Reglas/CAPITULO III. OBLIGACIONES DE LA SUPERIORA GENERAL

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CAPITULO II. ELECCIÓN DE LA SUPERIORA GENERAL
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CAPITULO III. OBLIGACIONES DE LA SUPERIORA GENERAL

Es regir la Congregación de tal manera que cada miembro ocupe su lugar y desempeñe sin violencia las funciones que le correspondan, y por lo tanto:

I.Procurar conocer a fondo su personal para no imponerles cargos que estén en oposición con sus disposiciones o excedan palpablemente a sus fuerzas.

II. Llevar al intento razón de las disposiciones morales e intelectuales de todas las religiosas, así como de los estudios que hubieren hecho, con sus calificaciones, y de los resultados que hubieren dado en todos los cargos que vayan desempeñando.

III Visitar, al efecto, inspeccionar y examinar con el mayor detenimiento a las Novicias y cursantes y presidir sus exámenes para cerciorarse personalmente de su aprovechamiento.

IV. Girar también visitas a los Colegios, no sólo durante los cursos para observar su marcha y corregirla, si fuere necesario, sino también al tiempo de los exámenes semestrales, para dar más importancia a tales actos y estimular, tanto a las Alumnas como a las Profesoras, sean hayan trabajado.

V. Promover la más estricta observancia en todos los Colegios y casas, así de palabra como con el ejemplo, y corregir con discreto celo y desde el principio, cuanto pueda relajarla, cortando todo abuso antes que prescriba.

VI. Fijarse en las Profesoras que más celo y habilidad desplieguen y obtengan mejores resultados, para promoverlas a su tiempo a cargos más elevados, con la probable seguridad de que procurarán desempeñarlos a satisfacción.

VII. Deducir de la observancia y marcha general de las Casas y Colegios, las prendas que adornan a las Superioras y Directoras, para confirmarlas o removerlas según las circunstancias lo exijan.

VIII. No dejarse llevar nunca de afecciones personales ni de respetos humanos, que, sobre perjudicar gravísimamente su alma y las de sus súbditas, darían pronto al traste con toda la Congregación.

IX. Inspeccionar, siquiera anualmente, la administración de los Colegios y Casas y corregir cuanto crea conveniente hacerlo por algún concepto.

X. Participar a todos los Colegios y Casas las defunciones que ocurran y deberán avisarlo las Superioras de las finadas, para que se les apliquen cuanto antes los sufragios correspondientes.

XI. Formar con la mayor veracidad posible la necrología o resumen de la vida de cada finada, especialmente desde que entró en la Congregación.

XII. Enviar una necrología que comprenda sumariamente los cargos que las finadas hayan desempeñado y cómo, y las prendas y virtudes en que hayan sobresalido, con la fecha de su ingreso, profesión y muerte, a todas las Casas y Colegios para que se lea en pública mesa y se archive después con rigurosa numeración, sobre que versará también la visita generalicia.

Notas