Reglas/CAPITULO XX. DIRECTORA DE NIÑAS INTERNAS

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CAPITULO XIX. CONDUCTA EN CLASE
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Reglas/CAPITULO XX. DIRECTORA DE NIÑAS INTERNAS
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CAPITULO XXI. ENSEÑANZA DE LAS DE PAGO
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CAPITULO XX. DIRECTORA DE NIÑAS INTERNAS

I. Estará encargada de la dirección de las internas y deberá reunir, en lo posible, las mismas condiciones de la Superiora, y ser candorosa de ánimo, amable en el trato y dulce en la conversación; hacerse respetar por su carácter sostenido; estimar por su virtud y ciencia y amar por su notoria bondad, esmerada educación y finura de modales; ni tan suspicaz que lo manifieste, ni tan sencilla que se deje engañar de sus dirigidas, de cuyas almas le ha de pedir el Señor cuenta antes que de la suya.

Su obligación

I. Es presidir y dirigir todos los actos de las colegialas, así corporales como espirituales, tanto literarios como exhortativos y de labores, sin perderlas jamás de vista, como responsable que es, ante Dios, de todas sus acciones y de cuanto por su descuido le ofendieron en alguna, y también ante la Superiora, que en ella delega su cargo que directamente le atañe.

II. Es, pues, deudora a Dios del mayor celo por ganarles sus corazones, que crio para sí, y pide sin tregua a esas jovencitas que tal vez lo ignoren; lo es a éstas que debe empapar en el amor y temor de Dios y formar su espíritu para todas las futuras fases de su vida, más con el ejemplo que de palabra; lo es a los interesados que en ella delegan sus atribuciones, imponiéndole al mismo tiempo sus obligaciones, y lo es a la Corporación, cuyo honor pende, en gran parte, del fiel desempeño de su cargo, por el modo que tienen los extraños de apreciar la educación de los Colegios por los resultados que observan en las alumnas que de ellos salen.

III. Deben, en fin, ser un patente y tersísimo espejo de aumento, donde sus dirigidas vean de continuo aun la más pequeña falta que pudiera apartar de ellas las complacientes miradas del Señor, corrijan todos los defectos y modales que pudieran rebajarlas en el concepto de las personas sensatas, y comprendan cual deben huir de cuanto pueda hacerlas menos dignas del alto destino que tal vez les espera, de alma de la familia y decoro de la sociedad, de la que han de formar la parte más interesante.

Enseñanzas de las internas

I. Abarca todo lo de las externas de pago, con más extensión todavía y la dirección y manejo de una casa con el más perfecto desempeño de cuanto en ella pueda necesitarse.

II. Si ya fueren mayorcitas y sus interesados lo consintieron, se les enseñará a levantar y hacerse su cama, a lavar, planchar y repasar su ropa, ayudadas de la que su Directora o Superiora designe al efecto.

III. También del mismo modo y con las mismas condiciones del artículo anterior, harán algunas veces la comida, dispondrán la mesa y llevarán una contabilidad real o ficticia, por partida doble, con sus entradas y salidas, y balances, como si estuvieran al frente de una casa, para que nada las sorprenda o ignoren, cuando en realidad lo estén.

IV. Igualmente se les enseñará a peinarse, asearse, vestirse y arreglarse en todo, como lo pide la buena economía y exige la buena moralidad y decoro; que si no lo necesitaron después, tampoco les estorbará.

Notas