Reglas/CAPITUL0 IX. SU ADMISIÓN

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CAPITULO VIII. CONDICIONES DE LAS POSTULANTAS
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CAPITUL0 IX. SU ADMISIÓN

I. Le precederá una exposición de la Postulanta a la Superiora general con la fe de Bautismo y Confirmación, atestados de buena conducta y soltería por el Párroco correspondiente y las cualidades que reúne y dote que puede dar, que no bajará de cinco mil pesetas, y más y menos, según especialísimas circunstancias y a juicio del Consejo general.

II. No se admitirá ninguna de menos de quince altos, ni más de veinticinco, a no constar con evidencia de sus raras prendas de virtud, disposición, suficiencia u otras cualidades o circunstancias que puedan convenir al Instituto.

III. Tampoco se admitirá a la que tenga impedimento canónico, ni a la que deje en extrema necesidad o abandono a sus padres, por más que éstos se lo consientan, que no son a propósito para practicar y enseñar la caridad las que empiezan faltando a ella.

IV. La que fuere admitida como postulanta, continuará su prueba en el Noviciado por otros cinco meses, para que mejor se entere de la forma del Instituto y sea bien conocida su aptitud, desarrollo físico y vida privada, evitando se trate de palabra o por escrito con otras personas que las designadas por su Maestra.

V. Si, transcurridos los cuatro meses y probada de todos modos, perseverara la Postulanta firme en su vocación, a juicio de su Maestra y Comunidad, pedirá el hábito de Novicia a la General, a quien acompañará los informes.

VI. Admitida que sea, anotará de propia mano en un libro al efecto, todo lo que haya traído a la Congregación, para que, en caso de expulsión o salida por algún motivo, no exija otra cosa más que lo que le pertenezca y conste en dicho libro, excepto lo que se haya desechado y dado a los pobres. Todo se guardará en la ropería, aun los vestidos seglares que no pueda emplear para su uso.

VII. Algunos días antes de la toma de hábito y de la profesión, la Superiora general suplicará al Diocesano que por sí o por delegado al efecto, se digne explorar la voluntad de las Aspirantas y las Novicias, según prescriben los Sagrados Cánones.

VIII. En cuanto a las hermanas y parientas, podrán admitirse, cuando aboguen en su favor cualidades extraordinarias que las recomiendan en todos conceptos, pero nunca de otro modo, ni por otra razón cualquiera, por poderosa que sea, que rara vez prueban bien los parentescos en las Comunidades.

IX. No se ha de condescender con las que habitualmente gocen de poca salud, ni con las que tengan insuficientes alcances para los estudios, siquiera de primera enseñanza, a no poseer otros conocimientos o especial habilidad para las labores, ni con las que padezcan de ordinario alifafes que degeneran casi siempre en enfermedades crónicas e incurables, que el porvenir de la Congregación se cifra en tener un personal bueno, escogido y siempre dispuesto a trabajar, sin limitación alguna, en el exacto desempeño de su profesión.

X. Si alguna alumna de un Colegio de la Divina Pastora pretendiere entrar, siendo interna, y tuviere todas las cualidades exigidas al efecto; a no ser que sus padres sean muy gustosos y ella se encuentre muy decidida, no se la admitirá inmediatamente sin que pase algún tiempo en su casa.

XI. No será obstáculo para que se admita el que la pretendiente sea de otra nación, con tal que reúna las prendas que se piden en todas y profese la Religión católica.

XII. Todas deberán traer, cuando menos, la ropa suficiente para el tiempo de Aspirantas y el importe de dos hábitos completos. Si fuesen muy pobres, pero de relevantes dotes, y hubiesen de continuar, se les podrá rebajar y aun perdonar la pensión.

XIII. El Noviciado estará separado de la Comunidad, y las Novicias sólo para los actos de la Comunidad podrán reunirse con las Profesas, y nunca con los seglares y personas extrañas.

XIV. Ninguna novicia puede interrumpir el tiempo del noviciado, ni ser trasladada de un Colegio a otro, ni se le consentirá nada superfluo.

XV. Si por ser muchos y muy distantes los Colegios del Instituto, fuese necesario agruparlos en Provincias, cada una tendrá su Noviciado a cuya manutención contribuirán todos sus Colegios.

XVI. Una vez aprobada la Congregación por la Santa Sede, no podrán erigirse Provincias ni trasladarse los Noviciados sin licencia de la misma.

Notas