SinMasImpulso/A1. PINCELADAS DEL CONTEXTO CULTURAL Y ECLESIÁSTICO.

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A. CONTEXTO E HISTORIA
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A1. PINCELADAS DEL CONTEXTO CULTURAL Y ECLESIÁSTICO.

El s. XIX está caracterizado por una búsqueda destacada de la verdad por medio de la experiencia de la razón. En las primeras décadas del s. XIX se toman decisiones orientadas a delinear una espiritualidad basada en una plena fidelidad al Magisterio, contra una sociedad liberal y anticlerical: se renuevan las órdenes religiosas suprimidas, se promueven las misiones populares, se difunden las prácticas devocionales como el viacrucis, el rosario, las novenas y las letanías a los Corazones de Jesús y de María, a la Sangre de Cristo, etc. Nacen las grandes corrientes de la oración que caracterizan a este siglo: el lenguaje del corazón, los símbolos, la interioridad amorosa y el redescubrimiento de la mística, vista como unión con el Absoluto y como tendencia hacia Cristo crucificado.

En 1869 el Papa Pío IX convocó el Concilio Vaticano I. El tema más debatido durante el Concilio fue el de la infalibilidad pontificia y el fruto del mismo fue el extraordinario incremento de la autoridad y del prestigio del Papa[Notas 1].

Es importante en la espiritualidad del siglo XIX el papel del laicado, puesto que lleva a cabo una tarea pastoral importante.

Al retornar las Órdenes Religiosas y al mejorar la situación de los seminarios después de 1875, la práctica de los Ejercicios Espirituales se va extendiendo en las casas de formación, en el clero, incluso en algunos seglares. También se cultiva la dirección espiritual y la oración mental.

La oración del s. XIX se convierte en la base de una profunda ascesis: para vivir un camino de conversión hacia Cristo se redescubre el gran mensaje y profunda doctrina de san Francisco de Sales. Su doctrina espiritual, con su búsqueda de corresponder al amor de Dios, impregnará la vida de muchos cristianos y santos de este siglo. La verdadera devoción consiste en cumplir los deberes del propio estado y seguir lo que piden los superiores visto como manifestación de la voluntad de Dios.

La devoción a la pasión del Señor tiene notable difusión en el s. XIX: las penas sufridas por el Señor para salvar a la humanidad son objeto de meditación y de profunda conmoción. En la contemplación de los dolores de la pasión, la oración se transforma en práctica ascética para llegar a la unión con el Señor.

Así mismo, ese siglo ha sido varias veces definido como el siglo del Sagrado Corazón; se pasa gradualmente de una visión de Dios juez y castigador a la del Dios dulce y bueno de Jesús, en la imagen del Buen Pastor que ama a cada una de sus ovejas y va en busca de las perdidas.

Notas

  1. ÁLVAREZ GÓMEZ, J.: Manual de historia de la Iglesia, Publicaciones Claretianas, 1995 (pp 289-290).