Reglas/CAPITULO XII. SUFRAGIOS

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CAPITULO XII. SUFRAGIOS

Mandando el Señor que no se niegue la gracia al muerto, se amortaje su cuerpo según conviene a su dignidad y se cuide de darle sepultura, las Hijas de la Divina Pastora:

I. Apenas alguna de sus Hermanas haya expirado, vestirán decentemente su cadáver con su propio hábito, y, colocado en una caja revestida de blanco y azul, lo depositarán en el Oratorio o lugar decente por espacio de un día natural, si las circunstancias no obligasen a darle sepultura en el suelo.

II. Junto al féretro, que se colocará sobre una mesa, se pondrán cuatro velas encendidas y habrá siempre una Hermana que le vele y encomiende a Dios su alma.

III. Mientras el cadáver esté en casa, se celebrará en el Oratorio una Misa rezada con responso al fin, y las Hermanas rezarán el Oficio de difuntos y aplicarán la Comunión, si pudieren, por el eterno descanso de la que tuvieron por Hermana en esta vida mortal y en los ejercicios domésticos.

IV. En los nueve días siguientes también se dirá una Misa rezada con responso al fin en el Oratorio, y las Hermanas aplicarán una corona de la Santísima Virgen y unas vísperas de difuntos con el mismo objeto y la Comunión.

V. A cada bienhechor que fallezca se aplicarán una corona y una Comunión; pero si hubiere dispensado muchos y grandes favores a la Corporación, se le triplicarán estos sufragios y se le mandará aplicar una Misa con responso.

VI. El entierro será de medio beneficio, y las Hermanas podrán acompañar el cadáver, según la costumbre de la población, y lo mismo invitar para la conducción del cadáver, pero siempre convendrá le acompañen dos Hermanas, si no tuvieren una persona de mucha confianza que pueda hacer sus veces.

VII. A la muerte del Diocesano aplicarán por su descanso eterno una Comunión v una corona de la Virgen, y a la del Pontífice, una corona y Comunión por el difunto, y otra corona y Comunión por la elección del futuro.

VIII. El 2 de Noviembre, aplicarán una corona y Comunión por las almas en general; el 3, lo mismo, por las Hermanas difuntas; e igualmente el 4 por todos los parientes y bienhechores difuntos.

IX. En todo el mes de noviembre se aplicará también una Misa con responso por las Hermanas difuntas y otra por los parientes y bienhechores.

X. En cada mes y en el día que la Superiora señalare, que conviene sea el de retiro, se aplicará también una corona y Comunión por las Hermanas difuntas y bienhechores.

XI. En las prácticas religiosas que tuvieren con las niñas, pedirán también por todas las Hermanas, discípulas y bienhechores difuntos.

XII. Por las Superioras general y provincial, si murieren en actual ejercicio, se duplicarán los sufragios, excepto las Misas.

XIII. Siempre que muera alguna discípula actual, en todas las clases se rezarán por su descanso un Padrenuestro por tres días, y por un día por su padre, madre o quien hiciese sus veces.

XIV. También se rezará un Padrenuestro, Avemaría y Gloria en todas las clases y por nueve días, siempre que muera alguna Hermana o bienhechor insigne.

XV. Siempre que muera alguna Hermana, se vestirá una niña y se dará su ración a otra durante un año, por el eterno descanso de aquélla.

XVI. Por cuantos medios la caridad arbitre, se procurará dar toda la limosna corporal y espiritual que se pueda, así por el bien temporal de la Corporación y de todos sus miembros y bienhechores vivos, como por el eterno descanso de los finados y de las almas del Purgatorio, cuyo alivio se encarga con la mayor eficacia.

Notas