Reglas/CAPÍTULO VII. DISTRIBUCIÓN DEL TIEMPO, ORACIÓN CONFESIÓN

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CAPÍTULO VII. DISTRIBUCIÓN DEL TIEMPO, ORACIÓN CONFESIÓN

XXXII. Se levantarán, de 1º de septiembre a 1º de mayo, a las cinco, y en los meses restantes a las cuatro y media, y se acostarán a las diez. La distribución de las horas y tareas variarán con las exigencias del clima y costumbres del país, con tal que no se omita obligación alguna.

XXXIII. Dos veces al día tendrán oración mental, media hora por la mañana y media por la tarde o noche, según las estaciones. Si con licencia o causa justificada no asistiere alguna, la suplirá después, y para que sea continua, harán todas las cosas sólo por Dios, en su presencia y deseando darle por cada una toda la honra y gloría que se merece, para hacerse de esto vida una gloria anticipada.

XXXIV. A la oración de la mañana seguirá la Misa y todo o parte del Oficio Parvo de la Virgen, cuyo Rosario y Letanía rezarán también en Comunidad o con las niñas. La otra parte del Oficio la rezarán a la hora más oportuna. Así con las niñas como solas, alabarán a cada hora que dé el reloj, concluyendo por una brevísima Comunión espiritual.

XXXV. Antes de comer harán reunidas examen de conciencia y saldrán del Oratorio rezando el Miserere hasta el comedor, donde se bendecirá la mesa, que se sazonará con una lectura piadosa, en que alternarán todas, y después de la acción de gracias, volverán al Oratorio rezando el Te Deum por el camino, y una estación ante el altar. Harán el Vía Crucis todos los viernes y últimos días de Semana Santa, y los domingos y Octava de la Santísima Trinidad rezarán el Trisagio.

XXXVI. Además de los puntos que preceden a la meditación, tendrán reunidas todos los días media hora de lectura espiritual, que se duplicará en los de fiesta. Un domingo mensual que no sea el de retiro, habrá una conferencia espiritual, en que la Superiora o Hermana por ella designada, expondrá las ventajas de una virtud, cuya práctica especial se propondrán todas hasta la conferencia siguiente, en que se harán caritativas advertencias sobre lo que se hubiere faltado, estimulándose a seguir practicándola mejor, con otra que se designará de nuevo. Harán igualmente un dominio de retiro por mes, y unos ejercicios espirituales por año.

XXXVII. Todas confesarán semanalmente con el mismo confesor designado por el Ordinario (a no ser que alguna causa poderosa obligue a pedir a éste le cambie), y variable cada tres años, y comulgarán los días que les permita, además de los domingos, una vez entre semana y en las fiestas preceptuadas. La Superiora local proporcionará a sus súbditas, siempre que se lo pidan, confesor extraordinario de entre los designados por el Diocesano, sin investigar jamás el motivo de la petición que de él le hicieren, ni manifestar desagrado. Las Superiora general y provincial no intervendrán para nada en la designación de confesores ordinario ni extraordinario. La que obtuviere permiso del confesor para comulgar con más frecuencia, lo participará a la Superiora local, que, si tuviere justas causas y graves razones para lo contrario, se limitará a manifestarlas al confesor, sin meterse en más; pero se la negará a toda súbdita, que desde la última confesión diere grave motivo para ello, ni le permitirá comunicarse con las demás hasta que se confiese. También se proporcionara frecuente confesión a las enfermas, que no se perderán de vista ni aun mientras se confiesan.

Notas