Reglas/CAPÍTULO II. CONDICIONES DE LAS ASPIRANTAS Y SU PRUEBA

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CAPÍTULO PRIMERO. SU OBJETO, FIN Y ESPÍRITU
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CAPÍTULO II. CONDICIONES DE LAS ASPIRANTAS Y SU PRUEBA

IV. Las que pretendan ingresar en este Instituto han de carecer de todo defecto físico o moral, que prevenga en contra suya, y tener buena salud y presencia, facilidad y gracia en la expresión, docilidad de ánimo y flexibilidad de carácter..., prendas, en fin, tan relevantes que, a poco que se las cultive, puedan hacerlas perfectas religiosas y excelentes profesoras. A trueque de probar la realidad de esas cualidades y sondar sus disposiciones, estarán de aspirantas en algún colegio, abonando de antemano sus alimentos.

V. Si, a juicio de la Comunidad, respondieren a las necesidades del Instituto, solicitarán su admisión a Postulantas y vestición del traje correspondiente, de la Superiora general o provincial que, previos sus informes y los de la Comunidad, con otras pruebas a que las someta, sobre todo de obediencia y de franqueza, podrá admitirlas o despedirlas.

VI. A la solicitud antedicha acompañará la fe de Bautismo y Confirmación, con el atestado de buena conducta, y estado libre por el Párroco, y la debida garantía de sus alimentos durante su Postulantazgo y Noviciado, y la designación de su dote, que no bajará de cinco mil pesetas, o más o menos, según especialísimas circunstancias y a juicio del Consejo general. No se admitirá a la menor de quince años ni a la mayor de veinticinco, a no constar con evidencia de que, por sus rarísimas prendas, convenga al Instituto; tampoco a 1a que tenga impedimento canónico, deje en extrema necesidad a sus padres y carezca de la aptitud necesaria; pero no será obstáculo su nacionalidad, con tal que sea católica y reúna las condiciones dichas.

VII. La que fuere admitida como Postulanta continuará su prueba en el Noviciado por otros cinco meses, para que mejor se entere de la forma del Instituto y sea bien conocida su aptitud, genio, carácter, inclinación natural, desarrollo físico y vida privada, que se procurará sondar, evitando se trate, de palabra o por escrito, con otras personas que las designadas por su Maestra.

VIII. Si, transcurridos cuatro meses, y probadas de todos modos, perseverara la Postulanta firme en su vocación, a juicio de su Maestra y Comunidad, pedirá el hábito de Novicia a la General por conducto de su Maestra, que le acompañará los informes. Admitida que sea, notará de propia mano, en un libro al efecto, todo lo que haya traído a la Congregación, guardándose en la ropería los vestidos seglares que no pueda emplear para su uso.

IX. Algunos días antes de la toma de hábito y de la Profesión se suplicará al Diocesano que, por sí o por Delegado al efecto, se digne explorar la voluntad de las Postulantas y Novicias, según prescriben los Sagrados Cánones; para cuyos dos actos deberán prepararse éstas con diez días de ejercicios espirituales.

Notas