SemblanzaEspiritual/Capítulo VI: ESPÍRITU DE ORACIÓN Y MEDITACIÓN

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Capítulo V: LA PERFECCIÓN RELIGIOSA
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Capítulo VI: ESPÍRITU DE ORACIÓN Y MEDITACIÓN

“RESPIRACIÓN DEL ALMA”, y no sin razón, han denominado a la ORACIÓN los maestros de la vida espiritual.
De su importancia y transcendencia no hace falta hacer muchas apologías, porque su NECESIDAD PRIMARIA resulta obvia, y salta a la vista de todo el que tenga una idea, por muy precaria que sea, de la VIDA ESPIRITUAL. No es posible mantener el alma en gracia por largo tiempo, sin el ejercicio de la ORACIÓN.
A veces los SACRAMENTOS no pueden frecuentarse con la reiteración deseada. Pero la ORACION es para todos los tiempos, para todas las horas, y para todas las circunstancias de la vida. Es como el cordón umbilical, que une a la criatura espiritual con el Creador.
Por eso, si no se frecuenta la ORACION, y si no ocupa en la vida espiritual el lugar primario que le corresponde, puede afirmarse con toda seguridad que el alma padece anemia espiritual, o que de ella se ha apoderado un fatal letargo de incalculables, y muy lamentables, consecuencias.
Nuestro siervo de Dios aconseja reiteradamente el recurso de la oración, como solución para todas nuestras necesidades, lo mismo que la permanente unión con el Señor. “ORACIÓN, ORACIÓN, ORACIÓN. SIEMPRE EL CORAZON Y EL ALMA EN DIOS, Y TODO POR EL, Y EN SU PRESENCIA”.
Estos son sus consejos y exhortaciones, consecuencia lógica de quien vivía permanentemente unido a DIOS por la comunicación invisible y eficaz de la oración.

1. La mosca que a la miel se arrima impide su vuelo y el alma que se quiere estar asida al sabor del espíritu, impide su libertad y contemplación. (S. Juan de la Cruz)

(Carta 12-2-89)

2. Por la pretensión del gozo sensible en la oración pierden los imperfectos la verdadera devoción. (S. Juan de la Cruz)

(Carta 12-2-89)

3. Muy insipiente sería el que faltándole la suavidad y deleite espiritual, pensase que por eso le falta Dios; y cuando le tuviese se deleitase, pensando que por eso tenía a Dios. (S. Juan de la Cruz)

(Carta 12-2-89)

4. Yo no desearía otra oración, sino la que me hiciese crecer en virtudes. Si la oración es con grandes tentaciones y sequedades y tribulaciones y esto nos dejase más humildes, esto debemos tener por buena oración. (Sta. Teresa de Jesús.)

(Carta 12-2-89)

5. Hacer lo que más agrade a Dios, ésta será la mejor oración. Quien no hallase maestro que le enseñe oración, tome al glorioso S. José por maestro y no errará el camino. (Sta. Teresa de Jesús)

(Carta 12-2-89)

6. El que confundido de sus faltas y reconocido de su miseria entra a pedir misericordia… bien dispuesto va, y no saldrá sin remedio, oculto o manifiesto de la oración.

(Carta 19-2-89)

7. Pues ¿qué es y debe ser nuestra vida sino un martirio?

(Carta 19-2-89)

8. Oración y oración; que ahí se aprende todo y todo se resuelve.

(Carta 2-4-89)

9. Poned toda vuestra fuerza en la oración y no le pidáis más de lo que fuere de su mayor agrado, que es nuestra salvación, y os dará también cuanto convenga. Cerca está en el mismo corazón se halla de las que pedís solo vuestra salvación y las de vuestras familias.

(Carta 4-4-89)

10. Cumplirá vuestra voluntad, oirá vuestra oración, os salvará; que guarda es de los que bien le quieren. Está a satisfaceros y a concederos lo que tal vez ni os habrá pasado por el pensamiento, y es lo que más conviene.

(Carta 4-4-89)

11. Si sólo le pidieseis lo que más le agrada y os convenga, con resolución absoluta de cumplirlo, se habrá con vosotras como con Salomón, que por haberle pedido la sabiduría le concedió todas las demás cosas.

(Carta 4-4-89)

12. Deja todas las cosas en el claustrillo de ante el oratorio, siempre que entres a la oración.

(Carta 16-4-89)

13. Oración, oración y oración: siempre el corazón y el alma en Dios, y todo por sólo El y en su presencia (Carta 23-4-89)

14. Te pongo dos letras para encargarte que pidan mucho, muchísimo y con las niñas por una necesidad, según mi intención. Que hagáis mucha fuerza a los que figuran en vuestro escudo y no los dejéis a sol ni a sombra.

(Carta 7-5-89)

15. Practica la oración lo que te tengo dicho, y adelante. Me gusta el propósito que has hecho para este mes y quiero lo sigas cumpliendo aun después.

(Carta 14-5-89)

16. El que siempre está trabajando por Dios está siempre en oración; y tal vez una sola jaculatoria le sirva más que muchas horas de oración.

(Carta 9-4-90)

17. De novicias no tengo proporción porque confieso poco. Pedid al Señor para que envíe operarios, ya que tanto abunda la mies.

(Carta 2-21-89)

18. Bien, adelante, hija, y cada vez más fiel a Dios y constante en la oración. Te aseguro que como no la dejes, tampoco el Señor te abandonará, ni triunfará de ti el demonio, que ha de hacer cuanto pueda por apartarte de ese camino, que te llevará al cielo.

(Carta S./f. 89.)

19. Haz un cuartito de hora de meditación mental todos los días por el mismo orden y sobre los mismos puntos de los Ejercicios. Frecuenta los sacramentos según te lo permitan y siempre con nuevo fervor.

(Carta S/f. 89)

20. La que busca consuelos en la oración y en cuanto hace, pretende convertir el maná en carne.

(Carta 4-1-90.)

21. De todos los años que yo estuve de Director de Colegiales apenas pude hacer oración mental en la mayor parte del día; y no es eso lo que más me apura. El que siempre está trabajando por Dios, está siempre en oración, y tal vez una sola jaculatoria le sirva más que muchas horas de oración.

(Carta 4-29-90)

22. Si no tienes tanto trabajo, puedes dedicarte más al piano y a la pintura. Tienes, gracias a Dios, disposición para ambas, aprovéchalas y podrás dar más honra a Dios y a la Corporación y, si esto lo haces por Dios puedes estar en una continua oración y alabándole, según dice S. Agustín.

(Carta. 2-2-910.)

23. Siento aprendan a coscorrones. Mucha observancia y mucho ojo. Ya te dije que la media hora de oración es de meditación solamente, de lo contrario se reduciría a nada y ésta es la principal. Hazlo así presente y observar.

(Carta 1-9-912)

24. Acreditando la experiencia que toda Corporación religiosa sin oración marcha a la relajación y ruina, las Hijas de la Divina Pastora pondrán el mayor cuidado en no omitir la oración mental dos veces al día.

(Constituciones Primitivas, pág. 84)

25. Se esforzarán en meditar e imitar, según la costumbre de S. Pablo, a Jesucristo crucificado y sus virtudes, que procurarán traer frecuentemente a la memoria durante el día.

(Constituciones primitivas, pág. 84 Madrid, 1906)

26. Si alguna con licencia u orden de la Superiora no asistiese a la oración, procurará suplirla cuanto antes pueda, a no ser que se lo conmute en otra cosa.

(Constituciones Primitivas, Pág. 84. Madrid 1906)

27. Procurarán hacer todas las cosas con el único fin de agradar a Dios, siempre en su presencia y deseando darle en cada una toda la honra y gloria que se merece, para así lograr hacerse de esta vida una bienaventuranza anticipada.

(Constituciones Primitivas, pág. 85. Madrid 1906)

28. Procurarán rezar una parte del Rosario con la letanía de la Stma. Virgen en Comunidad o con las niñas y las de los Santos, antes del examen de la noche.

(Constituciones Primitivas, pág. 85. Madrid 1906)

29. Procurarán alabar, así en las clases con las niñas, como donde se encuentran a cada hora que del reloj, concluyendo no un brevísima Comunión espiritual, precedida de un acto de contrición, si no se creyeren en gracia.

(Constituciones Primitivas, pág. 85. Madrid, 1906)

30. Procurarán ejercitarse con frecuencia en algunos actos exteriores y sobre todo interiores, de humildad, contrición, acción de gracias y otros que les dictare el Espíritu Santo, para que así el Padre Celestial, que ve lo oculto, se digne remunerarlas y elevarlas a la perfección sólida de todas las virtudes.

(Constituciones Primitivas, pág. 86. Madrid 1906)

31. Mi bendición a todas para que saquéis de los Ejercicios el espíritu de una verdadera Esposa de Jesucristo y lo seáis en adelante.

(Carta 3-2-908)

32. Mucho celebraré que saquéis todo el fruto que debéis proponeros al llamaros el Señor a hablar con El solamente.

(Carta 3-2-908)

33. No quiero excesos en los ayunos ni en nada; sí, un grandísimo amor de Dios y de su Sma. Madre. En eso, a la que más pueda. Todas de Dios; todo en Dios y por Dios y para honra y gloria suya. Que todas se me alegren en Dios y se gocen de servir por amor y no por interés a quien paga el ciento duplo.

(Carta 4-7-908)

Notas