Reglas/CAPITULO VI. SUPERIORA LOCAL

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CAPÍTULO V. PRINCIPIOS DE GOBIERNO
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CAPITULO VI. SUPERIORA LOCAL

I.Siendo la uniformidad en la dirección de los Colegios de suma utilidad para las que los componen y del mejor ejemplo para los extraños, los de la Divina Pastora observarán, en cuanto puedan, el mismo orden en su gobierno, la misma distribución en sus horas y el mismo método en su enseñanza.

II. Al efecto, cada uno tendrá una Superiora afable y siempre benigna con propios y extraños, versada en el gobierno de la Casa y en la dirección de las clases; tan temerosa de Dios que prefiera perder la vida antes que faltar a su deber o consentir que las demás falten; adornada de prendas las más relevantes y de costumbres muy puras; un espejo, en fin, de todas las virtudes de una perfecta religiosa; y, sobre todo, de discreción y celo, humildad y prudencia, piedad y observancia, caridad y paciencia, devoción y oración continua; promovedora de la observancia, con el ejemplo más que con la persuasión, y tan silenciosa que no responda una palabra más de lo necesario y siempre con agrado.

Su oficio.

I.Es sostener, por así decirlo, el Colegio con sus propios hombros, con la más ferviente e incesante oración, santos deseos e intachable conducta; promover la más exacta observancia de las Reglas y mirar por la salud de todas sus súbditas, evitando cuanto pueda perjudicarlas e impedir el mejor cumplimiento de sus deberes.

II. Proveer los cargos en las que mejor puedan desempeñarlos, y, sobre todo, las clases, que visitará con frecuencia, para ver el celo que despliega cada una en promover los mayores adelantos, en fomentar la piedad y mejorar las costumbres, para confirmarlas o removerlas, alentarías o corregirlas.

III. Velar con especial cuidado por la educación de las alumnas, examinarlas mensual y detenidamente, alentando con premios a las aplicadas y estimulando a las reacias con el ejemplo de aquéllas y con la seguridad de la recompensa a la enmienda.

IV. Admitir las niñas que pueda haber en cada clase y con cada profesora, si reunieren las condiciones que se piden al efecto en el artículo de su admisión, y expulsar a las incorregibles y perjudiciales, si no se consiguiera su enmienda por los medios que en su artículo se indican.

V. Avisar a la Superiora provincial de las defunciones de las religiosas, para que se les apliquen los sufragios prescritos, y poner, además, en su conocimiento, al menos cada mes, cuanto grave ocurra o haya ocurrido en el Colegio.

VI. Presidir y dirigir todos los actos de la Comunidad, y atender, en fin, a cuanto se refiere al bien espiritual y corporal de la misma y a la prosperidad del Colegio.

Notas