Reglas/CAPITULO XVIII. OBEDIENCIA

De Wiki Instituto Calasancio
Saltar a: navegación, buscar

CAPITULO XVII. MEDIOS DE CONSERVARLA
Tema anterior

Reglas/CAPITULO XVIII. OBEDIENCIA
Índice

SEGUNDA PARTE
Siguiente tema


CAPITULO XVIII. OBEDIENCIA

No habiendo venido Jesucristo a hacer su voluntad, sino la de su Eterno Padre, sería gran necedad el que las Hijas de la Divina Pastora presumiesen hacer la suya, así que:

I. Abrazarán todas, de unánime consentimiento, la sincera obediencia que planta en el alma las demás virtudes y, plantadas, las conserva.

II. Honrarán y obedecerán, en lo que fuere conforme a su instituto, a los Ilustrísimos Diocesanos, en cuyas Diócesis se hallaren establecidas.

III. Todas respetarán a la Superiora, como a madre, y la obedecerán entera, pronta y varonilmente, con humildad, sin legítima excusa o murmuración.

IV. Para mejor conseguirlo procurarán reconocer y considerar en la Superiora a Jesucristo, aunque mande cosas difíciles y repugnantes al sentido; pues Jesucristo dijo a los superiores: El que a vosotros oye, a me oye; el que a vosotros desprecia, a mí me desprecia.

V. Y no sólo han de prestar una obediencia puntual, con sumisión de juicio y de voluntad, en todo aquello en que no se vea pecado, a la Superiora y oficialas perfectas .y agradables, sino también, a las imperfectas y desapacibles, que tal vez se las haya dado el Señor para más hacerles merecer.

VI. Si se les mandare alguna cosa que les parezca exceder sus fuerzas, por claro que esto sea, no lo rehúsen, sino obedezcan humildemente, confiadas en el Señor, cuyo poder brilla en ayudar nuestra flaqueza.

VII. No aguardarán a que la Superiora les mande cosa alguna con severidad, básteles alguna señal que indique su voluntad, considerando que obedecen a una criatura por el Criador, a quien se debe amor sumo, y así procederán en todo, con amor y sin temor de perturbación.

VIII. Mas si su debilidad o ineptitud estuviere oculta a la Superiora, denle a entender con humildad y claridad qué es lo que las detiene para encargarse de aquel oficio, y no vuelvan a instar más, sino esperen sumisas su disposición.

IX. Todas, con entera obediencia, dejarán a la Superiora disponer libremente de sí mismas y de todas las cosas que usan con su permiso, no ocultándole cosa alguna, ni aun su propia conciencia.

X. No replicarán ni manifestarán a 1a Superiora juicio contrario al suyo, para que por la unión de un mismo parecer o voluntad y por la debida sumisión, se conserven mejor y adelanten en el servicio divino.

XI.Y no sólo han de estar prontas a la voz de la Superiora, como si fuese de Jesucristo, sino también al toque de la campana, dejando sin concluir cualquier cosa que hubieren comenzado.

XII. Y no sólo han de obedecer humildemente a la Superiora del Colegio en que se hallen y Superiores mayores, sitio también a los que los sustituyan en las cosas correspondientes a sus oficios.

XIII. Así respetarán también a los eclesiásticos, y particularmente a los que fueren señalados para confesarlas; y lo mismo a los confesores de las niñas, mirándolos siempre casi con la misma veneración que si estuviesen en el altar y sometiéndose a sus órdenes y dictamen en todo lo que no fuere pecado, contrario a sus Reglas y prácticas de la Congregación u opuesto a la intención de sus Superiores.

XIV. Como religiosas, de tal modo deben preferir la obediencia a todas las demás virtudes, que quieran padecer antes todos los daños que violar, en cosa alguna, el bien de la obediencia.

XV. Cumplirán todas cualesquiera penitencias o mortificaciones, aunque se las impongan por defectos no culpables.

XVI. Tengan todas por cierto que no pueden errar, en donde, sin embargo, no hubiere pecado, cuando ejecutan la voluntad de la Superiora, sino que harán una cosa muy agradable a Dios, dejándose llevar y recibir de la divina Providencia, por medio de su Superiora.

XVII. No harán cosa alguna que no lleve el sello de la obediencia, y pedirán, al efecto, en el Capítulo semanal permiso para todas aquellas ocasiones en que no puedan acudir a la Superiora.

XVIII. También la Superiora y aun las súbditas, cuando no puedan acudir a aquélla, pedirán permiso a otra Hermana, a fin de humillarse y no perder el mérito.

XIX. La que, advertidamente, desobedeciere en algo a la Superiora o a la que hiciera sus veces, hará tres días de retiro y guardará silencio por quince. Si no se reportare y pidiere perdón cuanto antes, hará ejercicios espirituales por ocho días. Y la que se negare a obedecer y pedir perdón, será expulsada, indefectiblemente, como miembro gangrenado.

XX. Lo mismo se hará con la que fuere negligente en el desempeño de sus cargos , sean los que fueren, sin que ni la Superiora general pueda dispensar ni un ápice, so pena de incurrir en igual castigo que le impondrán las Moderadoras apenas se hayan enterado. La así castigada, no comulgará en ese tiempo si el confesor, enterado, no dispusiera otra cosa.

FIN DE LA PRIMERA PARTE

Notas