Reglas/CAPITULO VIII. ENFERMAS, SUFRAGIOS, CAPITULO DE CULPAS

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CAPÍTULO VII. DISTRIBUCIÓN DEL TIEMPO, ORACIÓN CONFESIÓN
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CAPITULO VIII. ENFERMAS, SUFRAGIOS, CAPITULO DE CULPAS

XXXVIII. Se cuidará de las enfermas con todo esmero, sin omitir nada de lo que ordenare el médico nombrado por la Comunidad, y al que siempre acompañarán dos Hermanas durante la visita. Lo mismo se harán con las que gocen de poca salud, a quienes podrá la Superiora, aun local, dispensar los ayunos de regla. La enfermera asistirá a todas con maternal desvelo, y las enfermas, mirando la enfermedad como prenda del amor que Dios las tiene, se le mostrarán agradecidas, llevándola con paciencia, disimulando cualquiera falta en la asistencia, y ahogando, por así decirlo, hasta los desahogos de la naturaleza en violencia de los dolores, que ofrecerá en secreto al Eterno Padre con los de su Santísimo Hijo y su divina Madre.

XXXIX. A las enfermas graves se les proporcionarán todos los Sacramentos antes que se priven, y en su agonía se llamará al confesor para que las auxilie, acompañándole también todas con sus oraciones. Así que haya expirado alguna, se la amortajará con su hábito y se depositará su cadáver en el Oratorio a otro lugar decente por un día natural, si no conviniere otra cosa, con cuatro luces y una o dos hermanas que la velen; durante este día y los ocho siguientes se celebrará por su alma una Misa rezada con responso al fin, y las Hermanas aplicarán todas ellas la Comunión y rezarán el primer día el Oficio de difuntos, y los restantes, unas Vísperas y la Corona de la Virgen. Su entierro será de medio beneficio y tercera clase.

XL. El 2 de Noviembre aplicarán una Corona de la Virgen y la Comunión por las almas en general; el 3, lo mismo y una Misa rezada, con responso, por las Hermanas difuntas, e igualmente el 4, por los parientes y bienhechores finados. Por el Diocesano se aplicarán una Corona de la Santísima Virgen y una Comunión; por el Pontífice finado, lo mismo, y por la elección del futuro, así como por cada bienhechor; pero si éste hubiere sido insigne, se le triplicarán los sufragios y se le aplicará una Misa con responso.

XLI. En las prácticas religiosas que se tengan con las niñas, se pedirá también por las Hermanas, alumnas y bienhechores difuntos. Por cada Hermana que muera se vestirá una niña, a otra se dará su ración por un año, y se arbitrarán todos los medios posibles de sufragar a las almas del Purgatorio.

XLII. Cada viernes, u otro día que la Superiora señalare, habrá Capítulo de culpas, en que todas se acusarán sólo de las infracciones públicas de sus Reglas y Constituciones, que puedan entorpecer su progreso en la virtud. Después hará la Superiora alguna plática, para la mayor observancia y pronta santificación, indicando las faltas que deben evitar hasta el Capítulo siguiente y las virtudes en que deben ejercitarse con preferencia, imponiendo a cada una en particular, o a todas en general, una penitencia saludable, que todas aceptarán de grado.

XLIII. Y para que la impunidad no facilite la relajación, convendrán también en el castigo que ha de imponerse a la infractora de lo prescrito en la regla anterior, sea quien fuere, y pidiéndose perdón y mutuas advertencias de sus faltas, y licencia para cuanto hayan de hacer hasta el capítulo siguiente; las súbditas a la Superiora, y ésta a la más antigua, concluirán por un acto de contrición y acción de gracias.

Notas