PresenciaLatinoamérica/NUESTRA PRESENCIA EN MANAGUA (NICARAGUA) y SAN JOSÉ DE COSTA RICA

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NUESTRA PRESENCIA EN MANAGUA (NICARAGUA) y SAN JOSÉ DE COSTA RICA

"El Espíritu del Señor impulsa al Pueblo de Dios en la historia a discernir los signos de los tiempos y a descubrir en los más profundos anhelos y problemas de los seres humanos, el plan de Dios sobre la vocación del hombre en la construcción de la sociedad, para hacerla más humana, justa y fraterna" (P. 1128).

"Respondiendo al sentir de la Iglesia y según el Carisma del Instituto, procuramos hacernos presentes allí donde las necesidades son más urgentes". (C. 33).

I. SITUACIÓN HISTORICO-GEOGRAFICA

Debido a su posición geográfica de "puente" que une a las dos grandes masas continentales de América del Norte y América del Sur, la región de Centroamérica fue, durante mucho tiempo el lugar de pasada obligatoria para los pueblos que se dirigían de Norte a Sur y al revés.

Las huellas más antiguas encontradas en esta zona son las de Acahualinca, a orillas de la ciudad de Managua. Se le calculan una antigüedad de 6.000 años y constituyen el testimonio más antiguo de la presencia humana en Nicaragua.

Según una antigua tradición, los indios nicaraguas y chorotegas descienden de Cholula en Méjico. Los primeros se establecieron en tierra adentro y los nicaraguas cerca del mar del Sur.

La evolución no fue paralela en la Costa del Pacífico y en la Costa Atlántica. La parte occidental estuvo bajo la influencia española del siglo XVI al XIX y la oriental bajo la influencia de ingleses y norteamericanos.

La población del Pacífico es una población mestiza, mezcla de indios, españoles y africanos. En el Atlántico se pueden distinguir varios grupos étnicos: miskito, el sumo, el rama y el inglés criollo.

A la llegada de los españoles, Centroamérica era una encrucijada de cultura, en donde pueblos diferentes se habían venido a establecer. Tierra fértil y de abundantes producciones. Los cultivos principales eran el maíz y los fríjoles que procuraban la base alimenticia de la población. A esto se añadían las calabazas, el chile, el cacao, tomates, chayotes, aguacate y un sin fin de árboles frutales que requerían poco cuidado crecían a veces en forma silvestre.

La religión ocupaba un lugar muy importante en la sociedad precolombina y gran parte de sus expresiones artísticas estuvieron vinculadas con sus creencias religiosas.

A partir de 1523, fecha de la llegada de los españoles a Nicaragua, las poblaciones aborígenes fueron sometidas a influencia de las sociedades europeas, tanto en el aspecto demográfico como en el económico.

Se inició un proceso de cristianización de los indígenas que habría de durar toda la época colonial. El analfabetismo era la regla general entre los indios. La enseñanza en tiempos de la Colonia corría a cargo de la Iglesia y era puramente religiosa. La primera institución de enseñanza media fue el Seminario de León fundado en el año 1680. En el año 1812 se fundó la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.

Con la independencia de Guatemala, sede de la Audiencia, el día 15 de septiembre de 1821, la región de Centroamérica comienza a vivir una nueva etapa de su historia. Tal acontecimiento habría de tener importantes consecuencias para Nicaragua y Costa Rica.

Un salto en el tiempo nos permite situarnos en Centroamérica en los últimos tiempos y nos encontramos con una zona en conflicto y sumamente empobrecida.

Para unos la confrontación social sería el resultado de trasladar al escenario de la región la confrontación Este-Oeste. De acuerdo con esta tesis Estados Unidos y la Unión Soviética a través de Cuba, habrían pretendido influir en la zona.

Para otros, la causa de la violencia actual habría que buscarla en la profunda y sostenida crisis de la región.

Pobreza, desempleo, marginación social de amplios sectores de la población, los signos de agotamiento del modelo de desarrollo y la ausencia de alternativas, crearon las condiciones para la lucha armada.

Hay que admitir de todas formas que además de los factores endógenos, han influido factores externos a la región. Los Estados Unidos tienen gran parte en ello con su intervención en la región en los planos políticos, económicos y militar en distintos momentos desde la independencia de los países centroamericanos.

Globalmente considerada la región de Centroamérica ha sufrido en la última década, un retroceso considerable en alguno de sus indicadores económicos en relación con años anteriores. Puede decirse que la situación de la región es peor que hace veinticinco años.

II. EL INSTITUTO EN CENTROAMÉRICA

El Instituto se hace presente en Centroamérica en el año 1976.

Para nosotras, Religiosas Calasancias, vivir la historia de los pueblos de Centroamérica es una gracia de Dios, es un hecho enriquecedor. Este pueblo, por sus grandes valores y por la magnitud de sus problemas y sufrimientos, nos convoca a vivir una fe comprometida y una consagración religiosa más radical.

Es imprescindible ver y discernir desde la fe la realidad que nos toca, convencidas de que lo que el Señor espera de nosotras es una respuesta desde nuestro carisma a los niños y jóvenes carente de educación, cultura y amor.

El acercamiento a estos países comporta ver distintas realidades culturales, sociales, políticas y económicas. Con todo pese a la diversidad, amerindios, latinos, africanos... el nicaragüense y el costarricense tienen sus características propias y rasgos comunes a otros pueblos de América Latina:

-Sentido natural de la vida
-Relaciones humanas sencillas, abiertas
-Sentido religioso de la existencia
-Alma festiva y contemplativa
-Solidaridad y acogida, hospitalidad...

Son características comunes a otros pueblos. El nicaragüense quizás por su índole nómada, itinerante, es sobrio y de gran simplicidad en la mayor parte de las manifestaciones de su psicología social: en la casa, vestido, instrumentos de trabajo, su arte.

Mucha parte de esa simplicidad podía quizás adjudicarse a su índole itinerante, nómada o vagabunda, en continuo éxodo, ya sea por huir de un terremoto, ya por una guerra, ya por buscar nuevos horizontes.

El nicaragüense es un tipo extrovertido, comunicativo, abierto y acogedor.

Si lo comparamos con el costarricense encontramos que éste último es educado en extremo, atento y con retórico.

El tico es serio y culto, pero frío. Carece de la efusividad nica cuando recibe a alguien. Hay un autor que dice que "a un nica lo conoce todo el mundo en un cuarto de hora": a un "tico no le conoce nadie nunca".

Además en Centroamérica, conviven la riqueza y la pobreza, el sufrimiento y el confort; es una región en crisis.

Parte significativa de esta realidad centroamericana son los niños y los jóvenes. Son fruto de una sociedad que no ha sabido darles un futuro digno y así resultan golpeados por una marginación, el desempleo, los problemas familiares.

Tener una educación básica es condición indispensable para poder habitar humanamente el mundo. De aquí la prioridad de la educación para que pueda existir un desarrollo con rostro humano.

A esta realidad que nos interpela llegan las Religiosas Calasancias en el año 1976.

Según datos del libro de Crónicas de la Casa de Managua, el día 17 de mayo del año 1976, llegan las primeras Hermanas, procedentes de Argentina: Ana López Cuétara, María Fernández y Margarita Carrizo.

La iniciativa parte de los Padres Escolapios de Centroamérica. El Padre Viceprovincial, escribe a M. Almudena Rodríguez, entonces Superiora General del Instituto y le propone la colaboración de las Religiosas en la Obra Educativa que ellos llevan a cabo. "Incertidumbres, preparativos, entusiasmo, expectativa ante lo nuevo y distinto... -sentimientos que llevan consigo aquel grupo que parte de Buenos Aires y es enviado con la semilla del Evangelio de Managua-. Previa una pequeña parada en Bogotá donde son recibidas por M. Almudena y M. Elena Boán, el día 11 de abril salen para San José de Costa Rica. Aquí son las Hermanas Bethlemitas las que acogen brindando cariño y hospitalidad a las nuevas Religiosas. Un mes permanecen nuestras hermanas en Costa Rica para "observar, asimilar, aprender las costumbres y el sistema de enseñanza que en el futuro próximo se impondría también en Managua, lugar de destino."

Los Padres Escolapios y las Hermanas Bethelemitas ofrecen en todo momento a esta Comunidad el apoyo, la cercanía y la hospitalidad.

El día 17 de mayo salen para Nicaragua. La situación de Managua a la llegada de las hermanas es desastrosa. Recién había ocurrido el terremoto que destruyó la ciudad. Los Padres Escolapios las esperan y las Hermanas de Santa Inés las acogen en su Casa hasta que ellas encuentran un lugar donde residir.

En aquel entonces es Rector el P. García Nuño. La misión de nuestras hermanas será colaborar con los Padres Escolapios en el colegio y animar la labor pastoral en la Parroquia de Las Américas.

La situación política del momento hará que nuestras hermanas vayan integrándose poco a poco en la realidad nicaragüense, difícil en aquel momento. Es el final de la dictadura de Somoza y la primera etapa en Managua puede considerarse de sobresaltos hasta que el día 9 de septiembre de 1978 la insurrección es generalizada en Nicaragua.

Ellas viven de cerca la situación de la detención de los Padres Escolapios, las dificultades para conseguir alimentación, el ir y venir del colegio a la parroquia...

La Comunidad vive con dolor la muerte del Padre Joaquín Ferragut, Escolapio cercano a las Hermanas y apóstol de Nicaragua.

El día 10 de junio de 1979 el Colegio Calasanz de Managua se convierte en "refugio" y Nicaragua entera es un campo de batalla. Las Hermanas con los Padres Escolapios atienden como buenos samaritanos a todo aquel que llega buscando un lugar seguro.

La situación empeora y momentáneamente y a instancias de los Superiores salen del país.

Al regreso encuentran la ciudad ya con nuevo rostro. El Frente Sandinista ha llegado al poder.

Una SEGUNDA ETAPA DEL INSTITUTO EN MANAGUA se inicia con la revolución de los sandinistas. Esta vez van a vivir al Barrio de Las Américas. Barrio formado por los asentamientos producidos en la época del terremoto. Desde allí la Comunidad podría atender mejor la Catequesis y atención de la Parroquia y sobre todo "ser presencia cercana entre los más necesitados". El objetivo de ser presencia fraternal en medio de un mundo en el que el individualismo y la indiferencia, cuando no el desprecio es lo que prima entre los hombres.

Comunidad acogedora, sencilla, des puertas abiertas.

Participan en distintas actividades a nivel nacional: Cabe destacar la Gran Cruzada de Alfabetización en la zona rural. A ellas les corresponde una zona del interior, Boaco.

Al mismo tiempo van alentando la vida de la Comunidad Cristiana, y se va consolidando la presencia en Las américas. En el año 1982 se construye la Capilla del santísimo en la Villa 9 de Junio. Se amplía la Casa de las Religiosas y se ve realizado el gran sueño de la Comunidad Calasancia masculina y femenina en la zona: la construcción del templo parroquial Nuestra Señora de América.

Como recuerdo de este hecho, el Gran Cristo que preside el altar mayor de la Iglesia, y que M. Carmen Gañán, Superiora General en aquel entonces, envía de España en el año 1985.

Esta década sandinista no es precisamente de paz. La situación política y la escasez de todo hacen pasar momentos difíciles al pueblo nicaragüense. El Papa en el año 1983 hace una visita pastoral a Nicaragua para alentar la fe de esta Comunidad que sufre.

Luchas y esperanzas, gozo y sufrimiento... es el camino del hombre en la tierra. En el mes de diciembre de 1983 el Señor bendice nuestro Instituto con las primeras vocaciones nicaragüenses. Yelba Delgado Castillo y Marta López Mendoza. Un poco más adelante será Beatriz Delgado, y en febrero de 1984 serán Beatriz Salgado y Violeta Delgado las que iniciarán su Proyecto de seguir al Señor al estilo de las Religiosas Calasancias. Después Evelyn Sevilla, Lidia Zapata, Carmen Leonor Gamero.

En todo este tiempo distintas hermanas se han ido sucediendo en la Comunidad: M. Elvira Carrizo, M. Dolores Quesada, M. Raimunda Jonte, M. Manuela Vilanova, M. Teresa Álvarez Canto, M. Amanda Valdés, M. Inés Souto, M. Carmen González.

En el mes de agosto de 1990 la Provincia de Galicia asume la casa de Managua y se inicia la fundación de Costa Rica.

La Comunidad está formada por:

M. Carmen Mendoza
M. Carmen Valcárcel
M. Jeannette Paniagua
M. Clementina Munguía.

Esta nueva etapa se inicia con la propuesta hecha por el Gobierno General, ya reiterada en otros momentos y por Gobiernos anteriores, de asumir la Comunidad de Managua por la Provincia de Galicia y a la vez iniciar la fundación de una Comunidad cercana a Managua que posibilitase la formación, acogida y cercanía para las hermanas de Managua. Dadas las dificultades del clima y otras de índole sociopolítico. A estas razones se añadieron las dificultades que se vivían desde la Delegación para enviar hermanas a Managua por la situación política.

El oro se purifica en el crisol. En nuestro primer contacto con Managua, vivido desde la provincia, hemos encontrado una iglesia viva, una Comunidad Cristiana con una fe profunda y una participación activa, una Comunidad de Hijas de la Divina Pastora inserta en el pueblo sencillo y caminando al lado de los pobres y sufriente con el pueblo nicaragüense.

En este momento forma la Comunidad M. Teresa Álvarez, M. Ana López Cuétara, M. Marta López y M. Yelba Delgado.

Sigue la colaboración con los Padres Escolapios tanto en el Colegio Calasanz como en la Parroquia Nuestra Señora de América.

En el año 1990 damos un paso más en nuestra inserción en el barrio y previo un discernimiento de las necesidades del lugar, y después de unas conversaciones con Monseñor Obando, del que depende toda la obra en Managua, iniciamos la construcción de las aulas de Preescolar que lleva por nombre Padre Faustino Míguez. Se responde así a una carencia en la zona y se posibilita una más profunda inserción en el barrio y en las familias a través de la labor educativa y pastoral del Centro.

En el año 1991, un nuevo logro para la parroquia y la zona: la apertura del dispensario P. Míguez.

En esta época se unen a nosotras primero como aspirantes en la Comunidad de Managua y después al Noviciado de Bogotá, las jóvenes nicaragüenses Jeannette Paniagua, Clement García, Ana María Paz Urbina.

COSTA RICA:

Costa Rica es un país muy pequeño. 21.000 km. cuadrados. La mayor parte de su población se asienta en los valles centrales. El clima, como consecuencia de la exuberante vegetación, la proximidad de las altas montañas y la elevación del terreno, es fresco y lluvioso, con una temperatura ideal que no desciende de los 16ºC ni sobrepasa los 30ºC.

La situación política participa de las características de los países del entorno: a pesar de las dificultades aparentemente van manteniendo su carácter democrático y con una cierta estabilidad.

Son profundamente religiosos: una fe natural y proliferan las sectas y movimientos pseudoreligiosos de todo tipo.

El día 15 de agosto de 1990 llegan las primeras hermanas que formarán la Comunidad de Costa Rica: Inés Souto, M. Antonia Figueiras y M. Carmen Valcárcel. Acompañan a nuestras Hermanas, M. Manuela Parada, Superiora Provincial.

Esta Fundación responde a un proyecto ya acariciado tiempo atrás. Una Comunidad cercana a la Comunidad de Nicaragua a fin de poder acoger, acompañar y posibilitar acogida a las Hermanas que, por las circunstancias del clima y otros de índole político social viven en la ciudad hermana.

Impulsó decididamente esta Fundación, con su insistente llamada el Padre Vicente Caudeli. La llamada fue hacia la Fundación que recientemente él había iniciado con Costa Rica: Hogar para refugiados y jóvenes abandonados.

Las propuestas hechas por el Gobierno General a la Provincia de Galicia, encontró respuesta y se iniciaron los primeros contactos con aquella realidad. El Padre Viceprovincial de Centroamérica, Vicente Sacedón, recibe la visita de M. Manuela Parada, Superiora Provincial y M. Juana Álvarez, Vicaria provincial. Es el Consejo de Provincia, con toda la información obtenida la que decide la expansión misionera de nuestra provincia, con la aceptación de Managua y la fundación de una Comunidad cercana que en principio tuviese como fines: Acogida y acompañamiento de nuestras hermanas de Nicaragua, Casa de estudio y Formación y colaboración en el Colegio de los Padres Escolapios.

Cabe destacar en estos primeros pasos en Costa Rica la cercanía de los Padres Escolapios, y principalmente de los Padres Juan Álvarez, actual Viceprovincial, que se preocupa desde el aspecto material de la casa, diseño, construcción, acondicionamiento, hasta de la marcha de las hermanas en su vida comunitaria y espiritual.

El P. Bernardo, otro de nuestros hermanos que primero en Costa Rica y más tarde desde León en Nicaragua, se muestra colaborador y cercano, gran ayuda en el aspecto espiritual para nuestras hermanas y gran promotor de vocaciones calasancias femeninas.

Quiero resaltar también al P. Ángel Martínez, estudioso de la vida del Padre Fundador y transmisor de estos conocimientos a nuestras hermanas de Costa Rica y Nicaragua.

La misión de ser presencia viva de la Congregación en Costa Rica, Comunidad de acogida a nuestras hermanas de Nicaragua, y Casa de estudio y Formación, se completa con la colaboración en el colegio de los Padres Escolapios a nivel pastoral tanto en Primaria como en Secundaria.

En el aspecto pastoral, colaboran en una Parroquia rural donde la situación de incultura y pobreza es grande y necesitados de atención en todos los sentidos.

Se intenta una Pastoral Vocacional, a partir de los Grupos de Reflexión cristiana, MOVIMIENTO CALASANCIO, ya iniciado en Aserrí y a partir del trabajo catequético y pastoral llevado en el Colegio.

Iniciaron su experiencia con nosotras, unas jóvenes costarricenses, pero en la actualidad no hay en perspectivas ninguna vocación en proceso de próxima decisión.

Hay hombres que luchan un día, son muy buenos.
Hay otros que luchan un año, son mejores.
Pero hay otros que luchan toda la vida, esos son imprescindibles.
(B. Brecht)

Nuestra vida es imprescindible para llevar el mensaje de Jesús a todos los pueblos. Por ello, le pedimos al Maestro, que inspiró al Padre Faustino esta obra buena, que la ha hecho florecer a través del tiempo, NO ABANDONE LA OBRA DE SUS MANOS.

M. Manuela Parada

H.D.P.C.

Notas