, y a los ocho días se presentó en el colegio para darle las gracias, pues se encontraba bueno del todo.

Como este caso, cuenta infinidad, entre los cuales recordamos un pariente de don Alejandro Pidal, una marquesa, cuyo nombre había olvidado, y otros muchos que obtuvieron un resultado satisfactorio.

Su especialidad es la diabetes, pero no curándola empíricamente, como se ha dicho, sino haciendo minucioso análisis de la orina que confirmaba siempre el diagnóstico que hacía al ver al enfermo.

La fama inmensa, que alcanzó su acierto en estas enfermedades, le obligó a ver enfermos de otras clases, y como también fuera feliz en su tratamiento, pronto se convirtió en una verdadera clínica de desahuciados, que le ocupaba al padre Faustino desde las siete de la mañana hasta las nueve de la noche, obligándole a robar al sueño el tiempo necesario para sus rezos.

Como hemos dicho, el padre Míguez no cobraba honorarios `por las consultas, que le hacían, pero recomendaba el uso de sus específicos, siendo el encargado de despacharlos el farmacéutico de Getafe, señor Perales.

A propósito de esto, me dijo el padre Míguez.

- La envidia ha sido la causa de todo, pues el otro boticario del pueblo, a quien yo me negué a darle el específico para la venta, además de amenazarme varias veces con la publicidad, llegó hasta el punto de hacer que me mandaran una enferma moribunda para que quedara demostrada mi intrusión en la ciencia de curar.

La enferma se murió, en efecto, a la puerta del colegio, sin que tuviera el tiempo más que para darle la absolución, y este hecho, comentado desfavorablemente, ha dado lugar al oficio del Gobernador, que me ha leído el Padre Provincial, prohibiéndome el uso de la Medicina.

- Le advierto a Vd. prosiguió, que me han hecho un favor, pues ya no podía con tanto esfuerzo como venía a consultarme; pero como mi sistema no es empírico, sino que se funda en profundos estudios y constantes desvelos, estoy ahora ocupándome en resolver el problema de curar sin medicinas, y pocos años de vida me hacen falta para conseguirlo.

Según me aseguró el padre Míguez, posee cartas de catedráticos de medicina ofreciéndole el título de médico sin necesidad de examen, pero esto no es posible, pues los profesores no tienen atribuciones para tanto.

A las diez y cuarto me despedí del padre Faustino, a quien repito las gracias por su amabilidad, y regresé a Madrid pensando en que no tendrá títulos para ejercer la medicina y sería un intruso en la ciencia de curar, pero, sin embargo, atestigua sus éxitos con personas muy conocidas, y en Getafe y Villaverde hay cientos de familias que aseguran deberle la vida. E. Cerezo Irízaga.

b) “Las curas del Padre Faustino”, 3.II.1901

Como prueba de curaciones en personas destacadas curadas por el S. de D. el periodista E. Cerezo Irízaga citaba al doctor Azúa, reputado médico del Hospital de San Juan de Dios, de Madrid. Seguramente se trataba de don Germán Azúa Campos (1879-1937), madrileño, ya con renombre entonces (cf. Archivo de la Diputación de Madrid. Sección Gobierno interior, Negociado: Personal, legajo n. 44). Probablemente el S. de Dios fue víctima de un engaño; alguien se hizo pasar por el renombrado doctor, a quien él no conocía personalmente.

El reputado dermatólogo doctor Azúa nos ruega la inserción de la siguiente carta:

“Sr. Director de El Nacional.

“Muy Sr. Mío: En el artículo, que con el epígrafe una visita al padre Faustino publicó El Nacional del martes, 29 de enero, se menciona mi modesto nombre, incluyéndolo entre los de las personas curadas por el fraile de Getafe, como vulgarmente se lo llama.

“Aunque los calificativos de ilustrado y autorizado, que se adjudican, me hacen pensar no se trata de mí; como no tengo conocimiento de que exista en Madrid ningún colega de apellido igual al mío, y sé que sirvo de ejemplo de mayor excepción para hacer prosélitos, conviene declare no puede mi curación entre los triunfos del padre Faustino, por la sencilla razón de que no he estado enfermo, pudiendo asegurar a usted que, si algún día lo estoy, no incurriré en la superstición del curanderismo.

“De Vd. afectísimo s.s.q.s.m.b., Doctor Azúa”.

Después de reproducir con mucho gusto la carta precedente, debemos añadir que las manifestaciones que hizo el padre Faustino a uno de nuestros redactores deben indudablemente referirse al eminente profesor de San Juan de Dios, puesto que el mismo escolapio lo calificó de autoridad médica y consignó detalles de su visita, que no pueden dar lugar a una mala interpretación.

11. Carta del P. Enrique Torres al P. Viñas, 3.VI.1920

Ofrecemos esta carta de uno de los curados de diabetes por el S. de D. por muestra un botón. Faltan 5 años para su muerte, pero sigue trabajando aunque naturalmente a menor ritmo.

Rmo. Y venerado Padre: Me alegro mucho haya llegado con felicidad a Barcelona, según me han dicho. Creo no habrá sido el viaje tan duro como el de ida. Los míos también han sido felices por este país; en Génova, Marseille, Barcelona (aquí dos meses), Zaragoza una semana, Madrid un mes, Getafe una semana donde el P. Faustino, dándome su específico, me ha hecho comer de todo, y sigo tomándolo (gratis) y sigo bien; quiero decir que no tango azúcar, sino que no pierdo de peso aun comiendo de todo hasta dulces. Ya en Barcelona me transformé en otro, y en todas partes me han tratado a cuerpo de rey.

Creo le llegaría a tiempo la carta que le llevó a Cuba[Notas 19] el P. Enrique Centelles[Notas 20], y si no, le habrán mandado desde allí.

Ha visto V.P. lo del buenísimo P. Homs[Notas 21], qui pertransiit benefaciendo por este mundo! Y lo del pobre P. Provincial Fábregas[Notas 22], a quien después de Dios debo el no quedarme ciego dentro de pocos meses! Porque la operación que después de dos meses de prueba y régimen no se atrevieron a hacerme Felicini, Parisotti y Faelli por lo excesivo siempre de la diabetes, aquí me la hizo con suma felicidad (como desde la primera visita lo prometió) el amigo y discípulo de los escolapios Dr. Pérez Bufill[Notas 23]. Todo lo pagó el P. Provincial Fábregas, poniéndolo en Cuenta con misas, al P. Marcelino[Notas 24], como también el viaje de Barcelona a Madrid […] Enrique Torres del Carmelo[Notas 25].

12. Lista de libros científico-médicos hallados en la habitación del S. de Dios al morir, 1925

El S. de Dios ejercía su acción terapéutica, llevado sí de altos ideales de humanidad para con los pacientes y de apostolado a la manera del Divino Redentor, pero sus conocimientos eran fruto de “profundos estudios y constantes desvelos” como aseguró el periodista de “El Nacional”, 29.I.1901.
A corroborar esta afirmación viene esta lista de obras que transcribimos por orden cronológico de aparición, que nos puede orientar también, probablemente, en el de adquisición por el P. Faustino Míguez.
Su posesión y sobre todo su manejo le libera del vilipendioso título de “curandero”, de “veterinario” o “exveterinario”, con que le quisieron denigrar sus adversarios.

1.GUILLERMO CULLEN, Elementos de medicina práctica, 4 vols. Impr. D. Benito Cano. Madrid 1749.

2.Tirocinium pharmaceuticum theorico-practicum, s.l., 1755.

3.LEANDRO DE VEGA, Pharmacopea de la Armada o Real catálogo de medicamentos, Cádiz 1760.

4.J. Bª. MORGAGNI. De sedibus et causis morborum per anatome indagatis. 3 cols. Ebrodoni in Helvetia 1779.

5.B. BELL., Tratado de la blenorrahagia y de la venérea. Vol. I. Madrid 1799, Vol. II, Barcelona 1799.

6.MR. GOULARD, El cirujano instruido. Madrid 1783.

7.FRANCISCO VILLAVERDE, Operaciones de cirugía, 2 vols. Madrid 1788.

8.P. ANDRÉS PIQUER, Tratado de calenturas. Madrid 1788.

9.M. BAUMÉ, Elementos de farmacia teórica y práctica. Madrid 1793.

10.GUILLERMO ROWLEY, Práctica nacional de medicina. Vols. Madrid 1796 (el padre tenía vols. I y III).

11.J. FEDERICO FRITZE, Compendio sobre enfermedades venéreas. Madrid 1796.

12.DAVID MACBRIDE, Introducción metódica a lo teórico y práctico de la medicina. 2 vols. Alcalá 1798.

13.AUGUSTO AMADEO RICHTER. Tratado de heridas de cabeza. Madrid 1802.

14.PETIT, Tratado de las enfermedades de los huesos. MADRID 1802.

15.M. HERNÁNDEZ DE GREGORI, Diccionario elemental de farmacia, botánica y materia médica. Vols. II y III. Madrid 1803.

16.GREGORIO BAÑARES, Filosofía farmacéutica o la farmacia. 2 vols. Madrid 1804.

17.P.F. SWADIAR, Diccionario de medicina y cirugía. 6 vols. D.A.B. Madrid 1806.

18.Tratado completo de los síntomas, efectos, naturaleza y verdadero método de curación de las enfermedades sifilíticas. 3 vols. Madrid 1807.

19.FRANCISCO XAVIER BICHAT, Anatomía general aplicada a la filosofía y a la medicina. 4 vols. Impr. H. de Ibarra, Madrid 1807.

20.P. F. SWEDIARUR, Tratado completo de enfermedades venéreas. 2 vols. Madrid 1818.

21.DR. LALLEMAND, Periódico de la Sociedad Médico-quirúrgica den Cádiz. Investigaciones anatómico-patológicas sobre el encéfalo y sus dependencias. 2 vols. Impr. “Casa de la Misericordia”. Cádiz 1825.

22.M. A. RICHARD, Formulario portátil. Lugo 1826.

23.M. L. MARTINET, Compendio de la clínica médica. Gerona 1827.

24.Biblioteca de conocimientos humanos. 1. Calórica. 2. Mecánica. 3. Geografía Física. 4. Óptica. Barcelona 1828.

25.A.J.L. JOURDAN, Farmacopea universal. 2 vols. Madrid 1829.

26.Nouveau Dictionnaire de botanique medicale et pharmaceotique. 3ª edic. París 1829.

27.MANUEL HURTADO DE MENDOZA, Tratado elemental completo de anatomía general o fisiológica. Madrid 1829.

28.N. E. HENRY –G. GUIBOURT, Farmacopea razonada o tratado de farmacia práctico y teórico. 3 vols. Madrid 1830.

29.VALPAU, MAIF, A. L. M. VELPEAU, Medicina operativa. 4 vols. Librería de Feros. Cádiz 1834.

30.JOSÉ DE GARDOQUI. Tratado de enfermedades de los órganos que componen el aparato respiratorio. Cádiz 1835.

31.32. Journal de médicine et la chirurgie practique, 1840-1872, 31 vols. París 1840-1872.

33 .VARIOS, Biblioteca escogida de medicina y cirugía. Impr. De Vda. De Jordán e Hijos. Madrid 1841.

34. J. BOUILLARD, Ensayo sobre la filosofía médica y sobre las generalidades de la clínica médica. Madrid 1841.

35. A. E. CHOMEL, Lecciones clínicas de reumatismo y de la gota. Madrid 1841.

36. F.J. MOREAU, Tratado práctico de los partos. 2 vols. Madrid 1842.

37. Hidropathia o cura por medio del agua fría. Cádiz 1843.

38. RAMÓN FRAU, Nuevos elementos de cirugía y de medicina operatoria. 2 vols. Madrid

1843.

39. J. F. MALGAINE, Tratado de anatomía quirúrgica y cirugía experimental. 2. Vols. Cádiz 1843-1845.

40. Tratado completo de patología interna. 2 vols. (de los principales diccionarios de medicina). Sacado de las obras de Monneret y Fleury, T. P. Frank, José Frank, Pinel y otros. Madrid 1844.

41. C.F. DUBOIS, Tratado de patología general (trad. Al español). 2 vols. Cádiz 1844.

42. A. N. GENDRIN. Tratado filosófico de medicina práctica. Vol. II. Cádiz 1844.

43. F. L. F. VALLEIX, Guía del médico práctico de patología interna y de terapéutica aplicada. 14 vols. Madrid 1845.

44. A. YANEZ Y GIRONA, Lecciones de historia natural. Vol. II. Botánica. Barcelona 1845.

45. TOMÁS DEL CORRAL DE OÑA, Tratado completo de las enfermedades de las mujeres, 2 vols. Madrid 1845.

46. JOSÉ DE ARCE Y LUQUE, Tratado de las enfermedades de las mujeres, 3 vols. Librería Vda. Dwe Callejas. Madrid 1845.

47. HENRY BLATIN Y V. VIVET, Tratado de las enfermedades de las mujeres. Cádiz 1845.

48. J. Y BERZELIUS, Tratado de química. Madrid 1845, pp. 319.

49. Sistema completo de frenología. Vol. I. Barcelona 1846.

50. PADRO MATU, Tratado de medicina y cirugía legal. 2 vols. Madrid 1846.

51. A. VIDAL (DE CASSIS), Tratado de patología externa y medicina operatoria. 6 vols. Madrid 1846.

52. P. f. MONLAU, Elementos de higiene pública. 2 vols. Impr. Pablo Riera. Barcelona 1874.

53. G. G. HUFELAND, Enciclopedia de medicina, cirugía y farmacia. 2 vols. Madrid 1848.

54. Nuevo manual de medicina homeopática. Repertorio terapéutico y sintológico Madrid 1848.

55. Diccionario de medicina y cirugía o Repertorio general de ciencias médicas, consideradas bajo su aspecto teórico-práctico. 2 vols. Trad. Por M. Álvarez Chamorro. Impr. S. Compagni. Madrid 1853.

56. M. R. J. QUISSAO, Medicina hipocrática, Doctrina de los elementos y su aplicación a la medicina práctica. 2 vols. Sevilla 1855.

57-58. D. G. H. G. JAHR, Nuevo manual de medicina homeopática. Madrid 1858, pp.944.

59. ANTONIO DE GRACIA Y ÁLVAREZ, La crónica de los hospitales. Compendio práctico anual de medicina, cirugía y ciencias accesorias. Cádiz 1859.

60. M. G. RORET, Encyclopédie. 4 vols. París 1861

61. C. HERRING. Medicina homeopática doméstica o Guía de las familias. Trad. Al español por D. Ángel Álvarez de Araujo y Cuéllar, miembro honorario de la Sociedad Médico-homeopática de Francia. Revisada, corregida, anotada y considerablemente aumentada, especialmente con noticias de higiene, profilaxis y parte relativa en América e Islas Filipinas, 2 vols. Casa edit. Bailly-Bailliere. 10ª edic. española. Madrid 1864.

62. SÁNCHEZ DE OCAÑA, ESTEBAN, Anuario de medicina y cirugía práctica. 7 vols. H. Bailliere. Londres 1865.

63. Tratado clínico y práctico de las enfermedades de los niños. 2 vols. Madrid 1866.

64. PEDRO FELIPE MONLAU, Higiene de los baños de mar. Madrid 1869.

65. L. WECKER, Tratado teórico de las enfermedades de los ojos (Obra premiada por la Facultad de Medicina de París, Premio Chateauvillard). 3 vols. Baillere, 1870.

66. historia de la medicina desde su origen hasta el siglo XIX. Salamanca 1871.

67. GUILLERMO CULLEN, Tratado de materia médica. 4 vols. Madrid 1876.

68. Libro médico anual de fórmulas y notas terapéuticas sobre nuevos adelantos en la Química y farmacia. Londres 1883.

69. J. F. GAMELL, Hernias y cuestiones enlazadas con su tratamiento. Madrid 1912.

70. E. ESTEVE Y F. CABALLERO, Tratado de farmacia práctica (farmacia galénica). Madrid 1922.

71. F. E. BILZ, Fisiatría y nuevo sistema de curación natural. 2 vols. Leipzig, s.a.

72. RORET, Manual du fabricant de produits chimiques. París, s.a.

73. J. SICHEL, Tratado de oftálmica, catarata y amaurose. 2 vols. S.l., s.a.

13. Documentación del Ministerio de Justicia. Registros Civiles

a) Certificación en extracto de inscripción de defunción, 7.VI.1983

Sección 3ª, Tomo 27, Pág. 129.
Registro Civil de Getafe (Madrid).
D. Florencia Santana y Santos, hija de Melitón y de Matilde, natural de Maejos (Valladolid) domiciliada en Madrid, de estado casada, falleció en Getafe (Madrid) el día veinte del mes de enero del novecientos uno.
Causa: Apoplejía cerebral sanguínea.
CERTIFICA según consta de la página registral reseñada al margen el secretario María-Pilar Martínez-Conde Ramírez.
Getafe 7 de junio de 1983.

b) Certificación literal de inscripción de defunción, 8.VI.1983.

Sección 1ª Tomo 27. Pág. 129.
Registro Civil de Getafe (Madrid).
El asiento al margen reseñado literalmente dice así: “En la Villa de Getafe, a las diecisiete horas, del día veinte y uno de enero de mil novecientos uno, ante D. César Pozo y Cristóbal, juez municipal, y Don Faustino Martín Velázquez, secretario, procedemos en virtud de orden del Sr. Juez de Instrucción del partido, a inscribir la defunción de Dª FLORENCIA SANTANA Y SANTOS, natural de Maejos (Valladolid), edad treinta años; sus labores y domiciliada en Madrid, Valverde 40, portería, que falleció a las dieciséis aproximadamente, del día de ayer, en el colegio de los Escolapios de esta Villa, a consecuencia de apoplejía cerebral sanguínea, según se expresa en dicha orden. En vista de expresada orden queda archivada, el Sr. Juez Municipal dispuso que se extendiese la presente acta, consignándose en ella, además de lo expuesto y en virtud de las noticias que se han podido adquirir, las circunstancias siguientes: Que la referida finada estaba casada en el acto del fallecimiento, con Toribio Medrano y Barrio, de cuyo matrimonio ha dejado tres hijos, llamados Vicente, Luisa y Emilio, menores de edad. Que era hija legítima de Melitón Santana y de Matilde Santos, domiciliados en Pozuelo de Alarcón. Que según noticia no ha otorgado testamento, y que su cadáver se habría de dar sepultura en el cementerio de esta población. Fueron testigos presenciales D. Galo Martínez Cruz y don Luis Sanz Redondo, Mayores de edad, empleados y de esta vecindad. Leída íntegramente esta acta, e invitadas las personas de esta vecindad. Leída íntegramente esta acta, e invitadas las personas que deben suscribirla a que la leyeran por sí mismas, si así lo creían conveniente, se estampó en ella el sello del Juzgado municipal y la firmaron el Sr. Juez y los testigos, y de todo ello, como Secretario, certifico. Firmado César del Pozo. Luis Sanz. Galo Martínez. Faustino Martín. Rubricados y sellado”. Al margen número 128. FLORENCIA SANTANA Y SANTOS.
Certifica: Según consta de la página registral reseñada al margen, el Secretario Dña. María-Pilar Martínez-Conde Ramírez. Getafe a 8 de junio de 1983. Hay el sello.

Notas

  1. No hemos sabido encontrar la necrología de este hermano operario, que falleció en diciembre de 1889.
  2. M.R.P. Santiago Zatón (1887-1890).
  3. No se trata de ningún escolapio.
  4. Sin duda el P. Hipólito Guijarro, rector del colegio de Getafe por aquellos días (1902-1906), quien había tomado posesión el 8.VIII.1902. De su actuación durante el rectorado ver noticias en ANA RODRÍGUEZ, Escuelas Pías de Getafe, II. pp. 323-325). Había nacido en Madrid en 1845; ingresó en las E. Pías en 1861, profesando en 1863; cuatro años después profesó de solemnes. Destinado a Archidona, se ordenó sacerdote. Diez años enseñó allí, pasando luego a Getafe; en 1881 lo nombran rector de Úbeda y lo es durante tres trienios; pasa a Yecla y gobierna la casa nueve años. Así preparado fue nombrado rector del colegio madrileño de S. Fernando (1900-1905) donde desplegó no pocas energías. Luego la salud ya no le acompañó y la muerte lo llevó a la casa del Padre el día 27.XII.1913 a los 68 años de edad (Reg. Rel. 53, an. 1913, pp. 13-16).
  5. Se trata de un criado que ayudaba al P. Faustino, era gallego; su nombre era Víctor González. Algunos lo suponen carpintero del colegio para lo que vulgarmente llamamos chapucerías (ÁLAMO, o.c., p. 380).
  6. P. Justo de Pedro (1899-1909).
  7. Esta orden al Subdelegado de Médicos de Getafe no la hemos podido comprobar documentalmente.
  8. Parece que se refiere al Juez de Getafe, quien había actuado contra algún estafador y pensaba actuar ahora contra el P. Faustino, a decir del periodista.
  9. Don Dionisio Perales.
  10. ÁLAMO, o.c., p.283.
  11. Summ, p. 177 ss.
  12. Cf. cap. VI, nota 1. Datos sobre su rectorado de Getafe pueden consultarse en la tesis doctoral de ANA RODRÍGUEZ, Escuelas Pías de Getafe, II, pp. 74-77.
  13. Ver en ANA RODRÍGUEZ, o.c., pp. 77-79 lo referente a su rectorado de Getafe. El P. Emilio Latorre dejó lastre en Castilla de sus grandes virtudes, habiendo brillado por su humildad, caridad, inocencia, prudencia, etc. no menos que por su ciencia. Había nacido en Madrid el 29.XI.1849; estudió en el colegio de San Antón; en 1864 inició el noviciado en Getafe, donde pronunció los votos simples y luego los solemnes; allí inició su docencia, que continuó luego en Madrid y en la nueva fundación de Toro; pasó a Alcalá de Henares como director de internos, oficio que desempeñó durante 15 años consecutivos. Nombrado rector de Getafe en 1892, acrece el internado y la finca (una de las anexiones fue regalo del P. Faustino) y la fama escolar del colegio madrileño de San Antón, que procuró acrecentar en todos los aspectos. Fue secretario de provinciales, consultor y asistente provincial. Acabó piadosamente sus días a los 65 de edad el 16.XII.1915 (Reg. Rel. 53, an. 1914, nº 34, pp. 34-35).
  14. Véase su rectorado brevemente descrito por ANA RODRÍGUEZ, o.c., pp. 79-81. El P. Genaro Miján de la Virgen de los Dolores nació en Consuegra (Toledo). Enseñó en San Fernando, donde era director de internos; pasó luego con igual destino al internado de San Antón; fue ecónomo y procurador. En Sevilla dirigió el internado y actuó de vicerrector. Rigió después un colegio un trienio como superior local: aquí empezó a sufrir de la enfermedad que le iría minando la vida; no dijo nada; sufrió en silencio; la cosa se manifestó mayormente en Getafe, donde actuaba de rector. Acabado el trienio y muy debilitado de fuerzas es enviado al colegio de San Antón, donde se entretiene en pequeños servicios a los internos hasta que una neumonía acabó con él el 24.IV.1901 (Reg. Rel. 54, an. 1901, pp. 15-16).
  15. Ver su actuación rectoral en Getafe en la obra de ANA RODRÍGUEZ, Escuelas Pías de Getafe, pp. 321-322. El P. Melchor Rodríguez de la Virgen del Carmen nació en Población de Arreba, diócesis y provincia de Burgos, el 6.I.1853. Tomó la sotana calasancia en el colegio de S. Fernando el 2 de julio de 1871, pronunciando los votos dos años después; allí mismo cursó la carrera filosófica y se dedicó a la enseñanza; luego cursó teología en Getafe, donde emitió los votos solemnes y se ordenó presbítero. Enseñó sucesivamente en Villacarriedo Y Monforte; aquí se hizo famoso como predicador. Trasladado al colegio de Bilbao, tras unos años de enseñanza, fue rector del mismo por un trienio. Luego desempeñó el rectorado en Getafe y San Fernando de Madrid. En 1909 es elegido provincial de Castilla (1909-1912) y seguidamente Vicario General de España (1912-1919). En este cargo dio nuevo impulso a Revista Calasancia y en sus páginas publicó diversos trabajos en prosa y verso. Era varón sumamente bondadoso, que vinculaba a sí los corazones de cuanto le trataban, niños o adultos. Falleció seis años después de renunciar al cargo a causa de su delicada salud, el 19.VIII.1925, a los 73 años de edad (Cf. Reg. Rel. 54, an. 1925, nº XIII, pp. 28-29; L. PICANYOL, Biblioteca Scolopica di S. Pantaleo, II, 222; ID. Brevis conspectus, pp. 190, 237).
  16. “Estado de la casa” (1900-1902): en Archivo Escuelas Píos de Getafe, Carpeta de capítulos locales; A. RODRIGUEZ, o.c., p. 321.
  17. Se refiere al escrito del P. Faustino MÍGUEZ, La rutina de vencida o la diabetes es curable, Impres, M. José Perales y Martínez, Madrid 1900, pp. 24. El biógrafo A. DE ÁLAMO, o.c., p. 534 habla de dos folletos titulados: ¿La diabetes es curable?, Orihuela 1902. No los han visto; nosotros tampoco; tampoco figuran en la obra de ANTONIO PALAU Y DULCET, Manual de librero hispanoamericano, p. 244. Conocemos también una hoja impresa en plan de propaganda, que acaso formaba parte de un folleto: lo que interesa destacar es que el S. de Dios no trabajaba en la clandestinidad sino pública, abiertamente, a la luz del sol. En esta página impresa se habla concretamente del Antiferino (nº 11), Antífico (nº 43), Contra las pulmonías y catarros fuertes (nº 44), contra la viruela (nº 45). Al final dice: “Precio de los Preparados medicinales MÍGUEZ: 4 pesetas frasco. Depósito único: Farmacia del Licenciado D. José Acero, Getafe (provincia de Madrid)”.
  18. Llamaban “noes” a quienes entonces se hallaban en el poder y eran seguidores de Silvela (1845-19059 Y de Cándido Nocedal (1821-1885). Cf. RAYMOND CARR, España 1808-1939, pp. 718 y 726 iuxta indicem.
  19. La primera vez que el P. Viñas estuvo en Cuba fue como secretario del general romano P. Brattina. Ahora la visitó como General de la Orden. Se le agasajó grandemente; entre otros actos con una academia en el “Centre Catalá”, en el que desplegó su grandiosa elocuencia el cubano doctor Mariano Aramburo; el P. Viñas honró Cuba con una “Oda ad insulam cubanam” (cf. C. BAU, Historia de las Escuelas Pías en Cuba. La habana 1957, pp. 336-337).
  20. El P. Enrique Centelles y Mora había nacido en Morella (Castellón) el 3.XII.1879. Tomó el hábito el 13.IX.1894 en Irache, profesó de simples el 15.VIII.1896. Cursó aquí y en San Pedro de Cardeña, ordenándose sacerdote el 19.XII.1903 en Lérida. Enseñó en San Antón de Barcelona (1901-1907) y fue subdirector de internos; organizaba con los alumnos academias literarias que eran incentivo para el cultivo de la piedad y de las letras. Fue ayudante del maestro de novicios. En Morella fue rector de 1915 a 1919 y dirigió la “Escuela Calasancia”. Pasó a Méjico y fue rector (1920-1923) de Puebla de los Ángeles; en Cuba fue vicerrector de Camagüey. En 1936 volvía a España, pero la guerra civil le obligó a desembarcar en el Havre; marchó a Italia, refugiándose en el colegio escolapio de Cornigliano, donde impartía clases a hijos de refugiados españoles. Llamado a S. Pantaleón se le puso al frente del juniorado internacional, y enseñaba moral. De regreso en España, estuvo un tiempo en Irache, pasando luego a ocupar sucesivamente los rectorados de Morella, Sabadell y Alella. En 1947 regresó a Italia nombrado Asistente General; vivía en S. Pantaleón desempeñado el cargo de maestro de juniores. Regresado a Cataluña falleció el 12.XII.1969 a los 76. Era varón de mucho espíritu, de fácil y fervorosa palabra en el púlpito, de gran sencillez y de ardiente amor a la Escuela Pía (Cf. Eph. Cal. XL, 1971, pp. 292-294).
  21. El P. Homs acababa de fallecer en Roma el 7 de mayo, siendo rector de la casa de S. Pantaleón (Cf. C. VILÁ PALÁ, Calasanz Casanovas, p. 128).
  22. Se trata del P. Luis Fábregas Sabater de la Virgen de la Merced, que rigió la provincia escolapia de Cataluña desde 1912 a 1920 en que falleció el 27 de junio. Había nacido el 17.IV.1869, en Mataró; vistió la sotana en Moià el 30.IX.1883; emitió los primeros votos el 27.VIII.1885. Cursó la carrera en Barcelona, Sabadell y Mataró, aquí se ligó a Dios con los votos solemnes el 8.IX.1891. Ordenado sacerdote, fue director de internos. Rector de Villanueva de 1906 a 1908. Enviado a Cuba como Visitador por el General P. Manuel Sánchez; a él se debieron las casas de Cárdenas y Pinar del Río. Elegido Provincial de las E. Pías de Cataluña y reelegido en 1915 y 1919. Desplegó grandísima actividad; fundó en Méjico el colegio de Puebla de los Ángeles; en Morella la llamada “Escuela Calasancia” o Calasanciano para las vocaciones de niños tiernos; abrió el colegio de Alella; mejoró la casa-noviciado de Moià y fue el alma de los festejos del tercer cementerio de la fundación de las Escuelas Pías. Era examinador prosinodal, miembro directivo del Congreso Eucarístico de Montserrat y del Congreso Monfortiano de Barcelona. (Cf. Reg. Rel. 54, an. (1920, pp. 7-9; C. BAU, Historia de las Escuelas Pías en Cuba, p. 298 ss.; L. PICANYOL, Biblioteca Scolopica di San Pantaleo, II p. 146; Ip. Brevis conspectus, pp. 202-209).
  23. Fue alumno del colegio barcelonés de San Antón.
  24. Se trata del P. Marcelino Ilarri. Había nacido en Sos del Rey Católico (Zaragoza), diócesis de Jaca, el 0.I.1861. Vistió en el noviciado de Peralta de la Sal el 8.XII.1875 y profesó allí el 17.II.1878. Se ordenó sacerdote el 9.VIII.1883. En Peralta fue ayudante del maestro de novicios. Enseñó luego en Daroca y Zaragoza. Pasó a Italia para ayudar a la reanimación de aquella Escuela Pía; fue maestro de novicios varios años. Luego fue superior de los colegios de Tolosa, Tafalla y Logroño. Retornó a Italia, ahora como Asistente General y Procurador General, cargos que desempeñó con abnegación y dignidad. Regresó a España y falleció en Logroño el 23.XII1948 a los 87 años de edad (Cf. “Ephemerides Calasanctianae”, 1949, pp. 131-132).
  25. Se trata del P. Manuel Enrique Torres de la Virgen del Carmen, nació el 28.iX.1861 en Úbeda, vistió la sotana en Alcalá de Henares (13.II.1876) profesando allí el 9.VI.1878; estudió en León y Alcalá; aquí profesó de solemnes el 12.VI.1881. Entre 1888 y 1895 publicó en “Revista Calasancia” su tratado de carácter filológico “Estudios gramaticales sobre la lengua castellana”, de mucho mérito en aquellos momentos. El 24.XI.1907 fue a Roma como Secretario General; allí trabajó hasta enfermar de diabetes: regresó a España en este viaje que describe esta carta; se operó en Barcelona; el P. Faustino lo curó de la diabetes, se retiró a Sanlúcar de Barrameda, donde había residido ya desde 1892. Allí falleció el 7.IX.1923 a los 62 de edad (Cf. Reg. Rel. 54, an. 1923, nº X, p. 12; su carta al P. Viñas; en AGSP. Reg. Rel. 254; L.PICANYOL., Biblioteca Scholarum Piarum, II, p. 243).