SemblanzaEspiritual/BREVE BOSQUEJO BIOGRÁFICO DEL SIERVO DE DIOS

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Capítulo I: FIN DEL INSTITUTO Y ESPÍRITU DE LA CONGREGACIÓN
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BREVE BOSQUEJO BIOGRÁFICO DEL SIERVO DE DIOS

El P. Faustino Míguez González nació en Acebedo del Río (Orense), el día 24 de marzo de 1831. Sus padres fueron sencillos y honrados labradores, de modesta posición social.

Desde los más tiernos años de su infancia se distinguió por una piedad sincera, amor inextinguible de la verdad, ardoroso tesón en el trabajo, y carácter inflexible y justiciero.

Muy pronto sintió en su alma la llamada del Señor, para consagrar su vida a su santo servicio, e ingresó con su hermano Antonio en la en la Preceptoría del SANTUARIO DE LOS MILAGROS, donde cursó Latín y Humanidades (1845-1849).

Favorecido después con la vocación a la vida religiosa, fue admitido en el noviciado de las ESCUELAS PÍAS, de San Fernando, de Madrid, el día 5 de diciembre de 1850.

Superado felizmente los dos años de Noviciado, inició los estudios de la FILOSOFÍA y de la TEOLOGÍA en el mismo Colegio de la Corte, obteniendo notas brillantes en todos los cursos y asignaturas.

A su debido tiempo recibió la Ordenes Sagradas, y fue consagrado Sacerdote del Altísimo por el excelentísimo señor Obispo de Osma, en la Parroquia de San Marcos, de Madrid. (8-3-1856)

Empezó a ejercer el ministerio Escolapio en la misma Comunidad de San Fernando, y durante un año regentó la “Segunda Escuela de Escribir”. A continuación fue incorporado a la primera expedición de los Religiosos Escolapios, destinados a la Isla de CUBA.

Llegó a la Habana el 10-1-1857, y fue adscrito a la NORMAL de GUANABACOA, a las órdenes del P. Bernardo Collaso, como Superior. Pero no permaneció en este lugar sino sólo dos años y cuatro meses, pues al cabo de este tiempo viese obligado a preparar su retorno a la Patria, por ser víctima de agudas endemias o dificultades en la aclimatación tropical, con fuertes trastornos hepáticos.

Al volver a la península nuevamente fue incorporado al Colegio de San Fernando de Madrid, donde enseñó el LATIN a los colegiales, durante el curso 1860-61.

Al año siguiente fue trasladado al Colegio-internado de Getafe. En esta primera etapa de su permanencia, durante siete años, regentó la cátedras de LATIN, GRIEGO, RETORICA y FRANCÉS. En el último bienio (66-68) llevó la dirección del internado, y explicó las asignaturas de GEOMETRÍA, TRIGONOMETRÍA, FÍSICA y QUÍMICA, descollando en todas estas materias como profesor competentísimo,

Al abrirse en este año 1868 el Colegio de Celanova (Orense), fue destinado a aquella población, que podía considerase para él como su “patria chica”.

De esta época nos quedan, como preciadas reliquias de su puño y letra, el ACTA FUNDACIONAL, y el DISCURSO INAUGURAL ante las jerarquías regionales, civiles y eclesiásticas. Solamente un año permaneció, el P. Míguez en su tierra natal. Pues en el 1869 fue trasladado, por obediencia, al Colegio de Sanlúcar de Barrameda, de reciente fundación. Aquí fue donde, con el tiempo, llegó a obtener sus mayores triunfos en la tierra, como hombre de ciencia, y como instrumento de la providencia para la fundación de una nueva congregación religiosa en la Santa Iglesia.

El Ayuntamiento de Sanlúcar le honró con la científica comisión de llevar a cabo el ANÁLISAS QUÍMICO-BIOLÓGICO de las AGUAS MINERALES de aquella población y sus alrededores. Encargo que cumplió a satisfacción de todos, con grandes elogios de los hombres de ciencia y aprecio del vecindario.

Con este motivo, y a expensas del municipio, se publicó su obra, que lleva por título “Análisis de la aguas públicas de Sanlúcar de Barrameda, con indicación de sus virtudes medicinales”, Sevilla. Imp. de JUAN MOYANO, 1872.

El mismo municipio honró a nuestro Padre con una lápida conmemorativa en LAS PILETAS, por el descubrimiento de este manantial.

Cuatro años duró esta primera permanencia del P. Míguez en Sanlúcar con general aprecio del vecindario, puesto que ya entonces ante la población gozaba de gran fama como hombre de ciencia y de virtud.

En el año 1873, con motivo de la algarada de LOS CANTONALES, tuvo que salir de Sanlúcar, con toda la comunidad, expulsada por los revolucionarios. Trasladado entonces a nuestro colegio del REAL SITIO DE EL ESCORIAL, permaneció en él durante un bienio, enseñando a nuestros estudiantes sus asignaturas favoritas de CIENCIAS FÍSICO-QUÍMICAS y NATURALES.

Durante su permanencia en el REAL SITIO desempeñó el cargo oficial de BIBLIOTECARIO, de la renombrada BIBLIOTECA ESCURIALENSE, hasta que la comunidad escolapia abandonó dicho centro educativo, por las presiones políticas de la RESTAURACIÓN, y por las envidias de nuestros émulos.

En el año 1875 fue nombrado, por primera vez, RECTOR del Colegio de MONFORTE DE LEMOS, cargo que desempeñó durante tres años, en los cuales hubo de sostener una lucha sorda y continua con los cabecillas políticos de turno, en el Cabildo Municipal, defendiendo los intereses del Colegio, insidiosamente conculcados. Cansado de estos trances, que tan mal se avenían con su rectitud de carácter y delicada conciencia, presentó la dimisión de su cargo, y consiguió que le exoneraran del rectorado.

En 1879 fue nuevamente destinado a Sanlúcar de Barrameda, donde la población le consideraba como “hijo Predilecto”, y donde la Providencia le tenía destinado a mayores EMPRESAS para la MAYOR GLORIA DE DIOS. Por la misma época hubo una tentativa de los Superiores para enviarlo a Buenos Aires, pero no se llevó a efecto.

Con redoblado entusiasmo continuó sus estudios sobre las CIENCIAS NATURALES, aplicadas ahora a la terapéutica de diversas enfermedades, adquiriendo así en breve tiempo nombradía singular entre el vecindario por las curaciones, al parecer prodigiosas, que obtenía, con sus productos científicos. Muchos atribuían estos éxitos no tanto a sus profundos conocimientos de la medicina empírica cuanto a su virtud taumatúrgica. Esta fama llegó al ápice de espectacularidad al obtener la curación de un Catedrático de Medicina de Sevilla, desahuciado ya por sus compañeros de claustro.

En 1885 puso los primeros cimientos de una nueva CONGREGACION RELIGIOSA: “EL PIO INSTITUTO DE HIJAS DE LA DIVINA PASTORA”, bajo los lientos y protección del Emmo. Cardenal de Sevilla, Fray Ceferino González, con el fin de impartir educación e instrucción a la juventud femenina, según el lema de su Santo Padre y Fundador, José de Calasanz, PIEDAD Y LETRAS.

Muchas amarguras y contratiempos tuvo que sufrir el Siervo de Dios, hasta que vio consolidado y aprobado su nuevo instituto. Tanto los médicos de la población, como algunos de sus hermanos en Religión, se opusieron a sus pretensiones fundacionales, hasta que alcanzaron de sus Superiores que fuera trasladado al Colegio de Getafe. Pero quedaron frustradas las esperanzas humanas de sus adversarios; y la OBRA, como la semilla evangélica, creció y se extendió por diversas regiones de España y del extranjero.

En el año 1910 consiguió de DECRETUM LAUDIS y reconocimiento como Congregación de DERECHO PONTIFICIO, por su Santidad el Papa san Pío X.

Hasta el fin de su santa y laboriosa vida, durante treinta y ocho años, permaneció el P. Faustino en Getafe, ayudando con sus ejemplos y consejos a la expansión del instituto, que en el año 1922 logró de la Santa Sede la APROBACIÓN DEFINITIVA de sus CONSTITUCIONES (las primeras adaptadas al nuevo Derecho Canónico) y poco después la instalación de nuevas casas de la Congregación en Chile y Argentina.

En los primeros años de su ministerio sacerdotal ya fue propuesto el P. Faustino Míguez para el desempeño de una MITRA. Ofrecimiento que rechazó, por humildad, diciendo que “prefería su humilde sotana calasancia a todos los honores”.

En el año 1890 fue llamado a palacio por la REINA-MADRE, María Cristina de Augsburgo, y entonces obtuvo la curación del REY-NIÑO, Alfonso XIII, de una enfermedad misteriosa, que tuvo en alarma y congoja a toda la nación y puso a prueba a la ciencia de los más eminentes doctores que lo atendían, y prestaban en vano sus servicios.

En los primeros años del siglo tuvo que sufrir una persecución solapada e injuriosa en la prensa de Madrid, por parte de algunos elementos izquierdistas y masónicos, ante la ingente avalancha de enfermos que acudían a Getafe en busca de su salud, lo que con frecuencia conseguían de una manera inexplicable, y casi prodigiosa.

Murió piadosamente, como había vivido, y en olor de santidad, venerado y admirado de todos, religiosos y seglares, el día 8 de marzo de 1925.

En 1952 se inició en Madrid el proceso de Beatificación, que actualmente se tramita en Roma, con muy buenos auspicios. Su cuerpo se conserva incorrupto en la Capilla de las Religiosas Hijas de la Divina Pastora, en Getafe, en espera de su glorificación en la tierra y en su Resurrección Gloriosa a la VIDA ETERNA.

Escribió varias obras de tema religioso y de asuntos didáctico-científicos.

ADVERTENCIAS AL LECTOR: Sentimos en el alma no poder presentar todas las sentencias avaladas con la datación de la fuente de donde están tomadas. Hay bastantes cartas del buen Padre Míguez que no llevan fecha y es necesario hacer un estudio crítico para poder datarlas con alguna probabilidad. La premura de otras obligaciones y la exigencia de no demorar por más tiempo el disfrute de estas magníficas enseñanzas a sus Hijas y devotos, nos ha impedido igualmente constatar algunas otras. Son legítimas del Padre y esto es suficiente para nuestro empeño actual. Esperamos la dispensa, de la benevolencia del lector. Más adelante nos proponemos, con la gracia de Dios, ordenar todo el epistolario que hemos logrado localizar hasta el presente para estudios ulteriores.

Notas