Reglas/CAPÍTULO VI. MODESTIA. UNIÓN. SILENCIO

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CAPÍTULO V. PRESCRIPCIONES Y MÁXIMAS
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Reglas/CAPÍTULO VI. MODESTIA. UNIÓN. SILENCIO
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CAPÍTULO VI. MODESTIA. UNIÓN. SILENCIO

XXVI. Serán digno espectáculo de Dios, de los ángeles y de los hombres, y al efecto: 1º, observarán la mayor modestia en todo su porte, obras y palabras; 2º, se respetarán mutuamente, como esposas de .Jesucristo, que recibirá cual propias todas sus ofensas, y 3º, confundidas de su mala correspondencia al mismo y por el triste recuerdo de sus faltas, andarán siempre con los ojos en la tierra y el corazón en el Cielo.

XXVII. Se amarán mutuamente como hermanadas por el mismo Dios para su servicio, y en la misma profesión, procurando; 1º, evitar toda aversión y envidia, continente airado y palabra desabrida; 2º, tratarse con mansedumbre cristiana y respetuosa cordialidad, conllevándose los genios y disimulándose los defectos, y 3º, amoldarse en todo lo que no fuese pecado ni contrario al Reglamento y a las Reglas, con el dictamen de aquellas cuyo humor simpatice menos con el suyo, pero guardándose de contraer amistades particulares con ninguna.

XXVIII. La que por fragilidad contristare a otra, cuanto antes pedirá perdón a la ofendida, que si no recibiera con humildad y agrado la humillación de la ofensora, quedará separada del trato de las demás, y sin Comulgar hasta que repare el escándalo; en la misma pena incurrirá la ofensora, si no se reconociera pronto.

XXIX. No se preocuparán de lo que pase fuera o dentro del Colegio, negándose a oírlo para evitar la murmuración, ni harán platillo en sus conversaciones de los defectos de sus Hermanas, apartándose, de la que a tanto se atreviera, como de un viborezno que desgarra las entrañas de su madre.

XXX. Guardarán silencio, que agracia, la virtud y empuja el espíritu a la perfección, para lo cual: 1º, esquivarán las palabras ociosas y livianas que entibian el fervor y franquean el alma al enemigo; 2º hablarán sólo lo preciso, en voz baja y con agrado, sobre todo en las oficinas públicas, desde el anochecer hasta las nueve de la mañana y no estando en clase, desde las dos a las tres de la tarde, en que meditarán las agonías de Jesucristo; 3º, no revelarán lo que deba callarse, ni ocultarán a la Superiora lo que pueda perjudicar a la Corporación, y 4º, aun en las recreaciones que tendrán reunidas, sólo hablarán de cosas edificantes o útiles a la enseñanza, y la Superiora se guardará de permitir nunca lo contrario.

XXXI. Si en vez de pabellones hubiere habitaciones particulares, ninguna entrara en la de otra sin licencia, y si la necesidad fuere tan urgente, que no diere tiempo a pedirla, dejará la puerta abierta hasta su salida, que será cuanto antes, y lo participará después a la Superiora.

Notas