SinMasImpulso/B4. AVENTURA INTERIOR EN EL ESPÍRITU

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B4. AVENTURA INTERIOR EN EL ESPÍRITU

a) Un hombre de oración

En los Ritos Comunes de 1628 la vida de piedad del escolapio abarca varios capítulos que orientan y describen su proyecto personal y comunitario. De todos ellos el capítulo esencial es el que trata de la forma que debe observarse para hacer la oración mental. Esta oración mental responde al esquema general ignaciano (preparación, composición de lugar, petición, puntos de meditación o materia, coloquio, adoración, agradecimiento y ofrecimiento) pero incluyendo elementos afectivos de naturaleza carmelitana y con elementos penitenciales tal vez de origen franciscano. Es, pues, una cierta síntesis de la meditación jesuítica y carmelitana[Notas 1]. No hay duda de que la oración mental descrita compenetró la vida del santo escolapio.

Lo estipulado era media hora de oración mental al comenzar el día y media a la tarde, antes de cenar[Notas 2]. También, según la Regla, tendría que tener examen de conciencia dos veces al día, antes de comer y antes de acostarse.

¿Qué constantes o actitudes aparecen en su vivencia de oración? Escuchamos lo que dice a las religiosas, tratando de intuir su propio camino interior:

Invitación a la perseverancia, ya que Jesús quiere que ores, y que ores sin cansarte; a la continuidad pues puedes conversar con Él tan a menudo y familiarmente como quieres, en todos los momentos de la vida; especialmente con más ardor en el momento de la tentación pues la oración es la llave poderosa que abre los tesoros de Dios y los tesoros de la gracia. Siendo fieles a los momentos de oración pero sin descuidar la tarea, pues el que siempre está trabajando por Dios, está siempre en oración y tal vez una sola jaculatoria le sirva más que muchas horas de oración[Notas 3]. La oración ayuda al discernimiento ya que ahí se aprende todo y todo se resuelve (…), orando insistentemente, orando mucho, consultando en la oración cuanto debes hacer y si no hicieses siempre lo mejor, nunca lo peor[Notas 4].

¿Qué sentimientos le mueven? Es difícil conocer su experiencia interior de relación con el Señor, pues no se conocen confidencias personales a este nivel. Sólo podemos contemplar su vida y dejar resonar en nuestros oídos sus palabras, consejos o expresiones.

¿Y cómo no he de oír vuestras palabras tan atractivas y agradables? ¿Quién no oirá las tiernas palabras de un Dios que habla de paz?[Notas 5]

En ocasiones junto a la certeza del amor incondicional de Dios, le brotan sentimientos de tristeza ante su infidelidad o la no correspondencia al amor que vive.

Ahora comprendo por qué he estado dominado de la tristeza, aún en medio de las distracciones del espíritu. No he caminado por la senda que a Vos conduce, y por eso no ha podido alegrarse mi corazón. Cuán triste y desanimada estoy. Perdí mi alegría, y estoy rodeada de miseria y pecados.

Sentimientos de debilidad, vulnerabilidad e impotencia: ¿Cómo puedo fiarme de mí mismo, si me hallo en el mar de este mundo tan agitado de tantas y tan terribles tempestades?

Los santos, hombres hasta el fondo de su ser, nos enseñan que la santidad se halla extrañamente constituida por esa mezcla de debilidad y grandeza, de utopía y realidad, de gracia y pecado. ¿Qué sería de la vida de nuestros santos, si tratáramos de quitarles cualquier vestigio de fragilidad y humanidad? La santidad es experiencia cotidiana, espiritual y humana al mismo tiempo, de ser salvados por la cruz del Hijo, tanto más fuerte e intensa cuanto más suscitada ha sido por la percepción de aquel mal que habita dentro de nosotros, y que nosotros no somos capaces de eliminar por nosotros mismos.

A la santidad de Dios se opone la “impureza” del hombre, por este contraste los santos adquieren una aguda conciencia de pecado. Cuanto más se acercan a la Luz, más se perciben los destellos de ingratitud e incoherencias, y aparece la tristeza de la propia infidelidad.

¡Ojala hubiera yo guardado también en mi corazón cuanto el Señor me ha hecho sentir continuamente... no me hallaría con tantos pecados! He trabajado mucho por las cosas temporales y por la vana estima de este miserable mundo[Notas 6].

Para Faustino la mejor oración es la que le permite crecer en las virtudes. Si la oración es con grandes tentaciones y sequedades y tribulaciones, y esto nos dejase más humildes, esto debemos tener por buena oración. Hacer lo que más agradare a Dios, ésta será la mejor oración[Notas 7].

La materia o contenido de su oración diaria serán los puntos de los Santos Ejercicios, las meditaciones por el mismo orden. Es una oración continua y encarnada en la realidad cotidiana, viviendo bajo la mirada de Dios, siempre en su presencia:

Hablad, obrad y trabajad con El; andad siempre en su presencia. Si todo lo hicieseis por Dios, sólo por su amor, y en su presencia, y en nada faltareis en vuestras casas a la obediencia y a ninguno de otros deberes; creedme que estaréis en una oración continua, siempre hablando con Dios y Dios inclinándose siempre a vosotras; siempre mirándose en Dios y Dios mirándose y complaciéndose siempre en vosotras; viviréis como unas bienaventuradas y lo seréis desde ahora y por toda la eternidad[Notas 8].

Y esto, aunque en determinados momentos la misión encomendada no le permita “sentarse” orar: De todos los años que yo estuve de Director de Colegiales apenas pude hacer oración mental en la mayor parte de los días y no es eso lo que más me apura[Notas 9].

Es un santo que armoniza la oración y la vida, sabe que el descanso es tan necesario como el alimento para el cuerpo y la oración para el espíritu[Notas 10]. Teniendo siempre a Dios presente de día y de noche, levantado y acostado, solo o acompañado, con luz o sin ella[Notas 11].

Pero esta actitud orante no se improvisa. Quien ora la vida y con los acontecimientos cotidianos, sin duda que ha dedicado largos ratos sentado a los pies del Maestro. No ora cuando tiene tiempo, sino que dedica tiempo a tratar de amistad con Aquel que se sabe le ama. El P. Faustino es un hombre de oración, un hombre de Dios, lo encuentra presente en su quehacer diario porque primeramente ha pasado muchos momentos junto a Él, escuchándole, dejándose amar.

El mismo dinamismo apostólico y actividad evangelizadora que despliega y que le impulsa a una entrega incansable por los demás nos habla de una fuente interior, no puede brotar de puro voluntarismo sino de una gran pasión y amistad con el Señor Jésus. Sólo quien tiene la experiencia de un amor ilimitado, sin condiciones, desinteresado, puede amar sin límites. Trabajó y amó mucho porque oró mucho.

b) Centralidad de la Palabra de Dios

La fuente primera de la cual brota el conocimiento de la voluntad de Dios es sin duda su Palabra. Se trata ante todo de asimilarla de tal manera que su continua meditación impregne la mente y la forme a su imagen, haciéndonos capaces de tomar decisiones conformes a su voluntad.

La Palabra de Dios es alimento para la vida, para la oración y para el camino diario de Faustino Míguez. Maneja con soltura la Sagrada Biblia (traducida de la Vulgata Latina), de modo especial los evangelios y san Pablo. En sus pláticas espirituales exhorta a su meditación:

La divina palabra (...) ha de meditarse sosegadamente (...) No ha de pasarse la vista por el libro como el marinero de corso por el mar; sino como pescador de perlas, a remo lento (...) Las abejas que se posan más despacio en las flores son las que recogen más cera y miel[Notas 12].

Pedirá a las religiosas esforzarse en meditar e imitar, según la costumbre de San Pablo, a Jesucristo crucificado y sus virtudes, procurando traer frecuentemente a la memoria durante el día[Notas 13].

En sus escritos se percibe un elocuente trasfondo bíblico, una lectura asidua y orante de la Sagrada Escritura. La fluidez con la que las citas se entrelazan con sus propias palabras y sentimientos es sorprendente: Heme aquí, Jesús mío, atraída por la dulce armonía de las palabras que me dirigís por boca de Isaías, y que yo celosamente grabo en las telas de mi corazón. Guardé tu Palabra para no pecar contra ti[Notas 14]. La cita constantemente en sus cartas y escritos, en sus palabras y homilías, señal de que la llevaría en su corazón y en la mente.

c) Fuentes espirituales en las que bebe

Tiene de uso particular algunos libros, sería más preciso decir una buena biblioteca personal, de ellos bebe para el alimento de su propia espiritualidad y formación y acompañamiento de las religiosas.

Conoce y cita a los Santos Padres, a los santos modernos, a los escritores de tratados de perfección religiosa: Agustín, Bernardo, Juan de la Cruz, Teresa de Ávila, Catalina de Siena, Francisco de Sales, José de Calasanz, Tomás de Kempis, Fray Luis de Granada… consultando su biblioteca de los Padres y Doctores de la Iglesia (10 volúmenes).

Fundamenta la predicación al pueblo en su Colección de sermones y homilías o en Meditaciones sacerdotales. Sigue de cerca y participa de la reflexión y discurso eclesial ahondando en la Crónica del I Concilio ecuménico vaticano en sus 4 volúmenes. La Exhortación a la virtud de Fray Tomé de Jesús, la vida y espiritualidad de San Francisco de Sales o las Meditaciones sobre el Sagrado Corazón, junto con el libro del Mes de ejercicios ignacianos, sembraron en el corazón sediento de Verdad de Faustino Míguez semillas de sabiduría e hicieron de él un maestro contemporáneo de espiritualidad.

Sabemos que dedicaba largas horas al estudio y a la lectura, que preparaba con esmero y profundidad cuanto escribía o trasmitía a las religiosas, a los alumnos, a los fieles, fundamentando cada reflexión en fuentes espirituales de las cuales él se alimenta. Así mismo inculca a las religiosas el cultivo de la lectura. Establece dos momentos a lo largo del día para la lectura espiritual, en la mañana y en la tarde y así lo dejará reflejado en las primeras constituciones de las Hijas de la Divina Pastora, lectura espiritual que en los días de fiesta se duplicará [Notas 15].

Lectura no sólo espiritual sino en todas las ramas del saber, alentándolas a que estudien muchísimo y de todo[Notas 16]en orden a la misión ya que las que no estudian ni enseñan bien no viven en gracia de Dios, porque no cumplen lo que han profesado. La que no aprende, no puede enseñar, y la que no enseña bien, falta gravemente si es por su culpa[Notas 17].

d) Los sacramentos, lugar de encuentro con el Amor

Vivencia del perdón de Dios

“Así los sacerdotes como los demás confesarán dos veces a la semana con los confesores señalados; para que no suceda que los religiosos que han emprendido el camino de la perfección, despreciando las cosas leves, caigan poco a poco en las graves”[Notas 18].

Conociendo la intensidad y el compromiso con el que vive nuestro santo, hemos de suponer el gran aporte a su dinamismo espiritual la vivencia del perdón, experiencia de gratuidad y fuerza de superación para el seguimiento de Jesús. Es la experiencia necesaria de impotencia e incapacidad que sitúa a la persona ante su propia realidad y el don liberador de Dios: su Gracia y Misericordia.

Restituirme, Dios mío la alegría. Venga sobre mí este impetuoso río de vuestra gracia. Dejad que este ímpetu saludable me restituya la alegría que perdí[Notas 19].

Desde una ilimitada confianza en la bondad de Jesús y, en testimonio de esta gran confianza, aconseja la práctica frecuente del sacramento de la Penitencia para sacudir el polvo de las culpas, levantarse pronto, rompiendo las cadenas. Sólo así se obtiene el perdón, la gracia y la fuerza para no caer más en el pecado. Acogiendo el favor de Dios, su gracia eficaz.

Faustino cuenta con la tentación, el combate espiritual y la realidad del pecado en su itinerario espiritual. Tiene siempre presente su pecado (cf. Sal 50) en las diferentes etapas de su vida y proceso personal.

Ni te asuste el fiero asalto de las tentaciones. Aunque te cerquen todas las tentaciones, dolores de la muerte y penalidades del infierno, espera y sufre con paciencia, que no perderás el puesto de la gracia[Notas 20].

La experiencia le demuestra que, por más que lo intente, el hombre no es capaz de evitar, siempre y en todo momento la tentación del mal en sus múltiples formas. Este hijo de Calasanz es consciente de que la tentación, mientras nos desagrada, es materia de virtud, aunque moleste toda la vida pues descubre nuestra flaqueza y la necesidad de orar (…) Más peligro corre la nave en calma que en la tempestad pues no hay mayor tentación que no tenerlas. Nunca se estará en tantas tentaciones como cuando te veas sin ellas[Notas 21]. La lucha sirve para someter nuestra voluntad a la voluntad de Dios.

Es la confianza y certeza de que Dios es fiel a pesar de su infidelidad. Esta experiencia le fortalece y prepara para continuar el camino de seguimiento tras Él: No temas, porque Jesús, con su gracia, jamás deja de ayudar a los que confían en él. Hace poderosísimos a los que en él esperan.

Se suele definir la tentación como un impulso a obrar el mal, incitando al pecado, invitación a emplear mal las energías o inclinaciones personales o los bienes externos. La tentación no es pecado, sino ocasión de pecar, o bien de ejercitar la fidelidad a Dios. Si la búsqueda de la voluntad de Dios es la finalidad absoluta de nuestra vida, la tentación es una solicitación a desviarnos de esa voluntad de nuestro Creador y Padre. Ya lo advierte el autor del Eclesiástico: si te decides a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba (cf. Eclo 2,1). Y el P. Faustino dice que el Señor a los que más ama los pulimenta con los instrumentos de que suele servirse: contradicciones, desprecios, disgustos, sequedades, tentaciones de toda clase[Notas 22].

Mediador del perdón

¿Cómo afectaría la propia vivencia del sacramento y de la tentación a su vocación sacerdotal? En su breve disertación sobre el sacerdocio católico expresa la influencia que éste puede ejercer sobre los fieles en orden a la santidad y en particular, refiriéndose al sacramento del perdón pone de manifiesto cómo es mediación para que se derrame el bálsamo de la esperanza en un corazón desesperado[Notas 23].

El P. Cerdeiriña, hermano escolapio nos lo presenta como amigo de pasar largos ratos en el confesionario: Decía la misa primera del Colegio, y a continuación acudía al confesonario, cuando concluía, se retiraba para hacer sus clases y dedicarse a sus estudios y trabajos.

A partir de su relevo en las clases, el P. Olea, Sch. P. nos dice, que consagró mucho tiempo al confesonario y cuando se trataba de los niños él era el primero que se sentaba en el confesonario y el último que se levantaba.. Tenía muchos penitentes y nunca se quejó de que el confesonario le diera molestias[Notas 24].

Es un hombre de discernimiento y en el acompañamiento personal de cuantos se acercan a él sabe distinguir las asechanzas del enemigo: no quiero te me dejes dominar de la tristeza ni del temor que dices, pueden ser dos tentaciones del enemigo[Notas 25].

La Eucaristía

¿Qué pudo significar para nuestro santo la vivencia de este sacramento?

Su celebración es un acontecimiento de suma trascendencia para Faustino, es una forma de entrar en comunión con Dios. Lo llama el Sacramento del amor. ¿Y para qué lo instituyó, sino para estar siempre con nosotros oculto, como en un horno de amor, bajo las especies sacramentales?

Es alimento diario, que pide una actitud reverente por nuestra parte: Quiso instituir el Santísimo Sacramento para alimentarte a él has de acercarse penetrada de temor y reverencia[Notas 26].

Es fuente de alegría y unión: El será tu único gozo, si con frecuencia y devoción te acostumbras a recibirlo, en aquella hostia sacrosanta en la que te espera y te llama, para unirse contigo y enriquecerte con sus gracias mientras recibe el homenaje de tus adoraciones[Notas 27].

Es amor que educa y enseña: Ninguno mejor que un buen libro y Jesús en la Sagrada Eucaristía que hablan al alma, no predispuesta, sin respetos humanos[Notas 28].

Es Dios dándose: Aprecia, pues, el gran don que excede á todo don, y aliméntate con frecuencia y suma devoción de este alimento divino[Notas 29].

Es fuerza y medio de crecimiento: Solamente así te harás fuerte contra los enemigos de tu alma, así crecerás en el divino amor y adelantarás en todas las virtudes hasta conseguir la vida eterna, porque el mismo Jesús te dice: El que come mi carne y bebe mi sangre obtendrá la vida eterna (MSC 152; cf. Jn 6, 54)

Es Jesús anonadándose: En el Sacramento del Altar, enseñaba la humildad, haciendo ver cuánto se había anonadado El mismo en el Santísimo Sacramento por amor al hombre[Notas 30].

¡Cuánto gusto tendría para nosotros la Eucaristía, si pensáramos lo que a Dios costó![Notas 31]

Algunos testigos declaran que tenía mucho amor a Jesús Sacramentado y comenzaba sus conversaciones con una jaculatoria al Santísimo Sacramento y nos inculcaba la visita frecuente y diaria al Señor en el Sacramento, y que nuestro refugio fuera siempre el Sagrario[Notas 32].

Los últimos días de vida, cuando ya no podía bajar a la capilla del colegio, en la casa de Getafe, seguirá la celebración de la santa misa desde la tribuna, desde un pequeño oratorio situado en la parte superior de la comunidad, cerca de su habitación.

Notas

  1. F. GUILLEN, La preguiera nel Calasanzio, Eph. Cal. 6 (1980) 284
  2. C44
  3. Ep 153
  4. Ep 501
  5. MSC 194
  6. MSC 5
  7. Ep 40
  8. Ep 38, 40
  9. Ep 153
  10. Ep 196
  11. Ep 57
  12. PE 101
  13. CF IX
  14. MSC 5
  15. CF 83. En el cap.VIII sobre la distribución del tiempo: De nueve a nueve y media desayunarán y tendrán lectura, y después se prepararán para entrar a las diez en clase hasta las cuatro y media de la tarde, con solos tres cuartos de hora de interrupción para comer y que merienden las niñas(IV). Desde las cuatro y media hasta las cinco y media tendrán la costura de Comunidad y lectura espiritual, y después estudios para todas, hasta las seis y media, que harán la oración mental hasta las siete, que entrarán en las clases nocturnas. A las ocho y media cenarán y tendrán su recreación, reunidas hasta las nueve y cuarto, que rezarán Maitines y Laudes, harán el examen de conciencia y concluirán con las oraciones, para recogerse a las diez (V)
  16. Ep 658
  17. Ep 718
  18. JULIAN ALEJANDRE DE LA MADRE DE DIOS, Compendio de la Religión de Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, Madrid 1848.
  19. MSC 5
  20. Ep 135
  21. Ep 227
  22. Ep 495
  23. HPF 24
  24. Summ pág. 41, 58, 163; P. Cirilo Vázquez, enfermero en sus últimos años.
  25. Ep 489
  26. MSC 147
  27. MSC 9
  28. Ep 447
  29. MSC 152
  30. MSC 153
  31. PE 92
  32. Summarium, pág. 188