YLaRana/2. El Fango

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2. El Fango

Es expresión del P. Faustino: “Cuando es mayor tu miseria más brillará su poder… Ten presente que todo te viene de tu amantísimo Esposo y que todo debe humillarte más, porque no acabas de ser como Él te quiere… Tan pronto como puedas vete al oratorio para dar gracias al Señor que así elige el fango para reflejarse en él”[Notas 1].

Sabía bien de qué hablaba. Veámoslo brevemente.

Al año siguiente de su ordenación, muy joven (26 años), es enviado a la fundación de Cuba. Es fundación interprovincial y la mayoría muy jóvenes. La juventud acostumbra a ser idealista y por tanto crítica, a veces hipercrítica. Y quien critica juzga, condena y se considera superior.

Los años de Cuba le dan una visión negativa del estado de la Orden, sumida entonces en toda la problemática de la restauración. Él mismo dirá: “…no son exclusivas (las causas del mal estado) de éste o de aquel colegio, ni de la Provincia de Castilla solamente, sino que, y acaso en mayor escala se extienden a las otras tres, lo mismo a las casas que tenemos en las Antillas, que fueron mi atalaya para descubrir y saber lo dicho y mucho más, y de donde me han escrito algunos de mis hermanos en el Señor y antiguos compañeros,…”[Notas 2]

Esa visión negativa se agrava por la difícil situación, que parece pasar a la muerte de su padre: “Según dictamen del médico, estoy atacado del hígado, efecto de los continuos esfuerzos que por necesidad he de hacerme en tantas explicaciones como de continuo exige mi profesión y precisamente de las más difíciles; así pues, pronto seré víctima y muy gustoso, como soldado que quiero morir al pie del cañón. De la vista ya hace tiempo que también me encuentro mal y ya me hallo en el caso de usar espejuelos de colores; tengo en juego nada menos que tres pares ¿qué te parece? Basta de lágrimas.

… Que ya nuestra anciana madre habrá tenido que lamentar por ello la muerte de nuestro inolvidable padre; que no habéis hecho el favor que tan entrañablemente os he pedido, que no le hicieseis sentir la viudez ya de suyo triste: que… ya no me permiten más lágrimas; soy hijo suyo y sé cuánto debo amarla; estoy ausente y no puedo hacerlo o manifestárselo con mi asistencia… Dirás a mi madre que sólo me acompañarán a la otra vida los sentimientos anteriores y el deseo de no poderle mandar el pañuelo que he empapado en lágrimas mientras he escrito este último Adiós. Adiós, Adiós, madre mía”[Notas 3].

Añádase a esto la natural vanidad por sentirse, tan joven, encargado de enseñar a maestros y asignaturas “de las más difíciles”, como refleja en la carta en que comunica su traslado: “No deja de causar trastornos mi marcha, pues se ven recargadísimos los PP. Y sin uno siquiera que haya estudiado las asignaturas que yo enseño, nada menos que a hombres que habían sido ya maestros de pueblo y ahora lo serán de superior categoría…”[Notas 4].

Recién llegado a Cuba nos encontramos con su fuerte reacción a las limitaciones que el Obispo, haciendo uso de su derecho, le pone en sus licencias de confesar: La consecuencia era de esperar: “S. Emª el Card. Arzobispo mi Señor ha leído con alto desagrado y me manda remitir a V.R. la adjunta copia de la comunicación que le ha dirigido el P. Faustino Míguez de la Encarnación, religioso en ese Colegio, y en consecuencia, no pudiendo ser buen director de las conciencias de los fieles quien así se conduce, ha creído deber declararle y le ha declarado suspenso de sus licencias de confesar y predicar; esperando que al notificarle V.R. esta determinación de S. Emª le hará comprender el respeto y consideración que es de guardarse al Card. Arzobispo nuestro digno prelado y los sagrados deberes que por su profesión ligan al desacordado religioso”[Notas 5].

Llega de Cuba el 5 de marzo a San Fernando de Madrid, y el 10 de abril surge una nueva cuestión a la que se enfrenta en una reunión de comunidad para elegir el Procurador; si los cargos generalicios tienen voto en las reuniones de la Comunidad en que residen. Cuestión que tendrá que dirimir positivamente la Congregación General. Es la única comunidad en que hay problemas y se le atribuyen al P. Faustino, tanto que de esta acusación al menos se defiende: “es, como falso, calumnioso, porque ninguna división siguió a mi venida, ni tomé parte en alguna de las precedentes, por hallarme de huésped y bien indiferente todavía”[Notas 6].

De hecho recibe la obediencia para S. Fernando el 24 de julio. Pero pronto tendrá dificultades en la Comunidad. Léase la siguiente denuncia del P. Rector al P. Provincial:

“Tuve que decir y repetir varias veces porque el P. Faustino insistía cada vez más desentonado y con descompasadas voces… el P. Faustino siguió hablando e interrumpiendo el acto en términos que habiéndole mandado callar no quiso obedecer y no pudo terminarse la conferencia. Le añadí entonces, que me turbaba la paz de la Comunidad, que faltaba y había faltado a sus deberes; me preguntó en qué. Le dije en no haber querido vestirse en las misas cantadas de carga de Comunidad, cuando le había tocado. A esto se enfureció más, levantándose, y diciendo que todos fueran testigos”[Notas 7]

Seguirá la réplica del P. Faustino, intervendrá la Congregación Provincial y el P. Comisario Apostólico, que acabará desautorizando al P. Faustino. No es aquí el momento de ver quien tenía razón. Por lo menos en la manera no la tuvo el P. Faustino.

Como era de prever el P. Faustino fue trasladado al 4 de septiembre del año siguiente 1861 a Getafe.

Mientras tanto, el mes de febrero de 1861 había escrito al Nuncio de Su Santidad dudando de la legitimidad de los Superiores, empezando por el mismísimo Comisario Apostólico. No estamos haciendo historia de las Escuelas Pías, pero sobre toda esta cuestión y la particular visión en las apreciaciones del P. Faustino, léase el interesante artículo del P. Joan Florensa, citado en la Bibliografía.

El hecho es que en 1862 el Cardenal de Toledo hizo una Visita Apostólica a la Orden, que acabó con el período de Comisarios Apostólicos y el nombramiento de un nuevo Vicario General por parte de la Santa Sede, el P. Ramón del Valle. El P. Faustino escribió un Memorial al Visitador Apostólico. En él entre otras cosas se queja del apelativo de “osado y díscolo “que dan los superiores a los que protestan.

Siguen unos años de asentamiento y maduración. Sus cualidades se van imponiendo y los Superiores cuentan cada vez más con él. Pero el “fango” de vez en cuando despertaba y tenía sus ramalazos.

Señalaremos solamente los dos más importantes:

-1869: Lleva pocos meses en Celanova (fundada en agosto de 1868) y el mes de enero presenta a la Congregación Provincial un Oficio denunciando al P. Rector, la cosa se complicará negándose el mes julio a firmar los atestados correspondientes al Capítulo Local. Al final de todo y escuchado el P. Rector se ve una vez más que el P. Faustino no tenía razón. Aquí queremos señalar sólo con la Congregación Provincial: “No puede la Congregación Provincial dispensarse de hacer presente a Vuestra Reverencia que observa con disgusto la manera poco respetuosa y aun conminatoria, que se deja ver en los escritos dirigidos a la misma; manera y forma opuestas a lo que mandan nuestras Constituciones al hablar o escribir a nuestras autoridades “[Notas 8]La consecuencia es que es trasladado a Sanlúcar de Barrameda.
Pero no obstante la validez reconocida del Capítulo Provincial y General, y la subsanación cautelar de la Santa Sede, el P. Faustino siguió dudando de su validez y de los cambios en el sistema electivo que dicho Capítulo General acordó pedir. Por eso, nombrado Rector de Monforte en 1875, dudando de la validez de las elecciones presentó seis veces su renuncia, hasta que le fue aceptada, y nunca más aceptó ser nombrado Rector.[Notas 9]
-1890: Nuestro Beato Faustino Míguez ha fundado ya la Congregación de las Hijas de la Divina Pastora, ha progresado ciertamente, como veremos, en su vida espiritual, está a punto de cumplir los 60 años y se siente mayor; pero llega una nueva tremenda acometida de su amor propio y carácter fuerte, si bien le veremos, una vez más someterse y renunciar a sus derechos, pasada la tempestad.
¿Qué pasó? El P. Provincial, molesto por las presiones de personas influyentes para que el P. Faustino fuera trasladado a Sanlúcar o por lo menos a Sevilla, escribe una carta al Beato acusándole gratuitamente de ser el promotor de esas peticiones y haciéndole ver que mira con malos ojos su actividad de fundador en pro de las Religiosas Calasancias.[Notas 10]
La reacción del P. Faustino es terrible: la carta del P. Provincial es del 10 de noviembre, el 12 de noviembre escribe ya al P. Vicario General pidiendo justicia y amenazando recurrir a los tribunales. Ante la respuesta del P. Vicario General del 14 de noviembre que conteste por escrito al P. Provincial, escribe el día 16 al P. General en Roma pidiéndole si quiere resolver él la cuestión. El 19 escribe al P. Provincial. El 22 vuelve a escribir al P. Vicario General, como no le contesta vuelve a insistir el 6 de diciembre. Es significativa la respuesta del Vicario el 10 de diciembre.
“En esta ocasión de puro amor propio la solución es obvia, natural, facilísima para un religioso, que hace profesión de humildad… quede tranquilo después de las explicaciones respetuosas y atentas del propio proceder dadas al Provincial. Dé con esto terminada la presente cuestión…”[Notas 11].
No obstante el P. Faustino no se tranquiliza y el día 13 de diciembre insiste en su demanda criminal contra el P. Provincial al P. Vicario General. Finalmente, como no había recibido respuesta de Roma, el 5 de enero de 1891 vuelve a enviar su carta, y tras una respuesta del P. General que ignoramos, vuelve a escribirle el 6 de febrero.
Pero en esta carta, tras hacer historia y volver otra vez por sus fueros, acaba diciéndole al P. General que acatará su exhortación de no acudir a los tribunales “por complacerle, no por evitar un mayor daño”[Notas 12].
Quizás pensaba en esa explosión de fango, cuando más tarde escribirá en sus Constituciones:
“Sufrir de buena gana, y sólo por Dios, las incomodidades, contradicciones, burlas, calumnias y otras mortificaciones, recordando que el inocentísimo Jesús sufrió más y mayores, rogando al mismo tiempo por los que le crucificaban”[Notas 13] .
“El creerse verdaderamente indigna de toda consideración e inútil para, teniéndose por muy favorecida si la ocuparan en los oficios más bajos y la trataren como un desecho”.
“El no disculparse de ninguna falta que cometiere, o le imputaren, a no prescribírselo la obediencia, haciéndolo es este caso con la mayor sencillez y limitándose a exponer simplemente la verdad, sin culpar a nadie”[Notas 14],
Como hemos podido ver el P. Faustino tuvo sus limitaciones y defectos. Como resumen de ellos podemos decir lo que dijo de él su P. Rector en sus informes el año 1880: “Carácter fuerte. Sostenido en su parecer”[Notas 15].
::“Cuanto es mayor tu miseria más brillará su poder” (B. F.M. Ep 27)

Notas

  1. Ep 27
  2. PSV. Pág. 59
  3. Ep 5
  4. Ep 6
  5. PSV 201
  6. PSV 206
  7. PSV 203
  8. PSV. Pág. 225
  9. Cfr. PSV. Pág. 217
  10. Creemos necesario copiarla aquí para que el lector pueda juzgar con más conocimiento de causa. Dice así: “Mi estimado P. Faustino. Ayer oí leer una carta de Sevilla, que produjo en mi ánimo indignación y lástima a la vez, y de ella quizás sea V.R. instrumento inconsciente, o quizás tenga toda la culpa creando a los superiores un grandísimo disgusto y conflicto. De una y otra manera su honra de buen religioso le obliga a protestar e insistir con los recomendadores a que desistan de tales recomendaciones. Allá en el mes de agosto vinieron diferentes cartas al Rmo. P. Vicario General, alguna a mí y otra al P. Rector de este colegio de personas influyentes para que V.R. fuera trasladado o al colegio de Sanlúcar o al de Sevilla. Este modo indirecto de obligar al superior quitándole la libertad de disponer de sus súbditos como crea conveniente en el Señor y privando al súbdito del mérito de la obediencia, me desagradó en sumo grado, porque es contrario a nuestras leyes. Supongo a V.R. enterado de todo porque no se concibe tal movimiento de influencias, sin que llegara a su conocimiento. Yo no creí conveniente el traslado de V.R. a ninguno de los dos colegios por lo que le diré luego, y a todos los recomendantes di una atenta negativa dejando a V.R. en muy buen lugar. “Como las cosas parece se han enredado algún tanto, voy a hablarle con toda claridad como sabe que acostumbro. “El religioso que busca recomendaciones o no las rechaza quiere hacer su voluntad y va directamente contra el voto de obediencia, en esto creo que estamos conformes. Siempre he tenido a _V.R. por buen religioso y tenaz en el trabajo. El celo por el bien de las almas inspiró a V.R. la creación de una –asociación de mujeres, cuya organización desconozco. Esto fue en Sanlúcar. No soy opuesto a que se trabaje por todos los medios posibles en el bien de las almas, pero nosotros, los religiosos escolapios no podemos perder de vista el fin principal de nuestro instituto y todo cuanto se haga ha de subordinarse a este fin esencial de nuestro ser. Lo que un escolapio haga, prescindiendo de los deberes de tal escolapio, no puede ser acepto a los ojos de Dios, es una ilusión, es un engaño del demonio, que se vale de un medio al parecer bueno y laudable para conducirle a la perdición. Pues bien, apenas fundada dicha asociación (supongo sería con autorización de los superiores) V.R. vivía más para ella que para la Escuela Pía, pasaba casi todo el día, el tiempo posible en la casa de las asociadas, escatimando los minutos al colegio, lo que dio que decir dentro y fuera: aflojaron o disminuyeron los bríos que siempre desplegó V.R. en sus clases hasta el punto de haber tenido quejas formales de los exámenes, probando todo que lo único que le preocupaba era lo de las hermanas, o como se titules. Prescindo de las quejas llegadas a la superioridad por haberse instituido V.R. en curandero. “Enterado de esto, llegaron las cartas recomendaticias que fueron muchas y fuertes. Yo comprendí (o me malicié, si quiere V.R.) que todo era movido por V.R. mismo. Porque ellos ¿qué interés podrían tener en que V.R. se halle en este o en aquel´ colegio? “Vi y veo el peligro que hay en que vuelva V.R. a Sanlúcar y por eso no accedí ni accederé a su traslado a dicho colegio ni a ninguno, pidiéndolo seglares, muy dignos en verdad pero que no saben ni están obligados a saber nuestras leyes, que prohíben valerse de recomendaciones. Por conclusión: ahora que V.R. está enterado de que el sr. Rector de la Universidad de Sevilla, el Sr. Deán, el Sr. Arzobispo, el Sr. Mochales, el Sr. Sánchez Toca, que yo sepa, tratan de conseguir el traslado de V.R. desde Getafe, donde le puso y tiene la obediencia, a otro; es ocasión de pedirles, como buen religioso que desistan de tales recomendaciones. Así lo espera de su religiosidad su afmo. hermano en J.C. Marcelino Ortiz de la Natividad”. (PSV pág. 213)
  11. PSV. Pág. 215
  12. PSV. Pág. 218
  13. CF. Pág. 62
  14. CF 65
  15. PSV 101