Reglas/CAPITULO IV. MODERADORAS

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OBLIGACIONES DE LA SUPERIORA PROVINCIAL
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Reglas/CAPITULO IV. MODERADORAS
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CAPÍTULO V. PRINCIPIOS DE GOBIERNO
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CAPITULO IV. MODERADORAS

l. Serán las consultoras de la Superiora general y les incumbe ilustrarla con sus consejos y prudencia, fiscalizar sus acciones y sindicarle, si se extralimitara de lo que las Reglas prescriben.

II. Al efecto, la primera que de la Generala sepa de cierto alguna cosa grave, personal o gubernativa, estará en el deber sagrado de participarla con la mayor reserva a las otras dos, so pena de hacerse responsable ante Dios y ante la misma Congregación de las consecuencias que puedan sobrevenirle y de que se le apliquen los principios de gobierno.

III. Ya enteradas las tres, convendrán cuanto antes en el modo de corregir a la Generala de su falta y de la estrecha obligación en que se halla de remediarla con la mayor premura.

IV. Si aquélla se negase a practicarlo, la declararán cesante en el acto y asumirán sus atribuciones, obrando con ella como se prescribe en los principios generales de gobierno.

V. Ya zanjada esta cuestión, entrará de Generala la que indique el testamento de la anterior, si reuniere, como debe, las condiciones que se exigen para ser elegida.

VI. De todo se dará cuenta a los Colegios y Casas por la Secretaria general en estos precisos términos: Para la más estricta observancia de nuestras Reglas, se ha encargado del gobierno general de nuestra Congregación la Madre N. de N.; lo que participamos a todas las religiosas de ese Colegio o Casa para los fines consiguientes. Suscribiendo la más antigua del Consejo general, y si ésta fuere la Generala, la segunda, y como Secretaria la menos antigua.

VII. Todas las Superioras y Directoras escribirán a la nueva Superiora general en su nombre y en el de todas sus subordinadas, diciendo simplemente: Respetamos lo hecho, y reconocemos como Superiora general a la Madre N. de N. Suscribiendo la Superiora o Directora y la Secretaria, en nombre de toda la Comunidad.

VIII. A la que se negare a reconocerla, se le aplicarán los principios generales de gobierno sin consideración de ninguna clase, y lo mismo a sus parciales.

IX. Los cargos de las Moderadoras generales, son: los de la primera, Vice superiora general, Contadora y Clavaria; los de la segunda, suplente de la primera, Depositaria y Clavaria, y el de la tercera, Secretaria general, teniendo las tres voto deliberativo en el Consejo general.

X. Los de las dos Moderadoras provinciales, son: la primera, Vice superiora provincial, Depositaria y Clavaria; la segunda, suplente de la primera, Procuradora, Clavarla y Secretaria, ambas con voto deliberativo.

XI. Los de las locales, son: la primera, Vice superiora, Depositaria y Clavarla; la segunda, suplente de la primera, Despensera y Secretaria.

XII. La Procuradora local será nombrada por la Comunidad, y hará de tercera Clavaria, porque la primera será siempre, y respectivamente, la Superiora local, provincial y general.

XIII. Cada Moderadora del Consejo general será de diferente provincia. Si pasare de cuatro el número de Provincias, se aumentará una Moderadora por cada una. Ínterin no haya Provincias, se elegirán las Moderadoras en igual número de los Colegios más antiguos, cesando la del más moderno por cada Provincia que se formare.

XIV. También cada Moderadora del Consejo provincial pertenecerá a diferente Colegio de los dos más antiguos de su Provincia. Ninguna Moderadora podrá pertenecer a dos Capítulos o Consejos, ni gozar de ninguna preferencia, ni excepción fuera de aquéllos, sino que ha de estar sujeta a la Superiora local y promover los intereses de su Colegio o Provincia, más con su virtud que con sus gestiones, vigilancia y celo por su prosperidad.

XV. Las Moderadoras negligentes en alguno de sus cargos u obligaciones, serán igualmente responsables que sus respectivas Superioras, y juzgadas según los principios de gobierno, y para que ni unas ni otras se escuden con la impunidad de su puesto, serán asesoradas a su vez por las tres Superioras de los Colegios más antiguos que no se hallen complicadas en el mismo delito.

Atribuciones de los Consejos.

I.Pertenecen al Consejo general, que se reunirá lo menos una vez al mes, los negocios más graves e importantes del Instituto.

II. La admisión a la Profesión de votos temporales y perpetuos; la expulsión de las Profesas incorregibles, con votos temporales; la dispensa de los perpetuos pertenece a la Santa Sede.

III. También la creación de nuevas Provincias y Noviciados; la fundación de Casas y Colegios, previa licencia del Ordinario en cuya Diócesis hayan de fundarse.

IV. El nombramiento de las Moderadoras de entre las cuatro provinciales propuestas por su Superiora; el de las Superiores locales, Directoras, Moderadoras locales y aun Maestras de Novicias de las ternas que presente el Consejo provincial.

V. Y por último, resolverá cuanto fuere necesario para la vitalidad, administración y gobierno del Instituto. Al mismo corresponde hacer se empleen los dotes al tenor de las disposiciones canónicas.

VI. Al Consejo provincial corresponde informar al general sobre los negocios de mayor cuantía de su provincia e indicar en terna las que crea más a propósito para Superioras y Moderadoras locales, Directoras de casas, sucursales y Asilos, y aun para Maestras de Novicias y cuanto se refiera al bien de su provincia.

VII. Al Consejo local pertenece cuanto mire e interese a la mayor observancia, bien y prosperidad de sus Colegios y Casas sucursales, según se explica en su lugar.

VIII. Cada Provincia y Colegio costeará los viajes de sus representantes en el Capítulo general, lo mismo que las visitas general o provincial ordinarias y motivadas, y contribuirán también, proporcionalmente, a su personal y recursos, al sostenimiento del Noviciado provincial o general.

Notas