Reglas/CAPITULO VII. MAESTRA DE NOVICIAS

De Wiki Instituto Calasancio
Saltar a: navegación, buscar

CAPITULO VI. SUPERIORA LOCAL
Tema anterior

Reglas/CAPITULO VII. MAESTRA DE NOVICIAS
Índice

CAPITULO VIII. CONDICIONES DE LAS POSTULANTAS
Siguiente tema


CAPITULO VII. MAESTRA DE NOVICIAS

Debe pasar de treinta años o suplirlos con una virtud muy probada y con los mejores antecedentes; estar muy versada en la oración mental y en la abnegación completa de su propia voluntad; diestra en vencer a los enemigos de su alma y hecha a descubrir sus celadas; que hermane la gravedad con la afabilidad y el celo con la mansedumbre; dotada de una mirada penetrante, para no confundir la realidad con la apariencia, y de mucho discernimiento para separar las joyas del cascajo; adornada, en fin, de todas las virtudes que deben reunir las Maestras, Directoras y Superioras, como encargada de formar las que deben serlo en su día.

Su deber.

I. Es labrar, como lapidaria de la Congregación, las piedras preciosas que Dios le confíe y en que debe consistir toda la riqueza del Instituto, formando verdaderas Hijas de la Divina Pastora, humildes, obedientes, mortificadas, puras, modestas, recogidas, laboriosas, amantes de la paz y del silencio; sin otra voluntad que la de Dios, ni otra aspiración que la de procurar, en todo, su mayor honra y gloria, el mayor bien de las almas, la mayor santificación de la suya y el mayor decoro de la Religión.

II. Instruirlas en las prácticas y devociones de la Congregación; en la oración mental y vocal; en la lectura espiritual y modo de sacar más fruto de ella; en la necesidad de la mortificación, y sobre todo interior; en varios actos de humildad que no desdigan de una religiosa; en quehaceres humildes; en el silencio y modestia en todos sus actos; en quebrantar su voluntad y juicio, y en no hacer cosa alguna que no sea para honra y gloria de Dios y siempre en su presencia, para su aprovechamiento espiritual y decoro de la Congregación.

III. No las tendrá siempre en la misma ocupación; les alternará los ejercicios anteriores con las labores propias de su sexo y los caligráficos y literarios, que deberán cursar al mismo tiempo, recargándolas poco al principio, mientras no vayan adquiriendo el hábito de estudiar, y aun podrán dedicarse también a otras asignaturas de adorno que hubieren de necesitar después; esto solo según las disposiciones, espíritu y tendencias que en ellas vea.

IV.También participará con frecuencia a la Superiora la conducta y progresos de cada Novicia, especificando su carácter, sentimientos, docilidad, aprovechamiento, aplicación y cuanto pueda ilustrarla, para resolver lo que más convenga y cuanto antes, si su conducta religiosa y literaria no correspondiere a los fines de la Congregación.

V. Estos informes los dará también lo mismo antes de la toma de hábito, para disponerla a su tiempo o prorrogarla, más o menos, que después de haberlo tomado, hasta que terminen sus estudios reglamentarios.

VI. Además, cada cuatrimestre ilustrará a la Comunidad con esos mismos informes, para que, con más conocimiento de causa, emita su voto, secreto de si conviene o no que continúe en la Congregación, haciéndose la Comunidad ante Dios responsable de la expulsión de la digna o admisión de la indigna.

VII. Esta votación se hará del modo siguiente: Reunida la Comunidad en el Oratorio e invocado el auxilio del Espíritu Santo, la Superiora expondrá el objeto, y la Maestra, si no fuere la misma Superiora, como podrá serlo, leerá el informe de cada Novicia por orden de antigüedad, y por este mismo orden las irá votando aquélla, con bolas blancas y negras, significando la blanca admitida y la negra desechada. La que tuviere más blancas que negras, queda admitida, y la que no, desechada. Esos mismos informes, con el resultado de la votación, se remitirán a la Superiora provincial, para que ésta los remita a la general y resuelva lo que tenga por conveniente.

VIII. Así como la Maestra será responsable, no sólo ante Dios, sino también ante la Congregación, de la buena o mala educación y espíritu de las Novicias, tendrá también autoridad independiente sobre ellas, sin que nadie pueda inmiscuirse en su dirección, excepto las Superioras general o provincial, y aun la local, cuando así lo creyeren conveniente o necesario.

IX.Si la Maestra no fuere la profesora de las Novicias, procurará apoyar a la que lo sea y acompañar a éstas a las prácticas que deben tener en las clases, enseñándoles de antemano el modo de conducirse en ellas, para no tener que corregirlas ante las niñas por ningún concepto.

X. Se fijará mucho en la traza que se dé cada una en la enseñanza para basar también sobre ella sus informes, que pueden ser de buen o mal agüero y dar mucha luz para lo futuro, pues sucede que algunas, con escasos conocimientos, obtienen excelentes resultados por su habilidad en comunicarlos.

XI. Las que entren solo para el servicio de la Casa, se ejercitarán también en leer escribir, estudiar el Catecismo, Religión y Aritmética, y en todos los quehaceres que hayan de formar en adelante su ocupación y sus informes recaerán, especialmente sobre su conducta y sobre la aptitud que manifiesten para sus faenas.

XII. Si alguna de las que entren para la enseñanza no tuviere la aptitud necesaria al efecto, y viceversa y tuvieren una conducta intachable y verdadera vocación, podrá pasar la de enseñanza a las de servicio y la de servicio a las de enseñanza, con permiso de la Superiora general.

Notas