Reglas/CAPÍTULO V. PRINCIPIOS DE GOBIERNO

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CAPÍTULO V. PRINCIPIOS DE GOBIERNO

I.Consentir en que la Congregación no exista, antes que deje de ser como debe, ni transigir nunca con nada que se oponga a ello o tienda a variar o mitigar el espíritu que se revela en sus reglas.

II. Preferir siempre la vida de la Congregación a la de alguno o algunos de sus miembros, por muy esencial o esenciales que parezcan.

III. Acudir, por consiguiente, a cortar la gangrena a los primeros síntomas que presente en alguno de dichos miembros, sea el que fuere, y a separarle al punto del cuerpo, si no dejase de amenazar su existencia.

IV. Tener, por urgentemente amputable, a toda Superiora o Directora que, enterada del peligro en que ponga a la Congregación la súbdita que empieza a malearse, no le aplique al punto los remedio más enérgicos y no avise a la Generala o Provinciala, si no se corrigiese pronto y de una manera radical.

V. Mirar como igualmente peligrosa a toda súbdita que sabiendo con seguridad alguna cosa grave de otra religiosa, sea la que fuere, no la ponga en conocimiento de la Superiora local, si fuere de una subordinada; de la Superiora provincial, si de la Superiora local; de la general, si de la Superiora provincial, y de las Moderadoras Generales si de la Superiora general.

VI. Castigar a la que delate falsamente a otra cualquiera, del mismo modo que lo seria ésta, si fuera cierta la falta que se le imputa.

VII. No admitir jamás de nuevo a la que una vez haya sido expulsada por cualquier concepto, por grandes que sean las influencias y razones que medien.

VIII. Tener por motivo suficiente para lo dicho toda infracción grave de un voto, citando pueda menoscabar el prestigio de la Congregación o minar su existencia, cualquier manejo ambicioso y cuanto pueda alterar la paz y buena armonía que deben reinar siempre entre las Hijas de la Divina Pastora.

IX. Las Novicias serán expulsadas por la Superiora General, mediante el desfavorable informe de la Maestra o votación de la comunidad. Las profesas de votos simples temporales lo serán por el Consejo general, y para esto restringirá la Superiora general la licencia de renovarlos por el tiempo de su voluntad. Mas para la expulsión de las Profesas de votos simples perpetuos ha de preceder acuerdo del Consejo dicho y dispensa de los referidos votos por la Santa Sede. «Congregación de Obispos y Regulares, 19 de Noviembre de 1886.»

Notas