SemblanzaEspiritual/Capítulo XIV: LOS SANTOS VOTOS

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Capítulo XIV: LOS SANTOS VOTOS

Los Votos Religiosos se han considerado piadosamente como los CLAVOS con que las almas consagradas se han unido a la Cruz de Cristo, en la cooperación para la salvación de las almas.
Los teólogos quieren ver en ellos una reiteración de las PROMESAS DEL BAUTISMO, hechas más conscientemente y con ánimo de entrega y superación.
No han faltado escritores ascéticos que han pretendido paragonarlos, en sus efectos, con las realidades de un martirio incruento, soportado por amor al AMADO, y a favor de servicio a la IGLESIA.
De lo que no cabe duda es que, en sí mismos encierran el ACTO DE GENEROSIDAD Y DESINTERÉS MÁS EXCELENTE, que alcanza los límites del egoísmo más absoluto, sin alharacas ni espectacularidades de bombo y platillo.
Los VOTOS son una REALIZACION CALLADA, a escala y dimensiones universales, en el tiempo y en el espacio, del “quotidie morior” de San Pablo, una MUERTE y UNA CRUCIFIXIÓN, en entrega de amor. De la generosidad de su cumplimiento y observancia, depende la CORRESPONDENCIA por parte del SEÑOR, y la SEGUIRIDAD DEL CIENTO POR UNO EN ESTA VIDA Y LA CERTEZA GARANTIZADA DE LA VIDA ETERNA.
Aquí solamente ponemos algunas sugerencias sobre los VOTOS, espiradas en su copioso epistolario. La parte espiritual de sus pensamientos queda esculpida en letra de oro en sus REGLAS Y CONSTITUCIONES.

LA POBREZA

1. Respecto a lo que me preguntas de los pobres te diré lo del Evangelio: “Dad y se os dará”

(Carta 30-5-89.)

2. Yo no sé cómo voy a verme para el viaje, si voy; porque cuesta mucho y yo no tengo renta para eso, ni gano nada. Yo no quiero empeñarme ni pedir, que me está prohibido ¿qué hacer, pues? Si aún en tercera piden dinero ¿qué haré? Si tuviese alas iría volando.

(Carta 2-6-89)

3. No me faltaron deseos de hacerle una visita; pero tenía medio billete de Córdoba a Madrid y como había tenido que pagar billete entero a la ida i vuelta de Córdoba a Sanlúcar y viceversa por equivocación del que me sacó la autorización de medio billete, me precisaba limitarme a mis recursos, ya que no cuento con otros.

(Carta 7-10-914)

4. Como habrás visto yo aquí no gano nada, tampoco puedo pedir, porque me lo prohíben mis Reglas, ni para mí ni para nadie; lo que tenía ahí lo gasté…

(Carta 4-8-91)

LA CASTIDAD

1. La modestia sin belleza y sin virtud, es como la flor de muerto que parece bien y huele mal.

(Carta 3-5-91)

2. Huye de compañías que de malas cosas hablan – y muestran en su conducta –ser de costumbres livianas.

(Carta 3-5-91)

3. Las aguas del mar están en continuo movimiento para que no se corrompan, pero sin rebasar sus límites; Así debemos hacer nosotros dentro de los nuestros.

(Carta 25-5-18)

4. Dile al que te combate: Siempre te he aborrecido; pero ahora te detesto, espíritu inmundo, por el asco que me das; te renuncio para siempre con todas tus inmundicias y me consagro para siempre a Jesucristo.

(Carta 21-2-89)

5. Cuanto más me persigas, más te he de perseguir, impidiendo la gracia de Dios y con todas las fuerzas de mi alma arrastrar a tus cloacas a las almas que el Señor me ha confiado.

(Carta 21-2-89)

6. No te fíes de la zorra que finge dormir sobre la peña. Con eso espera cazar las aves de alto vuelo, que la creen muerta. ¡Ojo! Sentir no es consentir. Sentir y resistir es virtud heroica. Contra eso… Humildad, humildad.

(Carta 3-12-910)

7. “Dios que tiene tranquila su conciencia”… pero no basta ser casta…, es preciso también ser cauta. “Que Dios ve su interior… pero también dice “que si su ojo escandaliza, se lo arranque…”

(Carta 1-31-911)

8. A lo que C. no, no y mil veces no. Sola la condición basta para no admitirla aun si ella. No, no y no. Y que ¡ojo! ¡ojo! ¡y mucho ojo! Hasta con las niñas- ninguna familiaridad- Que tengan gran cuidado y mucha vigilancia.

(Carta 8-1-911)

9. Nada te digo de las Religiosas. No voy por allí. Me equipararon a los toreros y mujeres de vida alegre, poniéndome en tarjetas postales. Les ha de costar la broma o sea el insulto. No han podido rebajarme más. Así paga el diablo a quien le sirve. Si el Padre es eso, ¿Qué serán las hijas?

(Carta 9-16-911)

LA OBEDIENCIA

1. Haz lo que se te permita y nada más. Vale más un adarme de obediencia que cien arrobas de amor propio.

(Carta 14-5-89)

2. Cuanto más sujetas estéis a la obediencia, menos responsables, seréis de vuestros actos y mayor vuestra corona. En la superiora piden las súbditas permiso a la Virgen. ¿Al tomar posesión no prestaste obediencia a la Santísima Virgen? ¡Ay de ti!, si no procurases representarla dignamente, hasta donde alcancen tus fuerzas.

(Carta 11-12-88)

3. El más mínimo desliz voluntario que haya en la obediencia o desempeño del cargo que cada una tenga, se castiga con un mes de último puesto y sin comulgar más que los domingos.

(Carta 2 -5-89)

4. Si se empeña en ser desobediente plántala en la corriente; que si por ese camino va, la Congregación nada perdería. De ignorante ya no peca, de testaruda se pasa; no tardaría si la dejas en formarse su comparsa.

(Carta 3-10-89)

5. Soy hijo de obediencia y no me apartaré de lo que me digan, cuando lo proponga, como te he dicho. (Carta 21-5-89)

6. Que haya humildad, docilidad y obediencia y desaparecerán esos escrúpulos o falta de franqueza. Soy atroz; pero aprendí a serlo a fuerza de desengaños. No quiero gazmoñerías de ningún género; al pan, pan y al vino, vino. “Me pasa esto, esto y esto”. “Pues haz aquello y lo otro”. Y Santas Pascuas.

(Carta 30-5-89)

7. Antes que esto suceda y os comunique su mal (de desobediencia) que se ponga en polvorosa para hacer su voluntad. Este es el fallo que doy. No lo revoco por nada, si ella no cambia pronto su marcha desatentada.

(Carta 10-3-89)

8. Así creo debes portarte siendo muy obediente, humilde, pura, modesta, aplicada y silenciosa. Teniendo presente a Dios presente de día y de noche, levantada o acostada, sola o acompañada, con luz o sin ella.

(Carta S/f. 1889-90)

9. Tú debes hacer estos sacrificios en esa (población) donde Dios te tiene para que también labres tu corona. El sacrificio de la obediencia, es mejor que todos los demás.

(Carta S/f. ¿1890?)

10. Yo matándome por dar vida a la congregación y vosotras por destruirla. ¡Destruirla digo; porque lo que atenta contra la observancia, atenta contra la vida, la vida de la corporación! ¿Se ha faltado? Sí, y gravísimamente. ¿Se ha aplicado el castigo a las delincuentes? No. ¿Qué es esto más que barrenar la obediencia?

(Carta 8-11-909)

11. Quiero que se lea ésta en consejo de todas las que debieron haberse opuesto (a esa falta de obediencia) y no lo hicieron. Ya que faltaron las primeras, debieron de reclamar las segundas y ya que éstas tampoco lo hicieron, las terceras. O ser como debéis ser, o no ser. Dios no bendice ese proceder; yo tampoco.

(Carta. 8-11-906.)

12 Vale más un adarme de obediencia que cien quintales de penitencia por amor propio.

(Carta 3-22-912)

13. Vale más escondida por obediencia, que en público por devoción.

(Carta 3-7-922)

14. La voz de tu confesor es para ti la de Dios: óyela, síguela obediente en todo y bien te irá. Sabe mejor que tú lo que te conviene y más que tú desea tu felicidad.

(Carta 2-16-908)

Notas