PresenciaLatinoamérica/V CENTENARIO DE LA EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA

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V CENTENARIO DE LA EVANGELIZACIÓN DE AMÉRICA

Me pidieron un tema sobre la EVANGELIZACIÓN. Voy a hablar de la Evangelización en CHILE, tratando de llegar a la Evangelización que hoy día tenemos que presentar.

Los 500 años han sido una gran oportunidad de pensar lo que fue la historia de la Iglesia aquí en América y también aclarar muchos puntos, ya que se desató en todo el mundo prácticamente, una gran campaña, que no era contra España sino contra la Iglesia Católica. Para decir todas las aberraciones que hubieran ocurrido y que realmente no era España la perjudicada sino la Iglesia Católica. Por eso el Santo Padre, antes de la Conferencia de Santo Domingo, este año, suscitó en Roma un Simposio de la Historia, precisamente para que, con criterio histórico, crítico, cierto, realmente se viera cómo había sido la Evangelización aquí en América.

Yo fui invitado, participé y os traigo aquí la ponencia que hice, y se la voy a dejar aquí para sus publicaciones.

Pero La Historia demuestra cosas muy diversas de lo que ha sido la Leyenda Negra, también diversa como la "Leyenda Rosada" de los que fue la Evangelización en América.

Voy a hablar de la Evangelización en los tiempos de la Conquista, la Colonia y la Transición a la Independencia, como es el Gobierno de Prieto, el resto del siglo XIX y XX. Yo hablaré de los dos aunque me interesa hablar más del siglo XX, sobre todo a Udes. que son los educacionistas.

La Evangelización, ¿por qué llegó a América? Llegó como ustedes saben con el viaje de Colón, que no venía a descubrir un continente buscaba un paso a las Indias, y por eso llamó Indias a este Nuevo Continente. Conoció primero sus islas.

En la primera expedición que pasaba a las Indias no iban sacerdotes, pero sí llegaron a esta isla a la que llamaron GUANAANI, no fue Santo Domingo realmente donde llegaron la primera vez y se dice fue el comienzo de la Evangelización con un sentido muy verdadero, porque no es necesario que haya sacerdotes o religiosos para evangelizar, también los laicos hacen eso, de hecho, ellos invocaban a Dios, plantaron la cruz, etc. y por eso se celebraba este año el inicio de la evangelización. Ya conocen todos los viajes que son bastante conflictivos porque llevaron indios esclavos a Europa que al principio los comenzaron a vender pero los Reyes, especialmente la Reina Isabel, reaccionó muy rápidamente y eso quedó zanjado y excluido.

Los Reyes Católicos, después recurrieron al Papa Alejandro VI, inmediatamente salió aquella bula famosa de 1493 en que daba una parte a España y otra a Portugal. Situándose en el tiempo y en la época, hoy ciertamente no lo haría. Porque lo que hizo el Papa también fue entregar eso, como dominio, con la condición de evangelizar porque, el Santo Padre, no tenía medios para evangelizar este nuevo mundo, ni tenía recursos, ni personal ni nada, ni menos buques, porque en este tiempo todo se hacía por barco. Por eso entregó, esta como delegación a los reyes de España, no fue que estuvieran cautivando a la Iglesia, sino que fueron las razones precisamente para impartir la evangelización que dio derecho a patronatos y que después sufrió modificaciones abusivas, etc.

Las posiciones de los Reyes fue cambiando, especialmente de Isabel la Católica y es muy importante conocer su testamento. El testamento de Isabel la Católica plantea realmente lo que debía ser la evangelización en el sentido más estricto de la palabra, con las condiciones, etc. Esto es muy poco conocido y generalmente, cuando se hace referencia a Isabel la Católica es para reírse, muchas veces por la ignorancia que tiene la gente de esta historia.

La actitud de los sumos pontífices, desde el principio, desde Alejandro VI en 1493 fue muy clara y decisiva. Ellos dijeron que los naturales de aquí, eran seres libres, racionales y capaces de la salvación, y por eso debían ser tratados así, y de ahí que pusieron condiciones a los Reyes; que mandaran personal cualificado, suficiente, etc.

Condicionando todo para que se realizara una evangelización y esto lo repiten continuamente.

El año pasado se publicaron dos volúmenes con la inmensa mayoría de los documentos de los Papas, de 1493 a 1594, es decir, de los primeros cien años de la intervención de los Papas en la evangelización. Lamentablemente, la obra entera está en latín, excepto unos cuatro documentos que están en italiano y en español, por lo tanto hay que decir que, queda como lectura confidencial, pero ahí está para saber documentalmente qué decía el papa respecto a la evangelización. En primer lugar reconocer que eran seres racionales, libres y capaces de la salvación, para reclamar contra los abusos que había, para buscar tener una representación pontificia aquí en América, etc. una cantidad de cosas que va mostrando la preocupación de los Papas por la evangelización de este nuevo mundo y eso se mantiene invariablemente.

Después, por las condiciones que venía la evangelización desde el tiempo de la conquista, fu un tiempo inédito y que fue diverso en una y otra parte, según la violencia que había o la posibilidad de la gente, las condiciones de clima, de población, etc.

Ya en el Caribe, como en Santo Domingo, en1514, precede el discurso de Montesinos, al comienzo de siglo, reclamando por el trato que daban los españoles a los naturales. También en Méjico después pero en otro sentido para promover el defenderlos, más que reclamos y fue tan decisivo ese año, como el de Montesinos en Santo Domingo. Y aquí también es bueno reconocer, cuando se habla de genocidio que hicieron los españoles respecto a los naturales, que hubo realmente muertos pero en guerra, las guerras abusivas o lo que fuera, pero murieron pocos, los que murieron en mayoría fue por enfermedades.

En este simposio que tuve en Roma, había un doctor cubano, que dio una explicación sobre las enfermedades del ser humano. Este tiene como treinta y tantas enfermedades comunes con los caballos, y otras tantas con los vacunos, entonces, los vacunos y los equinos contagiaron en el medio ambiente a los naturales, y en la isla española murieron prácticamente todos los naturales, pero murieron por la infección y no porque los mataran. Por otra parte, estaban condenados muerte, porque estaban los indios caribes de otras islas, que habían decidido matarlos a todos. La mayoría murieron en la dispersión: los indios caribes hicieron verdaderas masacres en San Juan de Puerto Rico, etc. Eso es muy importante saberlo ya que el genocidio no existió, si no la raza indígena no existiría hoy día.

El Perú, Bolivia, Ecuador, son todavía pueblos mayoritariamente indígenas. En el Perú, el 17% de la población es blanca, y países, como El Salvador, son todas mestizos, son raros los que son blancos verdaderos. En Méjico es también innumerable la cantidad de indios. Si hubiera habido genocidio sería como Estados Unidos que apenas hay indígenas. Ahí, sí hubo genocidio. Los ingleses mataron a los naturales.

Pero aquí en Chile se hizo la evangelización, primero hasta el Paso de Magallanes en 1520 pero que no tuvo ningún efecto. Después fue la incursión de Diego de Almagro y es con la llegada de Valdivia aquí a Santiago en 1541, cuando se inicia realmente la evangelización.

Vinieron primero sacerdotes diocesanos y luego los religiosos, primero los Mercedarios, luego los Dominicos, los Franciscanos, los Jesuitas y los Agustinos ya al final de siglo.

Esta evangelización se hacía en dos planos, primero se venía siguiendo a los españoles para ser pastores de ellos, y luego se venía en acción típicamente misionera que como en todas partes era algo inédito porque nadie sabía ni el idioma, ni las costumbres, ni la cultura, ni nada, como fue en toda América; por eso es algo que también hay que mirar; ver la creatividad que debían de tener los misioneros para evangelizar un mundo que no conocían, ni idioma, costumbres... ni ninguna cosa, y ahí había que empezar a predicar el Evangelio.

Cuando se fueron estableciendo los españoles, se estableció también la Iglesia, pero con este tipo misionero y las dificultades iniciales de haber comenzado una guerra.

Pronto la Iglesia se va desarrollando hasta tal punto que, habiendo llegado a Santiago en 1541, 20 años después, era erigida la Diócesis de Santiago, en 1561, y la Imperial en 1563.

Hay una gran actividad misionera, con visiones inéditas porque estaba todo como en un ensayo.

Destacan en este tiempo, el Obispo de la Nueva Imperial, D. Antonio de S. Miguel, franciscano. Antes hubo otros obispos, pero el primero de todos estaba enfermo cuando lo nombraron, era González Marmolejo, hasta tal extremo que no pudo ni asumir personalmente y murió sin ser consagrado, y los que vivieron después, duraron muy poco tiempo, uno duró un año, otro no alcanzó a ser consagrado tampoco. Empieza la Diócesis prácticamente con Diego de Medellín. Muy pronto existe el Tercer Concilio de Lima en 1582-1583, que es una fecha decisiva en toda América, que venía de Nicaragua para el Sur, porque la Arquidiócesis de Lima abarcaba de Nicaragua hasta el extremo Sur. Antes había ocurrido en 1567 el Segundo Concilio de Lima, donde estuvo también D. Antonio de San Miguel que ya estaba consagrado para llegar a la Imperial; D. Diego de Medellín participó en ese Concilio en nombre de todos los Franciscanos.

Ese Segundo concilio fue extraordinario en cuanto mostró la realidad difícil y cruel que vivían los indígenas, y como Iglesia tenía que defenderlos, pero ese concilio, que se hizo inmediatamente después del Concilio de Trento, no fue aprobado, ni por el Rey, ni por el Santo Padre, y quedó solamente como un documento, muy difícil de conseguir, porque incluso, después de ese concilio tercero, hubo sacerdotes que impugnaron la invalidez de ese concilio y pidieron a Roma que le dieran la copia del segundo porque no lo conocían.

El Tercer Concilio de Lima, 1582-1583, muestra en primer lugar la ambivalencia del patronato real, y éste se hizo sólo porque Felipe II quiso, y luchó de diversas maneras para que se realizara. Mandó un nuevo virrey y un arzobispo, porque había muerto el anterior, con el encargo explícito de convocar este concilio, para poder aplicar el Concilio de Trento sobre los dominios de las Indias, y esto se prueba porque en el 3º y 4º Concilio, el Rey no tuvo ningún interés, pues ya había salido lo máximo y sólo asistió un sólo obispo, ya que nadie quería ir a los concilios porque era un viaje tremendo y no se sabía cuánto se iba a estar fuera o cuanto se iba a gastar. Entonces fue el Rey el que obligó a los obispos a ir al Tercer Concilio de Lima. Se hablaba de que el Rey avasallaba a la Iglesia y eso son dos cosas ambivalentes, de las dos cosas existieron.

Vamos a ver otros sínodos muy importantes de CHILE y ver si fue voluntad del Rey.

El Tercer Concilio de Lima, fue decisivo: asumió al Segundo. Hace un diagnóstico de la realidad que sufrían los indios y dice que mientras haya esta explotación, esta crueldad de los españoles respecto a los indios y el comercio delictor con ellos, no será posible esta evangelización. Da un perfil de cómo tratar a los indígenas, cómo promoverlos, cómo respetarlos, ayudarlos. Afortunadamente se han editado estudios muy serios y buenos. Un sacerdote argentino publicó un gran volumen sobre el Tercer Concilio, también un catecismo que se aprendió en Chile hasta los años 50 de este siglo.

Un día fui a la Parroquia de Sto. Toribio, justo el día del onomástico y no hallaba de qué predicar, y les hablé sobre ese catecismo. Cuando terminó la comunión me di cuenta que todos eran de mi edad para arriba, y les dije: yo creo que todos aprendimos ese catecismo. Les recordé cuando todos contestábamos a estas preguntas:

-¿Hay Dios? - Sí padre, Dios hay.
-¿Quién es Dios? - Tres Personas distintas y un sólo Dios verdadero, no más.
-¿Dónde está Dios? - En el cielo, en la tierra y en todo lugar.

Los jóvenes estaban atónitos, porque la gente estaba feliz de repetir el catecismo.

Este catecismo era tan cerrado en las respuestas, que a mí, me lo enseñó una religiosa pasionista y la madre, cuando preguntaba, teníamos que contestar, sí padre.

Ese catecismo se hizo único, porque los indios pensaban que varios catecismos eran distintas religiones. Por eso se hizo uno, para españoles e indios y fue inmediatamente traducido al quechua y al aimara, y en Chile a sus lenguas. A partir de 1606, se hizo otra versión nueva.

Este catecismo dejó una estructura de fe, de cómo tratar a los indígenas, un perfil del Obispo con los indios, estos fueron extraordinariamente coherentes, conscientes y continuamente estaban ejerciendo pastorales, revisando si había copias de las partes pertinentes del concilio Tercero de Lima, visitaban las parroquias extraordinariamente. En la tradición de la Iglesia, existe la certeza que en los obispo esta presente realmente el Espíritu Santo, por eso cuando nos convocaron en Santo Domingo, yo fui con una confianza plena, porque el Espíritu Santo, nos iba a ayudar y que iba a hacer mucho por nosotros y estoy seguro que de ahí va a salir una cosa buena.

El Tercer Concilio de Lima tiene mi gran apoyo, en la historia. No llegaron todos los obispos, al principio faltaron tres, y empezando, un obispo del Cuzco, que era vasco, introdujo unos pleitos de su diócesis y se pasaron, como ocho meses peleando. Esto no les permitió salir adelante y se formaron dos partidos, unos con el obispo del Cuzco, que eran mayoría y otro del Obispo de Santo Toribio, apoyado sólo con el obispo de la Imperial, D. Antonio de S. Miguel. Llegó, llegó al extremo, que en abril del año 1583, los excomulgó a todos, incluyendo al antecesor Diego de Medellín, porque habían apropiado las actas. Transcurrida una semana se le levantó la excomunión y pudieron seguir. A pesar de todo, el Concilio resultó algo admirable, cómo el Espíritu Santo actuó a través de esa miserias y tantas peleas. El obispo del Cuzco se murió antes de finalizar, además murió otro que había llegado con retraso, el obispo de Quito, que era un santo.

Santo Toribio, le escribió al rey diciéndole: Hubieran sido mejor servidas ambas majestades, si los tres, en lugar de llegar atrasados, no hubieran venido, porque se sumaron a la pelea y mientras tanto, trabajaba todo el equipo de teólogos y sacerdotes, haciendo el catecismo al frente de Diego de S. Miguel, ahí uno ve que el Espíritu Santo está actuando cuando los obispos se reúnen porque de esto, humanamente, no había nada que esperar y sin embargo, salió todo eso. Algo muy original, fruto de este Concilio, fue la Pastoral diferencial, para indios y españoles, con toda razón, no era discriminación, era por la diferencia cultural de la historia. No podían ser tratados de igual manera los indios que estaban empezando a conocer el Evangelio, que los españoles que tenían una Iglesia estructurada, de centenarios, etc.

Contemporáneamente, fue un poco después, el Tercer Concilio de Méjico, muy importante pero ninguno otro tuvo la Pastoral diferencial, y esto ha significado entre nosotros un retroceso porque en el siglo pasado, eso se acabó, los indios fueron tratados igual que los demás.

En el primer siglo de la Conquista, en el Sur, hubo grandes sublevaciones, 1598, que arrasaron y destruyeron toda la Imperial. Se acabó la diócesis y pudo hacerse realmente la frontera en el Biobío, ya que todo lo demás fue destruido por los araucanos, Mapuches y todas las otras tribus que había al sur. La Iglesia quedó en Valdivia y Chiloé. Y así termina el siglo XVI. Empieza la colonia.

Durante la Colonia, siglo XVII, se organiza el tipo misionero de doctrinas y de misiones rotativas. Las doctrinas consistían en establecerse algunos misioneros en el campo indígenas. Las misiones rotativas consistían en que iban misionando una parte para otra, lo que duraba un año o más. Esto trajo conflicto entre las órdenes religiosas, porque todos estaban por las doctrinas, y los jesuitas por las misiones rotativas. Estos conflictos duraron hasta que se fueron los jesuitas. También hubo conflictos entre los religiosos y los obispos por las doctrinas, porque al principio estaban formadas por frailes de los religiosos y después los obispos fueron introduciendo al clero diocesano.

La evangelización de los indios conlleva una defensa para que los respeten, en el sentido que lo decían los mismos Pontífices y los Concilio de Lima y también una amonestación permanente a los españoles; es decir, que este concilio, con todo lo que tenía, fue aprobado por el Rey y por la Sta. Sede. El Rey lo reconoció y dio su aval a lo que los Padres habían dicho. Es algo importante, porque demuestra la objetividad de los Reyes de España, cómo guiaban la vida de aquí.

El comportamiento de algunos españoles, el mal ejemplo con su vida, pensando que los primeros que vinieron casi sin mujeres, como dicen que, Don Francisco Aguirre tuvo como 500 hijos por la Serena. En el sentido humano era natural que pasaran estas cosas; pero lo más tremendo fue el mal trato a los indios, lo que se convirtió en el mayor obstáculo a la evangelización. Todo esto está aprobado por las cartas de los obispos al rey, que han sido publicadas en Chile, la gran mayoría por el obispo de Santiago, pero el primero de todos fue Don Antonio de S. Miguel, en la Imperial, para reclamar al Rey por el mal trato que se les daba a los indígenas de parte de los españoles y que había que amonestarles y castigarles por ello.

Después empieza el obispo de Medellín y se confirma en el Concilio III de Lima.

Los obispos de Chile se distinguen continuamente por esta defensa del indio. En el siglo XVII, se encontraba un obispo franciscano, que incluso le pedía a la Reina Gobernadora, que lo dispensara del episcopado para irse a su celda del convento y así salvar su alma, porque siendo obispo, tenía que ver lo que hacían los encomenderos y no podía hacer nada, por lo tanto se iba a condenar. La Reina no admitió nunca la renuncia y murió siendo obispo de Santiago.

Hay hechos muy importantes para ver cómo la Iglesia defendió al indígena, y eso que los obispos eran funcionarios reales, nombrados y pagados por el Rey. Eran y se sentían enteramente libres y no eran como se dice vasallos, o que la Iglesia estaba dominada por el Rey. Lo demuestran las cartas y los sínodos, que fueron algo importante.

Merece total atención, el Sínodo del obispo Cedo en 1666, en Santiago. En ese tiempo había un gran tráfico de indios en Santiago La Serena. Era cosa dramática: los separaban de sus mujeres y los traían acollerados de dos en dos por la Cordillera. Morían cantidad de indios. Este Sínodo fue convocado por el Obispo Cedo a instancias del rey, ya que hacía mucho tiempo que no se celebraba (desde 1612). Yo lo conseguí por casualidad en 1964, pues se lo pedí a un mercedario que lo sacó del Archivo de Indias, en Roma. Y es admirable por la denuncia que hace del tráfico de indios. La gran audiencia rechazó este Sínodo, el obispo apeló al Rey y éste lo aprobó pero sin la constitución de los signos patrios.

Este Sínodo fue muy importante aunque en la práctica no tuvo mayor vigencia pero algo se pudo hacer por estos indios en su tiempo.

Después hubo el Sínodo de Mansoto, en 1670, que no se conoce, ni siquiera los franciscanos lo tienen. Fue uno de los que más defendió a los indios.

En Concepción, 1744, el Sínodo del obispo Pedro Anzúa fue también algo extraordinario como denuncia por la situación de los indios; los defiende poniendo un carácter de libertad. Este obispo sufrió el no reconocimiento del Sínodo por la Real Audiencia. Acudió al Consejo de Indias, al Rey. Los escritos en los que se hace la defensa de los indios, no hubiera existido sin la aprobación inmediata del Rey, pero al Obispo lo mandaron a Santa Fe de Bogotá de Arzobispo, por lo que el Sínodo no tuvo mayor vigencia.

Los laicos en la evangelización.

La Iglesia consideró siempre a los laicos como cuerpo directivo. Ya en el siglo XVI aparecen los fiscales, que serían hoy día como los jefes de una comunidad cristiana. Tenían que rezar por la mañana con los que salían a trabajar y enseñarles la doctrina, el catecismo y otras cosas del culto. Esta era una institución que estaba en todas partes, pero sólo aparece en el sínodo de Carrasco en 1688, sin embargo, siguen conservándose hasta hoy en Chiloé y en el Norte. Aunque, con otro nombre, estaban por toda América.

Siempre han tenido gran importancia los laicos. En Chile existían las famosas Cofradías. En Santiago había una para negros, otra para los nobles, etc., y eran muy poderosas. Se introdujeron abusos con las grandes celebraciones y los obispos reclamaban siempre por este motivo. Los bailes religiosos del Norte fueron rechazados por los obispos y sacerdotes y siguen así hasta el día de hoy. Lo mismo el Cuasimodo en Santiago, es decir, los laicos tienen una personalidad propia que ha podido subsistir, gracias a Dios, porque, aunque hay que evitar los abusos, está también la parte positiva. Todo esto dice mucho de la religiosidad popular.

Pineda, laico, era un evangelizador extraordinario a pesar de estar preso por los araucanos.

La evangelización y la cultura era dominante. Los naturales tenían su lengua propia, los misioneros trataban de conocerla y muchos lo alcanzaron e incluso se les exigía, a los doctrineros, el conocerla; pero es cierto también que el clero no tuvo mayor sensibilidad.

Cuando llegaron los jesuitas alemanes, aprendieron la lengua de los naturales, y no los chilenos ni los españoles y esto pasa hasta este siglo. Los capuchinos (alemanes) sabían y hablaban el mapuche. Los obispos chilenos no y los curas tampoco. Yo también tengo cargo de conciencia, porque cuando estuve en Concepción había veintiocho reducciones y nunca aprendí la lengua mapuche. Todo esto se explica porque los mapuches aprendieron español, tanto que un obispo en 1665 decía al Rey, que no era necesario saber la lengua porque los naturales sabían español; por tanto, el mandato de aprender la lengua para evangelizar, no se necesitó.

Otra expresión de la cultura eran los tejidos, que subsisten hasta hoy y que fueron muy apreciados. Había un gran aprecio por la cultura y era extraordinaria aunque no tenían escritura. Es de apreciar las figuras y la calidad de las telas, en el Norte.

El sistema de trabajo, al principio, fueron las minas, donde hubo también muchos abusos, esto en el tiempo de Pedro de Valdivia. Después viene el régimen de las encomiendas, que era una esclavitud disfrazada. Los obispos reclamaban continuamente para terminar con esto pero duró hasta finales del siglo XVIII.

Los indios esclavos fueron rechazados como tales. Lo único que se permitió por parte de la autoridad española fue hacer como esclavos a los indios que tomaban presos en las batallas y guerras. También esto llevó al abuso porque los vendían en Perú, etc. La Iglesia se opuso a ello aunque hubo excepciones.

La esclavitud de los negros

Los negros llegaron esclavos a Chile. La Iglesia, en toda la historia de ese tiempo nunca reclamó contra la esclavitud de ellos. La esclavitud de los negros era algo cultural de la época, se admitía, pero sí la Iglesia defendió la dignidad del esclavo negro, como libertad para casarse, para vivir con su familia, cómo había que tratarlos en el trabajo, en el descanso. Es como la doctrina social de la Iglesia puesta en la época, y mucho más con respecto a los indios, que estaban en las encomiendas. Lo que uno puede leer ahora en la doctrina social de la Iglesia, lo decía el obispo Mansorva, con respecto al horario, los sueldos, los abusos, etc.

Con los esclavos negros, es importante recordar que la Iglesia siempre trató de respetar su persona, su libertad esencial, aunque nunca reclamó en contra de la esclavitud como tal.

La relación con el Sumo Pontífice en la Evangelización

Nosotros conocemos los documentos del primer Sínodo de los Sumos Pontífices, sobre cómo sería la Evangelización; pero éstos llegaban a la parte española. Por supuesto que se conocían por las visitas de Indias a Roma; pero no fue mucho el influjo, porque el Patronato Real fue centrado todo en España y no se podían comunicar los obispos directa y libremente con el Papa.

Más aún en el siglo XVI ya que un Papa dispensó a los obispos de Indias de la visita ad límina, porque eso significaba un viaje que tenía que ser más o menos de un año, abandonando la diócesis, por lo tanto, esta visita se hacía con un Procurador que iba a Roma a visitar las tumbas de San Pedro y San Pablo y llevar una relación.

Las leyes de Indias

Leer estas leyes era como leer una historia ajena porque lo que allí ocurría era todo lo contrario. Estas leyes reflejaban el máximo respeto, condena de los abusos, etc. reflejaban lo que los obispos escribían al Rey, y el Rey obraba en consecuencia; pero nada de esto ocurría en la práctica.

Existía en la costumbre española la cédula al Rey que se le escribía: La ley se acata pero no se cumple. Entonces, las leyes quedaban en la teoría. Algo extraordinario, un verdadero monumento fue la Recapitulación de las Leyes de Indias, pero nada se llevó a la práctica. Yo trato de demostrar en este trabajo que presenté en Roma, que se titulaba: "La Evangelización en el proyecto de una sociedad integrada", porque esto es lo que quería el Evangelio y el Rey. No sucedió en la práctica pero el proyecto estaba presente.

La Evangelización y la conversión de los indios

Encina, en su historia de Chile decía que la Iglesia mentía cuando decía que los indios se habían convertido, porque eso nunca fue cierto; la Iglesia nunca dijo eso. En Concepción, el obispo Anzúa que el que estaba presente era Jesús. Que eran muy pocos los indios que se convertían, precisamente por los malos ratos que les daban los españoles. Otra causa era, que no había pastoral. Se dice que incluso, se estuvo esperando tres días para que alguno se confirmara y ninguno lo hizo; porque la confirmación era como el éxito pastoral de los obispos.

A pesar de todo esto, está el bautizo de los niños indios, se bautizaba a todos, aunque no se tuviera la seguridad que iban a seguir con la fe católica cuando crecieran. Una de las razones del por qué se bautizaban indiscriminadamente, era por la gran mortalidad infantil que había, ésta era la razón objetiva. Se confiaba que al cabo del tiempo se iba a hacer una Evangelización para ellos. Había indígenas que se bautizaban y eran católicos, el gran problema era la poligamia, para seguir la fe católica.

La expulsión de los jesuitas en 1767, marcó negativamente la Evangelización, porque ellos eran los únicos que en ese tiempo estaban en tierra adentro, que se le llamaba al otro lado del Biobío, se conservaba siempre el extremo de Valdivia y Chiloé. A finales del siglo XVIII se extensificó una Evangelización en Paposo, al norte de Copiapo por Tal-Tal; esporádicamente se iba a la parroquia de Copiapo, hasta que hubo allí un sacerdote, Andrés Guerrero, que se fue a vivir allí para evangelizar. Había ya pocos indígenas, eran casi todos mestizos. Este sacerdote fue a Toma y consiguió hacer un Vicariato de Paposo y que lo hicieran obispo, como auxiliar de Santiago, Tucumán, Arequipa y de la Plata, que eran los límites donde estaba. Cuando llegó a Santiago, el obispo Pran no lo quiso consagrar y nadie pudo obligarlo. El sacerdote Andrés Guerrero, viajó a Buenos Aires y por fin, se pudo consagrar pero jamás volvió a Paposo. Así concluye el siglo XVIII y llegamos a la Independencia.

La Independencia es un tiempo de transición, no hay mayores cambios, pero sí trajo un deterioro en la acción misionera de la Iglesia, que sufrió un gran retroceso por las guerras y las divisiones y las divisiones entre Realistas y Patriotas.

Cuando ya la República fue orientándose completamente con el Presidente Prieto, tuvo una gran visión delo que debía ser la evangelización en el sur, y él hizo traer franciscanos italianos a la Araucanía, lo que no tuvo gran resultado. El Presidente de Chile se sentía heredero del Patronato Real y se tomaba en serio el papel de patrono de la Iglesia Católica, lo que favorecía a la Iglesia.

Contemporáneamente D. Rafael Valentín Valdivieso, que después fue Arzobispo de Santiago, siendo sacerdote hizo dos expediciones misioneras a Pisen y a Paposo, y hay que ver lo que significaba en ese tiempo hacer una expedición misionera, sin más vías de comunicación.

En 1840 se hace Santiago Arzobispado y se crea la Diócesis de la Serena y Ancud, y en 1847 va a Roma la posible Irarrázaval, que llevaba un vasto plan misionero, como nunca lo ha tenido la Iglesia con respecto al Sur.

El Patronato del Presidente Bulnes, en ese momento, tenía que favorecer la evangelización y trazó un proyecto para el Sur, extraordinario, pero no tuvo éxito en roma y lo único que pudieron hacer fue traer capuchinos italianos y eso tampoco fue una gran cosa; es importante ver también la dimensión del Patronato, cómo miraban ellos que tenían que apoyar a la Iglesia.

El resto del siglo siguen las misiones rurales, las que continúan por todo Chile hasta este momento.

El siglo XX, en 1925, la Iglesia recupera su libertad, por la separación de Iglesia-Estado y la abolición del Patronato, teniendo una gran libertad en el desarrollo de la Iglesia.

Pisen y los Cerros de María, se incorporan como Vicariatos, después viene el Concilio, las crisis de las estructuras de la Iglesia, etc.

Ahora quiero determinar la Nueva Evangelización entre nosotros.

La Nueva Evangelización debe considerar ciertamente este hecho que ha venido un poco ajeno a nosotros, que es el despertar de las reivindicaciones Mapuches de los indígenas y que como reivindicaciones son un poco exageradas y entre ellos mismos están confundidos, pues hablan de la nación Mapuche y jamás existió la nación Mapuche, ni el pueblo como tal. Los Mapuches eran clanes, tribus sueltas, que lo único que los unía eran las guerras. Entre ellos existía diversidad: Pehuenches, Picunches, Pampas, etc. Vemos hoy también una gran división entre los que son del "Consejo Universal de las Tierras". Por eso, es algo difícil de encarar, pero ciertamente hay una deuda con ellos, porque fueron víctimas de grandes abusos a fines del siglo pasado y en el presente. Porque, como los Mapuches no tienen escritura, confían mucho en la palabra y fueron engañados por los compradores de sus tierras que les ofrecieron muchos millones y en la escritura aparecía: ciertos miles. Pero ahora tampoco son culpables los sucesores, así que es un problema muy grande.

Lo que quiero decir ahora es el desafío mayor que tiene la Iglesia, y es lo que Santo domingo ha puesto de manifiesto, como ya lo había dicho Pablo VI en la Evangelii Nuntiandi, la Evangelización de la Cultura. Si no se evangeliza la Cultura, es como si nada se hiciera porque la cultura penetra en la manera de ser de un pueblo, su forma de pensar, de actuar, de ver las cosas, etc., y nosotros estamos en este momento en una cultura que ni siquiera tiene nombre pacífico, porque algunos la llaman modernidad, posmodernidad, secularismo simplemente.

¿Por qué se caracteriza esta cultura?

Se caracteriza porque no se admite ninguna autoridad moral, no la hay. Lo único que existe es el sujeto, el subjetivismo como un absoluto. Porque no es un subjetivismo de todos, sino del mío, sin tener autoridad moral, no tener nada que ver con los demás, salvo que sirvan y aprovechen al subjetivismo. A este grado la sociedad se va a desintegrar y no habrá ni justicia, ni fraternidad, ni ninguna cosa, sino los más grandes abusos en la economía, en la política, en la cultura, en todo y lo que importa al individuo, eso es lo que vale.

El Santo Padre, habla del subjetivismo en el documento sobre la formación de los sacerdotes. Jlades sacó este año un número de un seminario que se hizo sobre la moral, del artículo de José Joaquín Múnera, donde hace una exposición perfecta. Dice que, no se cree en la moral objetiva y en la moral natural, porque sin la autoridad moral cada uno piensa lo que quiere, entonces habría que llegar a los consensos morales.

No se reconoce que hay una moral natural, objetiva, verdadera.

Si los códigos no dijeran que los padres tienen que cuidar y preocuparse de sus hijos, ¿se preocuparían o no de sus hijos? - Sí, porque hay una moral natural que así lo manifiesta.

¿Cómo evangelizar esta cultura?

Es el más grande desafío y seguramente ustedes lo verán en el Colegio, y lo agrava que se haya terminado en occidente la autoridad paterna, con respecto a la educación de los hijos. Hay que formar la conciencia moral.

Todo esto se ve en las noches de los fines de semana. Tantos jóvenes ebrios hombres y mujeres de 15 a 20 años. Sin esta autoridad en su hogar, no hay concepto de autoridad moral.

Todo esto va deteriorando lo familiar, lo sexual, etc. y viene una transformación de valores; ya no es el valor en sí, sino lo que hace la mayoría. Entonces es cuando se habla de que la Iglesia está atrasada, que es retrógrada, y es el gran desafío de la evangelización entre nosotros.

Nos presentamos ante el próximo milenio, y recuerdo que al final del Concilio el Papa Pablo VI nos decía a los obispos latinoamericanos: "Ustedes tienen que preparar la Iglesia del año 2000".

Nosotros nos preguntamos ¿cómo vamos a evangelizar esta cultura? si existen estos medios de comunicación social, propaganda, las leyes que vienen por arriba, con un ambiente mundial que ofrece preservativos, y todas estas campañas. En la reunión de la Conferre, yo quedé admirado de las conclusiones, los religiosos del próximo milenio seremos menos porque la juventud no quiere ingresar en las congregaciones y éstas se están disolviendo por la falta de vocaciones.

En Francia, a mi paso para Roma, me dijeron que hay 60.000 religiosas y en toda Francia sólo hay 200 novicias este año, el resto son de la tercera o a la quinta edad. Como consecuencia muy pronto aquella cifra quedará reducida a 7.000 religiosas.

Con mirada humana, seremos menos, incapaces de evangelizar la cultura; pero ésta es sólo la mirada sociológica, humana, pero de ninguna manera seremos menos. La Iglesia ha vivido momentos más difíciles en el siglo XVI con la Reforma, el debilitamiento de la Vida Religiosa, etc., sin embargo, aparecieron tantos santos en ese siglo. Muchas congregaciones se revitalizaron y fueron misioneras. A finales del siglo XVIII la Revolución Francesa y la Ilustración no dejaban ver nada de futuro. Había una gran relajación en la Vida Religiosa, a finales del siglo XVIII, en todos los dominios españoles. En 1802 el Rey consiguió del Santo Padre, Pío VII, que nombrara al Cardenal Gorgón Visitador Apostólico de todas las Órdenes Religiosas en dominio español. Estas motivaciones demuestran el declive increíble de la Vida Religiosa en la Iglesia y a principio del siglo XIX se fundaron muchas Congregaciones Religiosas y aparecieron muchos santos.

En la primera mitad se fundó la Compañía de Jesús y en la segunda mitad, los Salesianos; porque es el Espíritu Santo el que actúa y si no creemos en Él seremos menos y no podremos evangelizar. El Espíritu Santo actúa con los santos, por eso las HIJAS DE LA DIVINA PASTORA, deben ser todas santas, por eso todos nosotros tenemos un llamado único a la santidad, aunque nosotros recordamos a los santos canonizados, pero junto a ellos, hay millares que los seguían, vivían igual y son tan santos como ellos, sólo que tuvieron la suerte de ser promovidos: por eso nosotros tenemos que mirar con optimismo el futuro del próximo milenio.

Los religiosos que quieren ser menos, serán menos y más si están desalentados y no creen en el Espíritu Santo, en la Acción de Dios y así no evangelizaremos la cultura, si no somos capaces de querer superarnos cada uno de nosotros en la fidelidad del Señor. El Espíritu Santo actúa por medio de cada uno de nosotros que hemos recibido el llamado a la santidad. Si de Él nos fiamos podremos mirar el futuro con optimismo, alegría y seguridad.

Mons. Carlos Oviedo Cavada

Cardenal Arzobispo de Santiago de Chile

EL P. FAUSTINO MIGUEZ ANTE LA EXPANSIÓN DEL INSTITUTO POR LATINOAMERICA, CONTINUIDAD A TRAVÉS DEL TIEMPO

Comienzo mi exposición: "El P. Faustino ante la expansión del Instituto por Latinoamérica, continuidad en el tiempo, afirmando lo que, como slogan, aparecía en una revista: "Hace 500 años América y el mar se unieron con antiguos continentes".

En estos días nuestro Instituto, en un ambiente de fiesta y alegría, quiere celebrar este gran evento de la Evangelización de América, iniciada a finales del siglo XV. Nos proponemos hacerlo teniendo como marco de referencia la llamada que la Iglesia nos hace a la Nueva Evangelización. Es un reto que nos invita a redescubrir, con novedad y frescura, que en la tarea de la evangelización, está en causa el ser de la Iglesia

Así se recoge ya en la Evangelii Nuntiandi, nº 14: "Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar".

Para nosotras, Religiosas Calasancias, que -como ratificó una vez más nuestro Capítulo General - nos sentimos partícipes de la misión evangelizadora de la Iglesia, esta invitación se traduce en una profunda toma de conciencia de que en el ministerio educativo - nuestra plataforma de evangelización -, marcado por el sello del amor, la donación, la abnegación, la humildad y el celo apostólico, está en causa el ser de la Religiosa Calasancia.

"Recabar y conducir almas al cielo en alas de la caridad, con celo apostólico, abnegación sin límites, ni otro móvil que el de la gloria de Dios y la salvación propia y ajena es el objeto de las Hijas de la Divina Pastora" (R.F. nº 1).

Es así como las Calasancias ayer y hoy en Europa. Latinoamérica y África, colaboramos en la construcción del Reino. De ese Reino que es don de Dios y que se convierte en desafío y responsabilidad para todos aquellos que lo acogen.

En medio de esta celebración, no podemos dejar de dirigir nuestra mirada a un hombre, al P. Faustino. Y lo hacemos hoy con un corazón profundamente agradecido, porque mañana la Iglesia, en la persona del Papa, va a reconocer oficialmente lo que todas nosotras teníamos como convicción: que vivió las virtudes en grado heroico, que vivió desde los valores del reino, al que dio acogida en su corazón.

El P. Faustino, transformado por la Buena Nueva, se convierte en evangelizador incansable que, con su vida y gestos, anuncia el Reino en aquellos lugares a los que la obediencia le destina. Uno de ellos fue Guanabacoa (Cuba), hacia donde embarca en 1857. Allí vive su vocación escolapia entregado a la educación y promoción de los niños, jóvenes y mayores.

Es para él la ventana desde la que descubre la gran necesidad de obreros que continúen la obra iniciada por los primeros evangelizadores en estas tierras.

Después de haber permanecido allí durante dos años y tres meses se ve obligado a regresar a España por problemas de salud. La experiencia vivida y la necesidad descubierta quedan grabadas en su interior. Faustino Míguez es el hombre de Dios que no permanece indiferente ante las urgencias de los hombres, que hace suyas; es el hombre que no pasa de largo ante lo que su mirar penetrante y profundo capta como necesidad en el hermano.

El paso del tiempo no apaga su inquietud y ahora anhela que esta obra que Dios puso en sus manos, nuestra Congregación, siga colaborando con la Iglesia en la construcción del Reino, haciéndose presente en Latinoamérica. Así consta en las Crónicas de la Casa de Pedro Valdivia, en la que en este momento nos encontramos: "Nuestro amadísimo P. Fundador abrigaba en su pecho la esperanza de que sus hijas se extendieran por tierras americanas".

Por ello, anima insistentemente a M. Julia Requena, Superiora General, a aceptar alguna fundación de la que ha tenido noticia, en el nuevo continente. Así nos lo confirman las siguientes cartas:

"...Para el 14/c pasará por ésta para embarcarse en Cádiz un caballero de Villa Cañás, provincia de Santa Fe en Buenos Aires. A la salida de dicha Villa Cañás se trataba de llevar allí unas religiosas para que fundasen un colegio de niñas y de vuestra orden si le decía las bases para llevarlas y presentarlas. Si se hubiesen comprometido con otras, ya no podrá hacer nada... Tal vez fuese el principio para extenderse por otros". Ep. 681.

"Ni hay que olvidar lo de Argentina, si cuaja" Ep. 683

"El Obispo de Camagüey (Cuba) pidió tres fundaciones a las Escolapias, que no aceptaron por falta de personal... Pudieras escribir al P. Fray Diego si te daba recomendación o las pidiese para vosotras".

En ninguno de los dos casos, llegó a realizarse la fundación. Nos son desconocidas las causas.

Dios que da respuesta a los anhelos de los justos, concede al P. Faustino, en el ocaso de su vida - pues cuenta ya con 92 años - la dicha de contemplar la expansión del Instituto a Latinoamérica.

" Sus esperanzas no fueron frustradas y con gran regocijo vio partir a seis de sus abnegadas hijas", nos relatan las crónicas citadas anteriormente.

El instrumento del que Dios se sirve para esta primera fundación en el continente latinoamericano es el P. Adolfo Echarte, Sch.P., que en 1923 se encuentra en Santiago de Chile desempeñando el servicio de Rector del Colegio Hispanoamericano de los PP. Escolapios.

En el mes de Diciembre de 1922, emprende viaje a España adonde llega con un encargo recibido de la colonia española, y más concretamente de la Sociedad Benéfica de Damas Españolas, de cuyo directorio es miembro: buscar una comunidad de religiosas españolas que se haga cargo de la dirección del Hogar infantil español, en Santiago de Chile.

Durante su estancia en España se dedica a contactar con Instituciones Religiosas Femeninas que puedan responder a los deseos de la mencionada Sociedad. Por diversos informes de los PP. Escolapios, tiene noticia de la existencia de la Congregación de Hijas de la Divina Pastora y de la permanencia del P. Faustino en el Colegio de Getafe. Allí se dirige para mantener una entrevista con él. Le expone el proyecto y le manifiesta que es una ocasión única para que la Congregación inicie su expansión por el Nuevo mundo.

El P. Faustino acaricia gozoso esta posibilidad que, además, le presenta un hermano suyo, escolapio, al que comunica que una de sus mayores alegrías sería la de cerrar sus ojos después de haber visto extendido por América el Instituto. No obstante, añade que al ser un tema de régimen interno debe recibir la confirmación definitiva de la Superiora General, M. Julia Requena.

El P. Adolfo Echarte, siguiendo las indicaciones del P. Faustino viaja a Sanlúcar de Barrameda para ponerse en contacto con M. julia y mantener con ella un diálogo en torno a la nueva, o posible fundación. De M. julia dice el P. Faustino que "era como el eco de su corazón" y en este momento parece oír el latido gozoso y agradecido del corazón del Padre Fundador. Una vez conocidos los fines que pretende la Sociedad Benéfica de Damas Españolas y estudiado detenidamente el proyecto, M. Julia accede al mismo.

El día 8 de abril de 1923 se firma el contrato de fundación. M. Julia Requena actúa como representante del Instituto y el P. Adolfo como representante de la Sociedad de Damas Españolas, de Santiago de Chile.

Una de las cláusulas del contrato es el compromiso que adquiere el Instituto de enviar para la dirección de dicho Hogar a seis religiosas.

M. Natividad Vázquez, que había sido elegida Consejera y Secretaria General en el Capítulo de 1919 y que, en este momento, desempeña, además, el cargo de Superiora de nuestra Casa de Sanlúcar de Barrameda, es la designada, como Superiora, para llevar adelante esta fundación.

El P. Adolfo le escribe una carta desde Valencia, comunicándole la fecha del viaje y algunos detalles más respecto al mismo.

Así como, en palabras de Juan Pablo II, " la llegada del Evangelio de Cristo a las Américas lleva el sello de la Virgen María, pues su nombre y su imagen campeaban en la carabela de Cristóbal Colón -la Santa María -", también M. Natividad, que ama profundamente a María, quiere que la expansión del Instituto a América Latina esté marcada, desde sus inicios, por la presencia de María, Divina Pastora. Es por lo que pide al P. Adolfo que haga las gestiones pertinentes para que la nueva fundación pueda contar con una imagen de la Virgen. El P. Adolfo le responde, en la carta citada con anterioridad que con "respecto a la imagen de la Divina Pastora comprenda, desde ya, que Dios proveerá". Dios proveyó y pronto nuestras hermanas tuvieron la dicha de conseguir la imagen deseada, signo de la presencia de María en esta obra al servicio del Reino.

Antes de la salida definitiva de la expedición, el P. Faustino se despide, por carta, de M. Natividad:

"Amada hija en Cristo: Me alegro estéis animadas para la gran empresa a que Dios os llama y sólo con su gracia podéis llenar trabajando mucho, que de otro modo se consigue acrecentar lo que vais representando. No será pequeña vuestra responsabilidad, si por vuestra conducta y trabajo cerrareis las puertas que ahí os abre la Providencia. Ya me entendéis, que no puedo seguir, ya hablaremos, si nos vemos". (Ep. 771)

Como "gran empresa" define el P. Faustino la misión evangelizadora de nuestras hermanas. Ellas, a pesar de ser conocedoras de su sencillez y fragilidad, van como heraldos del Reino, como heraldos de los ideales proclamados por Jesús en el Sermón de la Montaña, a través de la entrega de cada día a la educación de las niñas. Es la gran empresa de ser luz que ilumine, sal que sazone en medio de las jóvenes y en estas tierras lejanas y desconocidas para ellas, pero cercanas y conocidas para el Amor del Padre.

En estas entregadas mujeres, resonaron las palabras bíblicas... "Sal de tu tierra... a la que yo te mostraré". Y con gesto desprendido, valiente y abnegado embarcan en Cádiz el día 6 de agosto de 1923, rumbo a esta querida tierra chilena que hace ahora quinientos años recibía a Cristo. Ellas fueron: M Natividad Vázquez; M. Aurora Rea; M. Amparo Rodríguez; M. Milagros Herrero (primera religiosa que profesó de Votos Perpetuos en Latinoamérica); M. Guadalupe García y M. Pilar Córdoba.

Como Hijas de la Divina Pastora se saben en éxodo y en búsqueda constante de los hombres y mujeres de su tiempo para conducirlos y acompañarlos en su caminar hacia la identidad cristiana, aunque ello suponga la exposición de sus propias vidas... "Acudirán al socorro del que las necesite".

Hoy recordamos sus nombres con cariño, así como el de todas aquellas que en un momento determinado tuvieron que surcar los mares rumbo a otras tierras. Ellas supieron romper fronteras y estrechar lazos entre los pueblos, lazos fortalecidos por el amor, la donación y la sencillez de sus vidas. Son lazos de identidad calasancia que unieron y hermanaron los dos continentes. Lazos que aún hoy siguen uniéndolos y hermanándolos. Ellas afrontaron, ya en el pasado, lo que hoy nos pide a nosotros el Papa, en el nº 295 del documento de Santo Domingo:

"Evangelizar no solo en el seno de nuestras Iglesias, sino más allá de nuestras fronteras".

Este es el momento para el P. Faustino de exclamar, como el anciano Simeón, " ahora Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto..." que la pequeña semilla plantada en Sanlúcar de Barrameda en 1885, ha fructificado en España y ahora, a los treinta y ocho años, quiere dar frutos de servicio al reino en Latinoamérica.

La expedición llega a Santiago de Chile, el día 2 de septiembre, después de una escala en Buenos Aires. A los pocos días de la llegada, en una solemne fiesta religioso-social, se hizo entrega, de manera oficial del hogar Infantil Español a las religiosas Hijas de la Divina Pastora. Se trata de una Institución dedicada a la educación de niñas pobres de la colonia española. Así lo refiere M. Aurora Rea, Superiora del Hogar, en una carta que escribe al Sr. Nuncio, en enero de 1932.

En un importante periódico de Santiago de Chile, se define como un centro educativo dotado de toda clase de elementos para asilar a las menores, pertenecientes a los hogares más modestos de la colonia y se presenta como un establecimiento modelo. Cuenta con talleres de costura, tejidos y bordados y en él reciben instrucción y los principales conocimientos para la mujer, alrededor de sesenta niñas.

Nuestras hermanas dirigen todos sus esfuerzos a empaparlas en el exacto cumplimiento de sus deberes religiosos, domésticos, sociales, según su condición y clase, como nos dice el P. Fundador. (C.1889, cap. XIX, nº III). Acogen como verdaderas madres a estas niñas y jóvenes necesitadas y las acompañan, desde el amor, la cercanía y la sencillez, en su proceso de maduración humana-cristiana. Así, imitando y siguiendo a Jesucristo que acaricia y acoge a los niños, hacen presente el Reino de Dios entre los sencillos.

M. Aurora Rea enterada, en 1925, de la nueva fundación de un colegio por legado hecho para este fin por Dña. Elena Vicuña, -con la obligación añadida de costear 20 becas-, se dirige al consejo de Administración del Arzobispado, solicitando la dirección del mismo. En este momento dicha solicitud no surte el efecto deseado, ya que, al no haberse reunido el capital necesario para la edificación del mismo, la puesta en marcha se retrasa.

Ellas, nuestras hermanas, continúan trabajando en el Hogar hasta 1932, fecha en que se retiran: M. Aurora Rea, en la carta citada con anterioridad, expone las razones: "Las señoras que componen el directorio quieren dar a su obra otro nuevo giro poniendo en la misma casa ancianos y niñas; pero como nosotras somos sólo educacionistas, no podemos hacernos cargo por más tiempo de la obra."

Después de realizadas diferentes gestiones, por parte de M. Aurora Rea, el día 8 de septiembre de 1932 las religiosas Hijas de la Divina Pastora toman posesión del nuevo colegio, que había sido solicitado ya en 1925. Comienza a funcionar en una quinta propiedad del Arzobispado, en la calle Pedro de Valdivia, 4000. Centro que nos acoge hoy, después de 61 años, para esta gozosa celebración.

El colegio adquiere pronto gran fama. Uno de los titulares de un periódico chileno afirma que el Centro Divina Pastora, "hace honor a la Enseñanza Nacional". En él se imparten, además, cursos especiales de idiomas, mecanografía, pintura, repujado, flores artificiales, costura, corte y toda clase de bordados.

Retrocedemos en el tiempo y nos situamos, ahora, en el año 1924, fecha en la que el Instituto fortalece su presencia en Latinoamérica con la fundación en el vecino país, Argentina. También a instancias del P. Adolfo Echarte. De nuevo, las niñas huérfanas y necesitadas de educación, cariño y acogida son una llamada para estas valientes mujeres que, hace días, dejaron atrás su patria. Desde su pequeñez responden a este reto y ponen al servicio del Reino los escasos medios y posibilidades que tienen. En Buenos Aires se hacen cargo del Asilo de la Sociedad de Beneficencia "Hermanas de los Desamparados".

Es necesaria la presencia de más religiosas. Por ello el día 6 de octubre de 1924 sale de España una nueva expedición rumbo a Latinoamérica, integrada por dos religiosas: M. Asunción Martín y M. Micaela Moreno.

La alegría del P. Fundador, ante esta fundación fue inmensa y como un oasis, en medio de la difícil situación que, en España, está viviendo el Instituto, tras la muerte de la Superiora General, M. Julia Requena, ocurrida en octubre de 1923.

La obra evangelizadora de nuestro Instituto en Latinoamérica, es bendecida por Dios con las primeras vocaciones chilenas. El 21 de febrero de 1930 embarcan rumbo a España, para realizar el Noviciado: M. Concepción Espeleta, M. Aurora Vicente, M. Adoración Cuesta, M. Adolfina Conde, M. Angélica Vicente y M. Lucía Cea.

Nos lo relatan las crónicas de la Casa de Pedro Valdivia: "En este mismo mes a fecha 21, embarcan las primeras postulantes chilenas, que desde ya son de admirar por la decisión firme de abandonar padres y patria para seguir así la vocación que Nuestro Señor les había dado".

Con el paso del tiempo y como fruto de la semilla sembrada por la presencia de nuestras hermanas, son posibles nuevas fundaciones en Latinoamérica, ya todas ellas después de la muerte del P. Faustino. Así el Instituto sigue extendiéndose por Argentina y Chile. Más tarde se hace presente en: Uruguay, 1955; Colombia, 1970; Nicaragua, 1976; Ecuador, 1989; Costa Rica, 1990.

Quiero terminar aludiendo a la frase con la que el P. Adolfo comienza el discurso que pronuncia en Buenos Aires, con motivo de las Bodas de Oro del Instituto:

"El pasado encierra una enseñanza y lleva en sí la posibilidad del futuro".

Es posible afirmar que el pasado de nuestro Instituto en Latinoamérica está entretejido por la vida de cada una de nuestras hermanas que supieron caminar entre los gozos y las sombras de las buenas gentes de este bendito continente y que creyeron firmemente en la posibilidad de conseguir un porvenir más justo y fraterno, a través del ministerio educativo, realizado bajo el lema PIEDAD Y LETRAS.

Es un pasado que hoy sigue vivo y que nos anima a afrontar los nuevos desafíos y llamadas de los hombres de nuestro tiempo. A ellas queremos dar respuesta desde el Evangelio y desde la lectura que del mismo hizo nuestro P. Fundador. Es un pasado que nos impulsa a seguir haciendo presente, en el hoy de nuestro tiempo, con novedad y dinamismo apostólico, la Buena Nueva del Reino en este hermoso continente latinoamericano, en el que, según el decir popular, Dios pensó cuando hizo el Edén.

Nuestras jóvenes de Chile, Argentina, Uruguay, Colombia, Nicaragua, Ecuador y Costa Rica, llamadas a ser, en palabras del Papa, " protagonistas de la vida de la sociedad y de la Iglesia en nuestro milenio cristiano, ya a las puertas", nos necesitan. Nosotras, Calasancias, como lo hicieron las que nos precedieron, estamos dispuestas a tenderles una mano para que en ella descubran el rostro amoroso del Padre.

M. Sacramento Calderón

H.D.P.C.

Notas