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:Nadie fue ayer ni va hoy, ni irá mañana hacia Dios por este mismo camino que voy yo.
 
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:Para cada hombre guarda un rayo de luz el sol (…) y un camino virgen Dios”
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:Para cada hombre guarda un rayo de luz el sol (…) y un camino virgen Dios”<ref group='Notas'>LEÓN FELIPE, Versos y oraciones de caminante. Prologuillos I, en Poesías completas, Visor, Madrid 2004, 61. </ref>
  
 
Cada persona tiene un itinerario espiritual único y singular. Es un largo camino que abarca toda la vida. Todas y cada una de las circunstancias y acontecimientos del vivir diario contribuyen de alguna manera a ese proceso. Vamos siendo transformados gradualmente, paso a paso, minuto a minuto por la acción del Espíritu Santo, recorriendo un largo camino de identificación con Cristo y compromiso con el Evangelio.
 
Cada persona tiene un itinerario espiritual único y singular. Es un largo camino que abarca toda la vida. Todas y cada una de las circunstancias y acontecimientos del vivir diario contribuyen de alguna manera a ese proceso. Vamos siendo transformados gradualmente, paso a paso, minuto a minuto por la acción del Espíritu Santo, recorriendo un largo camino de identificación con Cristo y compromiso con el Evangelio.
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En sus últimos años de vida el P. Faustino Míguez redacta unos consejos dirigidos a las religiosas, en octubre de 1922, y una carta dirigida a la superiora general, M. Julia Requena, en noviembre de 1922, conocidos como Testamento Espiritual y Codicilo respectivamente. Tiene 91 años. En ellos comparte su sueño e ideal de Vida Religiosa, resume y síntesis de toda una vida:
 
En sus últimos años de vida el P. Faustino Míguez redacta unos consejos dirigidos a las religiosas, en octubre de 1922, y una carta dirigida a la superiora general, M. Julia Requena, en noviembre de 1922, conocidos como Testamento Espiritual y Codicilo respectivamente. Tiene 91 años. En ellos comparte su sueño e ideal de Vida Religiosa, resume y síntesis de toda una vida:
  
''Reflexionando luego en uno de mis desvelos sobre lo que es un alma consagrada a Dios, me la figuré como una joya de inapreciable valor, guardada en un estuche de barro, más o menos modelado, que no hace variar el precio infinito de aquella (…) y cómo no explotaba el corazón que Dios formó para sí con una capacidad infinita.
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''Reflexionando luego en uno de mis desvelos sobre lo que es un alma consagrada a Dios, me la figuré como una joya de inapreciable valor, guardada en un estuche de barro, más o menos modelado, que no hace variar el precio infinito de aquella (…) y cómo no explotaba el corazón que Dios formó para sí con una capacidad infinita<ref group='Notas'>TE 23</ref>.
  
 
Acercarnos a Faustino Míguez es entrar en contacto con un hombre que se abre a la acción de Dios desde su realidad humana personal y desde un contexto social particular. Un hombre polifacético, una personalidad rica en capacidades y valores personales y también un hombre con limitaciones y debilidades. Todo ello le acompañará en su proceso de crecimiento humano y espiritual, entrarán de alguna manera a formar parte de su experiencia espiritual.
 
Acercarnos a Faustino Míguez es entrar en contacto con un hombre que se abre a la acción de Dios desde su realidad humana personal y desde un contexto social particular. Un hombre polifacético, una personalidad rica en capacidades y valores personales y también un hombre con limitaciones y debilidades. Todo ello le acompañará en su proceso de crecimiento humano y espiritual, entrarán de alguna manera a formar parte de su experiencia espiritual.

Última revisión de 07:30 31 may 2019

PROLOGO
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SinMasImpulso/INTRODUCCIÓN
Índice

A. CONTEXTO E HISTORIA
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INTRODUCCIÓN

Nadie fue ayer ni va hoy, ni irá mañana hacia Dios por este mismo camino que voy yo.
Para cada hombre guarda un rayo de luz el sol (…) y un camino virgen Dios”[Notas 1]

Cada persona tiene un itinerario espiritual único y singular. Es un largo camino que abarca toda la vida. Todas y cada una de las circunstancias y acontecimientos del vivir diario contribuyen de alguna manera a ese proceso. Vamos siendo transformados gradualmente, paso a paso, minuto a minuto por la acción del Espíritu Santo, recorriendo un largo camino de identificación con Cristo y compromiso con el Evangelio.

De todo lo que hizo y vivió Faustino Míguez a lo largo de su vida, ¿qué cosas en concreto influyeron en su crecimiento interior? La respuesta es contundente: todas y todo. Todas las personas y acontecimientos, alegría, dolor, esperanza, desengaño; todo triunfo, fracaso e incomprensión entraron de alguna manera a formar parte de su camino de santidad. El Señor integró y encajó todo lo que le sucedió a través de los avatares de la vida, dentro del marco de su historia personal de salvación. Por supuesto que no todo fue inmediatamente bueno, pero no hay absolutamente nada que no sea capaz de tornarse en algo bueno para aquellos que aman a Dios y creen en Él (cf. Rm 8, 28). ¡Ni siquiera el pecado! Ya se tratara de su propio pecado personal o del pecado de otros, afectándole de algún modo (rivalidades, envidias, intolerancia e incomprensiones).

Dios se sirvió de todo. El Espíritu intervino con Faustino Míguez en todos los detalles de su vida: en cada decisión, en todo lo que hizo, en todo lo que le aconteció, y sucedió de un modo tan trascendental que acabó allí donde Dios le había soñado siempre. Y eso a pesar de su debilidad y en cierto sentido hasta por esa misma limitación y pobreza personal. ¿Cómo le mueve Dios para acabar consiguiendo de Faustino exactamente lo que quería? ¿Cómo se combinó en él la iniciativa absoluta y gracia de Dios con la libertad y autonomía de Faustino? La única respuesta es: ¡Él lo hace! Y en eso precisamente consiste el misterio de la acción de Dios en la persona.

De ahí que, desde el cuidado cariñoso de Dios, todos los elementos presentes de su vida le afectaron en su fisionomía espiritual: su temperamento, los pecados y las virtudes, las limitaciones, talentos, sufrimientos y alegrías, junto con todo el bagaje hereditario y lo que recibió del ambiente de su época. Su familia, su pueblo, hermanos religiosos con los que convivió, superiores, destinos y tareas que realizó. Nada resultó demasiado pequeño e insignificante, demasiado superficial o pasajero como para escaparse a la acción amorosa de Dios. Nada de lo que hizo, dijo o fue consiguió hacer fracasar a Dios, al contrario, lo integró todo en su continua transformación en Él.

La experiencia espiritual de Faustino Míguez es la acogida personal del don otorgado por Dios, la iniciativa, por tanto, es divina y la respuesta vital que él da, bajo la acción del Espíritu a su vocación fundamental. Hablar de itinerario espiritual es describir el recorrido de un camino interior, vislumbrar las etapas de un proceso de maduración y de crecimiento humano y cristiano, bajo la inspiración del Espíritu.

Algunas actitudes básicas en su vida que propiciaron esa respuesta y colaboración con la gracia recibida fueron la búsqueda constante de la verdad, la autenticidad en todo, una fidelidad inquebrantable a su conciencia, un amor apasionado a su Maestro Jesús, una obediencia radical a sus superiores como expresión de la voluntad de Dios, una sensibilidad exquisita e intuitiva que le lleva a descubrir a Dios presente en su quehacer cotidiano, en los pequeños, en la niñez abandonada, en los enfermos, en la realidad que le rodea, y, por último, al final de su vida, una humildad “rendida” y agradecida ante todo lo que la vida le había ofrecido.


En sus últimos años de vida el P. Faustino Míguez redacta unos consejos dirigidos a las religiosas, en octubre de 1922, y una carta dirigida a la superiora general, M. Julia Requena, en noviembre de 1922, conocidos como Testamento Espiritual y Codicilo respectivamente. Tiene 91 años. En ellos comparte su sueño e ideal de Vida Religiosa, resume y síntesis de toda una vida:

Reflexionando luego en uno de mis desvelos sobre lo que es un alma consagrada a Dios, me la figuré como una joya de inapreciable valor, guardada en un estuche de barro, más o menos modelado, que no hace variar el precio infinito de aquella (…) y cómo no explotaba el corazón que Dios formó para sí con una capacidad infinita[Notas 2].

Acercarnos a Faustino Míguez es entrar en contacto con un hombre que se abre a la acción de Dios desde su realidad humana personal y desde un contexto social particular. Un hombre polifacético, una personalidad rica en capacidades y valores personales y también un hombre con limitaciones y debilidades. Todo ello le acompañará en su proceso de crecimiento humano y espiritual, entrarán de alguna manera a formar parte de su experiencia espiritual.

San Faustino no habló mucho de su vida interior, por lo que indagaremos en la espiritualidad que subyace a todas sus actividades, qué era lo que más le importaba, lo que le motivó e inspiró, su actitud ante la vida, buscando algunos indicios del modo como él entiende a Dios y se relaciona con Él.

Faustino es más conocido por su personalidad desbordante, por los talentos que desplegó hacia fuera, que por dentro, por la Fuente interior de donde manaba toda su riqueza personal. Tal vez podría decirnos que, para él, lo más importante era esto segundo: su adentro y Aquel que lo inspiraba y dirigía.

Nos asomaremos a sus escritos, a los testimonios de las personas que le conocieron. Preguntaremos a su familia y a su Galicia natal, a sus compañeros escolapios, a sus alumnos, a las primeras religiosas que tuvieron la suerte de empaparse y aprender de su rica personalidad humana y atractivo perfil espiritual, desde una lectura creyente de cuanto aconteció en su vida cotidiana.

Este libro intenta ser un ensayo de síntesis, una reflexión teológica sobre su vida, cuanto aconteció en su caminar cotidiano; una lectura personal de los escritos del santo, de documentos carismáticos del Instituto Calasancio y de las Escuelas Pías; convencida de que uno escribe de aquello que le gustaría hacer vida. El presente estudio es, por lo tanto, una aproximación subjetiva, expresa y recoge intuiciones personales y es un intento de acercamiento a la experiencia espiritual de Faustino Míguez, un hombre que vive en el s. XIX, pero desde claves antropológicas y teológicas del s. XXI.

Notas

  1. LEÓN FELIPE, Versos y oraciones de caminante. Prologuillos I, en Poesías completas, Visor, Madrid 2004, 61.
  2. TE 23