Reglas/CAPITULO IV. APARTAMIENTO DE LOS SEGLARES

De Wiki Instituto Calasancio
Saltar a: navegación, buscar

CAPITULO III. HUMILDAD
Tema anterior

Reglas/CAPITULO IV. APARTAMIENTO DE LOS SEGLARES
Índice

CAPÍTULO V. MODESTIA
Siguiente tema


CAPITULO IV. APARTAMIENTO DE LOS SEGLARES

Oye, hija mía, y mira e inclina tus oídos a mis palabras, olvídate de tu pueblo y de la casa de tu padre, y el Rey de los cielos se aficionará a tu hermosura. Por lo tanto, toda Hija de la Divina Pastora que desee aprovechar mucho en la Religión, tenga por dicho para sí lo que acaba de oír del Espíritu Santo, por boca del Profeta, y procure con todo ahínco:

I. Desarraigar de su corazón el amor carnal a sus parientes y amigos y convertirlo en espiritual, amándolos solamente según el buen orden de la caridad.

II. Unirse a Jesucristo, como a su amantísimo Esposo, y de tal modo, que para Él siempre viva, y solo a Él trate de agradar, en cuanto diga, haga y piense.

III. Guardarse de volver los ojos atrás, después de haber puesto mano al arado, y desechar por completo las ocupaciones del siglo y los cuidados terrenos.

IV. No hablar con seglares, cualesquiera que sean, sin licencia de la Superiora, y aun ésta, nunca sin la presencia de otra Hermana.

V. Contestar, si a ello se viese precisada, con la mayor brevedad y agrado, a las preguntas que le hicieren de paso, participándoselo después a la Superiora.

VI. No salir del Colegio sin causa legítima, ni ir a la casa de los seglares, sin grave necesidad, expresa licencia de la Superiora, con la compañera que le designe y sólo de día.

VII. Evitar toda familiaridad con cualquiera persona, por parienta y honesta que sea, y no contraer parentesco alguno con seglares, a quienes dejarán las cosas del siglo.

VIII. No admitir a persona alguna a comer ni a vivir con la Comunidad, excepto a las alumnas internas en diferentes departamentos.

IX. No admitir visitas algunas, sino el último domingo de cada mes, y sólo de tres a cuatro de la tarde, sin pasar ni un minuto del toque de Comunidad, que se dará con la campana de la misma a las cuatro en punto.

X. No bajar a la visita, aun la Superiora, sin la compañera correspondiente, y en su defecto dos niñas, ni hablar una palabra siquiera de lo que pase en el Colegio.

XI. No preocuparse de cuestiones extrañas, ni buscar empeños para su arreglo, ni meterse en asuntos que no pertenezcan al Colegio, ni aun en éstos, si no le correspondiere de oficio.

XII. Guardar la clausura con mucho rigor, no permitiendo la entrada en ella más que a las alumnas internas y, ni aún a éstas, en el dormitorio de las Religiosas.

XIII. Cerrar la puerta al anochecer y en todos tiempos, o después de la clase nocturna, si la hubiere, y aun durante ésta, después que hayan entrado las alumnas; quedando las llaves en poder de la Superiora hasta la mañana siguiente.

XIV. Cumplir siempre y en todos los casos, sin consideración a ningún respeto humano, el precepto de la corrección fraterna, y avisar cómo se recibe o de si alguna se ha excusado de cumplirla.

XV. Tener el mismo modo de pensar, una misma voluntad, que debe ser la de Dios, y sacrificar todos sus derechos antes que faltar en nada que pueda alterar la buena armonía que siempre debe reinar entre todas.

XVI. Al efecto, poner remedio o avisar a quien deba y pueda ponerlo, si hubiere en la Congregación alguna nota disonante, si no quiere responder de los daños que esto pudiera ocasionarle.

XVII. No enviar ni recibir carta alguna sin presentarla; las súbditas a la Superiora, y ésta a la Correctora, que generalmente será la más antigua; excepto las que se dirijan al, o reciban del Director espiritual o del Diocesano.

Notas