VidaVenerado/APÉNDICE e) Honor a Calasanz Patrono Universal de la Escuela Popular Cristiana y especialmente del Magisterio Español

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e) Honor a Calasanz Patrono Universal de la Escuela Popular Cristiana y especialmente del Magisterio Español

A los timbres de gloria que los soberanos Pontífices BENEDICTO XIV y CLEMENTE XIII colocaron sobre la frente de San José de Calasanz, por medio de su beatificación y canonización respectiva, ha añadido en nuestros días otro esplendoroso el Papa Pío XII con su Breve “Providentissimus Deus”, de 13 de agosto de 1948, por el que lo declara Celestial Patrono de todas las Escuelas populares cristianas del mundo, con motivo del tercer centenario de su muerte y segundo de su elevación al honor de los altares.

“Está bien probado por documentos auténticos, dice la Suprema Autoridad de la Iglesia Romana, que fue el mismo Calasanz quien, en esta alma Urbe, en la Parroquia de Santa Dorotea, a la otra parte del Puente Sixto, abrió, en 1597, la primera escuela pública de Europa, para la educación gratuita de los hijos del pueblo pobres y abandonados. Para emprender esta tan saludable cuanto difícil empresa, entonces, sobre todo, más que nunca necesaria, el Varón de Dios, por inspiración divina, fundó sus Escuelas, que quiso se llamaran Pías, para manifestar, desde su origen, su naturaleza y su fin, Escuelas, que el Señor y su Santísima Madre, en medio de numerosas dificultades, hostilidades y persecuciones de todo género, nunca dejaron de proteger visiblemente, y a las que, desde un principio, muchos de nuestros Predecesores dispensaron favorable acogida. En efecto; CLEMENTE VIII, apenas conoció el propósito que tenía Calasanz de dar instrucción gratuita a los hijos del pueblo, lo tomó bajo su amparo, y de no haber sido sorprendido por una muerte prematura, habría, sin duda, él mismo aprobado la Religión de las Escuelas Pías; PAULO V dijo que José había emprendido su obra “movido por Dios»”, y en 1617, estableció la Congregación de las Escuelas Pías, que quiso recibiera de sí mismo el nombre de Paulina; GREGORIO XV, a quien José, ilustrado con luces del Cielo, predijo en Narni su elección para Sumo Pontífice, fue el mejor amigo del Santo y de sus Religiosos, y por su Constitución Apostólica ”In Supremo Apostolatus Solio”, dada en 1621, elevó la Congregación Paulina al grado de Orden Religiosa, y poco tiempo después aprobó sus Constituciones; URBANO VIII prohibió el que otro se sirviera en su provecho del título de Escuelas Pías; ALEJANDRO VII introdujo la causa de Beatificación de José; CLEMENTE IX aprobó y confirmó todas las gracias y privilegios concedidos por GREGORIO XV a la Orden de las Escuelas Pías; asimismo, CLEMENTE XII declaró solemnemente ser del Cielo la misión, que tuvo José, sobre todo, “como primer modelo de toda la cristiana educación popular”; más tarde, BENEDICTO XIV, que llamó a Calasanz “el Job de Gracia”, lo contó, hace dos siglos, en el número de Beatos; y CLEMENTE XIII, el año 1767, lo inscribió en el catálogo de los Santos. Por fin, en nuestros mismos días, BENEDICTO XV, de feliz recordación, pontificio de 1917, adjudicó, con su autoridad suprema, al Fundador de las Escuelas, la primacía entre los promotores de la educación gratuita de la niñez desvalida.

No hay, pues, por qué maravillarse de que las Escuelas Pías, asistidas del Cielo con tantos y tan poderosos auxilios, tan encomiástica y favorablemente acogidas, puestas al abrigo de sus detractores, se propagaran en breve por toda Italia, Europa y América, dieran en todas partes ubérrimos frutos de piedad y ciencia, y aun hoy florezcan para gloria y gozo de la Santa Iglesia y para bien de la Juventud Cristiana, de la que San José de Calasanz ha de ser considerado como Padre bondadoso y Maestro amantísimo. Teniendo en cuenta todo lo dicho y siguiendo las huellas de tantos Romanos Pontífices, que durante tres siglos nos han precedido en esta Cátedra de San Pedro..., oído el parecer de nuestro Venerable Hermano Cardenal Micara de la Santa Iglesia Romana, Obispo de Veletú y Prefecto de la Sagrada Congregación de Ritos, por las presentes Letras y con toda la plenitud de nuestra autoridad apostólica, y para siempre, constituimos, elegimos y declararnos a San José de Calasanz confesor, Celestial Patrono, ante Dios, de todas las Escuelas Populares Cristianas del mundo. Sin que valga cosa en contrario.

Esto mandamos y establecemos, decretando que las presentes Letras sean y permanezcan firmes, válidas y eficaces; que surtan plena e íntegramente sus efectos; que sufraguen plenísimamente a aquéllos a quienes afectan o en el futuro puedan afectar; y que, en conformidad con las mismas, se ha de juzgar y definir, y cuanto en contrario, en particular, se atentare, por quien quiera y con cualquier autoridad que sea, a sabiendas o por ignorancia, desde ahora queda declarado inválido y sin efecto alguno... Pio, PAPA XII.

En virtud de estos términos tan claros y categóricos, ha sido definitiva y solemnemente reconocido San José de Calasanz como el Primer Apóstol y patrono de toda la Enseñanza popular cristiana.

Ya antes, en el primer Congreso Nacional del Servicio Español del Magisterio, celebrado en Madrid en febrero de 1943, por aclamación unánime y fervorosa, se nombró al egregio Pedagogo Aragonés Patrono del Magisterio Español, sin que este Patronato general excluya otros particulares, que existían en agrupaciones regionales. Estos hechos memorabilísimos han llenado de júbilo y santo orgullo a toda la familia calasancia, formada por millares de Religiosos, alumnos y exalumnos de ambos sexos, que en multitud de naciones enarbolan la bandera de la Piedad y de las Letras y celebran agradecidos y conmovidos la memoria del Hijo preclarísimo de Peralta de la Sal, prodigio de santidad y bienhechor insigne de la humanidad entera[Notas 1].

Notas

  1. Vida de S. José de Calasanz por Teófilo. Zaragoza, 1949