UnaEntrega/IV. EL MEJOR FRUTO: INSTITUTO CALASANCIO HIJAS DE LA DIVINA PASTORA

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III. SABOR DEL FRUTO
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BIBLIOGRAFÍA
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IV. EL MEJOR FRUTO: INSTITUTO CALASANCIO HIJAS DE LA DIVINA PASTORA

CAMINAMOS FIELES AL ESPÍRITU

Las Hijas de la Divina Pastora, convocadas por el Espíritu y el carisma fundacional,

-vivimos nuestra respuesta a la llamada de Dios como miembros de una familia,
-sentimos un profundo amor a la Iglesia,
-trabajamos por la expansión del Reino,
-y permanecemos disponibles para ser testigos del Resucitado en cualquier parte del mundo.

Esta familia - fruto del Espíritu, siempre fecundo, y de la docilidad del padre Faustino- ha ido creciendo con los años. Está presente en nueve países: España (1885), Chile (1923), Argentina (1924),.Uruguay (1955), Colombia (1970), Nicaragua (1976), Guinea Ecuatorial (1984), Ecuador (1989) y Costa Rica (1990).

Las Constituciones de 1982 siguen las indicaciones del Vaticano II de retorno a las fuentes y a la primigenia inspiración de los institutos y presentan nuestro carisma tal y como el padre Faustino lo plasmó en los documentos fundacionales. Queremos revitalizarlo y vivirlo estando disponibles a las necesidades de los hermanos: "aceptamos, además de la escuela, cualquier obra que dentro de nuestro carisma, contribuya al mayor bien temporal y eterno del prójimo".

NUESTRA ESPIRITUALIDAD

En las primitivas Constituciones y Reglas, el padre Faustino delimita los fines del Instituto y las líneas fundamentales de espiritualidad que brotan de la experiencia del Misterio de Cristo que él posee. El telón de fondo de esta experiencia es la espiritualidad que mana del carisma de José de Calasanz, desde la que vive, como escolapio, el seguimiento de Cristo. La conciencia de este entronque con la espiritualidad calasancia lleva a M. Natividad Vázquez Romero, superiora general, a pedir a Roma en el año 1935 -cincuenta aniversario de la fundación- que el Instituto se denomine "PIO INSTITUTO CALASANCIO DE LAS HIJAS DE LA DIVINA PASTORA".

Las bases de nuestra espiritualidad son:

1. Cristocentrismo

"Tomar a Cristo por único y perfectísimo modelo en todo y renunciar por Él a todo lo que no sea para honra y gloria del mismo, que tenía por única comida el hacer la voluntad de su Padre"

La vida espiritual delas religiosas calasancias gira en torno a Jesucristo, "que por su amor murió, hecho hombre, en una cruz". Con Él hemos de identificarnos cada día,

-permaneciendo en el amor..."sin más armas que la caridad",
-aceptando la cruz... "con una abnegación si límites",
-entregando la vida..."aún con exposición de la misma vida".

Así podrá ser realidad en nosotras lo que dice el apóstol Pablo: "No soy yo, es Cristo quien vive en mí".

2. Amor a María, DIVINA PASTORA

Las Hijas de la Divina Pastora encontramos en María la Madre y el Modelo:

-Virgen en su cuerpo y su espíritu.
-Humilde en su corazón.
-Disponible en sus gestos, con una caridad si límites.
-Mujer que todo lo refiere a Dios, por eso se hace su Esclava.
-Llena de gracia y perfección, pero ajena a toda vanidad.
-Modelo acabado de todas las virtudes...

"Y tal fue la Madre, tales deben procurar ser sus hijas" Hijas de María, MADRE Y PASTORA, porque nos ofrece la VIDA y nos conduce a la VIDA. Tarea importante para la religiosa calasancia que ha de

-"mirar como madre a las alumnas",
-"hermanar la gravedad de la maestra con el amor y la dulzura de una madre" y
-"buscar almas y encaminarlas a Dios por todos los medios que están al alcance de la caridad".

Tarea importante que se traduce en gestos cotidianos: caminar, buscar, acompañar y educar con amor a quien Dios pone en nuestro camino...

3. Humildad

Es nuestra actitud característica: al menos debe serlo: "tan humilde como Hija de la Divina Pastora". Esta humildad nos hace fieles a Dios y al prójimo, nos inclina a comunicarnos con los humildes y pequeños y nos anima en las dificultades y desalientos.

4. Sencillez

Es el aliento que brota del humilde y pone de relieve las cualidades del espíritu y los nobles sentimientos del corazón. Aliento que está presente desde el origen del Instituto y que quisimos plasmar en el lema elegido para el primer centenario: NACIMOS EN LA SENCILLEZ, EDUCAMOS CON ESPERANZA.

5. Donación

"Esposas de Jesucristo que pasó su vida haciendo el bien y dándola, al fin, por sus mismos enemigos".

La donación de la vida, hasta la muerte si es preciso, es esencial en nuestra identidad espiritual. Queremos seguir las huellas del Buen Pastor, siempre dispuesto a dar la vida por las ovejas. Así en este empeño, el 2 de enero de 1987, la arena de la playa de Bata, en Guinea Ecuatorial, quedó marcada por la sangre de la superiora general del Instituto, M. Carmen Gañán Saldaña, y la secretaria, M. Angustias López Chamorro, que, como Jesús, regresaban de cuidar a sus ovejas.

EN COMUNIDAD

Estamos llamadas a vivir el seguimiento de Cristo en comunidad. Intentamos construir comunidades fraternas que sean signos de amor y unidad en el ambiente en que estamos insertas y que estimulen a los demás a vivir esta misma dimensión.

"Mandándonos el Señor que nos amemos mutuamente como Él nos amó, las Hijas de la Divina Pastora nos amamos unas a otras como hermanas unidas por el mismo Dios y hacemos todo lo posible para conservar entre nosotras la unión más perfecta".

ANIMADAS DE ESPÍRITU APOSTÓLICO

Acogemos el mandato del Señor que nos dice: "Id y anunciad", y cooperamos en la tarea de evangelización de la Iglesia en:

1. Centros educativos

Evangelizamos educando. Imitamos a Jesús que acoge y acaricia a los niños y hacemos presente su Reino.

Caminamos junto a los jóvenes en su proceso de crecimiento humano y cristiano para que lleguen a ser

-señores frente a las cosas
-hermanos al lado de los demás
-hijos junto a Dios.

Por eso en nuestros centros:

-Educamos bajo el lema PIEDAD Y LETRAS.
-Consideramos la enseñanza como instrumento al servicio de la educación integral.
"Procuren, enhorabuena, enriquecerlas con todos los conocimientos que puedan honrarlas y serles útiles en todas las fases de la vida; pero hagan por cimentarlas en el santo temor y amor de Dios, profundo conocimiento de los misterios de la fe y reglas de moral..."
-Acogemos con sencillez y fraternidad a todos los miembros de la comunidad educativa, fomentando un ambiente familiar y cercano.
-Favorecemos la celebración gozosa de la fe, como dimensión de gratitud y fiesta, porque la apertura a la trascendencia es el fundamento de nuestra esperanza.
-Vivimos la espiritualidad mariana como amor confiado en Dios y entrega incondicional a los hermanos.

COMO EL ÁNGEL CUSTODIO

La educación integral, "la obra más grande y más sublime del mundo porque abraza a todo el hombre tal como Dios le ha concebido, tal como Dios le ha criado", exige agentes evangelizados y evangelizadores, maestras vocacionadas que sean auténticas educadoras, dotadas de las cualidades que el padre Faustino resume en el capítulo "Virtudes de la maestra". Destacamos entre ellas:

-La paciencia, que es el arte de saber esperar el fruto de la siembra.
"Paciencia que le haga soportar en silencio los sinsabores anejos a la educación de las niñas, contenga las potencias en sus límites, impida los arrebatos, madure los designios, suavice las penas y fatigas, tranquilice el espíritu y evite las desagradables consecuencias que siempre lleva consigo el vicio opuesto".
-La mansedumbre, que inspira bondad y ternura.
-La prudencia, que nos dicta lo que hemos de hacer o evitar para ayudar al joven en su crecimiento y maduración.
-La generosidad, que urge a sacrificar los intereses personales en favor del hermano.
-La inquietud apostólica, para guiar al encuentro con el Maestro y al compromiso cristiano.

La educadora calasancia, como el ángel custodio, no abandona la misión encomendada ni deja de cuidar a quien el Señor le confió.

"Sólo aspira el ángel en cumplimiento de su misión a preservar de todo mal y procurar todo bien a su pupila. Y no otra ha de ser la aspiración de toda Hija de la Divina Pastora que tal se precia; imitar continuamente, con sus discípulas, ese noble y maternal cariño de cada Príncipe celestial con su pupila".

2. Residencias

En ellas acompañamos a las jóvenes en la respuesta a la vocación cristiana y le brindamos posibilidades para completar su formación.

Diálogo, alegría, responsabilidad, reflexión son actitudes básicas en nuestras residencias, que buscamos sean auténticos hogares.

3. Casas de espiritualidad

Ofrecemos un clima apropiado para el encuentro con el Señor. Acogida, silencio, paz que favorezcan ese encuentro que urge a un estilo nuevo de relación con el mundo y los hermanos.

4. Comunidades-misión

Quieren ser presencia evangélica entre los más pobres y marginados de la sociedad... Realizan una obra, lenta y silenciosa, de promoción humana, social y cristiana.

Las hermanas, que entregan su vida en estos lugares lejanos, experimentan, frecuentemente, las consecuencias de la enfermedad, la guerra, la injusticia social... y siempre, el gozo de la entrega evangélica...

Se hace realidad, aquí y allí, antes y ahora, el deseo de nuestro padre fundador: "estar dispuestas para cuando las circunstancias lo pidan, a sacrificarse por su prójimo y dar por sus almas hasta su propia vida".


RASGOS QUE CARACTERIZAN NUESTRO ESTILO PASTORAL
Según el estilo de nuestro padre fundador y la tradición del Instituto las notas que definen nuestra acción pastoral son:
-Disponibilidad ante las urgencias y necesidades del hombre de hoy desde una actitud de servicio evangélico. "Acudirán al socorro de las almas que las necesitaren".
-Sencillez, que nos hace pequeñas con los pequeños.
-Asumimos las virtudes de la maestra que nuestro padre fundador nos transmite: mansedumbre, celo, gravedad, dulzura, sabiduría, prudencia, paciencia y generosidad.
-Ascesis personal que nos hace capaces de olvidarnos de nosotras mismas y salir al encuentro del otro. "...animadas de un espíritu apostólico y con una abnegación sin límites..."
-Clima de alegría, esperanza, amor a la vida y optimismo que brotan de una concepción cristiana de la vida.
-Espíritu de familia que favorece la cercanía y la confianza.
-Acompañamiento personal y de grupo, que favorece la maduración humana y cristiana.
-Clima de libertad y respeto que ayude al joven a optar, responsablemente, por un proyecto de vida cristiana.
-Participación corresponsable de todos los miembros de la comunidad.
-La relación con el entorno, que nos ayuda a compartir las inquietudes y problemas de la sociedad y dar una respuesta desde la fe.

UNA EXPERIENCIA ACTUAL

"Amada hija en Cristo, sor Julia:

Para el 14/c pasará por ésta para embarcarse en Cádiz un caballero de Villa Cañás, provincia de Santa Fe. A la salida de dicha Villa Cañás, se trataba de llevar allí unas religiosas para que fundasen un colegio de niñas y dice que si no las llevaron ya, cuando llegue, propondrá las de vuestra Orden si les decís las bases para llevarlas y presentarlas..."

En marzo de 1984, después de 68 años de la oferta que recibía nuestro padre fundador, las religiosas calasancias, nos hacemos presentes en Santa Fe, concretamente en el barrio de San Agustín, a 500 kilómetros de Buenos Aires.

Tiene una población de unos 12.000 habitantes, provenientes del Noreste argentino. Es un barrio nuevo pues la población vivía antes en otros lugares de Santa Fe y se trasladó por diversos motivos: inundaciones, falta de trabajo, etc. Esto le da unas características especiales: falta de identidad y arraigo en el barrio. El ambiente social está marcado por las constantes de la marginación. No hay escolarización para toda la población. Los niños trabajan por necesidad, los adolescentes dejan los estudios y los adultos permanecen analfabetos.

El barrio es pobre económicamente. El 85 por 100 de la población no tiene un puesto de trabajo fijo y los ingresos mensuales son bajos y fluctuantes. Se da por ello, una deficiente alimentación, que llega a veces a la desnutrición y un tipo de viviendas muy pobres.

La religiosidad es popular y llena de elementos de superstición. Manifiestan un gran respeto por el sacerdote y las religiosas y son abiertos al mensaje del misionero.

Nuestra misión en el barrio es la atención a la parroquia y a la escuela que depende de ella. El párroco celebra la Eucaristía dos veces por semana.

Las actividades parroquiales que realizamos son:

-Catequesis. La reciben unos 500 niños y jóvenes. También los adultos. En esta tarea colaboran unos 30 catequistas: jóvenes del colegio de los PP. Jesuitas, de la Universidad Católica de Santa Fe y matrimonios comprometidos.
-Hay grupos de precatequesis, comunión, confirmación y perseverancia. A los adultos se le dan catequesis prebautismales y se les prepara para recibir los sacramentos. El Bautismo se administra comunitariamente el primer domingo de mes con un promedio de 30-40 bautismos.
-Visita personal a las casas. Así se conoce la situación humana y espiritual de las familias, se les invita a la catequesis y se ofrecen los servicios de la parroquia: Cáritas, costurero, consultorio odontológico, promoción de la vivienda y asesoramiento jurídico.
En los tiempos fuertes - Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua- se hacen en las casas celebraciones de la Palabra para preparar las fiestas.
-Organización festiva del domingo. Después de la Eucaristía se sirve chocolate y dulces a los niños. Participan en diferentes grupos y deportes durante la mañana. Así se fomenta la conciencia de barrio y se da un aire festivo al domingo.
-Atención a la secretaría parroquial.
-Asistencia espiritual a los enfermos.
-Celebraciones de la Palabra y marianas con la comunidad parroquial.

En 1986 se pone en marcha una escuela de pendiente de la parroquia dadas las necesidades de escolarización de la zona. Hoy cuenta con 180 alumnos y seguirá creciendo hasta completar el ciclo primario. Una religiosa trabaja allí como profesora y dirige la pastoral.

Hay una asociación cooperadora formada por un grupo de laicos que se preocupa del funcionamiento y progreso de la escuela. Así se ofrece un servicio escolar totalmente gratuito. Diariamente se sirve desayuno y almuerzo a todos los alumnos, incluso en tiempo de vacaciones.

Como complemento a la tarea de promoción de la mujer, existe un costurero que dirige una religiosa. Asisten mayores, jóvenes y niñas. Se dan clases de tejidos, bordados, corte y confección y se enseña a coser a máquina y remendar ropa. Es un medio más para la educación integral de la mujer.

Somos conscientes de las muchas necesidades que el barrio tiene y aunque no están en nuestras manos todas las soluciones nos sentimos contentas evangelizando y dejándonos evangelizar por estos hermanos, en los que hay grandes valores humanos y cristianos y un gran corazón que es capaz de dar desde la pobreza.

Ello nos impulsa a afrontar el futuro con esperanza...

Notas