PresenciaLatinoamérica/PALABRAS DE M. GENERAL

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DECRETO DECLARACIÓN DE VIRTUDES HEROICAS DEL R. P. FAUSTINO MIGUEZ DE LA ENCARNACIÓN
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PALABRAS DE M. GENERAL

Una significativa efeméride ha motivado este encuentro: los 500 años del inicio de la Evangelización del Nuevo Mundo.

Desde entonces la Palabra de Dios fecundó las culturas de estos pueblos llegando a ser parte integrante de su historia.

La Iglesia Latinoamericana sigue preparando el mensaje de Jesús con juventud, sinceridad y empuje apostólico, no en vano se le llama a este continente "de la esperanza".

Las cuatro conferencias del Episcopado Latinoamericano en Rio de Janeiro 1955. Medellín 1968, Puebla 1979 y Santo Domingo en 1992, son pruebas fehacientes de que la llama del Espíritu arde en el corazón de América y se expande cada día más.

Tenemos serios, importantes y sobrados motivos para celebrar como Iglesia y como Instituto este V Centenario de Evangelización que coincide con el 69 aniversario de nuestra presencia en América Latina y concretamente en tierras chilenas.

Centrándonos en la realidad congregacional, necesitamos fortalecer las raíces de nuestra propia historia, aquí en este Continente.

Las primeras hermanas nuestras que fueron capaces de afrontar con fe, esperanza y verdadero sentido de obediencia, la venida a América para seguir evangelizando desde la Piedad y las Letras, nos animan hoy, desde el más allá, a ser fieles a nuestra historia de fe, a tener confianza en nosotras mismas en el espíritu que nos anima, a vivir con integridad nuestro compromiso de consagradas y a caminar unidas hacia el futuro asumiendo los retos del presente.

Momento importante es este encuentro para conocer mejor nuestra historia en Latinoamérica. Agradecer el Señor y a nuestras hermanas los frutos cosechados.

Rescatar valores humanos y religiosos, quizá un poco deteriorados por el polvo del camino. Fortalecer los lazos de comunión y colaboración fraterna entre las que tenemos un proyecto común a uno y otro lado del Océano Atlántico. Poner en marcha renovados programas evangelizadores para vivir la comunión de una misma vocación y la responsabilidad de una permanente evangelización.

Lo que celebramos a nivel de Instituto, no son tiempos pasados ni simples hechos históricos sino el hacer memoria, en sentido religioso, de la vida que comenzó en América y que hoy permanece.

Cuando nos acercamos a un nuevo siglo y se está acuñando una cultura en muchos aspectos también nueva, es necesario recordar que como cristianas que creemos en el Dios de la vida, debemos ver el futuro con esperanza. Esperanza que no se confunde con el simple optimismo ya que éste es una estado de ánimo y ella surge de la muerte vencida y se debe proclamar precisamente donde están los crucificados de la historia. Este es el aporte original del Evangelio "Ave Crux Spes Única."

Nuestra fuerza es Cristo y es Él, el mejor estímulo para vivir, desde nuestro ser de consagradas, nuestra misión evangelizadora.

El Santo Padre, en la homilía del 10 de octubre de 1992, en la catedral de Santo Domingo, se dirige a los religiosos y los anima en este sentido:

"En efecto, ¿qué signo más profético e interpelante para el mundo que el de una existencia dedicada exclusivamente al Señor y a su mensaje?

Valorad el apostolado en vuestros Centros de formación, en las escuelas y universidades para formar profesionales y dirigentes con sólidas convicciones y actitudes cristianas. Esta es también una forma de expresar el verdadero amor a los pobres".

Ojalá que, después de escuchar las aportaciones de nuestro Arzobispo, de nuestro hermano en Calasanz, P. Jesús Lecea y de nuestras hermanas en Congregación, se renueve nuestro entusiasmo, se reavive nuestra fe en Dios, en la mujer y hombre de hoy que hemos de educar, aquí en América, en Europa, en África y en cualquier parte del mundo.

Así lo deseo y pido a nuestra Madre Divina Pastora, para todas y cada una de las que formamos parte del Instituto.

M. Encarnación Garrido

Superiora General

Notas