Reglas/CAPÍTULO XXII. ADMISIÓN DE LAS NIÑAS

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CAPITULO XXI. ENSEÑANZA DE LAS DE PAGO
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CAPÍTULO XXII. ADMISIÓN DE LAS NIÑAS

I.El admitir las niñas corresponde a la Superiora o a la que ésta designe al efecto, y nunca admitirá más de las que pueda haber cómodamente en la clase, y enseñar la profesora.

II. No se admitirá niña de menos de cinco años, no siendo para clase de párvulos, ni de más de doce, si no fuera para las nocturnas.

III. Tampoco se admitirá alguna que no esté vacunada o que padezca alguna enfermedad contagiosa o repugnante, y si alguna las contrajera después de haber sido admitida, no se le permitirá la asistencia a clase hasta que se haya restablecido o curado por completo.

IV. Tampoco se admitirá a las clases diurnas, cuando menos, alguna que tenga mala nota, y si lo fuere a las nocturnas, se la pondrá aparte, encargándose de su instrucción una Hermana antigua que, con la mayor caridad, tomará de aquí motivo para inspirarle horror a su estado y hacerle entrar en deseos de abandonarlo.

V. Se hará siempre que la silla y objetos de cada alumna estén marcados con su nombre y apellidos, para que no ocasionen, cuando salgan o se despidan, disgusto alguno.

VI. Tampoco se admitirá de nuevo a ninguna que haya sido expulsada por escandalosa e incorregible, y queda a la prudencia de la Superiora el admitir a las que se hayan echado por falta de aplicación o asistencia.

Enseñanza de las gratuitas

I.La enseñanza de las gratuitas comprenderá, especialmente, lectura, escritura, doctrina cristiana, costura, labores, gramática castellana, aritmética elemental, religión y moral, historia sagrada, geografía e historia de España

II. A guisa de premio puede abarcar también: nociones de geometría, aplicada a labores y corte de prendas; nociones de dibujo; dibujo gráfico, labores propiamente dichas, economía e higiene domésticas, pero sólo para aquellas que tengan más disposición y observen una conducta intachable, así moral como escolar, y se presten a servir de instructoras.

III. Particularmente se procurará que todas sepan bien leer, escribir, la doctrina cristiana, la historia sagrada, aritmética y ortografía, con algo de etimología castellana, que es lo más indispensable para el uso doméstico, en cuanto a asignaturas.

IV.Igualmente se les enseñará toda clase de costuras y a zurcir, remendar, cortar cuantas prendas puedan necesitarse en una casa, hacer calceta, y si fueran ya mayores y lo consintieren sus padres, a coser a máquina y aun lavar, planchar y rizar.

Castigos

I.Nunca manosearán a las niñas para reprenderlas o imponerlas algún castigo por el mal efecto que esto hace, tanto en las reprendidas como en las demás.

II. Jamás castigarán a las niñas, sino después que hayan agotado todos los recursos de los buenos consejos y amorosas exhortaciones, y aun entonces, lo harán de manera que impresione más a las castigadas la piedad de las que las corrigen, que la misma pena del castigo.

III. Se les prohíbe terminantemente, y se mirará como una falta gravísima y que se castigará según los principios de gobierno, el pegar o golpear alguna niña y el imponer algún castigo que pueda traer malas consecuencias a las niñas o al Colegio.

IV. Aun los castigos elegirán y aplicarán con tanta caridad, que las mismas castigadas crean merecían mucho más.

V. Tendrán presente que las honrará más y les dará mejores resultados el cuidar mucho de sus discípulas y hacerlas estudiar por emulación que a fuerza de castigos, que generalmente dejan reliquias de odio en las alumnas y quitan fuerza moral a las maestras.

VI. Siempre que, no obstante lo dicho sea necesario algún castigo, sólo será de encierro, retención, picándoles el amor propio y separándolas de las demás; y si esto no bastase y a la Superiora pareciere, expulsándolas.

VII. Pero ninguna profesora expulsará alguna niña sin ponerlo antes en conocimiento de la Superiora y sin su permiso, y teniendo siempre en cuenta la gravedad y clase de la falta, así como la reincidencia.

VIII. Siempre se tendrá por falta grave el escandalizar y dar tan mal ejemplo a las demás, que pueda pervertirlas, y el no enmendarse a las pocas correcciones; con éstas nunca se transigirá.

IX. Mientras no se vea una gran enmienda en las que hayan faltado, se tendrán separadas como infectas de un contagio más horrible que la misma lepra, a fin de que no inficionen a las demás.

X. Se prohibirá terminantemente a las otras se rocen con tales compañeras y el que lo digan fuera de clase, para que no deshonren a las delincuentes y a sus familias, por el mal concepto que tales faltas en una niña hacen formar de su educación y moralidad y para inculcar a todas el respeto con que deben mirar el honor del prójimo.

XI. Cuando se supiere que alguna ha faltado a lo que precede, se le aplicará algún castigo y se le tratará como no menos perjudicial que las anteriores, tanto por el daño que irrogan a éstas y a todas sus compañeras, como por el que se hacen a sí mismas y al Colegio.

XII. Al reprender a las niñas se guardarán las profesoras de ajarlas con palabras ofensivas, que manifestarían mala educación y una grosería repugnante y censurable en alto grado.

Notas