DiosNoDeja/Capítulo 13: EL AMOR TODO LO VENCE. Getafe (1897-1907)

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Capítulo 12: DEJEMOS OBRAR A DIOS QUE PARA MEJOR SERÁ. Getafe (1890-1896)
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DiosNoDeja/Capítulo 13: EL AMOR TODO LO VENCE. Getafe (1897-1907)
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Capítulo 13: EL AMOR TODO LO VENCE. Getafe (1897-1907)

–Don Marcelo Spínola, el arzobispo de Sevilla, lo ha hecho posible.
–Madre Ceferina ha dejado la congregación. Ahora, Madre Antonia es la superiora de Chipiona. Y las dos casas vuelven a estar unidas. Parece que el colegio de Chipiona está realizando una labor dignísima en aquel pueblo tan necesitado.
–Así es. Ante todo, debe responder al fin por el que esta congregación nació.
–Y usted, Padre Faustino ¿qué es ahora?
–Querido hermano. Soy escolapio. Y soy, de nuevo, el director de las Hijas de la Divina Pastora.
–¡Le honra! Otro, en su lugar, no lo habría aceptado.
–¿Por qué?
–Le calumniaron y le acusaron. Mancharon su honor. ¿Le parece poco?
–¿Sabe? Hacer lo que Dios quiere es más importante que el honor. Amar es más importante que mi honra. El bien de esas niñas es más importante que mi fama. Quizás Dios se sirva de todo esto para hacerme más humilde, para parecerme más a Él.

En 1897, Faustino vuelve a ser el director y el cartero reaparece multiplicando sus esfuerzos, porque hay mucho que hacer y decir a través de las cartas que hacen que Getafe esté un poco más cerca de Sanlúcar.

Hace las gestiones necesarias y en julio de este año, el arzobispo de Sevilla, D. Marcelo Spínola, aprueba las Reglas[Notas 1] de la Congregación, confirmando que esta institución es un regalo de Dios a la Iglesia. Si la Iglesia, por medio del arzobispo, reconoce la congregación ¿qué duda cabe ya? Las Hijas de la Divina Pastora están respondiendo a la voluntad de Dios. Y lo que nació en Sanlúcar y ha empezado a brotar en Chipiona, sigue creciendo. En 1898, Villamartín, en Cádiz, será la siguiente fundación.

–Madre Ángeles, hemos hecho bien con ir a Getafe.
–Esperar 20 años para la profesión perpetua era demasiado ¿verdad?
–Sí. Además, ya tenemos aprobadas las Reglas. En cuanto lleguemos a Sanlúcar pediremos los permisos al Cardenal para poder profesar este año, tal como nos ha dicho el Padre Faustino.
–¡Qué pena no poder estar más cerca! Podríamos consultarle, aprender de él, ayudarle con los específicos. Ya tenemos experiencia y conocemos las fórmulas.
–¡Es verdad! Si tuviéramos una casa en Getafe…

El Padre Faustino viajó a Sanlúcar en noviembre de 1899 para acompañar a las religiosas en su Profesión Perpetua. Fue temprano, a las 9 de la mañana. Hacía fresco, pero el corazón estaba abrasado en el amor de Dios. Sacerdotes, autoridades, el rector escolapio y el rector franciscano. Pero entre todos, destacaba Faustino. Casi tiene 70 años y es un hombre curtido por la vida. Sin embargo, su mirada es tierna cuando mira a las recién profesas: Ángeles, Antonia y Concepción. O cuando se cruza con las niñas a la salida de la capilla del colegio. La congregación sigue su propio camino y la auténtica preocupación de Faustino es que sea el camino de Dios.

–Carromatos. Vienen carromatos enteros.
–Padre Pompilio, el Padre Faustino gana una fortuna con esas medicinas.
–Pero ya sabe usted para lo que es. Y como rector que soy, sé que tiene todos los permisos. Además, lo dice abiertamente. Hace tres partes: para misas por las almas del purgatorio, para los gastos de la elaboración de los específicos, para sostener a la congregación de las pastoras y hacer algún obsequio a su propia comunidad. Lo repite tanto que me lo sé de memoria.
–Pero mire qué disgusto otra vez. Ya le pasó con los médicos de Sanlúcar y ahora se presentan aquí los de Getafe y Madrid.
–Lo peor es que hay denuncia de por medio.
–No lo comprenden. Lo hace por ayudar.
–Ya. Pero ya sabe cómo es la envidia. Se inventan de todo. Y esos dichosos periódicos.
–¡Ay, sí! Lo leí ayer. Fíjese que le acusan hasta de la muerte de una mujer. Le llaman fraile curandero. ¡Terrible!
–Sin embargo, es increíble la tranquilidad que desprende.
–Mire. Por ahí va. Con sus manos cruzadas y saludando a los chicos levantando el bonete[Notas 2].
–¿Cree que le habrá costado jubilarse? Lleva tantos años siendo profesor, que ahora…
–Es tan buen profesor que nunca dejará de aprender y enseñar, aunque no esté delante de unos alumnos sentados en pupitres. Sin embargo, creo que está bastante ocupado. Hay colas para confesarse con él.
–¿No cree que somos afortunados de conocerlo y vivir con él?
–Sin duda. Tiene algo que atrae.

Es una finca preciosa en el corazón de Sanlúcar. Se pierde la vista de lo grande que es y llega hasta la misma estación de tren. Tiene frutales, viñas, pinares, terreno de sobra para construir un colegio. Se llama El Picacho y se vende. En el jardín principal hay una fuente redonda, amplia, con unas estatuas que rodean a Neptuno[Notas 3]. Pero lo más impresionante son sus árboles. Gigantes, altísimos, firmes, uno en cada esquina del jardín.

–Es una gran oportunidad. Yo me encargo de hacer las gestiones.
–Madre Ángeles se pondrá muy contenta cuando sepa que vamos a intentar conseguir esta finca en la subasta.
–¿Ha visto usted qué árboles, Padre Faustino? Son magníficos. Dicen que los trajo a Sanlúcar el mismísimo Cristóbal Colón cuando vino de América. Se llaman araucarias.
–Efectivamente, deben tener cientos de años.
–La casa es pequeña. Tendrán que hacer reformas.
–Claro. Por cierto, una pregunta. Para que un árbol así, tan alto, con ese tronco y ramas, dure tantos años y siga en pie ¿qué raíces tendrá?
–Pues no soy experto en la materia, pero supongo que serán enormes.
–Yo también lo creo, señor Argüeso.

Aunque el terreno se compra en 1902, las religiosas no se trasladan hasta 1903, y las clases comienzan en 1904, una vez finalizado el edificio del colegio. Es la primera casa en propiedad que adquiere la Congregación. Es la casa madre.

En 1905 compra las eras[Notas 4] que hay junto a los escolapios. Las donará a la comunidad para que se pueda ampliar el patio del colegio de Getafe.

Sin embargo, las limosnas que recibe Faustino y los beneficios por la venta de los específicos no solo sirven para comprar estas fincas, o amueblar un colegio, o celebrar misas. Hay otro beneficiado que busca enriquecerse a toda costa. Su nombre es Dionisio Perales y es farmacéutico.

A los extractos de plantas que le daba el Padre Faustino les añadía más agua y alcohol de lo necesario. Así conseguía más cantidad de botellas de medicinas. Pero al rebajar la cantidad de extracto, la medicina no lograba los mismos efectos y no servían. No solo perjudicaba al enfermo, sino al buen nombre de Faustino y sus específicos.
–La única solución es que vengan las religiosas a Getafe. Ya surgió la idea cuando vinieron hace unos años a hablar conmigo. Ellas conocen las fórmulas y han seguido siempre al pie de la letra[Notas 5] mis indicaciones. Se pueden encargar perfectamente de elaborar los extractos. Buscaremos otro farmacéutico.
–¿Y dónde vivirán?
–Hay una finca, muy cerca de aquí. Se llama El Pensamiento. Hace unos años se compró El Picacho en Sanlúcar y ahora se puede comprar este. Es un buen terreno y está a unos minutos de nuestro colegio.
En 1906, Faustino compra la finca de El Pensamiento en Getafe. Además, en ese año, se funda un nuevo colegio en Monóvar, un pueblo de la provincia de Alicante.
Pero si hay algo especialmente importante en esta época es el aniversario que Faustino celebra el 8 de marzo de 1906. Ese día hace, exactamente, 50 años que es sacerdote.
Desde que volvió a Getafe se siente como un rey. Un deseo cumplido que anheló hace muchos años y que cada día se hace más especial. Si desde el centro de la Iglesia del colegio se mira al altar, a la derecha, arriba, hay una pequeña ventana, un rincón que casi pasa inadvertido. Desde allí, Faustino puede contemplar, adorar a Jesús en la Eucaristía, igual que lo hacía Felipe II en el monasterio de El Escorial.
No hay mayor riqueza para un sacerdote que poder estar cada día amando a Jesús. A sus 75 años aún se emociona como un jovencillo. A veces, tanto honor le sobrecoge y siente que no es digno, que se equivoca constantemente, que no llega a la altura de su vocación. Y entonces, se asoma a esa ventana. Y contempla en silencio. Pronto le llegará la muerte, está seguro. Ni siquiera pudo celebrar este aniversario porque estaba enfermo. Pero en esta comunidad le gustaría recibir los últimos sacramentos; cuando no pueda ir solo, cuando no pueda bajar a la capilla, cuando no pueda celebrar la eucaristía, que le lleven a esta ventana. Para, en el silencio, seguir amando…
Sin embargo, a pesar de estar convencido de su próxima muerte, aún le quedan muchos años de vida. Y tendrá que pasar por pruebas muy duras. Por más dinero que Faustino envía a las religiosas, las deudas nunca acaban. Una factura detrás de otra para pagar las obras de Sanlúcar y Chipiona y sostener las nuevas casas de Getafe y Monóvar. A eso se le añade la compra de los terrenos y que en 1907 se funda un nuevo colegio en Aspe, un pueblo de Alicante. Parece que la bolsa tiene un agujero.
–Padre, ¿está seguro?
–No te imaginas cuánto dolor me causa. Pero debo hacerlo. Si no, esto se hunde.
–Ha sido una mala gestión.
–Pero no ha dicho nada. Hay que mirar por el bien de la Congregación. Como director, esa es mi función. Por mucho que me duela. Ser como se debe o no ser.
–¿Entonces? Acaba de ser elegida Superiora General de nuevo.
–Aunque ha sido elegida, Madre Ángeles será depuesta[Notas 6] de su cargo. No ha sabido administrar el dinero ni los bienes de la congregación.
–¿Y en su lugar?
–La que fue elegida en segundo lugar: Madre Julia Requena.
Nadie lo ve. Junto al brasero[Notas 7], en su habitación, Faustino se mira las manos. En Getafe, las tardes de septiembre son frescas y apetece calentárselas. Sus manos le recuerdan las tareas del campo, allá, en Xamirás. Es difícil ser agricultor. No solo por el frío o por el trabajo duro al sol. A veces, toda la esperanza que se ha puesto en la cosecha, o en el árbol sembrado, desaparece de pronto, porque se echa a perder el fruto y el árbol enferma. Es necesario podar a tiempo, antes de que enferme la raíz. Entonces ya no hay solución.
Faustino no sabe si Ángeles lo entenderá, si comprenderá su decisión. Parece un castigo. Todo lo que han vivido juntos, los comienzos tan duros que superaron, las conversaciones compartidas… Pero si ella supiera que lo hace por amor a esta congregación… por ser fiel a la tarea encomendada… ser como se debe o no ser…
Definitivamente, la compra de El Picacho ha sido un acierto. Al menos, cuando él falte, las araucarias recordarán durante muchos años que lo más importante de un árbol son sus raíces.
Las manos ásperas del labriego[Notas 8] gallego se enredaron con las suaves cuentas del rosario para dar la bienvenida a la noche. “María, Divina Pastora, bendice a mi hija Mª Ángeles”.

Notas

  1. Reglas: a diferencia del reglamento, las reglas son el documento donde se recoge la parte más práctica sobre la organización de la vida diaria: horarios, actividades, oraciones, funciones, tareas, etc.
  2. Bonete: sombrero que llevan los sacerdotes.
  3. Neptuno: también llamado Poseidón. En la mitología griega y romana es el dios del mar y se le representa con un tridente en la mano y cola de pez en lugar de piernas.
  4. Era: espacio de tierra.
  5. Al pie de la letra: expresión que significa que se siguen las indicaciones sin cambiar nada, fielmente.
  6. Deponer: quitar.
  7. Brasero: estufa eléctrica o recipiente para contener brasas, que sirve para calentar.
  8. Labriego: agricultor.