LecturaActualizadaArdides/ARDIDES

De Wiki Instituto Calasancio
Saltar a: navegación, buscar

INTRODUCCIÓN
Tema anterior

LecturaActualizadaArdides/ARDIDES
Índice

TEXTOS PARALELOS Y LECTURAS COMPLEMENTARIAS
Siguiente tema


ARDIDES

ARDIDES [Notas 1] con que el demonio[Notas 2] combate la observancia[Notas 3] de las Reglas y Votos Religiosos.

1º. No hay culpa alguna en quebrantar la simple regla[Notas 4].

En efecto, ninguna hay si se atiende a la gravedad de la acción en sí misma[Notas 5] pero rara vez falta culpa[Notas 6] en el desprecio de la inspiración a obrar según nuestros compromisos o en la omisión consciente[Notas 7] de nuestras obligaciones, o en la flojedad con que se camina a la perfección religiosa. A este modo de obrar[Notas 8] le seguirá muchas veces el escándalo, muchas más la tibieza, y muchísimas la desobediencia, que difícilmente se da el quebrantamiento de la regla[Notas 9] sin que le acompañe[Notas 10] la culpa, ni la ruina de las primeras defensas[Notas 11] de la regla sin la zapa del muro de la congregación[Notas 12] por los votos religiosos.

¿Menosprecia una[Notas 13] su regla[Notas 14]? Gustará de cuchicheos, se deleitará en distracciones, acusará con dureza a su hermana[Notas 15]; la maledicencia será su trampa[Notas 16], la oración su tormento; titubeará en la tentación y, por fin, caerá, para levantarse acaso por los Sacramentos y reincidir de nuevo en los mismos defectos[Notas 17].

¿No valora[Notas 18] las infracciones leves[Notas 19] de las Reglas? Pronto perderá la gracia, quizá recobrará la vida[Notas 20], pero sin fuerzas; a cada paso morirá y revivirá, pero con una vida enteca, disipada, amiga del bullicio y enemiga de la oración, deshecha[Notas 21] por las satisfacciones del cuerpo y olvidada de los consuelos del espíritu; callará de mal grado, obedecerá por fuerza, siempre tentada por ociosa[Notas 22], y, por último, en peligro de perderse[Notas 23].

2º. Sólo faltando al precepto formal de la superiora se quebranta el voto de obediencia y se peca mortalmente[Notas 24].

Proposición fatal y de gravísimas consecuencias[Notas 25] porque si bien es cierto que sólo quebrantando el precepto formal[Notas 26] de obediencia, o despreciando formalmente[Notas 27] a la Superiora y a cualquiera de sus disposiciones[Notas 28] de este rango, se peca gravemente contra el voto de Obediencia, se peca también[Notas 29] desatendiendo aquellas insinuaciones que no revisten carácter autoritativo[Notas 30], no obedeciendo puntualmente sus órdenes, no recibiendo con docilidad sus correcciones, no exhibiendo el debido acatamiento y filial acogida a sus decisiones[Notas 31] y el debido respeto a su persona, antes bien, desobedeciendo sin discernimiento[Notas 32] sus mandatos, desaprobando sus órdenes, zahiriendo sus disposiciones, reprobando sin motivo su gobierno[Notas 33], contrariando, sin cesar su celo, su actividad y diligencia, y en sostener y promover la observancia, la regularidad y el orden…[Notas 34]. ¿Quién duda[Notas 35] que semejante conducta expone claramente a la religiosa[Notas 36] al desprecio formal de la Superiora, a la violencia grave del voto de Obediencia, al pecado mortal contra ésta?[Notas 37]

¿Por ventura, no debilita la fuerza de la Superiora[Notas 38], y opone un obstáculo insalvable[Notas 39] a la observancia, no franquea la puerta a la relajación, y socava las primeras defensas[Notas 40] de la vida religiosa, no promueve, quizá sin pretenderlo, la inobservancia y la destrucción total de la Corporación, cuya vida pende[Notas 41] de la obediencia de las súbditas[Notas 42], y de la vigilancia de las Superioras?...

3º. La Superiora es una criatura como otra y sólo como tal debe mirarse.

¿Y quién dice que sea un ángel y no tenga sus defectos?[Notas 43] Pero, ¿dejará por eso, de hacer las veces de Dios?[Notas 44] ¿Será ése el motivo para emplazarla ante[Notas 45] el tribunal de una conciencia con prejuicios[Notas 46] y desconfiada? Desalmada es y sin conciencia la que sólo se preocupa de lo que otras hacen, y se acredita de mala persona quien prejuzga a sus hermanas[Notas 47]. ¡Ay de la que usurpa oficio de otra[Notas 48], trate con quien siempre pierda y quiera saber más de lo que deba![Notas 49] La que tropezase en ese escollo[Notas 50] téngase por naufraga y sin tabla para salvarse. Ninguna si no le corresponde por su cargo[Notas 51], espíe y condene sin reflexión[Notas 52] la vida y las acciones de la que recibió de Dios el encargo de juzgarla[Notas 53].

4º Consistiendo esencialmente el voto de pobreza en no tener propiedad de nada, y en que todas las cosas estén a disposición de la Superiora, ya no hay más que hacer[Notas 54].

Cierto que la renuncia a la propiedad[Notas 55], la privación de dominio es una parte principal[Notas 56], un carácter esencial de la pobreza religiosa, pero, ¿lo es menos la frugalidad en las comidas, la sencillez en los vestidos, la modestia en las cosas de uso personal[Notas 57] y trato de la persona, la moderación en la conducta[Notas 58] de una pobre de Cristo, de una religiosa mortificada que,, renunciando dos veces a las riquezas temporales[Notas 59] y a la vanidad[Notas 60] del mundo, se consagra toda al retiro[Notas 61], a la soledad, a la penitencia, al desprendimiento de todas las cosas por seguir[Notas 62] a Jesucristo pobre, humilde y despreciado del mundo orgulloso, del mundo insensato y vano?. No son, pues, esas reglas de la pobreza, meros consejos, sino partes del voto[Notas 63], interpretación del mismo, modo práctico de cumplirlo.

5º. La castidad es como un don definitivamente seguro[Notas 64] que no necesita de otras defensas[Notas 65] que él mismo.

Pero la experiencia enseña que no es posible conservar el lirio precioso de esa virtud[Notas 66], sino con las asperezas[Notas 67] y punzantes espinas de la mortificación[Notas 68]; que la soledad[Notas 69]y el retiro, la meditación de los misterios, y la consideración de los novísimos[Notas 70], son la mejor guarda[Notas 71] y el más eficaz antídoto[Notas 72] contra el veneno de los ataques de ese tesoro[Notas 73] celestial, y que la mayor garantía y seguridad[Notas 74] contra todos sus enemigos es el alejamiento de las criaturas[Notas 75], la fuga de las ocasiones, la guarda de los sentidos[Notas 76], y la precaución ante amistades y familiaridades peligrosas[Notas 77]. ¿Podría[Notas 78] conservar y embellecer[Notas 79] esa angelical virtud[Notas 80] la religiosa que, o desentendiéndose de lo dicho[Notas 81], o practicando tibia, negligente e ineficazmente, confirmase[Notas 82] con las obra su error[Notas 83] de pensar equivocadamente poder ser casta[Notas 84] sin ser obediente, pobre, observante?...[Notas 85].

6º. ¿Se cumple con la enseñanza y se merece ante Dios, sólo con pasar en clase las horas que se nos han programado?[Notas 86].

Si así fuese, se perdería, por supuesto[Notas 87], todo el mérito espiritual de esa obra de caridad, elevada[Notas 88] por el voto de obediencia[Notas 89] a virtud de Religión[Notas 90], ¿Qué hacer, pues? Procurar infundir con celo la piedad[Notas 91] en el corazón de las niñas y lograr[Notas 92] con maternal solicitud que se vayan corrigiendo de sus defectos morales[Notas 93], y que consigan crecer en la vida de fe y responder a ella con sus actitudes[Notas 94] por su exacta aplicación y por el cumplimiento de sus compromisos cristianos[Notas 95].

Y siendo absolutamente necesaria la enseñanza de los conocimientos teóricos y de los técnicos y manuales, útiles para la vida[Notas 96] a fin de atraer a las niñas a los colegios, hay que probar con los hechos[Notas 97] que los colegios de la Divina Pastora[Notas 98] responden ventajosamente[Notas 99] a estos fines, para que los padres se estimulen a confiarles sus hijas[Notas 100] para educarlas en la fe[Notas 101], por mal preparadas[Notas 102] que lleguen y remisas a responder a las exigencias de aquella [Notas 103]; que poco honraría a la maestra y de menos serviría a las alumnas les enseñase a confeccionar un primoroso vestido para lucir el cuerpo[Notas 104], si no aprendiesen a practicar las virtudes que deben enriquecer y hermosear el alma.

De aquí la estrecha obligación que tiene la Maestra de capacitarse[Notas 105] en todos los ramos de la enseñanza y de hacerse diestra y aventajada, al menos en aquellos a los que[Notas 106] se sienta más inclinada y la obediencia le destine[Notas 107]; que de no hacerlo así, decaerá el prestigio de la Congregación, disminuirá el número de alumnas, perderá la educación cristiana y a la par será[Notas 108] menos el mérito de la Maestra.

Ninguna, por lo tanto, se figure que, una vez terminada la clase[Notas 109], nada tiene que hacer, sino que debe estudiar, escribir, perfeccionarse y adiestrarse en cosas útiles[Notas 110] para hacerse en todo hábil y desempeñar con honor[Notas 111] y mérito la clase que le confiaren.

7º. Ya estoy aburrida de esta clase y debiera de pasar a otra de nivel superior[Notas 112].


Tal es la queja continua[Notas 113] de las Maestras de mal espíritu y peor inteligencia[Notas 114]. Con esta pretensión muy dañosa[Notas 115] a su conciencia y al buen nombre y lustre de la Congregación[Notas 116], con esta tentación que consuela a una necia vanidad y la alimenta[Notas 117], la Maestra mira con desprecio su propio destino[Notas 118], descuida el aprovechamiento de las niñas, se cansa de la clase y de la obediencia[Notas 119], y anda siempre desconcertada e inútilmente atormentada[Notas 120].

Además es justo[Notas 121] es muy laudable que todas procuren ser aptas para desempeñar bien las clases superiores, que trabajen y estudien por dominar los últimos adelantos y mejores métodos de su profesión educadora[Notas 122], pero sin menoscabo de las clases inferiores y sin cifrar su mérito[Notas 123] en desempeñar otra más elevada, sino en estar bien preparada[Notas 124] y cumplir laudablemente y sólo por Dios la clase[Notas 125] que le mandare la obediencia.

Estén, pues, prevenidas[Notas 126] contra estos engaños[Notas 127] que combaten la observancia[Notas 128] de las reglas y atacan los votos, estimen aquellas y respeten éstos, y, cumpliendo unas y otros con la mayor exactitud, serán buenas religiosas, vivirán tranquilas, caminarán seguras a la perfección y disfrutarán de una felicidad[Notas 129] aquí, y de la eterna gloria, a la que deben aspirar en todo[Notas 130]

Notas

  1. Sustituir esta palabra por otra sinónima y de más uso actualmente, si la hubiera, tendría el inconveniente de dejar estas páginas del P. Faustino sin el título tradicional, incompleto ciertamente, pero de fácil recuerdo y con resonancias afectivas muy notables en las generaciones de religiosas del Pío Instituto Calasancio de Hijas de la Divina Pastora, que han tenido este escrito como una de las referencias de apoyo más valioso de su espiritualidad, desde la fundación hasta hoy. Por otro lado, no es fácil encontrar un término justo para poner en lugar de éste, tomado en castellano, desde muy antiguo, del francés y del catalán. El uso en plural que hace TA, y de donde lo toma TM, no es ordinario, ni se registra en los diccionarios de autoridades. Tampoco la traslación significativa del mismo. Corominas estudia, sobre todo, el adjetivo “ardido” (valiente, intrépido). Como sustantivo significaría empresa guerrera, estratagema que es la acepción del autor del escrito. TF dice “venenata sophismata” (sofismas envenenados), y TR tradujo por “flechas envenenadas y aparentes razones”. La estratagema aquí empleada por el demonio es de orden racional y discursivo. Habría una serie de sustitutivos posibles para encabezar el escrito, aunque sin la fuerza y resonancia guerrera que comporta Ardides. Serían: Estratagema (“ardite” dice Nebrija), razonamientos capciosos, sutiles razonamientos, falsas razones, engaños, astucia, hábiles sutilezas… Sin embargo, todos parecen más pobres y menos convenientes, que la intitulación que lleva el escrito. De aquí la decisión de dejarlo sin más. Ya desde el inicio del escrito aparece el sentido pugilístico, de lucha, de milicia. Es traducción antigua, pues aun no teniendo en cuenta el Antiguo Testamento que habla de la vida humana como milicia, la comprensión de la Vida Religiosa, desde sus inicios, lleva al mismo término. Que en los solitarios del desierto esto era así, es claro. Pero también S. Benito, en la eclosión de la vida cenobítica occidental, describe con términos militares la llamada del monje. “A ti pues se dirige ahora mi palabra, quienquiera que seas, empuñes las fortísimas y esclarecidas armas de la obediencia, para militar bajo el verdadero rey, Cristo Jesús” (R.P. 3). La expresión “el combate cristiano” data ya, definitivamente de S. Agustín. Es posible que en esta concepción influyera el texto paulino 2 Cor. 10, 4 El primitivo monaquismo trasladó al desierto la lucha contra las fieras y los gladiadores en el circo durante las persecuciones. Cfr. TE. P.17.
  2. Demonio. La perífrasis (“enemigo de las almas”) con la que el P. Faustino nombra al demonio es típica de los catecismos tradicionales y de la práctica de la oratoria sagrada de su tiempo. Hoy es expresión bastante menos usada y con connotaciones dualistas que imponen reparos. TA dice “enemigo común de nuestras almas”. Ciertamente la palabra enemigo nos sitúa más en un planteamiento bélico, de lucha, con el que se ha concebido el escrito en sus líneas básicas desde el origen.
  3. Observancia. Se ha añadido al texto porque la expresión del autor no es clara ni exacta. ¿Contra qué o quién batalla el enemigo de las almas? Más que contra las Reglas y los Votos habrá que entender contra la decisión de observarlos de aquellos que se han obligado a hacerlo por la profesión. De aquí e añadir al texto la palabra observancia, que indudablemente, es lo que quiso decir el autor. La cuestión de la observancia de las Constituciones ha sido muy señalada y urgida por todos los Fundadores. Se llegó, aún en tiempos muy cercanos al Vaticano II, a hablar del “culto a la Regla” y el “culto a los Votos”, títulos de conocidas obras del P. Collin. Tras la situación de anomía que se creó a raíz de la renovación de los documentos fundacionales de las Congregaciones, discutidos muchas veces, y otras, ignorados, hoy la Iglesia vuelve a reclamar de los religiosos la fidelidad a las Constituciones. En el canon 619 del nuevo Código se dice a los superiores que sean ejemplo “en la observancia de las leyes y propias tradiciones del Instituto”; y en el canon 662 se explicita: “Los religiosos tengan como suprema regla de vida, el seguimiento de Cristo propuesto en el Evangelio y expresado en las constituciones del propio instituto”. Cfr. También c.573.2.
  4. Simple. Expresión singularizadora de marcado carácter popular: “de un simple golpe lo derribó”, “con una simple palabra lo convenció de…”, son formas ordinarias del castellano. Implican, a la vez, singularidad y poca importancia. El P. Faustino no se refiere aquí a la Regla, como totalidad, sino a cada una de las normas, individualmente tomadas. Normas de orden disciplinar, y, por tanto, de menor categoría. He modificado la expresión (una/la) para acercarla a la manera de hablar de hoy.
  5. Gravedad de la acción en sí misma. Estilísticamente este punto primero está construido con fuerza y elegancia. Pero hoy resulta oscuro para las elipsis tan abundantes, y por el empleo de palabras como substancia, omisión advertida, circunstancia, tomadas, ya por TF, de la terminología moral de aquellos tiempos. Por ello las sustituciones introducidas, que, aunque alargan el texto, y, sin duda, lo dejan menos vivo y cortante que el del original, lo hacen, sin embargo, más comprensible.
  6. Falta. Sustitución obligada para clarificar el sentido.
  7. Omisión Consciente. He corregido el adjetivo “advertida” que TM recoge de TA. El adjetivo que emplea el autor se refiere al conocimiento y conciencia expresa que se tiene de la omisión. Esta circunstancia de la advertencia, o conciencia plena, modificaría la moralidad del acto, y lo haría culpable.
  8. A este modo de obrar. Añadido para salvar la fuerte elipsis del P. Faustino.
  9. Quebrantamiento de la Regla. No parece muy acertado el compuesto contra regla con el que ya TR traduce “Regulae scissuram” de TF. El sentido ordinario de contra regla es objetivo: “precepto contrario a otro”, que aquí no cabe.
  10. Sin que le acompañe. Sustituye a satélite. Interesante uso de esta palabra por el P. Faustino, pero rebuscado, sin duda, y de construcción difícil. Por ello, la sustitución ofrecida, que respeta el significado propio de satélite (“quien sigue a otro” “secuaz”, “alguacil”). Favorece mucho más a una lectura actual. Hoy satélite pertenece al lenguaje astronómico, fundamentalmente, y a la técnica espacial. Los textos originales hablan de que el pecado la culpa se separan de la contra regla más por la especulación que en la práctica.
  11. Primeras defensas. Cultismo que significa extramuros, lo que está delante, (por fuera) de los muros o muralla del castillo o ciudad. Son los primeros lugares donde se intenta la defensa de la ciudad atacada. Comienza aquí una comparación, asumida desde muy antiguo en la vida espiritual, y que usa ya TF. Está tomada de las Lamentaciones de Jeremías: “Yahvé decidió destruir la muralla de la hija de Sion. Tiró el cordel, y no retrajo su mano de destruir; ha envuelto en luto antemural y muro, que a la vez se desmoronan” (2, 8).
  12. Consagración por los votos religiosos. Dudé mucho antes de sustituir la palabra religión. Es añadido del P. Faustino, pues en los textos fuente sólo se dice: “Cayó el antemural y el muro también se arruinó”. No resulta fácil determinar qué entendía el autor. Si es válida la interpretación que he hecho de la nota anterior, se plantea un problema, porque aleja al P. Faustino de la tradición ascética y constitucional religiosa que por “muro de la religión” entendió siempre la pobreza y, a veces, la oración. Así se encuentra en la tradición escolapia que el P. Faustino conocía bien. (Cfr. Constituciones de S. José de Calasanz, nn 44 “sin el cultivo de la oración toda familia religiosa está próxima a su relajación y desmoronamiento” y 137 “Los religiosos amarán la venerable pobreza…como a la más firme defensa _ut murus firmíssimus de nuestra congregación”. “Así también el P. Faustino, CF IX, INT, XV, 1. Zapa es italianismo. Típica del lenguaje militar, todavía en nuestros ejércitos hay ciudades de “zapadores”. Zapa significa la acción de excavar, socavar, aunque propiamente zapa es el instrumento con que se cava.
  13. Una. Es la lectura original. En R 1982 se lee “uno” por error seguramente de imprenta.
  14. Su regla. Parece que el autor pasa ahora a referirse a las Reglas en cuanto disciplina total que regula la vida de las religiosas. También podría entenderse como la regla concreta que en un momento determinado debería cumplir la religiosa.
  15. Acusará. Sustitución del término sindicará propio de TM. Es un cultismo. Sindicar significa en origen “llevar al sindicato (abogado, juez,…)”, acusar, delatar. Hoy, en lenguaje corriente sólo se dice sindicarse: afiliarse a un sindicato. Corominas ofrece un caso de uso similar al del P. Faustino; sindicante (Góngora), “el que acusa”.
  16. Trampa. Sustitutivo de señuelo. Esta es la palabra que en nuestra tradición lingüística se ha aplicado, sobre todo, en cetrería. Corominas recoge: “figura de ave para atraer al halcón (J: Ruiz)”… “árbol señuelo en el que se pone una trampa”. Es también término introducido por TM.
  17. Todo este párrafo está ya en TF. Pero el P. Faustino le ha dado una versión comprimida, ejemplo, de lo que hizo con el texto fuente. Por eso anoto aquí la traducción de TR, que TA copia al pie de la letra. ¿Haces poco aprecio de la costumbre? No estimarás en mucho la Regla. Ya con espíritu relajado, y vago, te atreverás a juntarte a los corrillos, te deleitarás con los juegos y chanzas. No desecharás las cosas curiosas, seguirás las quejas, te acostumbrarás a perder el horror a las murmuraciones. ¿A este estado has llegado? Ya no te gustará el alimento del Alma, que es la Oración; por la debilidad andas titubeando en las tentaciones, éstas cobran mayores fuerzas; caes por último; te levantas con los Sacramentos. Ya levantado, por ventura, ¿no vuelves a las antiguas caídas?”. Pueden verse las matizaciones que introduce, en éste y en el párrafo siguiente, que lo completa.
  18. No valora. El verbo empleado por el P. Faustino es desdeña, aunque no lleva el sentido preciso, que sería “tratar con desdén”, “no dignarse”, referido particularmente a personas, Como, por otra parte, en el punto anterior el autor ha usado del compuesto “menospreciar”, seguramente eligió este otro para no repetir una misma palabra. He introducido el interrogante que no existe en las fuentes, tras suprimir una serie de líneas. He optado por modificarlo.
  19. Leves. Me parece de uso más corriente, aunque el adjetivo ligeras abunda en frases hechas, tanto en el lenguaje moral como en el de la vida religiosa: religioso, ligero, ligeros deslices, ligereza de vida, etc.
  20. Recobrará la vida. Alude el autor a lo ya recordado más arriba: la religiosa inobservante puede levantarse por los Sacramentos, pero con la casi seguridad de la reincidencia por su mala disposición interior, que la impulsa a no apreciar determinadas prescripciones. La observancia literal de la Regla está aquí muy marcada. Parece que no hubiera calificación diferenciada de las normas, y que el estado de gracia dependiera de una actitud fuertemente legalista.
  21. Deshecha. Hay que suponer que el sustantivo al que se refiere este adjetivo sigue siendo vida.
  22. Siempre tentada Construcción muy elegante. Habrá que entender: “la ociosidad le produciría continuas tentaciones”.
  23. El peligro de perderse. He traducido así el inclinada a su perdición.TF escribió ya prona in ruinas (inclinada a la ruina).
  24. Como indiqué más arriba, estas líneas son añadidos a TF por TA. De este las tomas el P. Faustino simplificando el texto.
  25. La doctrina de este punto se coloca en un terreno maximalista y hasta peligroso, por lo absoluto de las afirmaciones. Creo que en el fondo solo pretende precaver a las religiosas de que la desobediencia ante mandatos de poca importancia, y no formalmente dados, prepara el espíritu para cometer la desobediencia formal. Solo desde aquí es inteligible el punto, y de alguna manera, podría ser aceptado, pero nunca desde situaciones individuales concretas y separadas. He sustituido el adjetivo trascendentalísima, que ya usa TA. Pienso que en el siglo XIX tenía que ser un llamativo neologismo, que posteriormente ha tenido la suerte, o la desgracia, de vulgarizarse, habiendo perdido su sentido original.
  26. Precepto formal. Significa la obediencia dada en virtud del voto y con las formalidades (por escrito, por ejemplo) que exigen las Constituciones. (Cfr. C-1982,40).
  27. Despreciando formalmente, Tal desprecio supondría un acto público y expreso de desobediencia o rebelión. Sería un desprecio de la autoridad en cuanto tal.
  28. Cualquiera de sus disposiciones. ¿Estamos en la concepción de la obediencia ciega, como cadáver, de la tradición franciscana e ignaciana? Aun así, es dura esta palabra y pocos estarán dispuestos a recibirla. Por ello, he añadido de este rango (formal) pues de lo contrario sería inaceptable la afirmación que aquí se hace. Pero pienso que AT y TM quisieron decir sencillamente lo que afirma el texto original.
  29. Se peca también. TA y TM dicen lo es también, referido a cierto, he optado por modificar la construcción. La afirmación sigue teniendo un carácter fuertemente rigorista, pues cargaría la conciencia con el escrúpulo de pecado mortal ante cualquier género de desobediencia. Comprendo la preocupación del P. Faustino, como la de todos los Fundadores, por sentar con claridad y rigurosidad los principios de la observancia y, en particular, de la obediencia, por afirmaciones como ésta pueden, a su vez, originar conciencias escrupulosas y una actitud que ya no es de obediencia sino de sumisión incondicionada, que no siempre favorece el buen gobierno de una casa, aunque sí el orden o la disciplina externa. Pero se puede poner en duda que esto sea ser religioso.
  30. Autoritativo. No es virtud del voto de obediencia. AT dice: insinuaciones del superior que no están revestidas de aquel carácter imponente de autoridad. He dejado el texto en su formulación.
  31. Decisiones. El texto, como AT, dice providencias, palabra hoy menos usual en este sentido.
  32. Sin discernimiento. He vertido así la expresión tácita e indiscretamente. TA dice mandatos, insinuaciones y providencias. TM sólo aprovecha el último elemento de la enumeración.
  33. Reprobando. Este verbo que es propio de TM no sólo significa la crítica sino la condena de la forma de gobernar de la superiora. La crítica la ha expresado ya anteriormente con el verbo zahiriendo. TA se expresa así: “teniendo por desacertado su gobierno”.
  34. Hoy distinguiríamos más entre lo que es observancia y lo que simplemente se refiere a orden. El superior no está para mantener o defender el orden de la comunidad, ni aún la regularidad. Su función fundamental es animadora. Cooperar a encontrar la voluntad de Dios sobre el grupo y cada uno de los miembros desde las exigencias de la vocación, los carismas y el fiel cumplimiento del servicio a los demás de en la misión que la Iglesia ha confiado al Instituto. Por medio del proyecto comunitario, o de otras formas, ha de intentar que la comunidad responda cada día más plenamente al esfuerzo por el crecimiento en la caridad. Es éste su quehacer básico. Parece, por otra parte, que en el texto, se afirma que el Superior nunca se equivoca y que los miembros de la comunidad nada tienen que hacer sino aceptar sumisamente sus decisiones. Hoy comprendemos la comunidad como una unión de voluntades, que por el discernimiento, el diálogo, y la comunicación llegan a tomar las determinaciones más congruentes y útiles para la vida y misión del grupo. Sin discutir que, en un momento dado, sea el Superior quien diga la última palabra.
  35. El interrogante lo introduce TM y TA dice: no hay duda, repito, que semejante conducta…
  36. Expone. He suavizado la expresión “es una evidente exposición de la religiosa” TM ha suprimido el inciso “al menos interpretativo” que TA había escrito: “desprecio formal, al menos interpretativo del Superior”, forma ésta más aceptable doctrinalmente.
  37. También aquí TM ha prescindido entre “voto de obediencia y mortal pecado contra ésta” del inciso clarificador de TA “a la desobediencia formal”.
  38. Debilita. El texto dice enerva, usado en sentido clásico. Significa ponerla nerviosa, excitarla, debilitarla.
  39. Insalvable. Sustituye a invencible del texto.
  40. Primeras defensas. En vez de antemural, TA dice muro particular de la religión. TM hizo este cambio, un tanto extraño, así como eliminó incisos significativos de TA.
  41. Pende. Buen uso, aunque diríamos mejor depende.
  42. Obediencia de las súbditas. El texto parecería colocar a las religiosas en una pura pasividad de cara a los mandatos de la superiora. El momento histórico lo pedía así. Hoy habrá que repasar lo que dice el Vaticano II: “Gobiernan a sus súbditos como a hijos de Dios y con respeto a la persona humana, fomentando su sumisión voluntaria” (PC 14). Y se debería de releer más de una vez el texto de Pablo VI en la Evangélica Testificatio: “Por tanto la autoridad y la obediencia se ejercen al servicio del bien común, como dos aspectos complementarios de la misma participación en la población de Cristo, aquellos que actúan constituidos en autoridad deben servir a los hermanos del designio amoroso del Padre, mientras con la aceptación de sus mandatos, los religiosos siguen el ejemplo de nuestro Maestro y colaboran a la obra de la salvación. Así, lejos de estar en oposición, autoridad y libertad individual, proceden al mismo paso en el cumplimiento de la voluntad de Dios, fraternalmente buscada, a través de un confiado diálogo entre el Superior y su hermano, cuando se trata de una situación personal, o a través de un acuerdo de carácter general en lo que atañe a la entera comunidad” (ET 25). Ciertamente, desde una visión religiosa de la obediencia, la mayor parte de los mandatos son, por su materia, contingentes. Es el mandato quien los convierte para mí en absolutos. Pero lo que más entra en juego es la forma de mandar y la cooperación que el superior pide para discernir lo más conveniente en cada momento. Si esto no se hace, se cae en la exigencia de una irracional sumisión, y se endiosa indebidamente al Superior. Dada la calidad de contingencia de muchas de las decisiones a tomar, y la dificultad de llegar a un acuerdo por las muchas posibilidades de solución que puede haber para este tipo de problemas y cuestiones, necesariamente el ejercicio de la obediencia sigue siendo doloroso y reclama el asidero de la fe.
  43. TM introduce en este tercer número unos interrogantes que no están en los textos fuente, trastoca la colocación de algunas palabras y, como se verá más abajo, desarrolla por su cuenta la metáfora de la cita de S. Juan Clímaco con que desde TF a TA se cerraba el párrafo.
  44. Veces de Dios. He cambiado el adjetivo de TM por la expresión con que hoy designamos esta característica de los Superiores. El Vaticano II la indica así:”Superioribus, vices Dei geréntibus” (PC 14). Se ha traducido de diversas maneras: “Representantes de Dios” (Concilio Vaticano II, B.A.C. nº 252, p. 492, Madrid, 1965), “Que hacen las veces de Dios” (Documentos del Vaticano II, B.A.C., edición de bolsillo, 1978, cuarta edición). AT escribió: “Hace las veces de Dios”. El calificativo está presente desde la más antigua tradición religiosa y apunta al sentido “sacramental” del Superior, como nucleador de la comunidad religiosa y como mediación. Ya lo emplea S. Benito en su Regla: “Porque se cree que hace las veces de Cristo…” (II, 1), en un en un texto con referencias escriturísticas un tanto extrañas. Para S. Benito el Abad ha de estar identificado con la voluntad de Dios como camino y medio para una actuación acertada en sus decisiones para el bien del monasterio y de cada uno de los monjes. Cfr-1906, C. XVIII, IV.
  45. De emplazarla. He cambiado la rara yuxtaposición de dos preposiciones que ha escrito TM en esta frase suya: “para ante el tribunal…”.
  46. Con prejuicios. En vez de prevenida.
  47. Prejuzga a sus hermanas: No está claro si se refiere sólo a las Superioras o a todas las religiosas de la comunidad.
  48. Oficio de otra. Acostumbrados hoy a la revisión de vida y a otros sistemas de evaluación comunitaria puede sonar un tanto limitativo el oficio de juzgar que se atribuiría aquí sólo a las Superioras. La obligación de la corrección mutua, fraterna, (también a las mismas superioras, es fundamental en una vida cristiana sana y comprometida como se supone ha de ser la de una comunidad religiosa, en la que todos son corresponsables de la maduración y crecimiento en la vocación de los hermanos.
  49. Saber más de lo que deba. También esta afirmación choca contra la tendencia a favorecer la información, que se considera como uno de los elementos creadores de la comunidad y que apoya el buen funcionamiento de la misma, cooperando a que se creen espacios de comunicación. “Quien posee la información, posee el poder”, se dice en política. Algo de esto propició el “secreto” con que se mantenían tantas cosas, no siempre justas ni santas, en la Vida religiosa del pasado. Sólo el ejercicio sabio de la prudencia en el gobierno justifica en algún caso el cierre de la información.
  50. Escollo. El P. Faustino no ha copiado en este lugar el original que introduce una cita de S. Juan Clímaco, que dice así: “Cualquiera que tropiece en el escollo de la desconfianza de ánimo, caerá, o, por mejor decir, ya cayó. Luego que te acometa la multitud de pensamientos, para que o escudriñes la vida y acciones del que te gobierna, o le condenes, huye de ellos como del estupro. No tengo yo a mi cargo el juzgar al Superior, pero sí el de juzgarme a mí. Yo no soy su juez, sino antes bien él es mi juez, sino antes bien él es mío”. Estas palabras pertenecen a la obra Escala (Grado, 4º), en la que se hace un estudio ascético de la vida cristiana, tanto en el orden de desarraigar los vicios cuanto en el que cultivar las virtudes. Se escribió entre los siglos VI-VII y fue muy estimada. TM ha hecho una interesante alegoría con términos marinos, pues a escollo ha unido náufraga y tabla.
  51. Por su cargo. Sustituye a de oficio.
  52. Sin reflexión. Ha vertido de ligereza por “sin reflexión”, que es el significado de la expresión en la lengua castellana. Modifica al verbo y no a los sustantivos vida y acciones.
  53. El encargo. He optado por suavizar un poco la expresión, aunque el sentido continúe siendo el mismo. La lectura directa hace referencia a un nombramiento cuasi-divino de la Superiora y de sus funciones. No es fácil aceptarlo hoy tal como suenan las palabras del P. Fundador. Otra cosa es la notable dimisión del ejercicio de paternidad espiritual que se ha realizado en estos últimos tiempos por parte de los llamados a presidir y a animar las comunidades religiosas.
  54. Este texto sobre la pobreza es propio de TA, que no se ajustó a las pocas líneas que sobre el tema escribió TF. Por su parte, TM lo recogió íntegramente en los contenidos aunque simplificando algunas expresiones y suprimiendo otras de poca importancia. Los autores se preocupan más por el ejercicio de una pobreza real, aún física o privativa, que por los meros contenidos del voto. También aquí, la virtud es mucho más significativa que el voto.
  55. Renuncia a la propiedad. ._TA y TM escriben desapropiación, término de poco uso actualmente.
  56. Parte principal. En la definición del voto de pobreza es constitutiva. La virtud amplía el campo de ejercicio de la pobreza. De ahí, seguramente, llamar parte a la pérdida de la propiedad. El inciso siguiente, carácter esencial, corrige la posible debilidad significativa e imprecisión de parte principal.
  57. Cosas de uso personal. En el momento en que se escribió el texto la palabra ajuar podría ser suficiente para señalar las pertenencias de la religiosa. El campo se ha extendido en gran manera (libros, aparatos musicales, reloj, bolsos, adornos, etc.) y es preferible modificar el término. TA escribió ajuar del aposento. El significado tradicional de la palabra en castellano es heredad que la esposa recibe de sus ascendientes (Corominas) y por extensión mobiliario de la casa.
  58. Conducta._ Galicismo, quizá, para significar la manera de presentarse, de vestirse, de usar de las cosas.
  59. Dos veces._ Alusión clara al bautismo, como primera renuncia, y a la profesión como confirmación pública de la primera.
  60. Vanidad._ He quitado el plural. Término de fuerte carga ascética y que alude a la vaciedad del mundo y de sus bienes perecederos para satisfacer plenamente el corazón del hombre.
  61. Retiro._ Comienza una enumeración que describe la fugamundi. Propia de una concepción de la Vida religiosa más bien monacal, hoy es difícil conjugarla con el compromiso evangelizador y de servicio religioso apostólico.
  62. Por seguir._ La fórmula que hoy usamos para determinar la raíz fundamental de la congregación religiosa, del seguimiento de Cristo, está ya en TA y la ha mantenido TM sin ninguna modificación. Es interesante anotar que sólo se enumera la pobreza de Cristo, completándose la frase con dos expresiones que la matizan, alargando el sentido de la misma. El P. Míguez en varios de sus textos se muestra marcadamente cristológico (Cfr., por ejemplo, C-1906, c.I, XII_XVI, c.II, IV, c. IV, II, XVIII, IV, entre otros pasajes).
  63. Partes del voto. TM ha suprimido aquí unas palabras antecedentes de TA: “De aquí las reglas que dicen relación a la pobreza no deben reputarse como reglas de mero consejo, han de juzgarse…” Es bastante difícil interpretar correctamente la fórmula partes del voto. Quiere significar contenido del voto, lo que podría ser muy discutible. Es oportuno citar la descripción que del voto de pobreza hace el P. Tabera (Derecho de los Religiosos, Coculsa, Madrid, 1948): “1._El voto de pobreza consiste en la abdicación o renuncia de la propiedad o, al menos, del uso de las cosas materiales independientes de la voluntad superior. 2._El voto de pobreza es esencial al estado religioso (c. 487). En la pobreza pueden distinguirse varios grados: 1º, renuncia de las cosas superfluas; 2º, renuncia del uso independiente de las necesarias, 3º, renuncia del dominio y de la capacidad de poseer; 4º, renuncia de la capacidad de poseer individual y colectivamente. Basta para el estado religioso la pobreza en el segundo grado” (p.342). Ciertamente han de ser las Constituciones las que describan con claridad el tipo de pobreza de un instituto religioso. Así lo declara el nuevo Código de Derecho Canónico, que, además, en el c. 600 describe los contenidos del consejo evangélico de pobreza: “El consejo evangélico de pobreza a imitación de Cristo, que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, además de una vida pobre en realidad y en espíritu, que hay que llevar activamente en la sobriedad y apartada de las riquezas terrenas, exige la dependencia y la limitación en el uso y disposición de los bienes según la norma del derecho propio de cada uno de los Institutos”. Los juristas tradicionales no admitían fácilmente la “virtud de la pobreza” porque “no tiene por su objeto bondad propia, sino por el fin a que se enderece”. El carecer de cosas y bienes, sin más, es un mal.
  64. Definitivamente seguro. He dado versión a inamisible, en primer lugar, por el escaso uso de esta palabra, y, en segundo lugar, por evitar de una vez las confusiones textuales a que se ha prestado. Ya en la edición de Ardides de 1906 se confundió y se puso inadmisible, error que repitieron las ediciones de CE–1969 y R–1982, mientras que C–1923 enmendaba la errata, lo mismo que D–1973.
  65. Defensas. En vez del desusado defensivos. TA era más claro al hablar de “castillo inexpugnable, como una ciudad invencible, que no necesita baluartes, ni de otros defensivos que de sí misma”. La tradición ascética ha hablado de prudencia y de medios para conservar la castidad más que sobre cualquier otra virtud, por entender que se llevaba en un “vaso frágil”. El texto es fuertemente negativista, represivo. No hay ninguna alusión a los sacramentos, ni a un ejercicio positivo del amor.
  66. Esa virtud. TA dice castidad santa.
  67. Asperezas. Pongo asperezas en vez de ajenjos amargos. Aun así queda un sentido excesivamente martirial y doloroso en la comprensión de la castidad religiosa. Si la castidad es el primer fruto del amor a Jesucristo no puede concebirse de esta manera.
  68. Mortificación. TM sólo ha seleccionado esta palabra de una larga enumeración que escribe TA: “del ayuno, del cilicio, de la pobreza, de la penitencia, de las lágrimas”. Creo que si el P. Faustino hubiera escrito desde él mismo sin sujetarse a un texto previo sobre esta cuestión, el resultado habría sido otro.
  69. Soledad. Aparece de nuevo la reminiscencia monacal de que se habló en la nota 62. ¿Qué soledad puede tener una religiosa que está desde las ocho treinta de la mañana hasta las cinco treinta de la tarde entre niñas y tiene que continuar su trabajo con padres de familia, con grupos juveniles y con actividades diversas?
  70. Novísimos Decidí dejar este término por la tradición que tiene, aunque hoy no sea de uso corriente, y la Teología haya olvidado atender en profundidad a estas cuestiones. Los Catecismos decían que los novísimos eran: muerte, juicio, infierno y gloria. La meditación sobre los mismos se consideraba arma indudable contra el pecado y camino de salvación. El miedo al castigo y el aliciente del premio se sobreponían a la fuerza del amor como base del servicio al Señor. Conviene recordar el famoso soneto a Cristo crucificado: “Que aunque no hubiera cielo yo te amara,y aunque no hubiera infierno te temiera”.
  71. Guarda. Sustituye a preservativo, palabra que hoy nos recuerda un campo muy distinto al de la castidad.
  72. Antídoto. Con el significado de contra-veneno la he dejado modificando el resto de palabras.
  73. Tesoro. TM ha suprimido un segundo miembro de la frase unido a antídoto: “y custodio de esa preciosa virtud”, que está en TA.
  74. Seguridad TA escribió eficaz defensivo. TM, dando una inversión a la frase, coloca en primer lugar el final de TA, y modifica el adjetivo, sustituyéndolo por Seguro. He preferido el sustantivo seguridad.
  75. Alejamiento. Sustituye a abstracción, que emplean TA y TM. Indicaría una separación radical y casi absoluta de las criaturas, muy difícil y hasta negativa para una educadora.
  76. Guarda de los sentidos. TM ha adelantado este inciso al de “Precaución…”, que TA pone antes.
  77. Precaución. Ha cambiado la preposición de, por ante.
  78. ¿Podría? TA habla de otra manera: Ahora bien, ¿cómo quieren ser castos, conservar…?
  79. Embellecer. Cambio de verbo que ha hecho TM. TA dice aumentar.
  80. Angelical virtud. TA escribe Angélica. Suena a sinsentido aplicar este adjetivo a la castidad. Los ángeles carecen de sexo, por lo que difícilmente pueden ser castos. Pero la vida religiosa comienza, sin duda, por la aceptación del consejo evangélico de castidad, y, en origen, es voto único. Los Padres aludieron con frecuencia al parecido de la virgen con los ángeles. Basta releer algunos textos como Sobre las Vírgenes de S. Ambrosio (L.I., c, 48). Acerca de la santa virginidad de S. Agustín, c. XIII, y sobre la virginidad, de S. Juan Crisóstomo (c. XI), la motivación se encontraría en textos escriturísticos como Mt. 19, 12; 1 Cor.7, 34-35; Apoc. 14, 4 y otros similares. De hecho la vida consagrada recibió el nombre de vida angélica en algunos momentos. Para una lectura de estos textos, cfr Vizmanos, F. de B., Las Vírgenes Cristianas, B.A.C., nº45, 1949. En las cartas de S. Jerónimo a Eustoquio, a Leta, etc., están ya todos los consejos de la tradición ascética para la guarda de la castidad. Cfr. C-1906, XVI, I, C-1913, 62.
  81. De lo dicho. TM suprime todo.
  82. Confirmase. En vez de Acreditase de TM
  83. El error. Introducido para mejor intelección del texto.
  84. Poder. Introducido para una mejor comprensión.
  85. Juzgo de gran interés este enlace de los tres votos como mutuamente apoyadores de la respuesta a cada uno de ellos. No tiene mucho sentido, ni psicológica, ni espiritualmente, hacer compartimentos estancos de la realidad del hombre o mujer consagrados. Mutuamente se auxilian, se defienden y se construyen las exigencias de los tres votos, que inciden en las instancias más fuertes del ser humano y las orientan. Una castidad sin obediencia o sin pobreza, convertirá al religioso en un solterón, egoísta o cómodo, o en un eunuco natural. La consagración religiosa, como seguimiento de Jesucristo, habrá que verla siempre como una totalidad, que integra la vida del hombre, y que reclama una respuesta también unitaria a los compromisos adquiridos.
  86. Los puntos 6º y 7º son propios de TM, aunque en ellos hay claros ecos de la tradición pedagógica escolapia. En vez de señaladas del texto he escrito “que se nos han programado”.
  87. Por supuesto. Sustituye a de contado, que significaría en realidad, al instante, inmediatamente.
  88. Elevada. Ciertamente la palabra caridad no habrá que entenderla en el sentido de virtud teologal, sino de servicio al prójimo, la caridad, en cuanto participación del amor de Dios, no puede ser elevada a nada.
  89. Obediencia. Las religiosas a las que se dirige el P. Faustino no tenían un voto especial de enseñanza, como lo tenía él. Pero aún en los escolapios tal voto especial estaba subordinado al de obediencia.
  90. Virtud de la Religión. Es destacable que el Fundador haga alusión a la virtud de la Religión. Los votos son actos propios y que ejercitan esta virtud, tema este hoy un tanto olvidado.
  91. La piedad. He resistido la tentación de cambiar esta palabra por el sabor escolapio que rezuma. El P. Míguez recuerda aquí a sus religiosas cual es el fin último y principal de la acción apostólica y educadora del Instituto. Con razón la primera afirmación del capítulo V de las actuales Constituciones dice: “La principal tarea en nuestra misión es evangelizar” (nº 63). Es una fiel traducción de lo que escribe el Fundador y estaría plenamente conforme con ella.
  92. Lograr. He sustituido el verbo hacer por parecerme un término un tanto mecanicista para aplicarlo a la educación en y de la fe. Lo he suavizado intentando dar a entender la parte que corresponde al alumno en todo proceso educativo, y, de manera especial, en lo que se refiere a la respuesta, libre y consciente, al compromiso cristiano, al que se ha llegado, muchas veces, por mera tradición, con el bautismo recibido en los primeros días de la vida.
  93. Defectos morales. La forma de hablar aquí el P. Faustino es propia de la comprensión de la vida cristiana y de la educación que dominaba en su tiempo. La corrección, y aún extirpación de los defectos era punto de partida y meta. Llevaba ello a una preocupación por la erradicación de las actitudes negativas más que a un trabajo creador de actitudes positivas del quehacer del cristiano para dar la respuesta debida a la fe y a la gracia.
  94. Actitudes. He sustituido la palabra virtud del texto, pero no sin escrúpulo. Hoy se vuelve a hablar de valores y de educación en las virtudes cristianas. El Vaticano II, mantuvo el término en diversos documentos, referido tanto a las virtudes humanas cuanto a las teologales. Cfr. VR, 4, OT. 11, AA. 4.
  95. Compromisos cristianos. En vez de deberes religiosos, que se han entendido muchas veces de forma ritualista y espiritual.
  96. Conocimientos…Los contenidos de la enseñanza vienen expresados por el P. Faustino con las palabras letras y labores de mano. He modificado la frase para adecuarla a hoy. De destacar la preocupación del Fundador por las labores de mano, porque se manifiesta así su interés por educar para la vida, en especial a las niñas pobres.
  97. Hay que probar. He sustituido el interesante giro de comenzar la frase con un infinitivo, y que tantas veces emplea el P. Faustino en diversos textos. Pero más importante que la construcción sintáctica es el pensamiento del Fundador. Un colegio se gana el prestigio con los hechos, esto es, con una enseñanza y una educación cualificada, de categoría y solvencia como para que los padres la deseen para sus hijas, lo mismo si son ricos que si son pobres. Esta ha de ser la distinción de los colegios de la Divina Pastora: su cualificación pedagógico-educativa, que los coloque por encima de otras instituciones educadoras.
  98. Divina Pastora. Abreviación del titular del Instituto. ¿Quería el Fundador que fuera éste el nombre de los colegios?
  99. Responden ventajosamente. He corregido el galicismo “se reporta una evidente ventaja”.
  100. Confiarles sus hijas. Modificación de la frase, impuesta por el cambio de la construcción anterior.
  101. Educarlas en la fe. Se podría sospechar que el P. Faustino, al escribir estas líneas, tuvo muy presentes las palabras de S. José de Calasanz, quien en el texto del Proemio de las Constituciones garantizaba un feliz curso de toda la vida a quien desde pequeño hubiera sido educado en la Piedad y las Letras (Cfr. Const. De S. José de Calasanz, Proemio, nº 2). La expresión “encaminarlas al cielo” la he modificado. La salvación es don gratuito del Señor. La educación cristiana, sin duda, es la mejor forma de preparar los corazones y de cooperar para que se realice esta salvación en los bautizados por una mejor disposición a la acción de la gracia divina.
  102. Mal preparadas. En el texto deformes.
  103. Remisas a responder. He hecho aquí una de las más notables sustituciones verbales. Cielo y tierra es un modelo dualístico con referencias al bien y al mal. Lenguaje que recuerda, de alguna manera, al hombre carnal y al hombre espiritual de S. Pablo. Inclinadas a la tierra recordaría esa forma de hablar de la tradición cristiana.
  104. Lucir el cuerpo. Otro aspecto del lenguaje dualístico. El P. Faustino enseñaría en estas líneas el valor de la educación integral.
  105. Capacitarse. He preferido este verbo al habilitarse que escribe el P. Faustino, aunque siga siendo inteligible. Pero más que la terminología, interesan en este punto las ideas que el Fundador escribe sobre la idoneidad y preparación debida de las educadoras. Dos razones da el P. Faustino para motivar el estudio continuo y formación permanente de las religiosas que se dedican a la educación. Una primera la explicó anteriormente: los colegios de la Divina Pastor han de ser modelo de eficacia pedagógica. La segunda es una petición o desiderátum que hoy, tras la especialización del profesorado, nos parece extraña. Desea que sus religiosas estén preparadas para desempeñar cualquier clase: hábiles en todo. El P. Faustino, siguiendo la tradición escolapia, fue hombre capacitado para enseñar muy diversas materias. Pero, sobre todo, descubrió el valor del tiempo, y el sentido de la creatividad y de la explotación de los dones que cada hombre tiene. Eso le llevó a servir a la humanidad con sus investigaciones sobre el valor terapéutico de las plantas, logrando la preparación de medicamentos de gran interés para la mejora y recuperación de la salud. Es comprensible que quisiera que sus hijas aprovecharan todas sus dotes de inteligencia y de habilidad para una más esmerada y útil educación de las alumnas.
  106. A los que. He introducido el artículo para mayor claridad. El P. Fundador, con perspicacia y visión adecuada, habla ahora de la atención que la religiosa ha de prestar para descubrir y cultivar las propias aptitudes, capacidades y aficiones, y mejorarlas con el estudio.
  107. Destine. La obediencia muchas veces nos sitúa en contra de nuestros gustos. Podría leerse aquí una invitación del P. Fundador a que los Superiores presten atención para colocar a las religiosas en el sitio, oficio y materia más en consonancia con sus posibilidades. En los textos fundacionales aparece esto recomendado con insistencia.
  108. Será menor. En vez de mermará He cambiado también el adjetivo religiosa, poniendo cristiana.
  109. Una vez terminada. En lugar de ya fuera de clase.
  110. Cosas útiles. En vez de labores de mano. Estuve tentado de escribir manualidades, pero no me pareció abarcar todo el significado de lo que quiso decir el Fundador, que habla con relación a las necesidades y posibilidades de su tiempo.
  111. Honor. Hoy diríamos mejor dignidad, o dignamente, con competencia.
  112. Nivel superior. La enseñanza, quizá más que otras actividades del hombre, provoca, al cabo de algún tiempo y cuando se pierden de vista los ideales puramente vocacionales, el deseo de promoción, de estar colocado en lugares y con alumnos más significativos. Ha sido un problema psicológico habitual en las Congregaciones educativas. Pienso que el P. Faustino lo conocía por propia experiencia y quiso dejar constancia y avisar a sus religiosas de ello. Viso significaría según Casares, lustre, reflejo, color que se advierte en las superficies de algunas cosas cuando las hiere la luz con determinada inclinación. La expresión de viso equivaldría a importante.
  113. Queja continua. Es interesante la forma irónica con que el P. Faustino pinta la queja continua de esas religiosas que aspiran a subir en el escalafón de las clases. La palabra hipo, según Casares significa ansia, deseo vehemente; no es fácilmente comprensible hoy en este significado. La he cambiado, aun sabiendo que se perdía la gracia y fuerza de la expresión.
  114. Peor inteligencia. ¿A qué realidad apunta con estas palabras el P. Faustino? Denuncia, en una lectura literal, que los menos dotados sienten más la necesidad del cambio de puesto para sentirse valorados. El puesto es lo que les da la dignidad y no su propio valer personal y sus calidades. Toca en estas líneas el P. Fundador unos problemas psicológicos de gran interés, y presentes, sin duda, en la vida religiosa. Jesús dejando que los niños se acerquen a Él, y bendiciéndoles en contra de la voluntad de sus discípulos, sería un contrasentido para estas religiosas, tentadas por la vanagloria. Está también el cansancio lógico de la repetición de un mismo quehacer, a lo que los Superiores deberían atender en una recta preocupación por los subordinados.
  115. Muy dañosa. Sustituye a perjudicialísima.
  116. Congregación. El Fundador sabe la transcendencia que tiene para todo el cuerpo el funcionamiento de cada uno de sus miembros. El hecho de que cada una de las religiosas esté colocada donde debe de estar, según sus cualidades, y no donde ella reclame por sus caprichos o deseos de aparentar, ayudará al buen nombre y lustre de la Congregación.
  117. Con esta tentación. He modificado ampliamente las palabras del Fundador con una larga paráfrasis sustitutiva que diera, en versión actual, la aguda observación psicológica del P. Faustino.
  118. Destino. Pienso que se refiere al lugar en que la ha colocado la obediencia, y no al destino personal, plan de vida o algo similar.
  119. Se cansa. He cambiado el verbo (fastidia). Penetrante análisis psicológico de la tentación de figurar que sufre la religiosa y que, indiscutiblemente, puede producir esos resultados.
  120. Atormentada. La pérdida de la paz interior es el final lógico de este proceso.
  121. Además de justo. Sustituye a sobre justo.
  122. Dominar los últimos adelantos. He dado esta perífrasis en vez de por saber lo más exquisito y aventajado de su profesión. Nueva llamada a estar al día por la formación permanente y a valorar el estudio por encima del uso que del mismo se haga.
  123. Cifrar su mérito. Interesante afirmación de orden teológico que recuerda la frase calcedoniana en El Gran Teatro del Mundo: “Obrar bien que Dios es Dios”. Lo de menos es el oficio o el puesto, sino la dedicación y el amor con que se sirve, donde se está y desde lo que se es.
  124. Bien preparada. Pienso que interpreto acertadamente la expresión ser para ello del texto.
  125. La clase. Introduzco el antecedente por claridad.
  126. Prevenidas. TM retoma de nuevo el final de TA con ligeros retoques de vocabulario y de aplicación por dirigirse a religiosas. He modificado la forma verbal, volviendo al adjetivo de TA que en lugar de prevénganse dice: vivamos, pues, todos prevenidos…
  127. Engaños.TM ha mantenido la palabra ardides, cuando TA escribe sobredichos engaños. Es posible que el P. Faustino quisiera recobrar al final la palabra que había empleado como título.
  128. Observancia. Introduzco este sustantivo para clarificación del sentido, como expliqué arriba (nota 13).
  129. Felicidad. Es lo mejor que un Fundador puede desear para sus hijas: que logren la felicidad posible en esta vida, desde una paz interior, una alegría en el servicio a la misión educadora y apostólica, y desde un control o dominio sereno de las tentaciones del desbordamiento del yo, que continuamente nos acechan. TM ha corregido la frase de TA nos salvaremos seguros escribiendo caminarán seguras a la perfección, recordando así el fin primero de la Vida religiosa, según se explicitaba en las formulaciones tradicionales.
  130. En todo. La vida de la religiosa está orientada en todos sus aspectos a Dios y se mueve intencionalmente por fines sobrenaturales. La unión con Dios, ciertamente gratuita e inmerecida, es el premio definitivo de nuestra existencia de consagrados. Nuestra dedicación en fidelidad, que es también regalo del Padre, sostiene una esperanza de goce y de sabernos llamados a reinar con Cristo, victorioso de la muerte por su resurrección.