VidaVenerado/XVI. EXPANSION DEL PIO INSTITUTO

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XV. CONSOLIDACIÓN
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XVII. UN SANTO EN LA TIERRA
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XVI. EXPANSION DEL PIO INSTITUTO

Quiso Dios premiar a nuestro venerado Padre Faustino Míguez haciéndole gustar las delicias de ver su Obra extendida por España y por América. Que Dios Nuestro Señor, aún en este mundo, como dice el Evangelio, remunera con el ciento por uno las obras hechas por su amor.

En 1885 se abrían las puertas de la Casa Madre, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). Poco tiempo después fue preciso habilitar dos sucursales, en el mismo Sanlúcar, una en el barrio Alto, y en la calle de Barrameda la segunda. Sólo dos años, por incumplimiento de las promesas del pueblo, duró la fundación de Villamartín; pero en cambio se afianzó la de Chipiona, que puede ya celebrar sus “bodas de diamante”.

En 1898 tenía el venerado Padre la satisfacción de ver un nidal de sus Hijas en el centro de España, en el mismo Getafe. En 1902, leyendo por casualidad un pedazo de periódico, la Superiora General Madre Ángeles encontró que la gran finca denominada “el Picacho” salía a subasta. En aquel momento se disponía a escribir al Padre, y en broma le dio la noticia. Pero el Fundador lo tomó en serio; escribió a la familia Argüeso para que le sirviese como de intermediaria, y se ganó la subasta. Este es el origen de la gran Casa y finca que hoy tiene en Sanlúcar el Pío Instituto. Varios años más tarde, en 1905, volaban las Hijas de la Divina Pastora, como bandada de palomas, a tierras de Levante, deteniéndose en Monóvar, que había de dar Religiosas esclarecidas a la Congregación. Cierta señora benemérita lo costeaba todo; y fue un dignísimo P. Capuchino, Fr. Policarpo de Sevilla, quien habló en favor del Pío Instituto.

Eranse aquellos unos “años heroicos” para las Hijas de la Divina Pastora, según calificativo acertado del P. C. Bau, que añade estas palabras: “Desde 1900 a 1907 Madre Ángeles gobierna como Superiora General, elegida en Capítulo y asesorada por su Consejo... Es ya un superiorato autónomo, y el Padre Faustino asume el delicado papel de Alto Consiliario, de numen tutelar, sin ingerirse en el gobierno interno que está en manos de la Superiora y de su Consejo. Madre Ángeles gobernó veintidós años, quince del pasado siglo y siete del actual”. A la Madre Ángeles sucedió la Rvma. Madre Julia Requena, que rigió el Pio Instituto desde 1907 a 1923. Y durante su generalato vio regocijada cómo crecía el número de religiosas, y cómo se abrían nuevas Casas: Daimiel, en la Provincia de Ciudad Real, donde el Padre había de encontrar un excelente confesor y un fiel amigo en la persona del dignísimo Párroco D. Tiburcio Ruiz de la Hermosa; Monforte de Lemos, en la Provincia de Lugo; Martos y Beas de Segura, en la de Jaén...

Corría el año de 1923 cuando, ya nonagenario, saltó de gozo el corazón del Padre al saber que sus Hijas surcaban los mares y abrían sendos Colegios en Santiago de Chile y en Buenos Aires. Sin duda entonces exclamaría el Padre Faustino, como el anciano Simeón: Nunc dimittis servum tuum, Domine...[Notas 1]. Ahora, ahora Señor, ya puedo descansar en paz..! Hace cuarenta años consagré y he venido consagrando todas mis energías a realizar la empresa que Tú me inspiraste. Durante estos años he acudido solícito a orientar a las Hijas de la Divina Pastora por las rutas de la virtud, por las rutas de la más sana Pedagogía, por los caminos que conducen al cielo... Sigue, Señor, bendiciendo esta Obra, y dispón de tu siervo, que durante su larga vida sólo se ha preocupado de tu gloria, y del mayor incremento de la piedad”.

En 1924 toma las riendas del gobierno la Rvma. Madre Natividad Vázquez, que había sido la primera Superiora de Chile, que tenía toda la confianza del Padre, que era estimadísima de las Religiosas, que poseía los secretos de los “preparados Míguez” y que a su bondad y cultura añadía el don de gentes. Por desgracia, al poco tiempo de ser nombrada fallece santamente el venerado Fundador, y se vio privada la Madre de los acertados consejos de aquel hombre de Dios.

Pero esta digna y tercera General no se amilanó; con la vista puesta siempre en la Divina Pastora, en la Santísima Virgen María, condujo el Instituto por caminos de prosperidad y de gloria, intensificando las fundaciones de América, y teniendo el honor y la satisfacción de inaugurar una gran Casa en Madrid.

Acerca de las nuevas fundaciones de América y de Madrid, escribe el P. Bau: “Con la Casa de San Vicente, abierta en 1928, son ya dos los establecimientos de las Pastoras en la populosa capital de la República Argentina: un benéfico Asilo y un suntuoso Colegio... La Casa de Madrid era una fundación necesaria, indispensable para la amplitud del Instituto, para su difusión por toda la Península, para el contacto con los progresos pedagógicos, para aproximación a los centros de la vitalidad nacional... El año 1929 es feliz allende y aquende el Atlántico. Allá, no lejos de la desembocadura del Río de la Plata, surge el Colegio San Miguel, en Coronel Vidal. Y acá, en Galicia, cerca de la cuna del Fundador, el Colegio de Orense. La pujanza americana, añade, triunfa de nuevo con otra fundación, la del Colegio Justa Silvia Mayora, en Lobería, año de 1935. Y por último; en plena guerra española, en 1938, se realiza la trascendente obra de instalar un Noviciado Calasancio en el ya floreciente Colegio San Miguel, de Coronel Vidal”.

Con satisfacción copiamos aquí el Acta de la inauguración de este Noviciado, consignada en la página 35 de LA VOZ DE LA DIVINA PASTORA, del año 1938. Dice así:

“A los 13 días del mes de noviembre del año del Señor de 1938, reunidas: la Muy Rda. M. María Casaus de Jesús (Delegada General en Sud-América); la Reverenda Madre Carmen Rodríguez de Jesús, (Maestra de Novicias); la Rda. Comunidad de la Casa; y las futuras Novicias Matilde Acevedo, Adela Millán y Aída Pérez, se inauguró la Casa-Noviciado de nuestro Pio Instituto Calasancio en la Argentina, previo el correspondiente permiso del Excelentísimo, Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Arzobispo de La Plata.

La piadosa y solemne ceremonia comenzó a las 11 horas con una fervorosa Plática dirigida especialmente a las Postulantes, que terminaban los Santos Ejercicios Espirituales, preparatorios para la toma del santo Hábito religioso. Ofició en esta Ceremonia Religiosa el Rdo. P. Dr. Ricardo de Lacha, Cura Párroco de la Villa, cuyas vibrantes y conmovedoras palabras, referentes al significado de la ceremonia, produjeron una honda impresión en la numerosa concurrencia. Esta función religiosa terminó con la Exposición del Santísimo Sacramento y Solemne Bendición con S. D. M.

Plácenos también copiar las Crónicas de la llegada de las Hijas de la Divina Pastora a tierras americanas y de la fundación de las dos primeras Casas, en Chile y en la Argentina. Pero antes estimamos un deber citar algunos nombres de Escolapios Aragoneses que, en aquellos comienzos, ayudaron mucho y desinteresadamente al Pío Instituto. Y en primer lugar nombramos con alegría suma al virtuoso y culto P. Adolfo Echarte, Rector que fue del Colegio Hispano Americano de Santiago de Chile, y alma de estas fundaciones de religiosas calasancias. Después, en la imposibilidad de nombrar a todos, damos solamente algunos nombres, siempre citados con cariño y justamente alabados por las Hijas de la Divina Pastora. Que la noble ayuda prestada por el P. Echarte fue generosamente secundada por los Padres Ramón Pascual, Antonio Martínez, Carmelo Otal, Felipe Martínez, Teodoro Palacios, Martín Español, Ángel Aznar..., etc. Y en sustitución de los que omitimos, y en representación de la Provincia Escolapia de Aragón, citamos con gusto, por ser además un bienhechor efectivo, al M. Reverendo P. Valentín Aísa, actual Provincial de Zaragoza, quien en sus múltiples visitas a la República Argentina ha reiterado su afecto y su protección a la gran Obra del venerado Padre Faustino.

CRONICA OFICIAL DE LA FUNDACION DE LAS HIJAS DE LA DIVINA PASTORA EN SANTIAGO DE CHILE

En Diciembre de 1922, emprendía su viaje a España el R. Padre Adolfo Echarte, Rector del Colegio “HISPANO-AMERICANO” que los Padres Escolapios tienen en Santiago de Chile.

Antes de partir, la Colonia Española le comisionó, para que, a su regreso, trajera una Comunidad de Religiosas Españolas, que se hicieran cargo de la Dirección del “HOGAR INFANTIL ESPAÑOL”, sociedad benéfica fundada por las Damas Españolas de la Capital de Chile. A este propósito, el Directorio presidido por doña Margarita Ferrer de Ferrer, extendió amplios “poderes” para que, el citado P. Echarte, firmara los contratos necesarios, para lograr el deseado fin, de colocar Religiosas Españolas al frente del “HOGAR INFANTIL ESPAÑOL”.

Una vez en España, el R. P. Adolfo Echarte se dedicó a la búsqueda de Instituciones Religiosas, que respondieran a sus proyectos. Por informes de los Padres Escolapios de Madrid, tuvo ocasión de conocer la existencia del “Pío Instituto de la Divina Pastora” Religiosas que, en Getafe, sostienen y dirigen un Establecimiento similar.

Así mismo, supo que en el histórico Colegio de los Padres Escolapios de Getafe residía el Rmo. P. Faustino Míguez, Fundador del citado “PIO INSTITUTO”. Con estos antecedentes se dirigió a Getafe, para tener una conferencia con el Venerable fundador, “ya nonagenario” y deseoso que el Instituto por él fundado tuviera la mayor difusión posible.

En la entrevista, el P. Echarte le expuso sus proyectos; le manifestó que era una magnífica ocasión para que las Religiosas de la Divina Pastora se extendieran por el Nuevo Mundo, en donde habrían de encontrar ancho campo para sus actividades religioso-educacionales; y, por último, le significó que en Chile serian muy bien recibidas, y hallarían además muchas vocaciones religiosas para incrementar el Pío Instituto- augurio felizmente cumplido en esta fecha- pues son varias las Religiosas chilenas ingresadas en el Pío Instituto.

El venerable anciano Padre Míguez escuchó y atendió con gran contentamiento las informaciones proporcionadas por el P. Echarte; aprobó sus proyectos y le significó que su mayor alegría sería el poder cerrar sus ojos viendo ya extendido por América el Pío Instituto de la Divina Pastora. Empero, le agregó “que como él no se inmiscuía en el régimen interno del Instituto, era necesario que tratara ese asunto de la FUNDACION EN SANTIAGO DI CHILE con la Rma. Madre Superiora General y su Consejo, que residían en Sanlúcar de Barrameda”.

De la entrevista con el Rmo. P. Fundador, salió el P. Echarte plenamente esperanzado, y sin pérdida de tiempo se trasladó a la Casa Matriz del Pío Instituto, sita en Sanlúcar de Barrameda, para conferenciar con la Rma. M. Superiora General que lo era la Madre Julia, religiosa de grandes dotes de gobierno; don de gentes; y una bondad ingénita, con la cual se ganaba todas las voluntades.

Con el objeto de realizar legalmente su acariciado proyecto, tuvo el P. Echarte varias entrevistas con la Rma. M. Julia y su Consejo. Expuestos los fines que perseguía la Sociedad benéfica de Damas Españolas, examinadas las condiciones, y estudiado en general el proyecto, el día 24 de abril de 1923 se firmaba el Contrato de Fundación; actuando la Rma, M. Julia como representante del Pío Instituto, y el Rdo. P. Adolfo Echarte, como representante de la Sociedad Benéfica de Damas Españolas de Santiago de Chile.

Así fue cómo se formalizó la fundación del Pío Instituto en tierras americanas. Por una de las cláusulas se convenía en que el Pío Instituto mandada seis Religiosas para la dirección del “Hogar Infantil Español”. Y en vista de que era apremiante la llegada de las Religiosas, se convino, asimismo, en realizar el viaje en el mes de agosto, aprovechando la salida del vapor “Infanta Isabel de Barbón”.

Arreglados los trámites de selección de personal y de sus respectivos pasajes, emprendieron su viaje a América en los primeros días de agosto, y acompañadas por el R. P. Echarte, las siguientes religiosas: Natividad Vázquez, Superiora de la nueva Fundación (y actualmente Superiora General del Instituto); Aurora Rea, Amparo Rodríguez, Milagros Herrero, Guadalupe García y Pilar Córdoba.

Después de una feliz y tranquila travesía, arribaban a Buenos Aires el 21 de agosto del ya citado año de 1923.

El R. P. Adolfo Echarte era amigo muy antiguo de una distinguida familia chilena, “Fernández de Santiago Concha”, uno de cuyos vástagos ilustres, religiosa del Buen Pastor, había sido la Fundadora de las Casas de esa benemérita Orden en Chile, la Argentina y Brasil. Era la Rvma. M. Josefa Fernández de Santiago Concha (llamada en el claustro la Madre “San Agustín”), que desde hacía muchos altos residía en el Convento de Caballito-Norte. Habidas en consideración las estrechas relaciones de amistad que unían al Padre Echarte con tan distinguida y cristiana familia chilena, pidió hospedaje para las seis religiosas de la Divina Pastora, a la Reverendísima Madre San Agustín, la cual accedió gustosa y placentera a que se hospedaran esas nuevas Religiosas en su Convento de Caballito.

En él descansaron de su largo viaje las Religiosas fundadoras de la Casa de Chile, y se prepararon para emprender la travesía de los Andes, que las conducirla a la Capital de Chile.

Son las monjas del Buen Pastor unas de las Religiosas que más adentradas tienen la práctica de la reina de las virtudes: de la Caridad. Esto supuesto, inútil parecerá el que yo señale la cariñosa hospitalidad, delicadeza de trato, interés sumo y delicadas exquisiteces que tuvieron para las viajeras todas las religiosas del Buen Pastor. Solo me permitiré agregar que la venerable Madre San Agustín fue para ellas una verdadera Madre, una saludable Consejera y una verdadera Protectora. A tal extremo llevó su cuidadosa solicitud, que hasta se interesó muy mucho para que muy luego pudieran fundar en la Argentina, como se realizó, a la vuelta de muy pocos meses.

Al hacer esta sucinta historia de la primera fundación del Pío Instituto en tierras americanas, deber de gratitud es rendir a tan santas Religiosas del Buen Pastor nuestros más sentidos homenajes de reconocimiento, al mismo tiempo que elevamos al cielo nuestros más fervorosos votos por su engrandecimiento, lustre y prez de tan benemérita Institución Religiosa.

El 31 de agosto emprendían viaje a Chile, llegando a Santiago el 2 de septiembre, después de un felicísimo viaje a través de las pampas argentinas y las elevadísimas cumbres de los Andes. La llegada a la Estación “Mapocho” a las 11 horas del 2 de septiembre. El Directorio en masa de la Sociedad Benéfica de Damas Españolas, representantes de la Beneficencia Española, Socorros Mutuos, Club Español, Centro Ibero Americano, Cultural Española, etc., etc., y multitud de compatriotas y amigos personales del P. Echarte esperaban a las seis religiosas que fueron recibidas en medio de manifestaciones de cariño, atenciones y finezas mil y mil, y hasta con vítores de jubilosas exaltaciones.

Desde la Estación partió la caravana de automóviles hacia la Avenida Mata, donde funcionaba el “Hogar Infantil Español”, tomando -desde ese momento- la posesión real de la Dirección de dicho Establecimiento Benéfico. A los pocos días, en una solemne fiesta religioso-social, a la que se dio cita todo el elemento oficial de la Colonia Española, se hizo entrega oficial del “Hogar Infantil Español” a las Religiosas de la Divina Pastora, recién llegadas, que tan copiosos frutos habrían de cosechar en el correr de los tiempos. Por no alargar nuestra sucinta historia, nos abstendremos de publicar los sentidos discursos que con ese motivo se pronunciaron en el Acto de la Toma Oficial de la Dirección del Establecimiento Benéfico.

Así fue cómo el Pío Instituto comenzó a dilatarse y extenderse por la América Española.--E. R.

CRÓNICA OFICIAL DE LA FUNDACION DEL PIO INSTITUTO DE RELIGIOSAS HIJAS DE LA DIVINA PASTORA EN LA REPÚBLICA ARGENTINA.

En el año 1924, y apenas instaladas en Santiago de Chile las primeras fundadoras de la Congregación, recibieron, por intermedio del R. P. Adolfo Echarte (Escolapio), que tan decisiva influencia hubo de ejercer para el Establecimiento del Pío Instituto en América, apremiantes solicitaciones para hacerse cargo del Asilo “Hermanas de los Desamparados”, para sustituir en él a las Congregaciones de Hermanas entonces a su cuidado.

Mediante telegráficas gestiones con la Superiora General y ante la aquiescencia presentada por los organismos interesados en las fundaciones chilenas, se convino en el traslado a Bs. Aires desde Santiago de Chile de las RR. MM. Natividad Vázquez de Jesús y Amparo Rodríguez de Jesús, quienes desde su llegada a Buenos Aires el 20 de enero de 1924, se hicieron provisoriamente cargo del Asilo de la Sociedad de Hermanas de los Desamparados ínterin arribaban de España las religiosas destinadas a atender de un modo definitivo la nueva fundación.

Fueron éstas la R. M. Rosa Machado de Jesús, como Superiora; R. M. Manuela López de Jesús, vicaria, y las RR. MM. Loreto Martín de Jesús, Piedad Arias de Jesús y las HH. Rosario Magdalena de Jesús y Adela Gómez de Jesús; grupo inicial que más adelante hubo que aumentarse con la llegada de las religiosas R. Madre Fernanda Rodríguez de Jesús y H. Encarnación Rodríguez de Jesús.

Es de creer que una verdadera inspiración había presidido la elección del animoso y apostólico núcleo fundador en la República Argentina, por cuanto que, apenas corridos seis meses de su llegada al Asilo de la Virgen de los Desamparados, y a pesar de las dificultades inherentes no solo al cambio de país y de ambiente, sino al mismo género de problemas que debieron ocasionarse en cuanto a la vida y disciplina de las asiladas y a la marcha del establecimiento, la sustitución efectuada de una comunidad por otra, la Señora Presidenta de la Sociedad de Beneficencia de Hermanas de los Desamparados, señora María Esther Tello de Gazzolo, podía estampar con fecha 23 de julio del año inicial, 1924, y en la Memoria anual, los siguientes conceptos:

“Las nuevas religiosas pertenecen a la Congregación de la Divina Pastora que, al corriente ya de nuestros métodos y reglamentos, llenan a satisfacción del Consejo su cometido”.

Análogas manifestaciones se han ido repitiendo, año por año, y cada vez más calurosas y reconfortantes en las sucesivas Memorias de la Institución en los diez años en que, las religiosas de la Divina Pastora han continuado su labor al frente del Asilo. He aquí, en efecto, que transcribimos la parte pertinente de la Memoria correspondiente al período 1934-1935 que suscribe la actual Presidenta de la Sociedad, señora María E. Atucha de Aller.

“Me es grato, también, dejar constancia de la asiduidad y el cariño con que se desempeñaron en la tarea de amor maternal, la Reverenda Madre Superiora y las Hermanas de la Comunidad de la Divina Pastora, secundándonos así muy eficazmente en la consecución de nuestros propósitos”.

Y en otro lugar de la citada Memoria, al referirse a la obra educacional de las asiladas, reitérense análogos conceptos, refiriéndose a los resultados obtenidos en la enseñanza primaria como en la manual y doméstica que fueron, dice, “impartidas con acendrado cariño y dedicación por las Hijas de la Divina Pastora”.

Cariño, dedicación, asiduidad, flores exquisitas de la vocación religiosa, son las que alientan la obra de la Congregación al frente del Asilo de la Virgen de los Desamparados.

Las Hermanas, autorizadas en regla por las autoridades docentes del país, imparten la enseñanza gradual elemental a las asiladas en edad escolar, 6 a 14 años, bajo la inspección del Consejo Nacional de Educación a cuya enseñanza se halla el Asilo incorporado.

Las alumnas rinden así sus pruebas escolares ante Comisiones oficiales examinadoras y obtienen diploma oficialmente válido. Los diversos informes de los inspectores técnicos del Consejo Nacional reflejan en elogiosos conceptos la marcha excelente de la enseñanza. La enseñanza post-escolar es atendida en las distintas secciones del Asilo y en el taller de costura del mismo, completo en sus diversos oficios; de esta manera, las jóvenes asiladas, al mismo tiempo que una educación integral, adquieren una profesión manual y doméstica. Los distintos trabajos de lencería, bordados, etc, que las asiladas practican en su aprendizaje les permiten al mismo tiempo irse formando un fondo pecuniario que, depositado periódicamente en Caja de Ahorros, les es entregado a su salida del establecimiento.

Es digna del mayor encomio la solicitud con que las Religiosas a cargo del Asilo procuran intensificar la obra principal para una institución como la que está confiada a su cuidado; nos referimos a la formación religiosa y moral de las educandas.

Justo es consignar que esta superada obra de elevación religiosa y moral de las asiladas, la labor de las Hijas de la Divina Pastora, encuentra toda dedicación y apoyo en las señoras que forman la Comisión Directiva de la Sociedad de Beneficencia. Elegidas entre damas de acendrados sentimientos cristianos, la tarea de dichas Comisiones no se limitan al generoso sostenimiento ni al arduo empeño de la dirección superior de la obra, sino que, de un modo personal y asiduo, se sitúan al lado de las Religiosas para influir también en su piedad, su devoción y sus consejos, a que se mantenga entre las asiladas el buen espíritu de la educación cristiana que sus profesoras con tanto empeño procuran inculcarles.

Este esfuerzo mancomunado de las señoras y de la Comunidad hace que la obra del Asilo en los 50 años de existencia lleve ya marcado el sello inconfundible de esas obras profundamente sociales con que la caridad de Cristo se sirve para el bien de los niños desvalidos, a los que amó como a ninguno.

Desde su establecimiento en el Asilo de los Desamparados, la Comunidad de las Hijas de la Divina Pastora ha sabido imprimir en esta empresa sus características propias. Todas las Religiosas que han actuado en este Asilo han dejado una huella imborrable de sus virtudes religiosas.—A. G. E.

La guerra marxista paralizó la expansión del Pío Instituto en España. Los destrozos causados por los rojos a las casas de las Hijas de la Divina Pastora fueron muchos. Precisamente yo mismo que, al huir de Getafe[Notas 2] , tuve que refugiarme en la Guindalera, al lado de la casa de estas buenas religiosas, presencié con horror los vandálicos actos cometidos en los últimos días de julio de 1936…!. Expulsadas las Pastoras, dueños del Colegio los milicianos, sin freno de ninguna clase, saquearon... destrozaron. quemaron cuanto olía a cosa de Religión..! El confesonario sirvió varios días de garita para un centinela desvergonzado, que se rodeaba de una turba inconsciente a la que repartía libros y objetos de devoción para que se burlasen y los quemasen... Y lo más triste era que allí se agolpaban también algunas mujeres formando parte de aquella chusma, mujeres que habían tenido sus hijas educándose gratuitamente en aquel Centro, condenado a las llamas... ¡Como en Rusia..! Y esto en nombre de la libertad...!

Lo propio que a la casa de Madrid, ocurrió a otras, en especial a la de Getafe. Y mientras tanto las pobres religiosas, empezando por la Superiora General (que no quiso separarse de aquellos alrededores), vivían casi de limosna, o bien recogidas por algunas familias caritativas..!

Terminada la guerra, se reunieron las ovejas dispersas, dieron gracias a Dios, se animaron las unas a las otras, tuvieron un Capítulo, y resultó elegida General la Rvma. Madre Gemma Martínez de Jesús, que también había sufrido mucho, pero que con su dinamismo y buena voluntad se propuso, y ha conseguido, reconstruir los edificios, fundar nuevas casas y dar una orientación moderna al Pío Instituto de Hijas de la Divina Pastora. Diríase que heredó simultáneamente el espíritu del venerado Fundador y la actividad de la Madre Ángeles, cofundadora del Instituto.

Pero la nota simpatiquísima con que pasará a la Historia esta digna Superiora General es el tesón que ha puesto por incoar y llevar adelante el Proceso de Beatificación de su venerado Fundador.

Gracias a Madre Gemma, hoy posee el Instituto una hermosa Casa en Sevilla (1945); y tiene en Sanlúcar, además de la Casa Madre, otras tres casas: el Seminario Menor (ellas lo regentan en lo administrativo); la Casa de Ejercicios, con clases de alumnas gratuitas; y el Colegio de Ntra. Señora del Pilar, para huérfanos de marineros. También se han establecido las Hijas de la Divina Pastora en Jerez de la Frontera, donde está a su cuidado el Hogar de la Inmaculada. Y como si fuese poco, y estrechando los nobles lazos de la caridad con los PP. Escolapios, prestan valiosos servicios en las sastrerías, cocinas y roperías de los Colegios de Getafe, Albelda de Iregua, y Calasancio de Madrid, donde son estimadísimas.

Las dos últimas fundaciones de este Instituto son las de Almazán (Soria), y la de Alicante.

Al morir su Fundador en 1925 tenía el Instituto sólo diez Casas: Sanlúcar de Barrameda, Chipiona, Getafe, Monóvar, Daimiel, Monforte de Lemos, Martos, Beas de Segura, y las dos primeras de Sud-América, Santiago de Chile y Buenos Aires.

En este AÑO MARIANO de 1954, cuenta el Pío Instituto con cerca de treinta Casas, unas cuatrocientas Religiosas, y más de seis mil alumnas. Ante esta pujanza nobilísima, recordamos unos versos del que fue nuestro compañero de juventud, y amigo de toda la vida, el laureado poeta P. Teodoro Palacios:

Gloria al Señor, que de su amor divino
tan delicadas muestras nos dejó;
y en su siervo inmortal, Padre Faustino,
la Divina Pastora nos legó.

SENTENCIAS CALASANCIAS:

Nuestras Casas son muy estimadas en todas partes; y al ver el provecho y modestia de nuestras alumnas, nos brindan nuevas fundaciones.
En todo tiempo y, principalmente en los comienzos de una fundación, más que el número, lo que interesa es que haya muy buenas religiosas.
Hoy la Superiora del Instituto puede repetir con San José de Calasanz: si tuviera muchas religiosas, las colocaría en un momento.

Notas

  1. S. Luc. 2, 29
  2. En el colegio de escuelas Pías de Getafe, éramos, al estallar el Movimiento, 26 sacerdotes. De esos sucumbieron 19, la mitad, asesinados…!Lux aeterna luceat eis!