DiosNoDeja/Capítulo 01: SEGUID EL CAMINO A QUE DIOS OS LLAME. De Xamirás a Madrid (1831-1850)

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DiosNoDeja/Capítulo 01: SEGUID EL CAMINO A QUE DIOS OS LLAME. De Xamirás a Madrid (1831-1850)
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Capítulo 02: TEN SIEMPRE A DIOS PRESENTE Y NADA HAGAS QUE POR ÉL NO SEAñ De Manuel a Faustino. Religioso y Sacerdote. Madrid (1850-1856)
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Capítulo 1: SEGUID EL CAMINO A QUE DIOS OS LLAME. De Xamirás a Madrid (1831-1850)

–¡Manuel! ¡Manuel! ¡Despierta, hermanito!

Si no fuera por el codazo de Antonio, aún seguirían los pensamientos de Manuel revoloteando por su cabeza. No ha podido evitarlo. Al mirar el campanario de la Iglesia de San Jorge todo se ha agolpado… su madre tejiendo a la luz de la lumbre, los juegos junto al hórreo del patio trasero de la casa, los atardeceres en el prado…

–Manuel, se te ha ido el santo al cielo.
–La morriña[Notas 1] que me viene. Serán cosas de la tierra.

Solo tiene 16 años, aún es joven, pero ya tiene una cosa clara: quiere responder a lo que Dios le pide, como su hermano Antonio hizo el año anterior. Manuel desea ser sacerdote.

Lo ha visto en Don Felipe, su párroco, y en las catequesis de los domingos; lo ha sentido en el campo con la brisa suave del mediodía; lo ha descubierto en el silencio de la Capilla de San Cipriano; y lo ha intuido en el movimiento de los labios de su madre al rezar el Rosario cada día. Dios le llama.

Cuando en su corazón le responde que sí, la paz le inunda. Es difícil de explicar. A sus padres les costó un poco asimilarlo. Son tres chicos y una chica, y los tres quieren ir al seminario para ser sacerdotes.

–María, el Señor nos bendice llamando a nuestros hijos. Antonio ya ha marchado, pero si José y Manuel también quieren, ¿quién se queda con la casa y los campos? ¿Quién continúa el apellido Míguez?

–Benito, no podemos obligarles.

–No pueden ser los tres.

–Lo echaremos a suertes.

–¡Dios sea bendito!

A veces Dios escribe su historia de una forma extraña y se sirve de la casualidad para construir caminos. José lo aceptó. Él se quedaba en casa. Manuel preparó su pequeña maleta para ir, con su hermano Antonio, al Santuario de la Virgen de los Milagros. Era el año 1847.

El carromato avanza lento. Da tiempo para hablar, pensar y rezar. De Xamirás al Santuario solo hay 50 km, como las cuentas[Notas 2] de un Rosario.

–Antonio, ¿qué te ha dicho Carmela?
–Que es feliz de tener dos hermanos sacerdotes. ¿Y a ti madre?
–Que sea santo.

La vida en el Santuario es sencilla. Estudian latín y humanidades, y algo de matemáticas. También ayudan en la iglesia como monaguillos, tocando las campanas, limpiando. Si uno se asoma por la parte de atrás del Santuario, la vista se pierde en los montes. La imaginación vuela. En Los Milagros se respira el aire fresco de los prados y también el aire inigualable de la amistad. Y como a los amigos siempre se les echa una mano, allí está Manuel explicando la lección al que le cuesta. Se le da bien enseñar y además le gusta.

–Pretérito pluscuamperfecto.
–Ni idea, Manuel
–Una aceituna si lo aciertas.
–Ego… ¿eram?
–¡Premio!

Si detrás del Santuario se ven praderas infinitas, a la entrada se agolpan los peregrinos. Cientos de gallegos llenos de fe vienen cada año en la fiesta de la Virgen, el 8 de septiembre. Se acercan a la Virgen de los Milagros como Manuel se acercaba a la Virgen de los Dolores de la capilla de Xamirás. Simplemente son hijos frente a una madre. No hay nada que temer, una madre protege siempre. Cambia el nombre que le damos, pero Ella es la misma. Manuel se mezcla con la gente que llega, y en las mujeres que contempla recuerda a su madre…

–Madre, ¿qué día nací?
–El 24 de marzo. El año 1831.
–¿Y tardé mucho en bautizarme?
–¡Sólo un día! El 25 de marzo, el día de Nuestra Señora de la Encarnación
–¡Qué rápido!
–Cuando yo no esté cerca, la Virgen María cuidará de ti.
–¿Y por qué se llama la Virgen “encarnación”?
–Porque gracias a ella el Hijo de Dios se hizo hombre.
–¿Y eso es bueno?
–¡Es nuestra mayor alegría!

En las tardes frescas, tras realizar las tareas, Manuel va a visitar a Fray Teodoro, un franciscano que tiene un pequeño huerto. Con las plantas que cultiva hace un licor y busca remedios naturales. Manuel curiosea entre las hojas, flores y raíces.

-Esa es mejorana y esta otra menta.
-¿Y si alguien no duerme bien?
-Mejor la melisa.
-Padre Feijoo, ¿con las plantas se hacen medicinas?
-La naturaleza esconde muchos secretos, Manuel. Solo hay que estudiar y desvelarlos.

Así van pasando los meses en la Preceptoría[Notas 3] de los Milagros. Los hermanos Míguez van aprobando los cursos que permitirán su entrada en el Seminario[Notas 4] de Orense. Son aventajados y buenos estudiantes. Antonio se marcha un año antes al seminario, y Manuel queda solo. Es otro pequeño desgarro en el corazón. Continúa su aventura sin la compañía diaria de su hermano. Pero tiene un algo especial en el corazón que le dice que confíe, una intuición que le confirma que no está solo nunca, que siga respondiendo a lo que vive, que no tenga miedo. De alguna forma, siente a Dios muy cerca y muy dentro.

Los acontecimientos imprevistos en el Santuario no son comunes. La vida tiene sus ritmos constantes: las oraciones, el Rosario diario, las clases, los paseos, los tiempos para estudiar y las visitas a Fray Teodoro. Pero a veces, el Señor prepara sorpresas. Y ¿por qué no?, visitas inesperadas.

–Ven, Manuel, ha venido mi tío.
–¿Tienes visita?
–Sí. Quiere conocer al amigo que me ayuda con el latín.

Se trata de un religioso escolapio[Notas 5] y Manuel queda impactado. Vive con otros religiosos y se dedica a enseñar a niños. Esa tarde hablan sobre la vocación, sobre el sacerdocio, sobre San José de Calasanz.

Tras la visita, en el silencio de la noche, cuando todo el mundo descansa, todo ronda por su cabeza, se agolpa en su corazón. Niños… enseñar… vida en pobreza… entregar la vida… maestro y sacerdote… Lo saborea. Y ahí está de nuevo. ¡Ha vuelto a sentirlo! El corazón le ha dado un vuelco. ¿Será algo que Dios le pide? Él quiere que sea sacerdote, pero ¿querrá algo más? ¿Escolapio?

Esa posibilidad vuelve a inundarlo de paz. La misma que sintió en los prados de Xamirás. La misma que ahora le transforma la mirada. Nadie lo ve. Es de noche y todos duermen. Pero Manuel esboza una sonrisa y siente que se le ilumina la cara. No es un iluso y sabe que de responder a esta nueva llamada, tocaría dejar Galicia e irse al Noviciado[Notas 6] escolapio en Madrid. Quizás sea el momento de ponerlo a los pies de María. Ella, como Madre, sabrá qué es lo mejor para su hijo. Con esa confianza, Manuel vence sus miedos y el sueño le vence a él.

Notas

  1. Morriña: mezcla de tristeza y añoranza, especialmente por la tierra natal. Es una palabra típica gallega.
  2. Cuentas: bolas que se ensartan para formar un rosario y que sirven para contar las oraciones.
  3. Preceptoría: lugar de estudio, donde el preceptor (profesor) acompaña a sus alumnos no solo en sus estudios, sino atendiendo todas sus necesidades.
  4. Seminario: casa de formación donde los chicos se preparan para ser sacerdotes.
  5. Escolapio: son los religiosos que pertenecen a la Orden de la Escuela Pía, una congregación fundada en Roma por San José de Calasanz para educar a los niños pobres.
  6. Noviciado: casa de formación donde los chicos y chicas se preparan para ser religiosos o religiosas. Cada congregación tiene su propio noviciado.