SemblanzaEspiritual/Capítulo V: LA PERFECCIÓN RELIGIOSA

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Capítulo V: LA PERFECCIÓN RELIGIOSA

El Señor nos llama a todos a alcanzar la perfección: “Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto”. Por lo tanto la santidad o la perfección es una exigencia de la Gracia. Para eso hemos sido creados; y nuestra santidad ha de consistir en desarrollar esa gracia. Hasta la perfección.
Pero la perfección, o la que se nos invita, no puede ser la de la Sustancia Divina, Inasequible a nuestra propia indigencia. Ha sido mediante el VERBO como el Padre ha puesto a nuestra disposición la perfección divina, al encarnarse. Por eso nos dice: “El Padre no es conocido de nadie, sino del Hijo, y de aquellos a quienes quiere revelarlo”. (Mat.XI,27)
Conseguir la perfección… asemejarse al Hijo de Dios, hecho
Hombre, ha sido siempre el ideal y la ilusión de los Santos. San Pablo nos dice:” Sed imitadores míos, como yo lo soy de Jesucristo”.
Por tanto, no tenemos más que hacernos semejantes al MODELO, a JESCRISTO, causa eficiente de la vida sobrenatural, causa meritoria de nuestra salud, para que en la medida que nos asemejemos a ese EJEMPLAR, y plasmemos su vida en nosotros, en esa medida seremos santos. ”CHRITIANOS ALTER CHRISTUS”.
El ÍNDICE más esclarecedor en el altímetro de nuestra santidad es el deseo indeficiente de ella, como podemos comprobar en el conocimiento de la vida de los VARONES DE DIOS, y como nos señala San Bernardo con estas palabras: “El deseo indeficiente del aprovechamiento propio, y el continuo e incansable deseo de alcanzar la PERFECCIÓN se considera como la perfección misma”.
Aquí podemos degustar y valorar cómo y en qué medida deseaba y apreciaba para sí y para los demás el Servo de Dios, la PERFECCIÓN, a que estamos destinados por la infinita misericordia divina.

1. ¿Me procuráis en todo ser tan santa como yo deseo y me habéis prometido? ¡Que lo prometido es deuda!

(Carta 11-11-88)

2. Quiero que salga de ahí un rosario de a 15 dieces de santas. Que ni ellas podr.an alcanzar dicha mayor, ni yo mayor satisfacción, no el Colegio mayor fruto, ni sus familias mayor honra.

(Carta 11-11-88)

3. Que no tiene escusa alguna desde la primera hasta la última, ni por las disposiciones que Dios les ha dado, ni por los medios que les facilita para adelantar continuamente en todas las virtudes y ser modelos de jóvenes perfectas y bien educadas.

(Carta 11-11-88)

4. Más que la hermosura exterior, que es van, engañosa y putrescible, procuren perfeccionar lo que es infinitamente más hermoso: le belleza de un candor angelical, de una sublime nobleza de sentimientos, de una inmaculada pureza de corazón.

(Carta 11-11-88)

5. Mientras tú quieras, tendrás a Jesús contigo, en tu mismo corazón, así te lo asegura el Evangelio. No le faltes que El tampoco (te faltará). Empiece y siga la máquina como se lo pido diariamente al Señor, si ha de ser para mayor honra y gloria, y si no, que la destroce como la de Sta. Catalina o de su tormento. Aquí de mis guerrilleras en las batallas del Señor.

(Carta 1-12-88)

6. Quiero ver en vosotras de un día para otro mayor santidad; y que todas tiréis de ese pobre viejo para que también suba con vosotras a cantar las eternas alabanzas del Cordero Inmaculado y que me procuréis llevar igualmente a todas las almas que podáis. Os bendice con todo su corazón, con toda su alma y con toda su voluntad y con todo el deseo que tiene de vuestra dicha, el abuelo.

(Carta 1-1-89)

7. Acabo de recibir la vuestras con un día de retraso pero con gran satisfacción, porque veo por ellas que nuestro amantísimo Dios y Padre os lleva a galope a la perfección ¡bendito sea!

(Carta 13-3-89)

8. También me alegro de que así se porten las Postulantes. A ver si se hacen pronto santas; pero que se preparen, que las ha de combatir muchísimo el enemigo, y Dios lo ha de permitir para más purificarlas y hacerlas no correr, sino volar hacia la perfección.

(Carta 14-5-89)

9. Yo no quisiera y así se lo pido al Señor que entre hay ninguna que no sea para santa; pero en grado heroico. O santa o reventar.

(Carta 10-12-89)

10. Di a las pretendientes que por ésta tampoco les escribo. Que trabajen mucho por ser muy buenas, santas y muy útiles a la Corporación y a las almas.

(Carta 21-5-89)

11. Me gusta mucho lo de las moderadoras; así quiero que sean y nada dejéis pasar para que se conserve en su vigor el espíritu de las Reglas y caminéis aprisa hacia la perfección. (Carta 9-7-89)

12. Ahora es cuando ellas (pretendientes) deben manifestar que Dios las llama, detestando los adornos y vanidades, lo mismo que el hacerse visibles. Que conviertan su casa en Colegio y su corazón en templo y se porten de tal manera que sólo vivan para Dios y El hará su costa.

(Carta 9-7-89)

13. Recuerdas te dije que tenías que ser una santa o un demonio. Eres muy ingrata a Dios que te ha llamado y te llama de mil maneras, y llevas tu ceguedad hasta preferir… lo mortal y caduco y despreciable a lo inmortal, al mismo Dios, que te quería toda, para sí y para siempre.

(Carta S/f. 89)

14. Humilladísima, obedientísima, purísima, amantísima de Jesús y de cuanto pueda acercarte más a Él. Ningún amor propio, ni un momento ociosa, nada por las criaturas, todo por Dios y sólo para su gloria. Morir mil veces antes que ofenderle conocidamente en nada. Las Reglas, las Reglas bien observadas y Jesús siempre en tu corazón.

(Carta. S/f. 89)

15. Sí; Dios quiere tu santificación y en esos propósitos y desapegos no debes creer más que a su voz. Escúchala y síguela; que de sólo así hacerlo pende tu dicha.

(Carta S/f. 89)

16. Pórtate muy bien; domina tu genio; sé muy humilde y obediente, purísima y modesta; aplícate mucho y nunca estés ociosa; ora, como se te ha dicho y haz todas las cosas sólo por Dios, en su presencia y sólo para su gloria; imita a las mejores y huye de toda mala compañía.

(Carta S/f. 89)

17. La Historia de la Iglesia nos enseña que la mayor parte de los santos debieron en serlo a unos Ejercicios (espirituales) bien hechos.

(Carta 3-1-90)

18. Obligaciones tenemos todos de ser santos porque ésta es la voluntad de Dios, que así nos lo manda; vosotras también debéis serlo, aunque estéis en medio del mundo, que tanto trabaja por frustrar estos designios del Señor robándole las almas que más aprecia y distingue con extraordinarios favores.

(Carta 3-1-90)

19. Lo único que hago es bendecirlas un millón de veces y encomendarme a sus oraciones, como yo las encomendaré a Dios y a su Stma. Madre en las mías, sobre todo en la Misa. Que se me hagan unas santas y se persuadan de que tales las quiere Dios y deben procurar serlo.

(Carta 2-26-91)

20. Las Postulantes me gustarán mucho, si fuesen muy buenas. La institución necesita santas que la honren. Que procuren serlo, que para eso las llamó Dios Y la Stma. Virgen y tendrán la recompense en esta vida y en la otra.

(Carta 3-26-91)

21. Yo quisiera que fueseis todas santas, todas, y quiero que así se lo digas para que cada una haga de su parte todo lo que pueda por llegar a serlo. Ninguna tenéis disculpa, porque a todas os ofrece el Señor los medios, y os dará cuantas gracias necesitéis al efecto. Animo, ánimo y a ser santas o reventar, como suele decir el cascabelillo, que ha sido muy mezquina en su estrategia.

(Carta 3-26-91)

22. Se conoce que dicha Sra. Tiene buenos sentimientos y sabe apreciar lo que vale tener una hija religiosa. Que ésta sepa ser agradecida y corresponder a Dios y a la que le dio el ser, siendo santa y pidiendo mucho por ella.

(Carta 3-26-91)

23. Miraos en el espejo de Jesucristo crucificado por nuestro amor y siempre amaréis lo que él amó y despreciaréis lo que él despreció.

(Carta 3-5-91)

24. Cuanto más corriereis a la vanidad del siglo, tanto más os alejaréis del camino y felicidad del cielo.

(Carta 3-5-91)

25. La desnudez de Jesucristo en la cruz condena la afición a las modas y al lujo.

(Carta 3-5-91)

26. Al efecto vuelve la espalda al mundo y a cuanto a él huela, cuida solamente de adornar tu alma con el perfume de todas las virtudes y en especial con el de la violeta de la humildad, la rosa de la caridad, la azucena de la pureza, el nardo de la obediencia.

(Carta 3-18-19)

27. Ten perpetua intención de hacerlo todo en Dios, por Dios y para Dios que te bendiga… y después de hacer todo lo que puedas con ese fin para cumplir con tu deber, honrar a tu Madre la Corporación, santificar tu alma y hacer lo que puedas por las de tus prójimos… mírate siempre como sierva inútil, según el precepto de tu Divino Esposo.

(Carta 3-28-19)

28. Mucho deseo haya enmienda en todo lo que lo necesite y me tengas al tanto al efecto. No me extraña haya faltas entre criaturas humanas; pero quiero no pasen sin su prudente corrección. No puedo exigiros seáis santas; pero sí que diariamente caminéis a la perfección religiosa, a la que habéis sido llamadas; lo prometisteis y aun jurasteis libremente… a cumplirlo.

(Carta 12-16-906)

29. También os felicito y os deseo feliz salida y mejor entrada de año para que el él os santifiquéis más y más, que es lo mejor que en esta vida puede sacarse.

(Carta 12-29-908)

30. Sí, quiero decirte que Dios te trajo a la Corporación para que sea una santa. Para eso tienes que ser humildísima, laboriosísima y tan desprendida de ti misma que nada hagas por amor propio sino por el de tu Divino Esposo, que en todas partes y a todas horas te ve y pide el corazón y cuanto hagas. Y siempre y siempre debes tener en El fijos los ojos de tu alma y reiterarle la consagración de todo tu ser.

(Carta 2-17-922)

31. Santa te quiere Dios y yo te pido por el mismo que (me) lo seas y nada absolutamente hagas que para conseguirlo no sea. Humildad profundísima, amor sin límites a tu Divino Esposo, que sin ellos te ama que y ya sabes que “amor con amor se paga”; no hay otra moneda.

(Carta 2-17-922)

32. Pero ¡con qué delicadeza se deja usted caer! ¡Cuán cierto es que la virtud sirve para todo! Tiene usted caídas que pueden figurar entre las gracias de los santos. Que los venideros puedan venerarle como tal en la tierra y Dios me perdone mis pecados para darle la enhorabuena en el cielo.

(Carta 10-22-909)

Notas