VidaVenerado/VII. SUPERIOR EJEMPLAR (1875 a 1878)

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VII. PEDAGOGO INSIGNE
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IX. DIFICULTADES Y PRUEBAS
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VII. SUPERIOR EJEMPLAR (1875 a 1878)

Nombrado Rector del Colegio de Monforte -dice la Necrología oficial- siguió incansable trabajando cual si fuese un religioso particular, y explicó materias así científicas como literarias. Defendió con energía los derechos del Colegio ante el Municipio que tuvo que ceder al oír sus razonamientos. Y precisamente en Monforte se dedicó ya al estudio intenso de la botánica, aplicada a la medicina, obteniendo resultados maravillosos.

No era el Padre Faustino el hombre cortado para desempeñar el cargo de Superior, a pesar de que sobresalía de hecho entre todos sus compañeros su bondad, por su prudencia, por sus conocimientos y por su trato social... Y sin embargo, cuando la Obediencia lo llamó, se limitó a decir: ecce ego, aquí estoy; y tomó posesión y fue un Superior modelo. Desde luego predicaba y mandaba con el ejemplo: era el primero en el trabajo y el primero en la Oración. Y tenía siempre ante los ojos de su alma aquella sentencia de S. José de Calasanz: “Conviene que el Superior sea superior en caridad paciencia y espíritu”.

Y en él se cumplía a la letra aquella otra frase del Fundador de la Escuela Pía: El Superior debe enseñar más con el ejemplo que con las palabras...

Así enseñaba a sus súbditos el venerado Padre Faustino; con el ejemplo y con la palabra. Era un hombre experimentado en toda clase de mortificaciones, en la obediencia y en la humildad, versado en el manejo de los negocios, discretísimo, y sabiendo muy bien, según las circunstancias de lugar y tiempo, juntar la severidad con la dulzura.

Y ahora plácenos copiar, a la letra, lo que sobre esto escribe el benemérito P. Cerdeiriña: “precisas eran todas las grandes condiciones de que se hallaba espléndidamente adornado el Padre Faustino Míguez, porque su virtud había de pasar por pruebas de consideración. Las contradicciones se habían de multiplicar hasta el infinito. El Colegio de Padres Escolapios de Monforte se había inaugurado el día 1 de octubre de 1873. El edificio había sido en un principio Colegio de PP. Jesuitas, que no lo terminaron, ni estaba tampoco terminado cuando los PP. Escolapios de él se posesionaron.

La munificencia del Cardenal D. Rodrigo de Castro, el gran Arzobispo de Sevilla, su ilustre Fundador, le había dotado de copiosas rentas y bienes que, con la desamortización y las revueltas que siguieron a ésta, fueron desapareciendo paulatinamente. Los Escolapios al establecerse allí habían negociado con el Ayuntamiento de Monforte, que debían pagar un canon insignificante; y el Duque de Alba, Patrono del Colegio por ser de la familia del Fundador, debía aportar su cantidad correspondiente... Pero –ecco il problema- con el tiempo las pesetas municipales se hicieron invisibles para los Escolapios. Y en estas circunstancias entra en funciones Padre Faustino, que supo llamar al orden al Ayuntamiento de Monforte. La vitalidad y el temple de acero del Padre Faustino Míguez se impusieron y triunfaron en toda la línea...”

Leía con particular complacencia las cartas que Calasanz había escrito a diversos Padres Rectores. En una de ellas hay estas palabras que el Padre Míguez se sabía de memoria: Le exhorto, P. Rector, y le conjuro por las entrañas de Jesucristo, que V. R. sea el primero en los ejercicios del Instituto, y en ser de algún provecho a los niños de las escuelas; y cuide que los demás sacerdotes hagan lo mismo, y V. R. y ellos hagan todo esto por puro amor de Dios...

Sabía muy bien el Padre Faustino que el cargo de Superior, en una Comunidad Religiosa, más que un honor es una carga. Así lo había dicho el gran Padre de la Iglesia S. Agustín: “non bonos, sed onus...” Y sin embargo nuestro Padre Míguez, porque se lo imponía la Obediencia, tomó con gusto la carga, y supo llevarla maravillosamente. Gastaba muchas horas del día y aun de la noche estudiando la mejor forma de gobernar la casa; y atendía con escrupulosidad suma a la administración económica de la misma. Que, a guisa de capitán de navío, que tiene a su cargo la tripulación, el pasaje, el cargamento y la nave, nuestro Padre, consciente de su responsabilidad ante la Escuela Pía, y sobre todo ante Dios, velaba constantemente por sus súbditos y por su Colegio.

Visitaba las aulas con relativa frecuencia; observaba prudente la labor de todos los Profesores, a los que orientaba y resolvía las dudas, y a los que inculcaba el amor a sus discípulos, desterrando en cuanto podía los castigos, tan en boga por aquellos tiempos. Quería que tratasen a los niños con seriedad, pero con noble cariño, pensando en el que Jesús tuvo a los pequeñuelos. Se fijaba sobre todo en las clases de alumnos pobres; e imitando a Calasanz, él mismo les preguntaba lecciones, se interesaba por sus progresos, les hablaba de Religión y de todas las materias, y con frecuencia los socorría materialmente.

En resumen: para Profesores y discípulos, el Padre Faustino era el Padre por antonomasia; y como a Padre lo querían, y corno a Padre lo reverenciaban.

En mi larga vida escolapia llegué a conocer religiosos que fueron súbditos del Padre Faustino. Y oí decir que la gran habilidad de este hombre, como Superior, estuvo en dar el empleo apropiado o colocar a cada súbdito en el lugar que le correspondía.

No hay ningún ser inútil en la creación. Todos los colores son utilísimos en la paleta del artista. La habilidad está en usarlos a su debido tiempo. En una Comunidad, donde hay tan variados empleos, de cuya ordenación conveniente depende el bien de la misma, como del regular funcionamiento, dice Bianchi, de las ruedas y engranajes depende la bondad de un reloj, importa sobremanera que el Superior tenga tino... Y el venerado Padre Míguez lo tuvo en alto grado, y aunque refractario, por su humildad, al cargo de Superior, mientras lo fue mereció justamente el calificativo de “Superior ejemplar”.

SENTENCIAS CALASANCIAS:

Es ingrata la religiosa que juzga que ha dado al Pío Instituto más de lo que recibe de Él.
¡Ay de aquella religiosa que instruye a otras con sus palabras, y con el ejemplo las destruye!
La religiosa que no tiene a la Superiora en lugar de Dios, sepa que Dios tampoco la tendrá a ella en lugar de hija.

Notas