VidaVenerado/IV. RELIGIOSO MODELO (1850 a 1925)

De Wiki Instituto Calasancio
Saltar a: navegación, buscar

III. VOCACIÓN EXTRAORDINARIA (1850 a 1852)
Tema anterior

VidaVenerado/IV. RELIGIOSO MODELO (1850 a 1925)
Índice

V. SACERDOTE APOSTOL (1855 a 1925)
Siguiente tema


IV. RELIGIOSO MODELO (1850 a 1925)

Toda la vida, desde que tomó el Hábito Calasancio, fue el Padre Faustino un religioso modelo. Jamás hubo fluctuaciones en su conducta.

Y cuenta la tradición que, al darle la sotana en el hoy derruido Colegio de S. Fernando del Lavapiés, el muy Reverendo P. Julián Alexandre, asistente General, le preguntó: ¿Será Ud. un buen religioso toda la vida? Y el joven Faustino contestó sin titubear: lo seré con la gracia de Dios.

A este propósito escribe el P. C. Bau: “duraba normalmente dos años la prueba del Noviciado, y fueron bien cumplidos en este caso, pues permaneció novicio el Hermano Faustino hasta el 16 de enero de 1853. Si siempre se había preocupado seriamente del ejercicio de la virtud y del adelantamiento en las vías del espíritu, puede afirmarse sin atenuante que los veinticinco meses de su formación y prueba fueron los más intensos y fecundos para su orientación definitiva hacia las cimas de la santidad”.

Quince fueron sus connovicios. Y aunque el Maestro, P. Pedro Álvarez, era un gran Humanista, no se preocupaba tanto de la parte literaria como de la espiritual, pues, siguiendo “las normas de S. José de Calasanz, continúa el P. Bau, ejercitaba vigorosamente a sus novicios en todo género de devoción, en la oración y en la lectura espiritual, en la meditación y en las varias mortificaciones, en la humildad del hábito y en la bajeza de los ministerios, en el silencio y en la modestia de los ojos, en todo cuanto moldea para la victoria sobre las pasiones y la semejanza con Cristo Jesús”. Y más especialmente cuidaba de que se avezasen a quebrantar su propia voluntad y juicio, y a sobrellevar con paciencia y mansedumbre los alfilerazos que hieren el amor propio”. Con tan buen Maestro, “el Hermano Faustino se entregó con ardor y aprovechamiento a los estudios humanísticos, aunque sus aficiones, como se vio después, le llevaban más bien hacia las ciencias de la naturaleza. Pero en el tomar a pechos su formación espiritual y la adquisición de las más sólidas virtudes a nadie cedía la palma. Así probada la sinceridad de su vocación, fuéle dado emitir sus Votos Solemnes en la que fue grandiosa Iglesia del Colegio de San Fernando” de Madrid. Por aquel entonces, aún no se había establecido la sapientísima innovación de que a los Votos Solemnes precediesen tres años de Votos Simples. Pero no cabe dudar que nuestro Padre Faustino emitió sus Votos “con plena deliberación y conciencia de sus responsabilidades”.

Regía los destinos de la Escuela Pía española el Reverendísimo Padre P. Jacinto Feliú, quien comisionó al célebre Padre Inocente Palacios para que a los dos años de noviciado, el 16 de enero de 1853, recibiese la profesión única y solemne o perpetua el joven Faustino. Y así lo hizo, siendo testigos los Padres Agustín de la V. del Pilar, Domingo Sierra, Felipe Navarro, Pedro Álvarez y Vicente Sánchez.

Día feliz para la Escuela Pía aquel memorable 16 de enero de hace un siglo. En él ingresaba de lleno en las filas escolapias el que había de ser un modelo perfecto de religiosos. Los cuatro Votos fueron para él como cuatro motores que lo habían de conducir al Cielo.

A pesar de disponer en algún periodo de su vida de grandes cantidades de dinero fue siempre pobrísimo entre los “Pobres de la Madre de Dios”. Pobre en el vestir, pobre en el aposento, pobre en todo, sin admitir jamás distinciones, ni en la comida ni en nada; que no olvido nunca la promesa de Cristo en el sublime sermón de la montaña: bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los Cielos.

En cuanto a la castidad fue el venerado Padre Faustino “un ángel en forma humana”. Brillaron siempre como soles su mortificación y su modestia. Y nada digamos de su obediencia. En nuestro Padre Faustino se cumplió a la letra aquello de los Proverbios: Vir obediens loquetur victoriam, el varón obediente cantará victoria. Apenas ordenado de sacerdote fue destinado por los Superiores a la Isla de Cuba, y allá fue contentísimo y pasó días felices y fructíferos. Por obediencia vuelve a la Península. Se encarga de la dirección del internado de Getafe, sale después para el Colegio de Celanova; allí llama la atención de las personas cultas por su discurso inaugural; pasa al Colegio de Sanlúcar, donde, sin pretenderlo, empieza a darse a conocer como medico insigne.

Nombrado después[Notas 1] bibliotecario archivero de El Escorial, se dedica con ahínco al estudio de las lenguas orientales. La Escuela Pía, le pide el sacrificio (jamás soñó en dignidades) de aceptar el Rectorado de Monforte de Lemos, allá fue obediente: y por obediencia, vuelve a Sanlúcar, donde le esperaban días de gloria, y donde había de fundar el Pio Instituto de Religiosas Hijas de la Divina Pastora. Y recién fundado, la Obediencia le exige otro sacrificio inmenso: dejarlo todo y volver a Getafe... Y aquel hombre extraordinario no despliega sus labios sino para decir con entereza: obedezco. Era el Padre Faustino el religioso indiferente de que hablaba un día Calasanz y al que el Santo aragonés calificaba de “perla de la Religión”. En todas partes dejó un nombre venerado; en todas partes lloraron su salida; en todas partes lo recuerdan aún con cariño...

Los religiosos escolapios tenemos un cuarto voto, característico nuestro, y subordinado siempre a la obediencia: el voto de Enseñanza y en el cumplimiento del mismo brilló nuestro Padre Faustino de tal manera que seguía muy de cerca las huellas de Calasanz, promoviendo en todas partes y por todos los medios posibles la enseñanza popular cristiana. Y aún trató nuestro Padre de superarse a si mismo aprovechando los ratos libres para llevar a las niñas desvalidas el pan de la Piedad y de las Letras que él les servía generoso en la aurífera bandeja de la caridad.

Fue el venerado Padre Faustino, toda su vida, un Religioso modelo.

SENTENCIAS CALASANCIAS:

La religiosa curiosa, se olvida de sí misma.
Juega el demonio, cual si fuese con una pelota, con la religiosa vana.
Nada has dado a Cristo si no le has dado todo tu corazón.

Notas

  1. De ese nombramiento del que tal vez no haya constancia escrita-oímos hablar, en los días de nuestra juventud, a muchos dignísimos escolapios que habían sido o súbditos o compañeros del padre Míguez. El benemérito P. José Cerdeiriña, tantas veces citado, lo consigna sin discusión en la página 38 de su hermoso trabajo