SemblanzaEspiritual/Capítulo X: LA VOLUNTAD DE DIOS Y EL CULTO A LA DIVINA PROVIDENCIA

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Capítulo X: LA VOLUNTAD DE DIOS Y EL CULTO A LA DIVINA PROVIDENCIA

La brújula que nos conduce indefectiblemente a la Perfección y a la Santidad, y por tanto a nuestra Patria futura, no puede ser otro sino la DIVINA VOLUNTAD.
Hacer la Voluntad de Dios es tanto como tener la seguridad absoluta de complacerle y agradarle en todo. Esa finalidad deberá ser la suprema aspiración de la creatura racional. ¿Qué quiere Dios de mí? ¿Qué es lo que más le agrada? De ahí que los santos tomaron como norma, directriz y guía, en todo y para todo el Divino Beneplácito.
¡Qué seguridad se encuentra entonces en los brazos de la Divina Providencia, que es la mejor de la Madres!
¡Cómo descansa el alma en el regazo de un corazón maternal, sin miedo ni perturbaciones angustiosas!
Como decía nuestro buen Padre MIGUEL: “Si Él nos busca cuando le huimos ¿qué no hará cuando le buscamos?”. Podrá una madre, aun desnaturalizada, olvidarse del fruto de sus entrañas. Pero eso no podemos pensarlo de la Divina Providencia, sin incurrir en injuria grave.
En realidad, en hombre puede ser infiel… a los beneficios de la Creación, de la Redención, del Amor de predilección, y de un Sacrificio hasta el fin. Pero Dios no puede, por su propia esencia, ser infiel a Sí mismo y dejar de amar y de preocuparse por sus criaturas, que son el objetivo de su amor, una réplica o proyección de su amor.
El que no vive el culto a la Divina Providencia, niega la fe en sus exigencias más primarias… El que rinde culto a la DIVINA PROVIDENCIA proclama con sus obras, y continuamente, la realidad y eficacia del PADRENUESTRO.

1. Acepté por ver en el asunto algo providencial toda vez que brujuleando yo sobre el modo de separar la casa de Estudios de las Hijas de la D. Pastora, de la del Noviciado y pidiendo al Señor y a su Santísima Madre me lo proporcionasen, recibí esa muy atta. 21 de enero pudo, que para mí fue el rayo de luz que deseaba.

(Carta S/c.)

2. Acepté igualmente “por el vivo y simpático interés que me inspiró su pensamiento que, a mi ver, vino de arriba, por el Instituto que elige su Ilma. Como instrumento para realizar lo que se propone como Patrono y Director”.

(Carta S/c.)

3. No teniendo otra voluntad que la de Dios, podréis todo lo que Dios puede, Seréis tan fuertes como el mismo Dios, que os bendiga, como en su nombre os bendice su indigno ministro y vuestro inútil capellán.

(Carta S/c.)

4. ¿Llegó la hora? Se toca la campana y cada una (hace) lo que la campana manda, que es la voluntad de Dios y para eso es preciso que todo esté listo y no andar con contemplaciones de ningún género.

(Carta S/f. dic. 88)

5. No es el trabajo de mi profesión el que me mata, que antes me distrae. El médico me vio desde el principio y a la primera de cambio me dijo: A Sanlúcar otra vez. Yo le daré un certificado de que así lo necesita o eré yo en persona, si Vd. Quiere, a su superior. Ni lo uno ni lo otro, gracias; ni pedí salir, ni pediré volver, aunque supiera que me moriría hoy mismo. Este ha sido siempre mi sistema y lo cambiaré al último de mi vida. Tengo que morir aquí o en otra parte, lo mismo me da. Ya procuraran enterrarme. A Pekín estoy dispuesto a ir, si así me lo mandan, y muy contento, porque no hace tanto frío como aquí.

(Carta 23-4-89)

6. Dios sobre todo. Él sabe lo que más conviene a sacar bien del mal. Que se cumpla su voluntad. Que vuestra vida intachable os recomiende; que no hay mayor recomendación que la de la virtud.

(Carta 28-8-89)

7. Sed muy buenas y santas; que Dios no ha de faltaros. Llevaréis coscorrones, pero será para otro mayor bien. Mayor que el del año pasado… y ya veis que, si así no hubiera sido, no tendrías Reglas

Todavía ni sabe Dios cuando, dada la mudanza del Sr. Card. Arzobispo Ceferino González, protector y defensor de la Obra, este mismo año tu que renunciar a la Diócesis por enajenación mental.

(Carta 9-7-89)

8. No hay mal que por bien no venga y sólo Dios sabe lo que más conviene. Poned en sólo El toda vuestra confianza, servidle como os habéis obligado y no temáis os abandone.

(Carta 9-7-89)

9. También yo he sentido mucho no ver a los Sres. De Argüeso, pero, qué hacerle. Cosa rara en la noche del 4 al 5 estuve pensando en ellos casi toda ella; ya me daba el corazón que pasaban por aquí.

(Carta 9-7-89)

10. Dios y su Stma. Madre se complacen en que les pidamos con fe y absoluta conformidad con su voluntad en lo que nos den.

(Carta4-15-90)

11. Renunciad a todo que no sea del Señor, purificad vuestros corazones aun de la sombra de pecado; humillaos mucho, muchísimo en la presencia de Dios y rogadle os hable y manifiesta su santísima voluntad con una firmísima resolución de ponerla por obra.

(Carta 3-1-90)

12. Pedid (a María) os cobije bajo su manto sagrado y os alcance especiales luces para conocer la voluntad de Dios y gracias especiales para cumplirla ahora y siempre.

(Carta 3-1-90)

13. Cuando Dios así lo dispone, mejor sabe que nosotros el porqué. ¡Bendito sea! Y nos bendiga a todos ahora y siempre.

(Carta 6-10-90)

14. Tu secreto, para ti; eso de la vocación se piensa mucho; se pide a Dios y la Santísima Virgen, se ora uno y otro día y siempre atenta y dócil a la voz y voluntad de Dios diciendo: Habla, Señor, que tu sierva escucha y está pronta a cumplir cuanto le mandéis y cuando se lo mandéis.

(Carta ¿89-90?)

15. Yo ya no soy nada para vosotras desde el 9 del pasado en que, viendo que no es la voluntad de mis Superiores que siga al frente de eso, mandé mi renuncia al Sr. Obispo por conducto del ismo P. Provincial, que fue a llevárselo en persona, como ya lo habrás sabido y a disculparse, sin duda, para con aquél; a su modo, por supuesto.

(Carta 7-8-91)

16. Además como mañana es el nombramiento de Superiores locales tal vez haya algunas variaciones en el personal y Dios sabe a dónde irán a parar mis huesos. Por supuesto que a mí me tiene sin cuidado, porque en todas partes está Dios y la felicidad o la desgracia la lleva uno consigo…

(Carta S/f. ¿mayo o junio 1891?)

17. Ese cambio tan favorable para vosotras ha de enseñaros a nunca desfallecer en vuestras tareas y a decir siempre y a decir siempre con mi Sto. Padre: Dejemos obrar a Dios que sabe lo que nos conviene. ¡Bendito sea!

(Carta 4-10-903)

18. Siento que la epidemia haga esos estragos; pero respeto los designios de la Providencia, que se lleva a los inocentes para que se perviertan y por lo que (no) se pierdan tantos pecadores.

(Carta 7-24-904)

19. No extraño lo de Milagros ni extrañaré lo que venga a su familia. ¡Ay del que se pone a lo que Dios dispone! Por eso decía mi Sto. Padre: “Dejemos obrar a Dios”.

(Carta 10-11-908)

20. Si te dice (el diablo) que no haces nada. Responde que estás contenta con hacer lo que Dios te manda. Si por lo visto quiere verte desesperada, dile que de ti mis; pero en Dios muy confiada.

(Carta 7-5-908)

21. Dios nunca abandona al que sólo en El confía, antes nos asegura que está con nosotros en medio de las tribulaciones, gozándose en ver cómo las resistimos para premiarnos a medida de nuestros esfuerzos. De ahí la paz y tranquilidad que goza el alma que vive resignada a su Stma. Voluntad y la igualdad con que recibe así las caricias como los azotes del Señor.

(Carta 12-3-910)

22, Dejemos obrar a Dios, decía mí Sto. Padre; que no hay mal que por bien no venga, cuando todo se recibe como de su paternal mano; ¿qué mal puede venirnos de un Padre que nos ama infinita e infinitamente desea nuestro bien más que nosotros?

(Carta 8-26-910)

23. Si quiere, tiene para enderezar los fines más torcidos, y si no quiere, es porque no conviene, y debemos acatar sus disposiciones. ¡Bendito sea! ¡Ahora y siempre! ¡En eso y en todo!

(Carta 8-26-910)

24. He recibido las tuyas, en todo conformes con lo que Dios disponga. Suya eres y a sólo El perteneces, y como te quiere más que todas las madres a sus hijos, te prueba y te purifica para que desaparezca aun la menor mancha de tu alma. ¡Bendito sea! Cúmplase en todo su Stma. Voluntad.

(Carta 1-12-1910)

25. No os impacientéis, hijas; que si eso fuese la voluntad de Dios, ya iré y si no, paciencia y barajar; que con paciencia se gana el cielo. ¿Para qué queréis ahí el trasto viejo, si estorba en todas partes ahí no hay desván?

(Carta 7-30-1912)

26. ¡Bendito sea Dios por todo, y en todo se cumpla su santísima voluntad! Trabajos con paciencia (son) arras de amor divino y atajo con la vida eterna.

(Carta 10-10-20)

27. Sabemos lo que más nos gusta y no lo que más nos conviene; por eso debemos conformarnos con lo que Dios nos mande, que es lo que nos interesa.

(Carta 2-920)

28. ¡Dichosa el alma que presenta a Dios su corazón abierto para que lo llene de lo más le plazca y dé mayor gloria, y su voluntad siempre dispuesta y rendida así en lo próspero como en lo adversario! Gózate, pues, hija mía, y da continuas gracias a tu Divino Esposo de que así se trate y haga participante de su cruz, que es la llave de sus tesoros.

(Carta 2-920)

29. No quiero decirte con eso que te olvides del “A Dios rogando y con el mazo dando” y del “Dios crió las medicinas y la persona prudente no las rehúsa”; sino que siempre conforme con lo que Dios quiera y dándole continuas gracias anticipadas por lo que disponga, apliques los remedios convenientes para duplicar tu mérito, haciéndolo con espíritu de penitencia y para mejor emplearte en su servicio y salvación de las almas.

(Carta 2-920)

30. Además pido para todos, como para mí, el perfecto amor y absoluta conformidad con su voluntad santísima, la humildad más profunda, el don de la pureza y la perseverancia final.

(Carta 10-14-922)

31. Te recomiendo el lema de mi Sto. Padre: “Dejemos obrar a Dios”, que suele, puede y sabe enderezar lo que creemos torcido.

(Carta 5-2-22)

32. Yo pido se cumpla en ti como en todas la voluntad de Dios; que suyas sois, antes que des instituto y puede llamar a cada una, cuando le plazca, agraz o madura. Procuremos lo último para no dar dentera al que nos ama infinito.

(Carta 12-17-22)

33. Tú por ahí, yo por este desván hasta que Dios quiera y ¿qué? Así lo dispone…, bien está. ¿Hay otra guía que su voluntad? ¡Con que inconsolables! Así decían de vosotras cuando hará 32 años vine yo a ésta y fue para vuestro bien del mal.

(Carta 3-7-922)

34. Aunque ignore los motivos respeto los cambios. ¡Dios lo permite o dispone! Pues esto me basta. Desde la cima de un monte se descubre más terreno que desde el valle.

(Carta 3-7-922)

35. Me refiero a lo de ser santa; pero no acierto tu voluntad sino la de Dios. ¿No ves al diablo que te abanica con el rabo cubierto de cartas? ¡Ojo! Que es muy viejo y experimentado.

(Carta 3-7-922)

36. He observado que el epílogo de las traslaciones no pedidas tienen por complemento “el para mejor será”, y el quien a Dios busca, en todas partes le encuentran favorable. ¡Nos quiere tanto! Nos busca cuando le huimos. ¿Qué hará cuando le buscamos?

(Carta 1-4-22)

37. Tampoco yo sé nada de la visita de Sanlúcar y no deja de extrañarme. Lo que fuere, sonará. Dios sobre todo. Que se haga su voluntad, es lo que deseo y le pido cada día.

(Carta 7-14-908)

38. Por lo demás, hija, no te apures, que Dios no te ha de abandonar, con tal que tú no le abandones antes. Se le fiel en todo; haz de tu parte lo que puedas; acude a Él en todas tus necesidades y apuros; pídele siempre y en todo te ilumine para hacer sólo su santísima voluntad… y lo conseguirás.

(Carta 10-10-907)

39. Sea (Jesús) solo tu amado; diríjanse a EL solo todas tus aspiraciones; no tengas otra voluntad que la suya; nada hagas que no sea para su gloria…, anda siempre en su presencia… y nunca pecarás.

(Carta 10-10-907)

40. En fin, está visto que por necio estoy condenado a pagar las consecuencias. Sólo me queda el triste consuelo de que será por poco tiempo. ¡Cúmplase la voluntad de Dios que tantas cosas permite o dispone!

(Carta 3-1-908)

41. Para José habrá sido un golpe tremendo (se refiere a la muerte de la esposa de su hermano José); pero debe conformarse con la voluntad del que lo dispone y encomendarle el alma de la finada para que la lleve pronta a su reino y disponerse para cuando llegue también su turno.

(Carta 8-26-909)

42. Siento mucho lo que me anuncia, acatando sin embargo lo que sea más del divino agrado. Deseaba sí, algún día manifestarle personalmente mi profunda gratitud; pero que pueda hacerlo en el cielo donde le pagará el Señor cuanto ha hecho por esas pobres, que además quedarán huérfanas.

(Carta 10-22-909)

43. El viejo, dicen que está mejor; el exterior o corteza así parece; el interior, como el de un castaño añoso. ¡Dios sea bendito! “Cupio disolví et ese cum Cristo”. (Deseo morir y estar con Cristo) ¡Pero temo la cuenta!

(Carta 9-16-909)

44. Cuando Dios no quiere, el hombre nada puede. Está conocida la voluntad de Dios, de que no la quiere en esa Congregación, cuando no la concede la salud para desempeñar sus obligaciones. Por consiguiente en otra parte querrá que se santifique; que así ha pasado a muchos y entre ellos a San Camilo de Lelis, a San Felipe de Neri y al mismo V.P. Claret.

(Carta 29-3-909)

45. Mucho siento tener que hablar así, pero es mi deber decir la verdad, que no tiene más que una cara. Házselo así presente y que se cumplan los designios de la Providencia, así en ella como en nosotros.

(Carta 29-3-909)

Notas