SemblanzaEspiritual/Capítulo XX: CONOCIMIENTOS ESPECIALES DE MEDICINA

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Capítulo XX: CONOCIMIENTOS ESPECIALES DE MEDICINA

Una de las facetas más interesantes de la personalidad de Venerado P. FAUSTINO fue, sin duda, su ESPECIAL VOCACIÓN A LA MEDICINA.
Con el tiempo, mucho habrá que escribir y dilucidar sobre este “CARISMA SINGULAR” de un religioso sacerdote, que tiene como larvadas en su alma, habilidades e inclinaciones excepcionales y únicas, para conocer a los enfermos y diagnosticas las enfermedades.
Ya desde muy joven se sintió atraído por el descubrimiento y estudio de las plantas, y su aplicación y eficiente terapéutica. Según muchos testigos, los logros que alcanzó en estas investigaciones pueden calificarse de prodigiosos.
Pero con ser tan espectacular esta proyección de la vida del Padre, acompañada de éxitos ruidosos, nunca la ejerció por lucro o medro personal, sino como una OBRA DE MISERICORDIA a favor de la humanidad doliente.
Si los Sagrados Textos alaban el visitar a los enfermos y socorrer a los necesitados, ¿qué habrá que decir del alivio de tantas enfermedades, verdadera lacra de la humanidad, y flagelo insufrible de humillaciones e indigencias sin medida?
La CARIDAD es ingeniosa; y el Padre se valía de sus conocimientos medicinales para llevar consuelo a las almas, y para prepararlas muchas veces al trance definitivo.
Indiscutiblemente que ahora, a distancia, es cuando de columbra la grandeza y trascendencia de esta labor social, que ya entonces arrastraba tras sí a las multitudes, que podían decir, como del Salvador, “VITUS de ILLO ESIBAT, ET SANABAT OMNES” DE EL SALIA VIRTUD Y SANABA A TODOS”.
Transcribimos aquí unas pequeñas referencias, de las innumerables que se hallan en su epistolario, referentes a sus conocimientos medicinales, y a los resultados, que obtuvo en multitud de ocasiones.

1. Ayer fui a ver al Presidente del Senado (lo era entonces el General Azcárraga), que me recibió cariñosamente, porque lleva año y medio tomando la medicina que le di y no ha vuelto a resentirse.

(Carta S/c.)

2. Esta (la casa de González Hontoria) me la regaló don Juan (Argüeso) después que le curé de una pulmonía que los especialistas calificaban de tisis fulminante. Me dio a escoger entre varias y preferí esa que compró a don Plácido.

(Carta S/c.)

3. No me gusta me endoses enfermos, que hartos vienen de otra partes.

(Carta S /c.)

4. Desde luego conocí debía ser de eso. No sé cómo dicen y hacen ciertas cosas los Sres. Doctores. ¿Cómo había de haber lesión de la válvula pulmonar, si no existe? ¿Sala a vómitos la sangre de la hemotisis? ¡Dios me de paciencia!

(Carta S/c.)

5. Te acompaño el mercurio soluble que tengo. Ya veré si mañana, si Dios quiere, te puedo preparar la sustancia para hacerlo, que yo no tengo glóbulos. Y dudo que tú pudieses hacerlo ahí o preparar la sustancia. Cuando te la mande, echarás parte en un poquito de alcohol o aguardiente de prueba, lo moverás como siempre; y después echas los glóbulos, etc., es una de las medicinas más difíciles, por ser insoluble en alcohol.

(Carta S/c)

6. Don Rosendo pide le diga las medicinas que deben darse para la difteria, por si le da a la niña. Le digo que tú se la prepararás.

(Carta S/c.)

7. El Padre Oliva me escribe con facha 18 recomendándome mucho a su hermano Cayetano Fernández para que le atienda en una enfermedad que padece.

(Carta 22-11-88)

8. ¿Cómo va esa cabeza? Cuídala y acude con tiempo, Ya que te metiste a médica.

(Carta 11-27-88)

9. Ayer estuve en Madrid; fui a ver a don Manuel Lucio de Argüeso y a Mercedes Ridruejo, que estuvo mala con la difteria, gracias a Dios se cortó pronto, con el alumbre. Dos días antes vino Don Julián todo asustado a preguntarme…

(Carta 14-12-88)

10. Aquí hace días de primavera y noches de Siberia. A lo anterior se me agregó un catarrazo, con tos pertinaz que no me dejaba dormir y una ronquera que apenas me dejaba hacerme entender. Ayer noche apelé a mis medicinas; tomé unos anises y pasé la mejor noche que he tenido desde que vine y apenas tengo ronquera ¡Dios sea bendito!

(Carta 7-2-89)

11. Dile de mi parte que aunque no se haya confesado conmigo, le impongo la penitencia que coma bien, juegue mucho y salga de paseo alguna vez por semana y largo, largo y aun algo de gimnasia en la paralelas, pero sin esforzarse mucho.

(Carta 7-2-89)

12. No así el santo enfermero que con tanto esmero y caridad me asistía; pues cogió un gran catarro el día primero y por más que lo advertí desde luego que iba a degenerar en gástricas y lo que siguiese; los médicos no le dieron toda la importancia que yo y ayer ya se llamó un médico de Madrid, que lo había sido de este Colegio y a las 11 de la noche todavía estaba de consulta.

(Carta 7-11-89)

13. A Josefa dale bien de comer y nada más; que sólo así recobrará las fuerzas perdidas. Las medicinas homeopáticas son muy enérgicas y debilitan más de lo que parece.

(Carta 7-III-89)

14. Siento mucho lo del Padre Palacios y no me atrevo a decir nada, por no estar seguro de que sea lo que dicen, conocida la causa de los disgustos. Yo empezaría por darle Ignacia y después Yodum y Arsenicum; de esto necesitaba una observación inmediata de los síntomas.

(Carta 19-4-89)

15. Ayer tarde 24 recibí un telegrama urgentísimo y con la contestación pagada de García Gil de Jerez, diciéndome que su hermana estaba gravísima y pedía que yo fuese. No pudo ser, por estar fuera el Rector y un Profesor que ha tenido que ir a despedir y despedirse de su hermana para la otra vida. Mucho lo he sentido ¡pero qué hacerle! Creo que saldrá del ataque como otras veces que fui a verla. ¡Que el Señor le de lo que más le convenga!

(Carta 25-4-89)

16. Doña Paula se lo indicó a una cuñada que ella lo quería y para mí (se trata de adquirir un precioso obsequio de Filipinas) y como dicha señora se había visto casi ciega y yo después de Dios la había curado, accedió al momento.

(Carta 26-3-89)

17. Ayer noche apelé a mis medicinas; tomé unos anises y pasé la mejor noche que he tenido desde que vine y apenas tengo ronquera. ¡Dios sea bendito!

(Carta 7-2-89)

18. Guarda absoluto sigilo o secreto sobre la medicina de la diabetes, que algo os ha de valer.

(Carta 16-1-90)

19. Estoy ocupadísimo con lo del Señor Obispo de Jaén.

(Carta. 5-6-90)

20. Respecto del caballero de Chipiona no sé cuándo podré encargar la medicina Que habrá de traerla de París y es carísima.

(Carta 11-9-90)

21. Las medicinas tal vez te la pida el Señor Obispo de Tuy y el Cura de San Marcos de Jerez, cada uno por separado. Ya te dije como debes enviarla, bien tapada y aun lacrada al primero, si te la pidiese.

(Carta 7-9-89)

22. Siento lo de María que por lo mismo es difteria. Mucho cuidado con las otras y con vosotras mismas. Lo mejor hubiere sido las buchadas de agua con alumbre.

(Carta 16-5-89)

23. Auguro mal y siento lo de la pulmonía de Isabel. Dios le conceda lo que más le convenga

(Carta 16-5-89)

24. Creo convendría que si hubiese por ahí hojas de nogal hicieseis algún extracto echándolas en aguardiente hasta cubrirlas, bien apretadas. (Este es el tiempo… (ilegible). Ni dejes de hacer acopio del ajenjo. Pero secreto en todo y para todo.

(Carta 16-5-89)

25. A Rosario dale interiormente dulcamara y belladona alternando y exteriormente pañitos mojados en extracto de belladona que tienes en esa y renovados con frecuencia. Ninguna cosa más y desparecerá, si hay constancia, día y noche, es decir, al acostarse y al levantarse.

(Carta 4-6-89)

26. En esas enfermedades de los niños pobres, ándate con mucho tiento; porque las tifoideas piden mucho alimento y, como las infelices no lo tienen, generalmente se desgracian.

(Carta 10-3-89)

27. Lo de doña Trini es erisipela. Belladona y Belladona; También pudieran ser Orejones que acompañan a veces al trancazo; entonces Acólito y Belladona con mercurio. O mejor Pulsatila y Mercurio. No la dejes levantarse. Que la recojan toda la ropa, si no, con sus valentías, tendrá mal desenlace. Díselo de mi parte por lo que pueda valer el parecer de Periquillo en casa ajena.

(Carta 1-16-90)

28. Guarda absoluto sigilo o secreto sobre la medicina de la diabetes que algo os ha de valer. Las botellas te dije fueran como las del agua de Loeches, si mal no recuerdo; pero a personas como esas, no hay cuidado que ellas corresponderán.

(Carta 1-16-90)

29. Manda a doña Salud Gutiérrez una botella de medicina del estómago, solamente –una ración-

Resto agua. Dile que no se la mandaste antes porque no te lo dije, por haber estado de Ejercicios.

(Carta 9-7-90)

30. La medicina de Rosario saldrá así porque no hicieron lo que dije, moverla bien, mientras hervía. Así sucede con todo lo que uno dice y no puede ver.

(Carta 9-11-90)

31. Ayer 16 fui Madrid y apenes entré en casa de don Julián llegó D. M. Bedmar a buscarme en un magnífico carruaje para que fuese a ver una tía política, hermana de su suegra y de doña Lola, la abuela de María Angulo, viuda del Ministro Berenguer (¿). Luego me volvió a casa de Ridruejo, buena tirada. (Carta 10-17-90)

32. Hemos tenido que mandar todos los colegiales a su casa, por haber entrado aquí la viruela y gracias que es loca; que si llega a ir cuerda, no sé lo que hubiera pasado. Yo he tenido dos en mi cuarto haciendo de médico y de asistente en todo y para todo. Uno se ha marchado hoy mismo y tan bueno; el otro ya se levantó ayer y está en disposición de marcharse pronto, gracias a Dios; fueron los últimos que cayeron y los primeros que apencaron. Ya puedes suponer si habré pasado buenos ratos de día y de noche. A nadie se los deseo. Por la misericordia del Señor, o hubo desgracia alguna.

(Carta. 11-26-90.)

33. A doña Francisca dale dos tomas de tres glóbulos de tártaro emético con intervalo de dos horas y después de otras dos, Pulsatila dos veces también. A Isabel, si se pudiese, 1° Acónito; 2° Nuez vómica, 3°, si hay diarrea, náuseas o vómitos Ipecacuana; si la diarrea es mucosa y con escalofríos, Pulsatila; 5°, si hay fiebre ardorosa, dolor de cabeza, delirio, Belladona o Brionia.

(Carta 4-12-90)

34. Doña Paula hace tiempo anda mala: creyó al principio que era de diabetes y a mí me ha parecido que es el cambio de naturaleza; que Dios haga no traiga malas consecuencias.

(Carta 22-5-91)

35. Lo mío varía como el tiempo; hay noches que no tengo novedad y duermo bien, como las dos antepasadas; otras como la anterior, nada, sin dolerme cosa alguna. Cosas de los 60 enemigos que no me dejan no perdono, sin que por eso esté incomodado con ellos, sino conmigo, que no los aproveché mejor.

(Carta 22-5-91)

36. El mejor desinfectante es, a mi ver, el agua fenicada al 2 por 1.000, pero disuelto el ácido en un poco de aguardiente antes de mezclarlo con el agua, dos gramos de ácido en cuatro de aguardiente y 1.000 de agua o sea un litro de agua o poco más de dos cuartillos.

(Carta 12-7-18)

37. No dejéis de tomar el remedio ya que lo tenéis. En todas partes después de Dios, después de Dios les ha servido para ir apencando hasta ahora.

(Carta 12-7-18)

38. En algunos puntos después de la epidemia del trancazo (se refiere a la terrible epidemia de gripe de 1918) está haciendo también de las suyas la viruela. Si ahí hiciese lo mismo tomad el preservativo y con tiempo. Recuerdo lo que se hizo antaño en Sanlúcar, hasta con los niños, que son más de 600, que tomaron el preservativo ni uno tuvo la viruela.

(Carta 12-7-18)

39. El farmacéutico no pone depósitos en parte alguna. El que algo quiera, dice, que lo pida aquí. También pedían en Sevilla los mismos médicos y no se lo concedió por el peligro que hay en ello.

(Carta 5-16-906)

40. Esa propensión a resfriarse en la señorita Martí, que saludo, es un síntoma inseparable de la diabetes y que solo se corrige atacando la causa.

(Carta 9-20-906)

41. Sobre lo de la recomendación del ministro, sí sabe que será poderosa, que la ponga en el sentido de que “Le sirva indicar al Sr. Obispo que tendrá mucho gusto y mirará como hecho a él, lo que hiciese en mi obsequio, si algo le pidiese el Padre Míguez”. Que de otro modo sería pretender se pusiese a los pies de aquél. Yo también lo conozco y le serví alguna vez que vino a consultarme; pero no quiero diga que se lo quiero cobrar.

(Carta 10-29-907)

42. Hizo mal tiempo y este vejete delicadillo, sufriendo de continuo y casi sin poder comer y hablar. Canqueras de los 77 enemigos que me maltratan. ¡Loado sea Dios!

(Carta 3-29.908)

43. Hoy salen para Sevilla seis antirreumáticos consignados al Secretario de Cámara para que los entregue a la hermana del Señor Arzobispo; todo pagado.

(Carta 12-27-908)

44. Sor Luisa puede tomar la medicina cuando le retienta el dolor. Una vez por semana le convendría una ración o cortadillo de agua de Chiclana para combatir el herpetismo y tener corriente el vientre.

(Carta 10-22-909)

45. Dicho antitífico preserva y cura, sin andar con otras medicinas. Los médicos no lo quieren, porque ahorra visitas, de que viven. Los farmacéuticos lo detestan; porque les ahorra trabajo y quieren emplearse en servir a la humanidad doliente.

(Carta 5-18-909)

46. Sí, recibí la carta de doña Casimira Ruiz; pero no es lo mismo preguntar que responder, hay que ver lo que se responde y antes pensarlo mucho. No es tan fácil diagnosticar por lo que exponen, que por lo que uno ve.

(Carta 5-31-910)

47. Por ningún concepto consienta que le toquen a la sangre. El que en ello insista, que lo haga en sí mismo. A mi ver tiene usted que matar varios pájaros de un tiro. Hay que expulsar varios humores al mismo tiempo y creo que D. m. gozará después de más salud.

(Carta 6-19-914)

48. Todavía no sé cuándo saldré. Me pesan mucho las piernas de tan gordas. Cada vez me convenzo más de que la gordura en una enfermedad incómoda.

(Carta 8-6-19)

49. me extraña no te haya dicho el médico tu verdadera dolencia que a mi ver es la diabetes y bastante adelantada. Lo digo, hija, porque he visto a muchos con ántrax y a ninguno que no estuviera diabético. (Carta 3-4-920)

50. Dios creó las medicinas y la persona prudente no las rechaza. El esforzarse en cargar con el peso que el Amo les ha puesto es cumplir su santa voluntad. Si por eso le amaban: “Non nobis, Domine, sed nomini tuo da Glorim” si le censuran; “Bendito sea Dios que así purifica aquí…

(Carta 1-16-24)

51. Si en esa hay varicela, también sabes que en ésta hay remedio contra ella; y aún se les puede dar en preservativo a las niñas para que no les entre o si les ha entrado ya, no deje consecuencias.

(Carta 12-16-907)

52. Para tus insomnios y siempre que te veas con esa opresión, toma pulsatila-opio-acónito-spigelia, el que mejor te siente, ese sigue tomando dos veces siquiera por semana.

(Carta1-8-89)

Notas