PresenciaLatinoamérica/NUESTRA PRESENCIA EN ECUADOR

De Wiki Instituto Calasancio
Saltar a: navegación, buscar

NUESTRA PRESENCIA EN MANAGUA (NICARAGUA) y SAN JOSÉ DE COSTA RICA
Tema anterior

PresenciaLatinoamérica/NUESTRA PRESENCIA EN ECUADOR
Índice

QUÉ RETOS PLANTEA AL INSTITUTO CALASANCIO DE HIJAS DE LA D.P. LA EVANGELIZACIÓN, EN EL HOY Y EL MAÑANA DE LATINOAMÉRICA
Siguiente tema


NUESTRA PRESENCIA EN ECUADOR

1. Introducción

Siempre me impresionaron los versos que León Felipe dirige a los poetas: "Sensibles a todo viento y bajo todos los cielos, poetas, nunca cantemos la vida de un mismo pueblo, la flor de un sólo huerto".

Tal vez, porque traen a nuestra memoria el mensaje que el Maestro había transmitido a sus discípulos, hace dos mil años: "Id por el mundo entero pregonando la Buena Noticia a toda la Humanidad".

Sensibles a todo viento "los discípulos se fueron a pregonar el mensaje por todas partes". Y desde entonces "los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, se han hecho gozo y esperanza, tristeza y angustia de los discípulos del Maestro. Las flores de todos los huertos "han encontrado eco en su corazón". "Anunciar a Jesucristo en todas las culturas será siempre su preocupación central y el objeto de su misión".

2. Nuestro Instituto en camino para cantar otros pueblos

Eran pocos en número los discípulos del Maestro para anunciarle hasta los confines de la tierra, pero el Espíritu les llevaba "de un lugar para otro". Al mirar nuestro Instituto y el camino que ha recorrido en el anuncio del Evangelio, alguna vez hemos podido escuchar: ¡Tan pocas y tantos lugares!... Sensibles al viento de España, nuestro Instituto había llegado a Latinoamérica para cantar a otros pueblos: Chile, Argentina, Uruguay, Colombia, Nicaragua, Guinea, Costa Rica. Quedaban muchos otros pueblos por cantar, flores de huertos de distintos colores. Y nuestras hermanas de la Delegación General de Colombia, volvieron a mirar con ojos encendidos por el espíritu misionero a los pueblos indígenas del Ecuador: pueblos pobres, comunidades campesinas e indígenas con hambre de pan y de Palabra. Se lo habían contado los hermanos Escolapios y la joven ecuatoriana Carmen Pineda, que ellos habían enviado de Saraguro al noviciado de Bogotá.

Y un 12 de octubre de 1989 llegaban a Cañar las primeras religiosas: M. Joaquina Paredes, Delegada General, y M. Sacramento Rodríguez, de la Provincia de Centro, destinada como Superiora por M. General, para esta nueva comunidad.

3. Que hermosos sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz

¡Cuántos pies habían pisado la Cordillera Andina! Pies para aplastar y pies para anunciar, para liberar. La puerta de los pobres conoce y distingue el ruido de esas pisadas. Ligeras de equipaje y con una carga grande de amor y esperanza, nuestras hermanas llegaron a Cuenca y sintieron ya desde "las seis de la tarde del 12 de octubre de 1989", que " siempre hay manera de continuar el camino en solitario, pero el viajero cabal sabe que el camino es vida, y la vida tiene necesidad de la amistad" (Helder Cámara).

Al pie del avión les esperaban, Carmen Pineda, nuestra primera religiosa ecuatoriana, y los hermanos Escolapios. "En su carro -nos escribía M. Sacramento - nos llevaron hasta Cañar. Allí permanecimos 11 días formando comunidad con ellos. Han estado pendientes hasta de los más mínimos detalles. Cañar está a 3.400 ms. en el altiplano andino y "¡cómo he agradecido la estufa que nos ponían al caer de la tarde para calentarnos los pies!".

Ellos nos han buscado una casa. Nos la ceden gratuitamente las MM. Dominicas. Pronto queda limpia y arreglada para poder instalarnos. Y enseguida hay que comenzar las clases y el trabajo con los grupos de jóvenes y las visitas a las comunidades indígenas.

¡Cuánto asombro en estos primeros días¡. La lengua quichua, el colorido de sus vestidos, su forma de mirar y de dirigirse a las "Madrecitas", su estar en la celebración de la Eucaristía.

¡Cuánta riqueza y cuánta pobreza unidas¡ Pronto marcha M. Joaquina y posteriormente se incorpora M. Teresa Figueredo. Viene de tierra caliente de Colombia y "resulta muy duro el frío de la Cordillera", pero ¡ hay tanto calor en la mirada de estas sencillas gentes¡.

4. Cañar: de la Delegación General de Colombia-Nicaragua, a la provincia de Centro

En diciembre de 1989, nos reuníamos en Asamblea las hermanas de la Provincia de Centro. Se trataba de hacer una reflexión serena y profunda sobre nuestras obras para que la misión que se realizara en ellas fuera esencialmente evangelizadora. Ver qué era necesario suprimir, potenciar o crear, qué retos se planteaban a nuestra misión educadora. Surgieron propuestas para impulsar el proceso de formación de padres y profesores, para potenciar nuestra presencia en nuevos campos con los jóvenes y niños, y también hubo tiempo para soñar, para recuperar un sueño que otras veces habíamos contado sin llegar a hacerlo realidad: "La provincia debe abrir una comunidad en un país de misión con una perspectiva vocacional". Y se apuntaron varias posibilidades:

México, en primer lugar, por entender que era un país con necesidad de evangelizadores y con un fuerte potencial vocacional.

Y aparecían otros nombres, las flores de otros huertos que a cada una le hubiera gustado cantar.

Pero también insinuamos ¿por qué no asumir alguna fundación o apoyar proyectos ya iniciados, siempre que sea considerado positivo por la Demarcación que dependa? Porque se trataba de soñar con los ojos abiertos, los pies en la tierra y el corazón solidario y dejarnos llevar por el Espíritu que había avivado el fuego misionero en la Provincia.

Presentamos al Gobierno General nuestros proyectos, y el 8 de marzo de 1990, M. General escribía a toda la Congregación:

"En el día que celebramos el 65 aniversario de la muerte de nuestro Fundador os comunico con gozo que la Provincia de Centro ha asumido generosamente la casa de Cañar como proyección misionera de la misma. Es un signo elocuente que la revitalización de la conciencia misionera en el Instituto que se hace realidad en la apertura a lugares de gran urgencia apostólica".

La noticia fue recibida con gozo por toda la Provincia. Conocíamos las dificultades económicas y organizativas de los Centros ante la Reforma, el envejecimiento de nuestras comunidades y la escasez de vocaciones, pero sabíamos también que la misión sensibiliza y estimula a nuestras comunidades y a cada una de nosotras, y amplía los horizontes de nuestras actividades apostólicas de la Provincia en España.

Puedo afirmar que este ha sido un gran acontecimiento para Cañar: estar ya en el corazón no sólo de las Religiosas, sino también de los niños y jóvenes de los colegios, de los padres y profesores, que sienten suya la misión de Cañar y están colaborando con entusiasmo. Cada curso se organizan talleres, tómbolas, para recoger dinero y hacer posible la realización de los proyectos que las hermanas envían.

Desde el Gobierno Provincial nos hicimos presente en mayo M. Julia García, Sup. Prov y M. Carmen Vallejo, Adm. Prov. y tres meses más tarde, dos nuevas hermanas de la Provincia, M. Mª Luisa Velasco y Blanca Ruíz, llegan a Cañar acompañadas por M. Provincial. Actualmente forman la Comunidad: M. Sacramento R., M. Blanca R., Carmen P. y Asunción V.

5. Recuerda todo el camino que Yahveh tu Dios te ha hecho andar

Es poco el tiempo transcurrido desde que nuestras hermanas llegaron a Ecuador. Resulta fácil recordar a quienes han acompañado este caminar y han cuidado constantemente que nada les faltara. Es poco tiempo y muchos nombres en la memoria y en el corazón:

-Nuestros hermanos Escolapios de la Comunidad de Cañar: P. Mauricio Gaviria -Superior de la Comunidad - que recibió a las hermanas. P. Jesús Alonso -Actual Superior -Felicísimo del Mazo, P. Carlos Velásquez y P. Rafael Buitrago.
-Los PP. Alberto Moreno y Antonio Alonso de la Comunidad formadora de Cuenca.
-Los PP. de la Comunidad de Saraguro: Valentín Cadarso, Antonio Pérez, Gabino Vinuesa y Jesús Vázquez.
En todos hemos encontrado una acogida fraterna. Ellos han acompañado a las hermanas en los pequeños detalles, en las compras de todo lo de la casa en los inicios de la fundación, han posibilitado el trabajo apostólico en la escuela, en la parroquia y en las comunidades indígenas, nos ayudan desde su experiencia en la pastoral vocacional, nos regalaron el terreno para la construcción de la casa, y lo que es más importante, el testimonio de su vida entregada estimula y acrecienta nuestro deseo de vivir en plenitud nuestra vocación calasancia en medio de nuestros hermanos más pobres.
-Las Religiosas Dominicas, siempre cercanas que además de dejarnos gratuitamente su casa, visitaban a las hermanas cada día y las animaron en todo momento. ¡Cuánta alegría comunicó en los días que Sacramento y Carmen estaban solas, la presencia de M. Victoria Heras, Superiora de la Comunidad!
-Julia Liquisaca, que con el mismo cariño que atiende a los Padres Escolapios nos ha atendido y se ha desvivido por todas las hermanas.
-La familia Padrón, que con inmenso cariño se acercó a traernos dinero, alimentos y a decirnos: ustedes están aquí sin su familia, mientras nosotros vivamos siempre tendrán nuestra casa abierta y una familia para acogerlas. Y no han sido meras palabras.
-Manos Unidas de España, con la entrega de un carro, Adveniat y la Archidiócesis de Munich con su aportación económica para la construcción de la casa, los consideramos también como nuestros bienhechores que han apoyado nuestra misión.

Hay muchos nombres del Municipio de Cañar: el Ayuntamiento, su Presidente y Concejales, el abogado Fausto Nivelo y hasta el más humilde de los empleados que han apoyado y facilitado nuestra presencia y labor apostólica.

Pero son sobre todo la gente sencilla del pueblo de Cañar y de las comunidades indígenas quienes sin grandes gestos nos han impulsado en el trabajo de cada día. Porque han sido ellos, los más pobres, quienes nos dicen desde su pobreza que hay una forma distinta de ser y de vivir. En el contacto diario con ellos se aprende a leer de nuevo el Evangelio.

Y quiero tener un recuerdo agradecido para la mujer -cuyo rostro y nombre desconozco- que quiso colaborar con 60 sucres, unas seis pesetas, para que las Madrecitas tuvieran una casa en Cañar y pudieran dedicarse a la educación de los niños. Nuestra casa, edificada con estas "piedras", ha ido adquiriendo solidez bajo la mirada atenta del P. Carlos Velásquez, que se ha preocupado de todos los detalles, y del corazón abierto de las hermanas de la comunidad, que quieren hacerla amplia para que quepan muchas jóvenes, muchos campesinos e indígenas.

6. Retos y objetivos de nuestra presencia en Ecuador, una misión compartida

La presencia de los PP. Escolapios en Cañar, desde hacía 25 años, has posibilitado desde el principio el trabajo en la escuela, en la Parroquia y en las comunidades indígenas.

Las hermanas, desde su llegada, han tenido unos objetivos que se han ido discerniendo con ellas en este período:

-Trabajar en la escuela, que dirigen los PP. Escolapios, codo a codo, con los educadores seglares.
-Potenciar o crear grupos de jóvenes desde la escuela o en la Parroquia, Catequesis de niños para la Primera Comunión, Confirmación Grupos con orientación vocacional. Formación de Catequistas. Catequesis en las comunidades indígenas, campamentos, misión.

Una zona de la casa está destinada para el Aspirantado y otra para actividades pastorales y de promoción humana. Se están impartiendo, con ayuda de otras organizaciones, diversos cursos para mujeres, campesinos e indígenas.

Diversos proyectos están en marcha y otros muchos esperan ser apoyados: agua y luz en las comunidades indígenas que no la tienen; becas para niños y jóvenes, especialmente para que los indígenas puedan acceder a la Universidad.

Y en medio de estas preocupaciones, el objetivo que señaló la Provincia: La pastoral vocacional.

Antes de nuestra presencia en Ecuador, el Señor nos había enviado una vocación, Carmen Pineda, fruto maduro de la semilla calasancia que habían sembrado los PP. Escolapios de Saraguro.

Desde el comienzo acogimos jóvenes en nuestra comunidad, una de ellas, Gloria Encalada, se encuentra en el Postulantado de Bogotá.

Actualmente son cuatro las jóvenes que se encuentran en el Aspirantado, entre ellas una indígena. Estudian en la Universidad y siguen un proceso de formación humana y cristiana. Provienen de Cañar y Saraguro. Hay un plan establecido juntamente con los PP. Escolapios, en el acompañamiento de jóvenes vocacionables. No es un trabaja fácil, especialmente en las comunidades indígenas. Las familias que valoran y quieren a las Madrecitas, no apoyan la vocación de sus hijas pues prefieren que continúen trabajando en la casa y en el campo.

Vemos el futuro con esperanza. Somos conscientes de las muchas cosas que nos unen a este pueblo, Cañar; pero también de las muchas cosas que nos diferencian: su lengua, su cultura, su religiosidad, su sentido de la familia, su amor a la tierra. Y tenemos la tentación de nuestra prisa española: correr en vez de querer caminar con la gente, con la paciencia que Dios tiene a la realidad de cada hombre y mujer. Quizá la primera dificultad en este proceso seamos nosotras mismas. Solemos decir que venimos a aprender, pero en el fondo tenemos ya un plan establecido. Y soñamos con un aspirantado grande en Cañar, una casa de formación en Cuenca, otras fundaciones en comunidades indígenas.

El día 2 de enero que celebraremos la Profesión Perpetua de Carmen Pineda y la inauguración de la casa, en nuestra acción de gracias al Señor le presentaremos nuestras inquietudes misioneras para que sea su Espíritu quien nos guíe y señale los caminos para llevar al corazón de los niños y jóvenes de Ecuador el anuncio del Evangelio desde nuestra vida calasancia.

Termino con los versos de León Felipe, esta vez dirigidos a nosotras.

"Sensibles a todo viento y bajo todos los cielos,

Calasancias, nunca cantemos la vida de un mismo pueblo, la flor de un sólo huerto...

Que sean todos los pueblos y todos los huertos nuestros".

M. Julia García

H.D.P.C.

Notas