Reglas/CAPITULO XVIII. DISTRIBUCIÓN DE CLASES

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CAPITULO XVIII. DISTRIBUCIÓN DE CLASES

l. Siendo de la mayor importancia para las religiosas el encargarse de las clases que mejor puedan desempeñar, y de muchísima transcendencia para la Congregación y alivio para la Superiora el acertar en su distribución, aquélla procurará estudiar y conocer a fondo las disposiciones de sus súbditas, al propio tiempo que las necesidades de las clases, para señalar a cada una la profesora que más convenga, así para la santificación de ésta como para los mayores adelantos de aquélla.

II. Si alguna atrasada en lo demás sobresaliere en algún ramo de la enseñanza, como letra, idioma, música, labores o alguna habilidad por el estilo, y tuviere poca aptitud para adquirir otros conocimientos, la dedicará a la enseñanza del ramo que posea, para que en él dé todo el honor que pueda a la Congregación.

III. Ninguna que no haya probado su suficiencia en exámenes rigurosos o no tenga su título que acredite su competencia, será puesta al frente de alguna clase que exija conocimientos superiores a los suyos ni encargada de dirigir siquiera las Casas sucursales que pudiera desacreditar, sin las cualidades de virtud y ciencia que debe reunir toda directora.

IV. Sólo en el caso de no haber otra ya de edad, podrá la que se encuentre en las circunstancias del artículo anterior, hacer de principal o más antigua en dichas clases sucursales o de niñas gratuitas de los diferentes barrios, y aun entonces se cuidará de que vaya con otra de las más instruidas que supla su incompetencia y salve el honor del Instituto.

V. Sólo unas prendas especialísimas de virtud, educación, prudencia, don de gentes, finura, natural despejo y otras por el estilo, podrán, en caso necesario y solo entonces, suplir los conocimientos indispensables para estar al frente de una de estas Casas sucursales.

VI. Aun entonces, se procurará que haya en ellas algunas que reúnan los conocimientos dichos, para que puedan ilustrarla siempre que lo necesite y suplir en caridad lo que ella no alcance, a fin de salvar el crédito de la Congregación, que tanto suele menoscabarse por la ignorancia de las que la representan.

VII. Ninguna Hija verdadera de la Divina Pastora , por antigua que sea, tomará motivo de resentirse de ser tal vez pospuesta a otra más moderna; teniendo en cuenta que en lo dicho no se atiende tanto al bien de una hija, que sería individual, como al de la Madre, la Congregación, que redunda en provecho de todas.

VIII. Ni ha de creerse ninguna inamovible en su dirección, cargo, clase o asignatura, ni excusada de aceptar otros que la Superiora, por necesidad o prueba, le designe, cómo, cuándo, dónde y en cualquier clase que sea y por muchos años que lleve de enseñanza, o en la Congregación.

IX. Así todo, la Superiora, después de encomendarse mucho a Dios, puesta en su presencia y en la de la Santísima Virgen, cuyas veces hace, sin ningún respeto humano, ni afecto personal, mirando sólo la mayor honra y gloria de Dios, y decoro de la Congregación y bien de las almas, designará la clase o asignatura que deba enseñar cada una y le facilitará al mismo tiempo cuanto necesite para su debido desempeño.

X. La que así fuere encargada, puesta de rodillas, pedirá la bendición a la Superiora y sus oraciones a todas, para con ellas poder desempeñar bien su cometido; ofreciendo a Dios desde aquel momento todos los trabajos y sinsabores que le esperan, a honra y gloria de Dios, bien de las almas que se le confíen y en honra del Instituto a que pertenece.

XI. La Superiora presentará a las niñas su nueva profesora, recomendándoles el respeto y obediencia, que desde aquel momento le deben como a madre, y la obligación que tienen de agradarle con su buena conducta y aplicación.

XII. Si fuere la primera vez que la nombrada da clase (lo que se evitará en cuanto se pueda, haciendo que vaya antes por unos días a enterarse), la misma Superiora u otra práctica en la enseñanza, designada por aquélla, dará la clase, como si ella y no la nueva fuese la profesora, hasta tanto que se haya enterado bien de la marcha de la misma.

XIII. Mas, si fueren dos las designadas para una misma clase, obrarán y serán introducidas del mismo modo y harán entre sí la distribución de las asignaturas y labores según se adapten más a sus disposiciones, pero si ambas manifestasen iguales deseos, por serlo sus circunstancias, se las distribuirá la Superiora, conforme a los antecedentes que tenga de cada una.

XIV. Si alguna profesora se sintiese indispuesta antes o durante la clase, procurará avisar inmediatamente a la Superiora, para que provea a su reemplazo y atienda a su indisposición.

Notas