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SinMasImpulso/E. EPÍLOGO: Sin más impulso que su Amor
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E. EPÍLOGO: Sin más impulso que su Amor

Aunque Faustino hablara todas las lenguas del corazón humano y entendiera todas las leyes de la naturaleza, sin amor, es como una campana que resuena o un platillo estruendoso. Aunque posea el don de profecía y curación de las más variadas dolencias y conozca los misterios todos y la ciencia entera, aunque tenga una fe recia como para mover montañas, sin amor, no es nada. Aunque se despoja de todo su honor y rinda su voluntad, sin amor, de nada le sirve. Aunque investigara todas las propiedades terapéuticas de las aguas y conociera todos los secretos de las plantas, sin amor no es nada.

El amor en Faustino Míguez es obediente, entregado y generoso; es fiel a la verdad del evangelio, es humilde, no es fanfarrón, no busca el honor y la gloria, o su interés, no apunta las ofensas, no se alegra de la injusticia sino que se alegra de la verdad. El amor es disponible y servicial.

El amor en Faustino es creativo, innovador, comprometido. El amor es auténtico, dignifica, tiene rostro humano, eleva las capacidades de la persona. El amor en Faustino Míguez se hace educación, se vive en la escuela y en las calles de los pueblos, entre sus gentes.

El amor en Faustino tiene ojos de niño y corazón de mujer. El amor se conmueve, cura, sana, consuela y acompaña. El amor estudia, investiga, profundiza y escudriña. El amor se hace ciencia y medicina.

El amor se hace compañero de camino y enseña a escribir y a leer. El amor escucha, llora, ama y sufre en silencio. Porque el amor todo lo vence y no hay cruz que no soporte. El amor todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor es sin límites, sin tiempo, sin cálculos, sin interés, es incansable.

El amor en Faustino busca, encamina y aconseja, es sencillo y abnegado. El amor es encarnado, apostólico y ecológico.

El amor nunca acabará. Las profecías serán eliminadas, las lenguas cesarán, el conocimiento será disipado, el honor difuminado. Porque conocemos a medias, profetizamos a medias, educamos a medias; cuando llegue lo definitivo, lo parcial se acabará, lo auténtico triunfará.

La caridad nada espera de la criatura, sino del Creador, porque mejor es siempre amar que ser amado. No pretende correspondencia, ama sólo por Dios.

Cuando Faustino era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; al hacerse adulto, abandonó lo que era propio de un niño. Entonces conocía a medias, ahora conoce tan bien como es conocido. Ahora ve cara a cara al Maestro Jesús, al Dios providente, al Padre de las misericordias. Ahora sólo le quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. Pero la más grande de todas es sin dudas es su amor. (Cf. 1 Cor 13, 1-13)

¿Quién le llevó a las Escuelas Pías? El Amor ¿Quién le hizo perseverar? El Amor. ¿Quién lo hace santo? El Amor y sólo el Amor Divino.

Hijas, si ése no arde; si no abrasa vuestro pecho; si no os enardece y mueve para todo; si no ha de ser el resorte y motor al mismo tiempo de todas vuestras acciones, pensamientos y palabras, romped esos hábitos y volveos al mundo[Notas 1].

El amor es la plenitud de la ley, quien ama cumple la ley entera (cfr. Rom 13, 8). Por eso, una sola cosa debes aprender, AMAR[Notas 2]. Lo demás se da por añadidura.

Os bendice: El abuelo

Notas

  1. Ep 124
  2. Ep 627