ProcesoBeatificaciónArtículos/CARIDAD HEROICA PARA CON EL PROJIMO

De Wiki Instituto Calasancio
Saltar a: navegación, buscar

CARIDAD HEROICA PARA CON DIOS
Tema anterior

ProcesoBeatificaciónArtículos/CARIDAD HEROICA PARA CON EL PROJIMO
Índice

VIRTUDES CARDINALES
Siguiente tema


CARIDAD HEROICA PARA CON EL PROJIMO

72.Como del amor a Dios nace y se alimenta el amor al prójimo, el P. Faustino, que tan heroicamente practicó la caridad para con Dios, heroicamente la practicó también con sus prójimos por amor a Dios.

73.Ya desde niño inició el ejercicio de este deber cristiano, tan semejante al deber capital de amar a Dios. Y lo inició en su más alto grado, cual es la comunicación de los bienes espirituales a las almas de nuestros semejantes. Estos anhelos de apostolado, ya en sus primeros años, le llevaron al Santuario de los Milagros a estudiar para Sacerdote de cura de almas primeramente y luego para Sacerdote Escolapio, que ejerce la cura de almas a favor de las almas predilectas del buen Jesús, de las almas de los niños.

74.Su conducta caritativa con sus compañeros podemos deducirla de la observada con aquel compañero de estudios del Santuario de los Milagros, a quien se tomaba la molestia de darle lección particular para que no quedar retrasado en las asignaturas. Su preclaro talento le hacía ocupar los primeros sitios de la clase y, en vez de enorgullecerse, procuraba que los dones de su ciencia redundasen en provecho de los demás.

75.Su heroica caridad le movía a hacer suyos los males ajenos, en cuyo remedio ponía todos sus afanes. La ciencia curativa que poseía, por su prodigioso conocimiento de las virtudes de las plantas, la puso al servicio de su heroica caridad. Se cuentan por centenares y millares los casos en que dedicó sus amorosos desvelos a remediar humanas dolencias, sin más interés ni estímulo que el amor a sus prójimos por Dios. El honorable y sabio Escolapio, ex Provincial de Castilla, P. Eusebio Gómez tenía a su madre enferma, sin que los médicos acertaran a diagnosticar la enfermedad. Iba ya a consultar a las eminencias de Madrid, cuando su hijo llama a Getafe para que la vea el caritativo P. Faustino. Este, inmediatamente, adivina la enfermedad, que le dice haber sido originada por un susto ya lejano; le da unos globulillos para tomar e inmediatamente queda curada. El mismo P. Eusebio se hallaba todo apurado en una ocasión por haber quedado completamente afónico en la víspera de un día en que tenía que predicar un sermón de compromiso en la Iglesia Parroquial de Getafe, a las cinco de la mañana. ¿A quién encargarlo faltando sólo unas pocas horas para la predicación? El P. Faustino le consuela muy amablemente. No se preocupe, le dice, tome estos globulillos y esté tranquilo que la afonía desaparecerá esta noche y su voz estará clara. Y todo se cumplió como predijo nuestro Padre Faustino.

76.Dilatados como los amplios cielos fueron los horizontes de su ardiente y heroica caridad. Estos sueños divinos de caridad hicieron brotar en su caritativo corazón la idea fecunda de fundar una Congregación de Hijas de las Divina Pastora, que deseaba fueran a recorrer el mundo, como ángeles de amor, para llenarlo de los ubérrimos frutos de la caridad cristiana. ¡Con qué fruición contempló a las primeras PASTORAS CALASANCIAS que atravesaron las fronteras patrias para ir a fundar su Instituto de caridad en la capital de Chile! Su amor y predilección por las niñas desamparadas, por sus predilectas huerfanitas, sólo lo pudieron apreciar quienes lo contemplaron de cerca, prodigándoles, como otro Cristo viviente, las efusiones de caridad que el Divino Maestro prodigaba a los pequeñuelos.

77.En el prójimo miraba siempre a Dios y de ahí aquella delicadeza que siempre tenía para no herirle en lo más mínimo, ni con su trato ni con sus palabras. “En lo mucho que le traté, nos decía el Arcipreste de Daimiel, jamás le oí ni hablar ni sospechar mal de nadie” Cuando llegaba a sus oídos la noticia de que alguien le había ocasionado algún mal, respondía tranquilo: DEJEMOS OBRAR A DIOS, PARA MEJOR SERA. Tenía un corazón sin rencores, resentimientos ni venganzas.

78.Su caridad llegó al cenit de su esplendor en lo concerniente a la salvación de las almas. Este su amor a las almas lo manifestó en todo momento. Sus confesonarios y sus aulas, que sobre ser templos del saber eran escuelas de apostolado y cátedras de piedad, son la más clara prueba. Para que se vea la idea que tenía de la misión del Escolapio y de la de sus PASTORAS CALASANCIAS, las equipara a la del Ángel de la Guarda. Dice en la primera serie de sus Consejos: Extático el ángel, que por su misión se llama Custodio, no puede menos de amar y respetar a quien el Señor rescató con su preciosa sangre. Pues no menos admirada la Hija de la Divina Pastora de la dignidad de la alumna que el Señor le confiere y tal Custodio tiene, debe amarla y respetarla al propio tiempo. El ángel, sin dejar de ver, amar y gozar de Dios, ni un instante descuida la misión que Dios le confirió a favor de su pupila. Tal debe ser la conducta de la Profesora. Sea dócil o díscola, agradecida o ingrata, no deja el ángel de conducir a su pupila ni de volverla al buen camino si se extravía. Eso debe imitar la Profesora, que tal nombre merece, con sus alumnas. Sólo aspira el ángel, en cumplimiento de su misión, a preservar de todo mal y procurar todo bien a su pupila. Y no otra ha de ser la aspiración de toda Hija de la Divina Pastora que de tal se precie.

79.La caridad fraterna en Comunidad fue atendida siempre por el P. Faustino con singular esmero. Conocedor de la hermosa sentencia de San José de Calasanz: “El que en Religión quiera tener paz con sus hermanos a nadie contradiga”, jamás tuvo un altercado con nadie, ni en defensa propia. Todo lo sacrificó a la paz. Podía haber salido al encuentro de algunos Religiosos que, con ligereza y poca caridad, criticaban su conducta al emplear los frutos de sus específicos en obras de caridad y propagación del Instituto por él fundado, de PASTORAS CALASANCIAS, con todas las autorizaciones de Roma necesarias; pero prefirió callarse como Cristo, sufrir como El y dejar su defensa en las manos del Señor, imitando a su Santo Padre José de Calasanz, cuando falsamente le imputaron algunas cosas ciertos Hijos ingratos. Fue siempre la táctica de los Santos: sufrir en silencio por Dios y dejar en sus manos la defensa.

80.A sus Religiosas les dice en la segunda parte de sus Consejos: “Quiero que os miréis y os portéis todas como miembros de un mismo cuerpo y desempeñe cada una el papel que le corresponda en inalterable armonía con las demás, que sólo así habrá orden y perdurará el bienestar en el Instituto. Que las que bien quieran y deseen la prosperidad de la Congregación copien en su conducta la de cada parte de su propio cuerpo, que nunca molesta a su vecina, jamás usurpa su oficio ni aspira a superarla. Si una sufre, todas se conduelen y cooperan a su alivio. Imitad esa armonía, ayudaos mutuamente, miraos mucho en Cristo sin familiarizaros jamás con alguna, y tendréis mucha paz y evitaréis muchos disgustos.”

81.Su caridad traspasaba las fronteras del tiempo. Era muy devoto de las almas del Purgatorio, en sufragio de las cuales invertía una parte de los ingresos de sus específicos. A las Religiosas les dice en la segunda parte de sus Consejos: “Así en Comunidad como en las mismas clases, no regateéis, por Dios os lo pido, vuestros sufragios y especial caridad a las benditas almas del Purgatorio.”

Notas